4/22/2013

LA BUENA DISPOSICION (Crónica del festejo de Montoro)



GANADERIA: Seis toros de Julio de la Puerta, desiguales de presentación entre si y de buen juego en líneas generales. Los mejores los corridos en primer, cuarto, quinto y sexto lugar. El segundo parado y el tercero bronco fueron los peores.

TOREROS: JOSE LUIS TORRES (marfil y oro). Pinchazo, estocada y descabello (oreja) y cinco pinchazos y estocada baja (silencio). CARO GIL (rosa y oro). Pinchazo, media estocada perpendicular y caída y descabello (silencio) y media estocada perpendicular (dos orejas). DAVID GALVÁN (tabaco y oro). Estocada y descabello (ovación y saludos tras petición) y estocada (dos orejas).

INCIDENCIAS: Plaza de toros de Montoro (Córdoba). Corrida de toros. Un cuarto de entrada en tarde primaveral. Al finalizar el festejo Caro Gil y David Galván abandonaron el coso a hombros por la Puerta Montoreña.

Entretenida resulto la corrida celebrada en Montoro. La culpa, o la gracia, la tuvieron sobre todas las cosas la buena disposición de los tres toreros actuantes, así como la movilidad y juego, sin ser un dechado de bravura, de los toros criados por Julio de la Puerta. Y es que cuando el toro se mueve, para bien o para mal, si los acartelados muestran buena disposición, el espectáculo se dinamiza para regocijo de los que ocupan el tendido.


Abría cartel el espada cordobés José Luis Torres en esta temporada en la que trata de recuperar la senda que tomara en los inicios de su carrera. Torres es un torero con personalidad manifiesta. Pone en práctica un toreo muy personal, muy vertical, amanoletado como gusta en Córdoba. Esas formas hicieron que el torero del Campo de la Merced tuviera unos inicios prometedores que luego se vieron desvanecidos al saltar al escalafón superior. José Luis Torres recibió a su primero con dos largas cambiadas de rodillas en el tercio, para después capotearlo con variedad y solvencia. En la faena, brindada al público, destacó una vez más su personalidad así como sus tandas con la diestra. Lo intentó al natural pero el animal no tenía la claridad suficiente por ese pitón por lo que retomó la mano derecha para terminar con unas ajustadas manoletinas. Un pinchazo que precedió a una estocada le privó de cortar un segundo trofeo. En su segundo, que lo arrolló en el recibo capotero, volvió a mostrarse como un torero recuperable. Buena disposición y buen corte en el trasteo con su acusada personalidad. Quizás esa disposición y ganas por lograr el triunfo le hicieran equivocar los terrenos y ahogar la pastueña embestida de su oponente. Cumplió con el quinto mandamiento y vio silenciada su labor.


Caro Gil es un torero con un concepto de toreo muy estético. El jerezano es otro que trata de salir del lugar donde se encuentra en el escalafón. Mimbres y gusto tiene. En su primero quedó prácticamente inédito. El animal se afligió tras su encuentro con los picadores y no hubo manera de sacarle ni una embestida propicia para el lucimiento. Caro lo intentó sin éxito, no había manera. Lo mató con decoro y nada más. Lo mejor vino en su segundo. Lo paso compuesto con la capa para a posteriori cuajarle un trasteo de suma belleza. Riñones encajados, pecho adelante, mentón clavado y acompañando con la cintura. La faena estuvo basada fundamentalmente en el toreo al natural. Cuatro tandas bastaron para, tras matar rápido, fueran a sus manos las dos orejas de su oponente. El pecado fue tal vez la ligereza de los pases, pero la disposición por hacer las cosas bien, tapó con creces la falta de reposo y temple. Caro Gil es otro torero recuperable.


Gustó el “cañailla” David Galván. El joven torero de San Fernando viene con muchas ganas. Al igual que sus compañeros estuvo toda la tarde con disposición y deseo de hacer las cosas a gusto del público. Su toreo tiene frescura y desparpajo. También trata de hacer las cosas con gusto clásico no exento de valor. Su primero fue uno de los menos posibilidades ofrecía. Galván lo intentó y cuando trataba de torear con la derecha fue aparatosamente cogido. Se levantó y trato de domeñar una embestida brusca a base de tesón. Mejor con la mano izquierda aunque toda la faena resultó muy irregular. En su segundo, un toro noble y de embestidas muy templadas, lo toreo a placer y con buen gusto. Ortodoxa la primera parte de la faena, donde cuajó tandas con ambas manos de buen gusto. Cuando la faena estaba hecha se metió entre los pitones para rematar con redondos de mucha quietud. Tal vez sobraron estas postrimerías que no aportaron más relevancia a un trasteo de mucha más verdad en su primera parte. Mató de una soberbia estocada y a sus manos fueron a parar las dos orejas del toro.

Tarde pues entretenida gracias, como ya ha quedado dicho, a la buena disposición de los tres espadas, que se encontraron con material propicio para hacer pasar al público una tarde divertida.