8/17/2017

ROMERO DE TORRES Y EL CARTEL TAURINO DE BELMEZ


El cartel anunciador de la Feria taurina de Belmez recupera una imagen del pintor y combina lo clásico con lo nuevo.

Romero de Torres pintó a los tres califas de su tiempo.

Vivimos en la era digital. En todo, prácticamente en todo, las nuevas técnicas y tecnologías suelen estar presentes. El diseño gráfico no iba a ser menos. Las ventajas son muchas a la hora de hacer una composición de carácter artístico. En el mundo de la publicidad también es normal. El reclamo publicitario de un festejo taurino, a través del cartel, fue, es y será de vital importancia de cara al aficionado, o espectador, pues la cartelería taurina es el principal medio de atraerlos hacía la plaza.
Los carteles taurinos fueron primero unas litografías. En grandes letras con algún grabado y cenefas se daba cuenta del festejo. Después fueron evolucionando hacía unos murales de gran tamaño, que eran fijados en las paredes con aquel característico engrudo. El cartel vivió una época dorada donde grandes artistas plásticos destacaron en su realización. Nombres como Roberto Domingo, Ruano Llopis, Reus, Ballestar o Saavedra destacaron por su pericia a la hora de ejecutar pinturas, cuyo destino era ser plasmadas en los carteles, que luego empapelarían las paredes, anunciando el festejo a celebrar. Tanto es así que muchas de estas pinturas se convirtieron en clásicos, siendo reproducidas en multitud de ocasiones. Ahora los nuevos diseños, nacidos de las nuevas tecnologías, acaparan la cartelería. Composiciones de muchas horas de trabajo y que dan un toque actual a un espectáculo al que se trata de adaptar a los nuevos tiempos.
Combinar ese toque clásico con las nuevas formas ha sido la sorpresa a la hora de anunciar la corrida de Belmez, que se celebrará el próximo mes de septiembre. La empresa Taurina de Buendía ha tenido el buen gusto, y el detalle, de que una pintura clásica de Romero de Torres, haya servido de base, y como fondo protagonista, para el diseño de cartel que ya se puede ver en muchos lugares como reclamo de la corrida. Julio Romero de Torres vuelve a ser protagonista en algo que le sedujo durante toda su vida, pues el pintor fue un gran aficionado a la tauromaquia.
En su obra el toreo está presente en numerosos cuadros, aunque nunca plasmó escena alguna de la lidia en la plaza. Únicamente durante su juventud, en la que colaboró en la revista El Toreo cordobés, fueron publicados algunos apuntes a plumilla de lo que acontecía en los ruedos, pero poco más. Sin embargo durante su trayectoria la tauromaquía está viva y latente en parte de su obra.
Una de sus primeras pinturas relacionadas con el toreo, vino por encargo de Dolores Molina, sobrina de Rafael Molina Lagartijo, que le encargo un retrato del primer califa a la muerte de éste, allá por 1900, y que le pagó con una baza califal -el pintor era muy aficionado a la arqueología- proveniente del cortijo Córdoba la Vieja, propiedad del matador. Este cuadro aún es conservado por la familia y se puede considerar la primera obra de marcado carácter taurino del afamado pintor. Años más tarde Romero de Torres retrató a Rafael Guerra Guerrita, segundo califa del toreo cordobés, por encargo de Rafael González López. Este señor, durante su etapa como presidente del Club Guerrita y al objeto de que presidiera el salón de citado club, solicitó al pintor un retrato de Guerrita que este realizó.
Cuando el local cerró sus puertas a la muerte de Rafael Guerra, la pintura pasó a manos de la familia, quien recientemente la cedió al Ayuntamiento de Córdoba para que se expusiese en el museo del pintor. También retrató a Rafael González Machaquito. Una como figura protagonista en un cuadro que se conserva en el museo de Bellas Artes cordobés, en la plaza del Potro, y otra como figura de vital importancia en el grupo en la pintura Consagración de la Copla, donde el tercer califa aparece a la izquierda del espectador.
También Romero de Torres plasmó a Juan Belmonte, la primera en su etapa como novillero, vestido de paisano y como muestra de agradecimiento por un brindis que hizo el trianero al artista cordobés. Posteriormente Romero de Torres volvió a pintar a un Belmonte, ya en la cúspide de su carrera, con la cabeza rapada por estar prestando el servicio militar, y liado en un capote de paseo.
Su última obra relacionada con el toreo, pertenece a su última etapa, pintada un año antes de su muerte. Se trata de Ofrenda al arte del toreo, donde retrata a una mujer desnuda que cubre sus piernas con un capote, portando una rama de laurel en su mano simbolizando la gloria. Ante ella una losa de mármol donde se pueden leer los nombres de Lagartijo, Guerrita y Belmonte.
La pintura que ilustra el cartel de Belmez forma parte de la obra titulada Poema de Córdoba, una obra formada por siete paneles que muestran de forma alegórica diversas facetas de la ciudad. Obviamente el toreo está presente y el panel titulado Córdoba torera está dedicado a la figura de Lagartijo.
La pintura la protagoniza una mujer que ciñe un manto rojo, a la guisa de un capote de brega al rematar una larga cordobesa, con el fondo de la plaza de la Corredera, lugar donde se celebraron corridas en la antigüedad, y donde un espada con el toro a los pies brinda su trasteo a una estatua del primer califa.
Romero de Torres vuelve muchos años después a anunciar una corrida de toros. Su Córdoba torera sirve como reclamo para que el público acuda a Belmez a presenciar la anunciada corrida de Victorino Martín, que será estoqueada mano a mano por los diestros Paco Ureña y Pepe Moral, y que ha levantado gran expectación incluso fuera de los límites de nuestra provincia.

