10/12/2011

ANA RITA SE METE AL PUBLICO EN EL BOLSILLO PESE A SUS CARENCIAS.


MONTORO PONE PUNTO Y FINAL A LA TEMPORADA EN LA PROVINCIA DE CORDOBA.
GANADERIA: Seis toros, reglamentariamente despuntados para rejones, de Jodar y Ruchena. Bien presentados, cinqueños y de buen juego para las cabalgaduras. Destacaron los corridos en 4º, 5º y 6º lugar.
REJONEADORES: JOSE LUIS CAÑAVERAL. Oreja y oreja.
LOPEZ BAYO. Oreja y oreja con petición de la segunda.
ANA RITA. Ovación con saludos tras tres avisos oreja con petición de la segunda.
INCIDENCIAS. Plaza de toros de Montoro. Corrida de rejones con motivo de la feria de Nuestra Señora del Rosario. Menos de media entrada en tarde de agradable temperatura. José Luis Cañaveral y López Bayo sustituyeron respectivamente a Lea Vicens y Luis Valdenebro. Al finalizar el festejo los tres rejoneadores salieron a hombros por la puerta grande. 

Cuando parecía que no, Montoro, una vez más, ha puesto el broche de oro de la temporada en la provincia de Córdoba. Una temporada que se ha visto marcada por la profunda crisis que atravesamos y que ha hecho que los festejos en nuestra provincia hayan sufrido una notable disminución. Finalmente el esfuerzo de la nueva empresa, Onuba Taurina, S.L., y del ayuntamiento han hecho que la tradición no se interrumpa, cuando todo parecía indicar que el coqueto coso montoreño no pondría su tradicional punto final a la campaña, lo ha hecho con una corrida de rejones con tres rejoneadores de distintas nacionalidades que hizo que el mismo fuese anunciado como corrida internacional, aunque finalmente no pudo llevarse a cabo, pues tanto la francesa Lea Vicens, como el sevillano Valdenebro, no pudieron actuar por no haberse aún doctorado como rejoneadores matadores de toros.
La única superviviente del cartel original, la rejoneadora portuguesa Ana Rita, conocida por sus intervenciones de los certámenes televisados por Canal Sur, fue la triunfadora moral del festejo. La amazona lusa sigue con sus mismas virtudes y con sus mismos defectos. Con una gran evolución en su carrera, sigue siendo valiente como ella sola, a veces rayando la temeridad, con una afición a prueba de bomba y con una gran simpatía, conectando rápidamente con los públicos. Por el contrario su falta de temple, su celeridad en la ejecución de las suertes y el mal uso de los aceros afean notablemente todo lo que realiza en el ruedo. Hizo dos faenas de similar corte y se metió al público en el bolsillo, tanto que a pesar de escuchar tres avisos en su primero y volver a estar espesa con los hierros de muerte en el sexto, fue paseada a hombros y sacada de tal guisa por la puerta grande, todo ello a pesar de cortar únicamente un trofeo.


José Luis Cañaveral, veterano rejoneador sevillano, se encargó de abrir plaza. Su primero un animal distraído no le permitió lucirse plenamente, por lo que su labor discurrió con muchas desigualdades, destacando sobre todo en los pares a dos manos. Mejor en su segundo donde puso en evidencia su oficio y logró pasajes que hicieron que el público se le entregase, aunque su actuación no terminó de remontar el vuelo que todos hubiesen deseado.
López Bayo se topo, posiblemente, con el mejor lote del encierro. Su primero que tuvo el único defecto de ser muy distraído, le permitió lucir en banderillas clavando con solvencia, lo que a la postre le sirvió para cortar una oreja. Mucho mejor en su segundo, un berrendo aparejado bravo y codicioso, donde destacó sobre manera con unas banderillas al quiebro inverosímiles. Cayó de la cabalgadura sin consecuencias y tras estar breve con el rejón de muerte cortó otra oreja que pudieron ser dos si la presidencia hubiera atendido la petición.

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