6/21/2011

SERGIO VEGAS O LA INVOLUCION FORZADA DEL REJONEO





El domingo pudo ser un día trágico. El rejoneador vallisoletano Sergio Vegas fue cogido de forma dramática por un toro en puntas de Partido de Resina, antes Pablo Romero, cuando intentaba estoquearlo pie a tierra. Algunos pensaran que todo fue un despropósito del caballero castellano, pero lo que pretendía Vegas no era otra cosa que dar un toque de atención para poder torear. El planteamiento no era otro que involucionar el rejoneo hacía los años veinte y rememorar el toreo que llevase a las plazas el cordobés Antonio Cañero. Toros en puntas, rejones de castigo y banderillas desde el corcel, para luego desmontar y entrar a matar pie a tierra con muleta y estoque en ristre.
Antonio Cañero puso las bases del rejoneo moderno. Muchos fueron los que lo siguieron, pero ya con reses despuntadas, salvando obviamente casos excepcionales como Moreno Pidal y últimamente de forma puntual Leonardo Hernández, padre.
Mucho se habla y se escribe de que vivimos la edad de oro del toreo a caballo. El espectáculo es grandioso, bello y cada vez cuenta con mas seguidores. También han surgido caballeros, y hasta damas, en plaza de manera desproporcionada y prácticamente es imposible un reparto equitativo del pastel que suponen las plazas de postín y los carteles de las grandes ferias.
No hay que olvidar que en las ferias solo se suele programar una corrida de rejones, en casos dos, con tres rejoneadores en el cartel. La baraja de caballeros que copan esos lugares es siempre la misma, lo que lleva a los que vienen desde abajo a intentar llamar la atención para ver si con un poco de suerte ocupan el lugar de privilegio.
Esto es lo que ha llevado a Sergio Vegas a hacer lo que ha hecho. Un gesto que le ha podido costar la vida, pero que estaba totalmente madurado y premeditado. Gesto loable y que ha puesto de manifiesto las ganas del vallisoletano, pero que la falta de preparación le ha podido costar, como ya ha quedado dicho, muy caro. Mientras algunos matan utreros adelantados, mutilados y de ganaderías antaño favoritas por figuras del toreo a pie, otros hacen gala de heroicidades anacrónicas en estos tiempos. Todo sea para tratar de vivir de la fiesta más bella de todas las fiestas.

Fotos: Marisa Fernández

3 comentarios:

Emilio Lentisco dijo...

Hay que tener cojones para hacer esto...

Pepe Pastor dijo...

Totalmente de acuerdo con el post, especialmente con el final. Mi reconocimiento, respeto y admiración al rejoneador. Que se recupere pronto y totalmente
Un cordial saludo

Salvador Giménez dijo...

Emilio, estoy totalmente de acuerdo contigo y para colmo delante de un "pablorromero" con lo que eso supone.