3/02/2011

NO DIRAS FALSO TESTIMONIO NI MENTIRAS


La información debe ser lo más veraz posible. Si carece de veracidad se está adulterando de forma notoria de lo que se esta informando. En ocasiones el informador puede utilizar la información de forma sesgada e interesada, cometiendo con ello una grave falta a lo que debe ser la deontología del buen informador.
Los toros y su información no iban a ser menos que el resto de las noticias que se producen a diario. En los últimos tiempos la información taurina, salvo contadas excepciones, responde a los intereses de los “taurinos”. No se destapa el fraude, no se exige el toro de verdad, se hace la vista gorda ante los ‘tejemanejes’ de unos y otros que no hacen nada más que restar importancia y verdad al alma de la fiesta de los toros.
Lo malo es que en ocasiones se trata de desvirtuar lo que se ve, y ahí ya la cosa chorrea en exceso. En las retransmisiones televisivas del fin de semana se ha vendido una fiesta de pastel, amable y siempre al servicio del interesado, que no es el espectador por supuesto. En el festejo de Atarfe, se cantó con alegría que lo que veían los espectadores eran ‘los orígenes de la tauromaquia’, en un hibrido que mezclaba rejones, forçados y recortadores. Todo un despropósito. Bien están los forçados en una corrida a usanza portuguesa, pero mezclar la tradición lusa con las habilidades de los recortadores, es ya rizar el rizo. Cada cosa en su sitio, en orden y sin experimentos. Los rejones con los rejones, alguna vez con forçados, y los recortadores a sus espectáculos sin sangre, que apuesto, que a la larga y precisamente por ser sin sangre, comenzaran a ser mejor vistos por la de tan de moda corriente de colectivos y ayuntamientos animalistas y restaran aún más los festejos de promoción y novilladas.
Luego en la corrida televisada del lunes se pretendía hacer comulgar a los espectadores con ruedas de molino. Se cantó a los cuatro vientos la excelencia de la corrida de Fuente Ymbro, una corrida justa de presentación, Ubrique al ser plaza de tercera categoría así lo exige, pero falta de fuerza en su totalidad. De los toreros lo de siempre. Se jalearon trapazos como si se tratase de muletazos incólumes y profundos, se justificó a los del castoreño y se trato igualmente de hacer ver como buenas estocadas defectuosas de colocación.
Ni esta, la que nos quieren hacer ver, es la fiesta que queremos, ni esta es la información que nos merecemos. El enemigo no está fuera. El enemigo está dentro y en muy diversos puntos. Hace falta una renovación de todo ¡ya!

3 comentarios:

RAFAEL COBO dijo...

Más claro imposible.
Pero Salvador, ¿cómo renovamos ésto, que empieza a oler a podrido por todos lados?.
Los cuatro "quijotes" que andan por ahí defendiendo la integridad, algunas veces, las más, son hasta insultados cuando cuentan sin tapujos, lo que han visto. He vivido en mis propias carnes lo que comento y después de preguntarme para qué tanto sinsabor, la respuesta es la misma: el toro y la Fiesta, lo merecen.

Salvador Giménez dijo...

A mi me lo vas a decir también?. Esta tarde sin ir más lejos me he cruzado con un torero local al que en una crónica le dije una verdad y ni me ha saludado. Me da igual. El toro y la fiesta lo merecen seguro, o si no ¿que fiesta vamos a legar a los que vienen después?

Enrique Martín dijo...

No te digo más que yo empecé a ver la corrida por internet y al segundo toro lo dejé, porque me estaba volviendo loco con lo que veía y lo que me contaban los comentaristas. Ya me empezó a oler mal cuando oí lo bajito que era y lo precioso y bien hecho. Que bien estaría una corrida retransmitida al alimón por Enrique Romero con Ruiz Miguel, Moncholi con Bernadó y Molés con Antoñete y Caballero. Para irse al tanatorio de cabeza y que le incineren a uno.
Un saludo