5/22/2007

EL CENTRO MANOLETE CUMPLE 10 AÑOS EN BUSCA DE JOVENES VALORES

EL CENTRO MANOLETE CUMPLE DIEZ AÑOS EN BUSCA DE JOVENES VALORES.

Ganadería. Cuatro erales de Herederos de José Escobar y dos de Mauricio Soler Escobar, 5º y 6º, todos de la misma casa ganadera. Bien presentados y encastados, fueron ovacionados en el arrastre.

Toreros.

PACO REINA (celeste y oro). Metisaca en los bajos, siete pinchazos y media estocada baja (silencio tras dos avisos); y dos pinchazos y estocada baja (ovación con saludos).

EDUARDO JURADO (rosa y oro). Pinchazo y estocada corta (ovación con saludos); y pinchazo y estocada defectuosa (silencio).

IGNACIO GONZALEZ (blanco y plata con remates negros). Dos pinchazos y estocada trasera (oreja); y pinchazo y estocada (oreja).

Incidencias. Festejo fuera de abono. Tradicional festejo de la Fundación Manolete. Menos de un cuarto de entrada en tarde de agradable temperatura. Al finalizar el festejo, Ignacio González abandonó la plaza a hombros por la Puerta de Cuadrillas.

Diez años hace ya que la Fundación Manolete iniciase su andadura en por del momento de la fiesta, así como su objetivo principal, que no es otro que la busqueda de nuevos valores de la torería cordobesa. Atrás quedaron las temporadas de los largos ciclos. Jueves tras jueves se celebraban festejos con el fin de que los noveles de la capital y provincia toreasen como las grandes figuras. En una plaza de primera y con ganado de las ganaderías que todos sueñan. Luego vinieron las épocas de vacas flacas y los festejos se redujeron hasta llegar a los dos únicos que se celebran hoy: la novillada de Feria y la centenaria becerrada homenaje a la mujer cordobesa. Ahora más que nunca, cuando la afición cordobesa necesita un revulsivo, en cuando la Fundación Manolete debe de insistir en el proyecto para el que fue creada, es decir, revitalizar las bases del toreo cordobés y apoyar a todos los que empiezan. Si las formulas hasta ahora empleadas han quedado obsoletas y no han dado el resultado apetecido, no decaer en el intento, tratando de encontrar, tal vez, otro camino que conduzca el pretendido objetivo.

La tarde de ayer resultó entretenida debido sobre todo al juego del ganado enviado por Mauricio Soler desde la marisma sevillana. Visto lo visto, se puede afirmar que el histórico encaste al que diera fama Graciliano Pérez Tabernero es perfectamente recuperable para la fiesta de nuestro tiempo. Bien presentados y de variado juego, todos tuvieron movilidad y raza, eso que tanto se echa de manos en la cabaña brava de nuestros días.

Ante ellos, tres aspirantes que no terminaron de rematar ni, lo que es peor, aprovechar las condiciones de sus oponentes. Todo no es componer la figura y acompañar las embestidas de los animales. Torear es otra cosa. La voluntad y las ganas tampoco valen. El toreo es difícil, pero a su vez es lo que deja huella. Paco Reina está y no está. Se dejó ir al novillo de más clase de la tarde y eso a estas alturas de su dilatada carrera puede ser punto y final.

Eduardo Jurado, compuesto pero igualmente por debajo del segundo y sin saber como atacar y resolver el gazapeo y problemas del quinto.

Ignacio González fue el triunfador del festejo. Muchas ganas y voluntad, pero debe estar más centrado, pues sus arrebatos llegan a ser temerarios. Equivocó terrenos en su primero y se tuvo que dar un arrimón con el sexto.

Publicado en el diario "El Día de Córdoba" el 22 de mayo de 2007

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