3/27/2011

EXITOSO FESTIVAL CONTRA EL CANCER

El festival benéfico a favor de la delegación cordobesa de la Asociación Española Contra el Cáncer se ha convertido con los años, además de en el pistoletazo de salida en el Coso de los Califas, en todo un referente de la temporada taurina española. Año tras año, siempre que la meteorología lo permite, los resultados económicos son favorables y los artísticos, a poco que el ganado colabore y con un público tremendamente predispuesto, suelen corresponderse con los primeros. Son festejos de carácter amable, en los que las gentes del toro tienen ocasión, como lo ha sido siempre, de mostrar su solidaridad con causas favorables a los más necesitados. Estos festivales también sirven, a comienzos de campaña, como una puesta a punto ante una temporada que echa poco a poco a caminar.
En la tarde de ayer los resultados fueron los deseados. Los tendidos de la plaza mostraron una magnífica entrada -poco faltó para el lleno- para presenciar las evoluciones de un cartel que ha servido para la presentación de la nueva empresa arrendataria del Coso de Ciudad Jardín.
La novillada enviada por Jandilla tuvo muchos matices. Aunque justos de presencia, su juego tuvo diversidad; eso sí, con el denominador común de la falta de fuerza. No obstante, siempre se mostraron colaboradores en el tercio final, único al que se da importancia en nuestros días, y permitieron a los espadas construir unos trasteos que siempre consiguieron conectar con los tendidos.
Abrió cartel Enrique Ponce, y estuvo en su línea habitual. Tras no poder lucirse con el percal y brindar al respetable, cuajó una faena de menos a más en la que destacó el toreo con la mano diestra. La faena tuvo su momento más destacado tras un tres en uno donde surgió el toreo más templado y estético de la labor del diestro de Chiva. En esta faena tuvo la ya habitual facilidad y buen trazo que caracteriza la tauromaquia poncista.
Finito siempre es esperado en Córdoba. Capaz de lo mejor o de lo peor, Juan Serrano sigue siendo un referente para idolatrar o renegar por el público cordobés. Ayer no tuvo la materia prima ideal para ser el ídolo que tras muchas temporadas tiene el peso de la púrpura en Córdoba. Recibió al de Jandilla con unos ajustados lances a pies juntos que fueron aplaudidos por sus incondicionales. Tras brindar al público, cuajó un trasteo en que la irregularidad fue la tónica general. Trató de cuidar a su oponente en los primeros pasajes de su labor, dándole la distancia y tiempos muertos que la poca fuerza del animal requería. Poco a poco, toro y torero se fueron confiando, y apareció el toreo que llena a los seguidores del fino diestro. Entonces surgieron los muletazos más estéticos, y quizá más profundos de la tarde. Lástima que una vez más los aceros le jugaron una mala pasada y se tuvo que conformar con saludar desde el tercio. Finito se mostró voluntarioso y predispuesto a agradar al público, que no es poco.
Manuel Díaz tiene la virtud de su fácil conexión con el espectador. El público siempre termina entregado al rubio torero. ¡Qué grandes dotes de comunicador! Su sonrisa pícara, sus gestos y su continuo dialogo con los tendidos son sus principales armas. Pero eso no es todo. Manuel Díaz también sabe torear. Se lució con el capote en unas verónicas sin enmendarse y luego logró hacer una faena, que brindó a los voluntarios de la Asociación, en la que hubo temple y largueza en el trazo de los muletazos. Luego, fiel cumplidor del guión, destapó la caja de los truenos y vino su toreo accesorio con reminiscencias a los felices años sesenta. Un público tremendamente entregado se rindió una vez más al carisma de este Cordobés de nuestro tiempo.
El Juli está en estado de gracia. El de Velilla de San Antonio ya no es aquél niño prodigio que sorprendió a todos hace ya algunos años. El Juli hoy por hoy es un torero capaz de todo. Por esto está llamado a ser uno de los grandes atractivos de esta temporada, que a la postre puede ser la de su completa consagración. Como sus compañeros brindó al respetable una labor que tuvo poder, mando, gracia, torería y mucha variedad. La faena tuvo como principal virtud la regularidad. Mantuvo siempre el mismo tono de interés. Ya fuera con el toreo fundamental con la derecha, o al natural, El Juli siempre se mostró muy por encima de su oponente logrando tandas con quietud, buen trazo y sobre todo con intensidad. La facilidad también fue otro de sus avales. En ocasiones pareció estar en un tentadero pues sacó muletazos improvisados e inverosímiles. El público se le entregó desde muy primera hora y tras un soberbio estoconazo paseó los máximos trofeos de forma apoteósica.
Cayetano sigue siendo esperado. El segundo de los hijos de Paquirri gozó de gran expectación como novillero. Acusó el cambio del utrero al toro y algún percance a destiempo hizo que su paso al escalafón superior no alcanzara el brillo esperado. Cayetano tiene empaque en su toreo. Intenta siempre practicar una tauromaquia pura y ortodoxa. Los lances de recibo a su novillo tuvieron esa impronta de los elegidos pero un achuchón en el remate marcó notablemente lo que vendría después. La faena de muleta tuvo muchos altibajos. Es verdad que algunos pasajes tuvieron ese toque clásico, pero sin lugar a dudas mostró carencias ilógicas en la colocación y planteamiento de la faena.
El novillero Juan Ortega no defraudó a nadie. Posiblemente hizo el mejor toreo de capote de la tarde en unos lances mecidos a la verónica. La faena de muleta tuvo como tónica general la tranquilidad y la práctica de un toreo puro y elegante. Quizá el segundo puyazo restara al novillo una mayor colaboración, pero Ortega presentó sus avales en Córdoba.

GANADERÍA: Seis utreros de Jandilla, el tercero con el hierro de Vegahermosa, reglamentariamente despuntados. Justos de presentación, desiguales entre sí y con poca fuerza. En líneas generales resultaron colaboradores con los toreros. Los mejores, el tercero y el cuarto.TOREROS: Enrique Ponce, oreja tras aviso; Finito de Córdoba, ovación con saludos tras aviso; Manuel Díaz 'El Cordobés', dos orejas; El Juli, dos orejas y rabo; Cayetano, ovación con saludos tras aviso, y el novillero Juan Ortega, oreja.Incidencias: Plaza de toros de Córdoba. Festival a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer. Casi lleno en tarde primaveral.

2 comentarios:

"Maestro" dijo...

Entonces le gusto Juan Ortega?? Le conozco de cosas ajenas al toro y le tengo mucho aprecio.

A ver si sacamos un torero!!

Salvador Giménez dijo...

Buen corte y mucha proyección. Ahora hace falta que tenga suerte.