10/03/2008

POR UNA FIESTA INTEGRA


La temporada da sus últimas boqueadas. Lejano queda ya el olor a la pólvora quemada de sus Fallas. Todo ha pasado tan rápido que apenas nos hemos dado cuenta. Como plasmase Valdés Leal, el pintor de las postrimerías. In ictu oculi. En un abrir y cerrar de ojos. Ahora vendrán los resúmenes y las frías estadísticas que vendrán a demostrar, que a pesar de todo, la fiesta sigue teniendo un importante peso específico dentro de la sociedad española. Pocas fiestas se celebran es esta piel de toro, sin que éste esté presente. Es la tauromaquia de la España profunda. Alejada de oropeles, hoteles de muchas estrellas, anti-taurinos vociferantes y señores de cohíba en la boca con rubia siliconada del brazo. Es la fiesta en esencia, aunque en la mayoría de las veces como en las plazas de superior categoría, falle la materia prima. El toro. Y es que salvo sorpresa inesperada, brilla por su ausencia ese toro deseado por todos íntegro y pujante.
Todo esto viene por que los ganaderos se han visto obligados a cambiar el chip. Criar un toro bravo y encastado, hoy por hoy no sirve para nada. Por ello sangres con historia y señeras de la cabaña brava española, se encuentran marginadas y arrinconadas. Menos mal que el movimiento mal llamado ‘torismo’ y Francia, sirven de válvula de escape a estos criadores que se aferran a su historia y a su concepto. Los toreros han impuesto un toro que no moleste. Cómodo, de embestidas cansinas, cuando no mortecinas, que les permita estar pisando unos terrenos antes comprometidos y hoy terrenos de nadie. Matar muchas corridas, copando incluso ese llamado segundo circuito que antes estaba reservado a los modestos. El objetivo de la actual figura es el hacer caja. Con el medio toro de hoy y una campaña mediática bien elaborada el objetivo está cumplido. También hace falta en estos tiempos, un torero que tire de la manta como lo hizo Antonio Bienvenida en los cincuenta, y denuncie públicamente los entre bastidores de la fiesta. Es triste ver por esas plazas de Dios animales más que mermados de defensas. Nadie dice nada. Los profesionales son los grandes beneficiados, los ganaderos asienten, la autoridad hace la vista gorda y el público calla ¿Por qué? Si se le está engañando una y otra vez. Será esta la razón de que cada vez sean más selectivos a la hora de ir a la plaza.
Está haciendo falta un revulsivo. Lo de José Tomás es pan para hoy y hambre para mañana. Si no se cuida la esencia la revolución tomasista no servirá para nada. Hace falta integridad y verdad sin cuentos. Debe de ser el objetivo del de Galapagar la próxima temporada. La reinstauración de una fiesta alejada del fraude, en la que la suerte de varas recupere su terreno, así como su autenticidad y su esencia. Aunque mucho nos tememos que viendo la cómoda temporada de José Tomás este año, seguirá con el mismo objetivo que no es otro de hacer caja a costa de una fiesta adulterada.

2 comentarios:

El Criticón dijo...

Extraordinario artículo, eso es lo que está ocurriendo con la Fiesta. Eso son sus males. Enhorabuena. No conocía el blog y me permito añadirlo en mis favoritos
Saludos cordiales

el pasmo de la merced dijo...

Me adhiero totalmente; el enemigo de la Fiesta esta dentro y lamentablemente poca solución tiene esto: faltan toreros integros (tu has mencionado al, quizás, más integro de la Historia)y sobran ganaderos advenedizos que estan acabando con la rica diversidad del Toro (los que aguantan, tipo Prieto de la Cal, merecen un monumento). Me incorporo hoy a este foro buscando hablar con buenos aficionas, que tampoco abundan. Gracias