5/26/2010

TORRESTRELLA POR ENCIMA DE LA TERNA



TORRESTRELLA POR ENCIMA DE LA TERNA

GANADERÍA: Toros de Torrestrella bien presentados y de muy buen juego. Destacaron el encastado 2º, el bravo 4º y el repetidor 5º. Todos a excepción del 3º fueron ovacionados en el arrastre.
TOREROS: Cesar Jiménez, de azul pavo y oro. Pinchazo, media estocada delantera y descabello (pitos) y estocada corta desprendida (dos orejas).
Matías Tejela, de azul marino y oro. Media estocada (oreja) y estocada trasera (oreja) .
Julio Benítez ‘El Cordobés hijo', seis pinchazos, otro hondo y once descabellos (pitos tras dos avisos) y estocada (silencio).
Incidencias: Plaza de toros de Córdoba. Tercer festejo de abono de la Feria de Nuestra Señora de la Salud. Media entrada en tarde soleada. Al finalizar el festejo César Jiménez abandonó el coso a hombros por la Puerta de los Califas.

Salvador Giménez

Gran corrida de toros la que saltó ayer al ruedo del Coso de los Califas. Desde Los Alburejos Álvaro Domecq Romero, embarcó una corrida que resultó interesante para todos. Para el público y para el aficionado más entendido. Bien presentada y de un juego variado, como debe ser para romper la monotonía, con toros nobles, con recorrido, con raza y sobre todo sin peligro aparente. Desde el encastado segundo hasta el magnífico cuarto, todos pusieron al público de acuerdo. Aunque la conclusión final fue que jamás desarrollaron peligro y que en la mayoría de las ocasiones no fueron lucidos como debieran.
Ante ellos que decir de los toreros. Pues poco a destacar. Los tres espadas, en alguna u otra forma, no estuvieron a la altura que debieran ante tan interesante material . Por unas causas u otras, siempre fueron desbordados por sus oponentes, aunque ayer más que oponentes, resultaron unos magníficos colaboradores.
Cesar Jiménez se convirtió en el triunfador, en cuanto a trofeos obtenidos, del festejo. Triunfo que se antoja excesivo para lo visto en el redondel. En su primero no quiso complicarse la vida. Intentó sobreponerse a las arrancadas violentas del toro, pero no supo en ningún momento hacer lo que éste le pidió desde un principio. El animal pedía mano baja y nada más. El torero de Fuenlabrada se empeñó en rematar por alto muchos muletazos, y el toro, como todos los bravos, pronto desarrollo un incomodo cabeceo que dio al traste con lo que pretendía el matador. Ante esto, Jiménez, no se dio coba. Abrevió y punto. Reprocharle al espada, así como a su cuadrilla, el feo gesto de hacer agonizar al toro de forma excesiva en un espectáculo que en estos tiempos que vivimos no hace favor alguno a la fiesta.
En su segundo toro, un excepcional animal, que le puso el triunfo en bandeja, no logró estar a la altura. Cierto es que cuajó un trasteo pulcro, limpio y con temple, pero superficial y poco profundo. Demasiados tiempos muertos entre tanda y tanda, así como un acorte de terrenos, hicieron que la faena no tomase el vuelo esperado. Faena de botella medio llena o medio vacía, que tuvo un premio excesivo para lo realizado por el torero madrileño. También hay que indicar que a todos, palco, público y torero, les falto un ápice de sensibilidad para solicitar y conceder una postrera vuelta al ruedo a tan gran toro.
Matías Tejela se encontró con otro de los toros más interesantes de la corrida. Un ejemplar cárdeno franciscano que tuvo raza para dar y tomar. Tanto es así que pese a estar al límite de fuerza, jamás rodó por la arena e incluso puso las cosas difíciles a su matador. Con el Tejela estuvo a medias. Fundamentalmente porque tardó en darse cuenta que era lo que pedía el animal, que no era nada más que firmeza. Faena de menos a más, que tuvo su cenit en los compases finales de la misma. Otro buen toro sorteó en quinto lugar. A pesar de cortar otra oreja, Tejela tampoco estuvo redondo. Demasiado acelerado y eléctrico ante un toro que pedía todo lo contrario. El animal pedía distancia, temple y mando. Tejela se limito a entrar en una guerra que al final terminó perdiendo. Los bravos no quieren cercanías y hoy uno de los recursos del toreo moderno, es colocarse entre los pitones para tratar de hacer ver un valor infundado y en ocasiones artificial.
Que decir de Julio Benítez. Poca cosa. Se vistió de torero, hizo el paseíllo y mató sus dos toros de forma más o menos decorosa. Poco más. Estuvo ausente, frio y como aburrido. En su primero, al que recibió animoso con el capote, no le encontró la forma de poder planificarle un trasteo a resaltar. Espeso y sin las ideas claras se puso pesado con el descabello y estuvo a punto de ver volver vivo al corral a su enemigo. Más entonado en su segundo. Logró cuajar algún que otro muletazo, pero tras un desarme, pronto volvieron a aparecer las dudas y acabo excediéndose en su labor. Otra vez será. Torrestrella ha puesto el listón alto.

2 comentarios:

Administrador dijo...

COMO SE PUEDE DECIR BIEN PRESENTADOS SIN ESTAR INTEGROS, ESTABAN AFEITADOS.

Salvador Giménez dijo...

Mire usted mi querido amigo, la biometria no se la he hecho a ninguno de los seis toros. Y respecto a que no estaban íntegros, que toro salta hoy integro en las plazas?
La sorpresa es que al menos una corrida diera muestra de tener una poca de raza. Eso es lo que trato de decir.