12/26/2009

LA ILP DE CATALUÑA Y LA VERDAD DE LA FIESTA


Debo de reconocer que no quería escribir ni una sola línea de lo acontecido recientemente en Cataluña. Lo que allí ocurre es en parte culpa del taurinismo andante, que no ha sabido defender la verdadera esencia de la fiesta, y con ello sus propios intereses. La devaluación de su principal pilar, el toro, hasta los extremos que vemos hoy en las plazas, ha sido la principal puñalada por la espalda que la fiesta ha recibido en los últimos tiempos. La corrida es un espectáculo dinámico y vivo, Lleno de emociones, de contrastes y de tragedia. Esa fiesta hoy, debido al toro que salta a las plazas, es totalmente imposible. Con la devaluación del toro la fiesta sufrió un mísero ataque. Con este toro disminuido de todo, casta, bravura, peligro, integridad y fiereza, la fiesta no tiene defensa, y la poca que puede tener a penas se sustenta. El toro de hoy en vez de dar miedo, da lástima y de eso se están aprovechando algunos, para vilipendiar y atacar de feroz manera, a una de las tradiciones mediterráneas con más riqueza antropológica, cultural y artística. Se legisla mucho sobre la fiesta, pero las legislaciones no se cumplen. El apartado sancionador es escaso para lo que se ve tarde tras tarde. Desde dentro no se está haciendo nada por extirpar lo corrupto y lo que huele mal. Los aficionados tienen que dar un golpe encima de la mesa y exigir el espectáculo que todos deseamos. Desde fuera está claro, nadie va a ayudar a la fiesta, es políticamente incorrecto, tal y como se ha visto recientemente en Cataluña. Lo de Cataluña es harina de otro costal, o más bien, han mezclado churras y merinas para sacar tajada entre unos y otros. Por un lado los animalistas que propugnaban por la reforma de la Ley de Defensa de los Animales. Por el otro la clase política nacionalista que quiere cercenar todo lo que huela España. Ambos han unido fuerzas y a pesar de todo han conseguido sacar adelante la iniciativa legislativa popular (ILP) por los pelos. Está claro que han ganado una batalla, pero no la guerra. Respeto profundamente los principios de unos y de otros, pero no los comparto. El respeto es fundamental en un estado de derecho y ellos no lo llevan por bandera. El insulto, la crispación, la confrontación y el desconocimiento son sus principales consignas. Su poder y fuerza está basado en una financiación y organización digna de investigación. Pero a mí no me preocupa la ILP ni lo que digan los politicastros nacionalistas, realmente lo que me estremece es la dejadez, desidia y abulia de todos los que dicen amar la fiesta de los toros. Empresarios, toreros, ganaderos, prensa. Todos han dejado a la fiesta en mal lugar por no respetar su esencia y verdad. Los aficionados no nos merecemos tal desamparo. Ha llegado la hora de reclamar verdad, pureza e integridad a todos aquellos que han ido despojando de esas virtudes a la fiesta de la que dijo García Lorca, era la más culta de todas las fiestas.

2 comentarios:

Antonio Díaz dijo...

Lo ha clavado: el toro hoy da lástima. No me extraña que personas que no han ido alguna vez a una plaza de toros sientan pena por esos animales indefensos (sin cuernos), blanditos, con medio metro de lengua fuera desde toriles y mansos como bueyes. Anda que el cabrón de Bastonito, por ejemplo, iba a dar lástima.

Saludos y Feliz Navidad

Salvador Giménez dijo...

El toro de hoy parece de la factoría Disney, es tan bueno, tan dulce, tan tonto...vamos que solo le falta hablar. Por eso les encanta a los antis. Al final dirán los 'ganaduros' que Walt Disney es el culpable.