1/05/2007

POR UNA FIESTA INTEGRA

En estos tiempos de invierno tan dados a la lectura en el calor del hogar, disfruto enormemente con la lectura de la entrevista que hizo Benlloch al viejo maestro de Madrid, el desaparecido Marcial Lalanda. En ella, el torero cuenta como en la primera época de su carrera, el toro era terriblemente fiero, lo que le hacía ser un oponente que convertía la lidia en una dura lucha entre el razón y la fuerza bruta. Era la época en la que los ganaderos vuelven a ocupar el sitio que les quitaran los colosos de la Edad del Oro del toreo que exigieron el toro que quisieron, jamás el que querían criar los ganaderos, hombres escrupulosos que se vieron aplastados por el poder de José y Juan, pero que tras la muerte del primero y la retirada del segundo, vuelven a buscar la bravura pura y dura.Eran hombres capaces de mandar apuntillar una becerra por que alguno de sus hijos se había dejado coger el pitón de la cepa vendiendo muy barato ese concepto abstracto que se llama bravura, en detrimento de la atávica fiereza que a un animal le corresponde.Eran otros tiempos que los aficionados a la corrida integra añoramos. Hoy todo es valido. El toro sale prácticamente picado, con los pitones romos, asomando por sus fauces un buen trozo de lengua y acudiendo tras la muleta como un gatito tras de una sardina arenque. Es el toro de hoy, el de la fiesta tremendamente humanizada y con ello el más humanizado de la historia, así nos pinta el pelo, la emoción esta ausente en nuestros días de los ruedos de ahí que levante tan pocas pasiones entre los menos iniciados, siendo necesario para que esta fiesta tan nuestra vuelva a interesar a todos a la que a ella se acerquen que la emoción y la tragedia se hagan presentes en la liturgia de la lidia.

3 comentarios:

pgmacias dijo...

así es, pero seguiremos en la ruta "pá" recuperar la esencia, verdad?

Salvador Giménez dijo...

Lo peor que le puede pasar a la fiesta es que el que este en el tendido se sienta capaz de hacer lo que está ocurriendo en el ruedo y eso pasa en la actualidad en muchisimas ocasiones.
Si saliese un toro integro y fiero otro gallo cantaria y a la fiesta también. De entrada el escalafón de matadores se veria reducido drasticamente por que no todos tienen "cojones" para pasar tragantones una tarde si y otra también.

Salvador Giménez dijo...
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