11/29/2009

LA CRISIS DE LOS ENCASTES MINORITARIOS


Uno de los últimos post de esta bitácora que ha tenido más debate, ha sido el titulado “Reflexiones en torno al indulto andaluz”. En él trate muy pormenorizadamente de los incumplimientos al vigente reglamento andaluz. En concreto en el último indulto ocurrido en nuestra región, acontecido en Ubrique en una de las últimas corridas de la temporada. Testigos presenciales del hecho dejaron su comentario, curiosamente todos estaban de acuerdo. Lo que allí pasó fue todo un despropósito y una ofensa a todos los que defendemos la verdad y pureza de la fiesta de los toros. Incluso el ‘padre’ del reglamento andaluz, nuestro querido amigo José Antonio Soriano, manifestó que suscribía, aunque con matices, referida entrada. También el amigo Lorenzo Ruiz dejo su opinión y me preguntaba el motivo porque el que antes defendíamos, cuando no estaba legislado, el indulto en plazas menores, y ahora poníamos el grito en el cielo. Le conteste al amigo Lorenzo, que ya le explicaría los motivos, y que trataría de hacer ver la gran diferencia entre el frustrado ‘indulto’ de Montoro y el que se produjo en Ubrique no hace tantas fechas.
Ya en 2004 cuando analice lo que paso en Montoro, deje en la revista “La Montera” mi opinión. Clara y rotunda. Reglamento en mano el indulto en Montoro hubiera sido una flagrante irregularidad. El Reglamento nacional de 1992 era claro. En su artículo 82 señalaba lo siguiente: “el indulto será permitido en cosos de primera y segunda categoría, cuando se corra una res que destaque por su excelente trapío e inmejorable comportamiento en todas las fases de la lidia, cuando sea solicitado por el público, espada de turno y esté de acuerdo el ganadero o representante de la vacada”. Esta tarde público, espada y mayoral estaban de acuerdo. Solo la legislación, a la que se aferró la presidencia, no permitió el suceso. ¿Fue aquello justo? Sin lugar a dudas, no. Entonces defendí que lo mejor hubiera sido perdonar a tan bravo animal. Hoy me reafirmo. Y lo sustento en lo que argumente entonces. Los encastes minoritarios o que se encuentran en bajos momentos, no deben de medirse con el mismo rasero que los que dominan la cabaña brava. No podemos exigir lo mismo a un 'veragua' de Prieto de la Cal, que a un 'domecq' de Jandilla. Aquel toro de Montoro pertenecía a la vacada de Juan Pérez-Tabernero Martín y estaba encastado en “atanasio”. La sangre de ‘atanasia’ estaba en declive. La ganadería matriz, Herederos de Atanasio Fernández, había desaparecido de los grandes ciclos feriales. Las satélites venden las camadas enteras a las grandes casas empresariales que las colocan de cualquier manera en plazas de poca categoría en carteles donde están los toreros que ellas mismas apoderan. Son ganaderías que sobreviven y vegetan. Ganaderías con pasado, con pobre presente y desgraciadamente con un futuro incierto. Tanto que estos días veo en la blogosfera taurina que tres vacadas, con solera e historia y únicas en su encaste, del campo charro, tienen encima la espada de Damocles y están a punto de desaparecer. La de Clairac, que sostiene los pocos ‘gámeros-civicos’ que quedan en el campo bravo, está en venta. La de Sánchez Fabrés, casa de los ‘coquillas’, por culpa de la sanidad está a punto de acabar en el matadero y la de los Herederos de Atanasio Fernández, también está a punto de ser reducida drásticamente y dedicada la explotación ganadera de “Campocerrado” a otro tipo de ganadería más rentable económicamente. Por eso hay que ser condescendiente con todas estas ganaderías que por desgracia sustentan la variabilidad de la sangre brava. Por esto hay que medirlas con otro rasero que a las de la factoría ‘bodeguera’ como las llamo Navalón, que tienen asegurada su supervivencia mientras que en el toreo no se produzca la ansiada 'contrarreforma'. Con la desaparición de vacadas como estas, perdemos todos y lo malo es que al ser ganaderías ‘exclusivas’ se pierden para siempre.
¡Qué bien le hubiera venido al encaste ‘atanasio’ el toro “Langosto” de Montoro!

FOTO: Finito de Córdoba torea a "Langosto" en Montoro. Vean donde lleva el animal el morro. (Fidel Arroyo)

2 comentarios:

Lorenzo Ruiz dijo...

Estoy totalmente de acuerdo en que hay que preservar este tipo de encastes, como otros muchos, pero siempre que con dicha defensa y preservación se persiga conseguir un animal genuino y singular propio del encaste a preservar, tanto en hechuras como en comportamiento.

Lo que no comparto, es que se pretenda presentar el indulto, y mas concretamente un indulto en particular, como casi el remedio para la conservación de un encaste, que como el referido, todos sabemos que está herido por otras muchas circunstancias, y sobre todo, porque no se adapta al perfil del toro que exigen las figuras, ni al de los aficionados, los que hemos sido educados taurinamente, para exigir a todos los toros lo mismo, sean del encaste que sea.

Por ello, mientras que quien asiste a una plaza de toros, vaya convencido de que a un toro de Miura o Victorino, por poner un ejemplo, el torero ha de darle los sesenta muletazos a los que nos tienen acostumbrados actualmente para quedar satisfechos o mientras que los distintos estamentos que conforman la fiesta, sobre todo la prensa taurina, no se impliquen más, en mostrar y demostrar que todas las faenas no pueden ser iguales y a enseñar sin intereses la verdad, los encastes pasados de moda, puestos en declive, continuaran pasándolo mal.

Respecto a Langosto, decir que si hoy estamos hablado todavía de él, transcurridos mas de cinco años, es porque a mi humilde entender, en su comportamiento, tuvo mas de “domecq”, que de “atanasio”.

Salvador Giménez dijo...

Es obvio que cada toro tiene su lidia y hay una lidia para cada toro. Esto nos dice que no podemos exigir a todos los toros un mismo comportamiento, ni a todos los toreros que hagan faenas iguales a todos los toros. Desgraciadamente la fiesta vive una 'globalización' total que le esta haciendo un daño importante. La cabaña de bravo ha girado hacía el encaste domecq. Esta sangre tiene una mayoría abrumadora por culpa de los profesionales y de un público terriblemente mal educado. Los ganaderos que crías otras castas están abocados a la extinción y esto si que sería fatal para la fiesta de los toros. También la normativa europea sobre la sanidad en las explotaciones ganaderas, que trata al bravo igual que a la raza frisona, esta dañando la variabilidad del campo bravo. Ganaderías históricas ya han sufrido estos problemas, tales como los 'saltillos' de Moreno Silva, los 'pablorromeros' de Partido de Resina, los 'murubes' de Viento Verde, ahora los 'coquillas' de Sanchez Fabres y otros menos conocidos por no pertenecer a la UCTL, caso de Fraguas que poseía en Navarra una ganadería pura de 'veragua' y que ha tenido que mandar enterita al matadero. La solución pasa por hacer un estudio a fondo de los encastes minoritarios y un programa de congelación de embriones y banco de semen. El indulto bien legislado sería siempre positivo, siempre que los 'mindundis' no metan la zarpa.
En cuanto a lo que dices que 'Langosto' fue más 'domecq' que 'atanasio', te recuerdo que ambas castas tienen la misma procedencia, Conde de la Corte, si bien Juan Pedro Domecq y Atanasio Fernández dieron a sus vacadas su particular personalidad, hoy adulterada por los nuevos ganaderos que no han sabido mantener el legado de sus mayores.