8/30/2009

EN RELACION A LA ENTRADA ANTERIOR


La foto de la entrada anterior tiene su historia. Corrían los primeros días del mes de agosto del año 2002. Me encontraba de vacaciones y estaba frente al ordenador escribiendo sobre la rama vejareña que se desgajó de la vacada de Vicente José Vázquez, no se cuando voy a poner todo en orden y escribir un libro sobre este encaste. Serían las once menos algo de la mañana cuando el teléfono sonó en casa. Deje a los Mera de Vejer y atendí la llamada. Era el ganadero sevillano Julio de la Puerta (q.e.p.d.) invitándome a subir a su finca belmezana de "Samaniego" donde se estaba celebrando un tentadero. No dio tiempo a mas. Me vestí de campo, tome mi cámara de fotos, compre un pastel cordobés de tamaño gigante y en compañía de Fidel Arroyo y el novillero cordobés Francisco Izquierdo "Chamanieto" cogimos carretera en dirección a Belmez. Cuando llegamos la calor era agobiante. Y ahí entre la polvareda surgió la sorpresa. Delante de una vaca con arrobas y pitones se encontraba el colombiano Cesar Rincón. Rincón se encontraba recuperándose de una grave hepatitis, contagiada a través de una transfusión sanguínea, y que le había llegado a abandonar los ruedos. Rincón toreó esa vaca magistralmente. El animal embestía serio, como un toro, fuerte y con mucho poder. La muleta poderosa mandaba la encastada embestida del animal allí donde quería. Rincón al terminar estaba fatigado, pero muy satisfecho. Antes de llegar nosotros las vacas no le habían permitido gran cosa. El otro invitado fue Víctor Puerto. Puerto se encontraba en buen momento profesional. Podía con todas las vacas, buenas y malas, pasando una prueba en tan duro tentadero. Dura resultó la faena porque en ella se tentaron mas de treinta vacas. Si lo que están leyendo, desde la mañana con la fresca hasta la puesta de sol. Vacas desde eralas hasta algunas con los siete años cumplidos. Con las vacas de menos edad y problemas, Puerto dejaba torear a un chiquillo. Listo, hábil, espabilado. Hacía las cosas con sentido, valor y cierta gracia. Puerto padre me contó que se llamaba Rubén y que quería ser torero. La verdad es que ese niño llamó poderosamente la atención de todos. Pero lo mejor quedó por llegar. A la caída de la tarde salió una vaca jabonera con edad y dos leños de categoría. Como estuvo Rincón con esa vaca. Cumbre. Puerto también se puso delante de ella. Julio de la Puerta la aprobó y siguiendo la norma de la casa se le despuntaron los pitones. Rincón llego al burladero sudoroso y exclamando: ¡Por Dios, que satisfacción mas grande! Después de esto ya puedo volver a Sevilla, a Madrid. Que sitio me acaba de dar esta vaca. Abusando de la amistad que me une con los ganaderos, en la manga de salida al campo le robe dos pases por alto, el tercero no se lo llevo porque era brava y no quería nada por arriba. Incluso me cortó en el antebrazo con la rebaba del pitón ganándome la riña primero de Julio de la Puerta y luego de mi señora esposa. Una de las puntas de esa vaca la conservo como oro en paño. Ya de noche regresamos a Córdoba. Aquello era una primicia. Fidel envió una foto a Luismi Parrado y se publicó en la revista 6Toros&. Yo hice una página en la revista La Montera, único medio en que colaboraba en aquel tiempo. Sabíamos que Rincón volvía, pero en relación a la entrada anterior, no sabíamos que aquel niño, Rubén Pinar, cumpliría su sueño y en la campaña de 2009 saldría a hombros por la puerta grande de la Monumental de Las Ventas.

Foto: Víctor Puerto delante de la vaca que he mencionado en el texto.

4 comentarios:

José Luis Marín Weil dijo...

Gracias Salva por compartir con nosotros vivencias como estas, que son las que dan sentido a nuestra afición.
* Tenemos pendiente un mano a mano en cualquier rincón de Sierra Morena. A ver como andamos de valor...

Pilar Fuentes Ruiz dijo...

Que bonito Salvador, quien lo iba a decir verdad?.

Yo me ofrezco aunque sea de sobresaliente para ese mano a mano. jajaja

Antonio Diaz dijo...

Que envidia me da Salva , poder compartir y saborear un tentadero con el maestro César Rincón. ¡Cómo se le echa de menos!

Saludos

Salvador Giménez dijo...

El maestro Rincón aún recuerda ese día. De hecho hace no mucho lidió una novillada suya en Cabra y al recordarselo revivió la jornada en la finca "Samaniego".
Weil el mano a mano a doble vuelta. Uno en casa los Valenzuela y otro en casa de los Puerta, por supuesto que Pilar esta invitada a los dos.
Saludos