8/01/2017

PROXIMOS CARTELES EN LA PROVINCIA



Mientras Los Califas continua con una programación ajena para lo que fue concebida, que no es otra que celebrar espectáculos taurinos, las plazas de la provincia comienzan a despertar del letargo en que se ven sumidas durante muchos meses. Es triste que este año, en que se conmemora el centenario del nacimiento de Manolete, el coso califal haya abierto sus puertas para celebrar festejos de toros solo en cuatro ocasiones. Esta efeméride debió, o debe de ser pues aún no es tarde, referente en el llamado planeta toro y no quedar hueca sin ningún festejo taurino. Lo que se está conmemorando no es otra cosa que el nacimiento de un mito, que lo es por muchas cosas, pero sobre todo por haber sido un referente en una disciplina artística milenaria, como es la tauromaquia, a la que trajo unas formas y maneras que fueron claves para la evolución de la misma. A esto hay que unir una personalidad única y magnética que hicieron que su figura fuera mucho más allá de las plazas de toros, llenando así toda una época en la historia.

Todavía no es tarde, aunque parece que no va a ser así, la celebración de un festejo homenaje al arquitecto del toreo moderno, como lo denomina el escritor Delgado de la Cámara, sobre la arena califal. Es triste que la sombra de Manolete permanezca viva en la ciudad cien años después, pero que en el coso taurino de la ciudad esté ausente más allá del busto que modelara Ruiz Olmos y que cohabita con los demás califas haciendo escolta a la puerta grande. 

La afición cordobesa se ve obligada a salir de la ciudad para presenciar festejos taurinos. Algunos abandonan los límites de la provincia y se aventuran a ver corridas en ferias de localidades cercanas, o incluso han seguido las evoluciones de las promesas que apuntan, casos de Lagartijo, en Sevilla o Madrid,  o de la reciente triunfadora en el ciclo de novilladas nocturnas de Sevilla, Rocío Romero.
Con la feria de las novilladas de lujo de Montilla en el recuerdo, y en el más absoluto olvido, han sido tres localidades del norte de la provincia las que han presentado sus carteles taurinos para celebrar aparejados a sus tradicionales fiestas. Es posiblemente la única válvula de escape que tengan muchos cordobeses para sentarse en los tendidos de una plaza de toros.


El primero de ellos tendrá lugar el próximo día 4 de agosto en la localidad de Villanueva de Córdoba. Allí el empresario Enrique Luján junto al matador de toros, hoy en las filas de plata, Ángel Luis Carmona, han preparado un festejo mixto que reúne varios alicientes. El primero es la presentación, han leído bien, de un Enrique Ponce que tras veintisiete años de alternativa, partirá plaza montera en mano. Será acompañado por el saltereño Manuel Jesús "El Cid", que viene de cuajar una faena, que posiblemente será una de las de la temporada, en la feria de Santander, eso sí, mal rubricada con los aceros. Junto a ellos hará el paseíllo el novillero local Carlos Jordán quien debutará con los del castoreño. Para la ocasión se ha preparado un encierro de sangre "ibarra" con el hierro de Sancho Dávila.

Vuelven los toros a la centenaria de Belmez tras un año en blanco. La afición belmezana se reivindica como la abanderada torista de la provincia y verá este año lidiar en su plaza una corrida, nada más y nada menos, con el hierro de Albaserrada, propiedad del mediático Victorino Martin. Los encargados de estoquearlos el próximo día 9 de septiembre, serán mano a mano Paco Ureña, quien atraviesa un momento cumbre en su carrera, junto al sevillano Pepe Moral, que estuvo a punto de abrir la Puerta del Príncipe en Sevilla durante la última feria de abril, ante toros de otra ganadería señera y legendaria como es la de Miura. Un cartel atractivo, al menos para los más defensores del toro bravo, el que ha montado el empresario Jorge Buendía, y que de seguro no solo atraerá aficionados de la comarca, sino de toda la provincia e incluso de fuera de ella, y es que Victorino Martín es un reclamo muy atractivo para la garantía de un espectáculo taurino con dinamismo y variedad.


Pozoblanco cerrará el mes de septiembre con la celebración de su feria en honor de Nuestra Señora de las Mercedes. Dos festejos ha preparado Antonio Tejero. En la corrida de toros, que tendrá lugar el día 23, alternaran Antonio Ferrera, que está sorprendiendo allá por donde actúa, obteniendo triunfos importantes en plazas como las de Sevilla y Madrid, mostrando unas lidias plenas y dinámicas, llenas de ortodoxia y no carentes de pellizco y buen gusto. David Mora, un torero que ha demostrado con creces de lo que es capaz, con salidas a hombros por la Puerta Grande de las Ventas, y que el sistema maltrata de forma injusta, será el segundo espada del cartel, que completa un joven José Garrido que trata de abrirse paso en el escalafón con unas formas que gustan al aficionado. Los toros pertenecerán al hierro de Alcurrucen que es uno de los que salvaguardan una sangre importante en el campo bravo, caso de la de Núñez. Para el 24, Pozoblanco albergará un festejo de rejones con la participación de Sergio Galán, Leonardo Hernández y la francesa Lea Vicens, quienes tendrán como oponentes toros de la ganadería portuguesa de Passanha.


A falta de que sean presentados los carteles de las localidades de la subbetica cordobesa, estos son, por ahora, los festejos donde la afición podrá asistir para disfrutar de la tauromaquia. Alicientes hay para ello, y para todos los gustos, pues la fiesta debe de tener variabilidad y diversidad.

El Día de Córdoba (31/07/2017)