8/01/2009

OSBORNE, EL TORO







Corrían los últimos años de la década de los setenta. Los niños de aquella época cuando no estábamos en la calle jugando, estábamos en casa devorando televisión. Teleseries, películas, dibujos animados y demás, nos mantenían atentos a la caja tonta. La publicidad como siempre nos hechizaba, tanto que uno de mis vecinos se conocía el contenido de los anuncios literalmente. Los recitaba y hacía de las delicias de los demás.
Era también el ‘boom’ de la serie Curro Jiménez. El western a la española, tal y como lo definió su protagonista Sancho Gracia. Las aventuras del barquero de Cantillana y sus amigos eran seguidas con devoción por toda España.
Yo no podía ser menos, me encantaba. Deseoso de que al final del domingo se pasase un nuevo capítulo de la serie, y también de que llegasen las pausas publicitarias. Muchos se estarán preguntando de mi interés por la publicidad que rompía, y aún rompe, la dinámica de todo lo que se puede ver por televisión. La respuesta es sencilla. Todos los domingos en los intermedios de la recordada serie, había un anuncio que esperaba con pasión. No era otro que el comercial que publicitaba los caldos de las bodegas Osborne. En él un toro corría con toda su pujanza por la dehesa. Aún no habían llegado los programas de hoy, que lo único positivo que tienen es que llevan el campo bravo al salón de casa. Parece que fue ayer. Entre botellas de Fino Quinta, Magno y otras, la figura de un toro bravo en su hábitat natural. Aquel anuncio terminaba con la voz grave del locutor diciendo: OSBORNE, EL TORO.
Pocos años después supe que a la muerte de Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio, quien había adquirido la célebre ganadería del Duque de Veragua, ésta se había dividido en lotes para cada uno de sus hijos. También que el lote que correspondió a su hijo Pedro, el tío Perico, fue vendido rápidamente a Luis de la Calle. Ese lote aunque cruzado con elementos del Conde de la Corte y Mora-Figueroa, aún tenía mucho de la casta vazqueña en su sangre. Luego el señor de la Calle lo vendió a Antonio Jiménez quien se desprendió cuatro años después de adquirirlo y lo transmitió a José Luis Osborne Vázquez que llevo la ganadería a lo máximo y la hizo de las predilectas de las figuras. Era el toro que tanto esperaba del anuncio.
Hoy la ganadería de Osborne está fuera del circuito. La verdad es que no me explico la razón cuando comparte muchas características comunes con sus primos hermanos los juampedros. Tuve la ocasión de visitar el otro día las dehesas donde pastan los Osborne de hoy. Atrás quedaron los tiempos del anuncio publicitario donde lo hacían en ‘Bolaños’. Hoy los toros de Osborne tienen un hábitat distinto. En plena sierra de Sevilla. Terrenos sinuosos muy distintos a las praderas gaditanas que les han hecho ganar algo que se les acusaba carecer, de fuerza. Toros hondos, musculados, bien hechos y muy ofensivos por delante. De capas variadas, chorreaos, mulatos, coloraos, negros, berrendos y sobre todo el característico ensabanao. Toros que tienen sitio en la fiesta de hoy, porque aportarían una posibilidad de variabilidad distinta a lo que impera. Donde hubo fuego algún rescoldo debe de quedar. Presencia hay, así lo atestiguan estas fotos. Fondo debe de haberlo. ¿Que es lo que pasa entonces? ¿Vamos a dejar que los taurinos marginen y condenen a la extinción a otro encaste único?

2 comentarios:

david dijo...

Tuve la oportunidad de asistir a la corrida que esta ganaderia lidio en la Feria de Cenicientos de 2008.

Vareada,nada grande,eso si espectacular de capas y de pitones. La corrida me parecio descastada y parada. Tanto fue asi que el bueno de Vilches se llevo la cornada mas gorda de la temporada española intentandole sacar un pase a un marmolillo.

Lo tiene muy dificil esta ganaderia para salir a flote. Es un toro comercial, para el torero, pero para eso ya estan los "juanpedros" y sucedaneos.

Ninguna figura va a mover un dedo por matar una corrida de este hierro. Para ellos es igual lo de Osborne, que lo de Dolores o lo de Prieto de la Cal. Tienen a Nuñez del Cuvillo y ya les vale.

Salvador Giménez dijo...

Llevas razón David, lo curioso es que en otras vacadas esto de Osborne funciona. Cuvillo, Valenzuela, Guadalmena y sin embargo la matriz esta de capa caida, precisamente cuando se resolvía el problema de la fuerza.