5/29/2015

INICIO DE UNA CARRERA DE FONDO. (Crónica novillada de feria)


Luego nos quejamos. Siempre estamos hablando de la categoría de la plaza de toros de Córdoba. Que si de primera, que si de segunda. Que si se programan pocos festejos durante la temporada pese a la historia que tiene Córdoba en la tauromaquia. Que lo que ocurre en nuestra plaza no tiene repercusión alguna en el llamado planeta toro. Que si pitos, que si flautas. Pero la verdad es que tenemos nada más que lo que nos merecemos.

Temporadas clamando que no hay novilladas con picadores en Los Califas y este año que se incluye una, y rematada, en el ciclo ferial acude apenas un tercio de plaza. Lo que decían los viejos revisteros. La música y acá. Ayer la afición de Córdoba tenía que haber acudido a la plaza. Era una fecha propicia para reivindicarse y decir: aquí estamos. 

Varios eran los reclamos. Dos novilleros presentes en las grandes ferias y un torero de Córdoba que venía con un ambiente magnífico. Y ante eso, nada. Como siempre. Mucho plástico color almagra y vuelta a lo de siempre. Posiblemente una ocasión perdida para decir que Córdoba quiere toros. 

Luego viene la segunda parte, que no es más que la falta de criterio. Desde el palco hasta la banda de música, pasando por albero y tendidos. Si Córdoba quiere salir del lugar donde está, hay que caminar en un mismo sentido y tener las ideas muy claras. Medir todo con mesura y con coherencia. Mirar todo desde un mismo punto de vista y olvidarse de paisanaje y localismo. Córdoba tiene que buscar, y encontrar, el lugar que quiere ocupar en el panorama taurino. Lo de ayer fue un continuo despropósito. 

De entrada la novillada enviada por Luis Algarra tuvo muchas carencias. Tanto en presentación –cómo sería la desechada de Talavante– así como en su juego. Alguno chico. como el segundo, otros justos, caso del primero y sexto, otros destartalados y grandones como los corridos en cuarto y quinto lugar. Todos con la misma tónica de falta de casta, mal que corrompe el campo bravo, tanto es así que el tercero se echo teniendo que ser apuntillado. Ante ellos los toreros cumplieron a medias. 

Abrió plaza Ginés Marín que se mostró como un torero elegante, cuajado y con el oficio aprendido. En su primero, al que recibió de manera pulcra con el capote, le enjaretó una faena que tuvo limpieza y temple. Mejor por el pitón derecho donde cuajó dos tandas con empaque. Al natural bajó el diapasón. La colocación ventajista y la sosería del novillo hicieron que todo se fuese diluyendo poco a poco. Volvió a elevar la faena en las postrimerías de la misma, con una ceñidas bernardinas que le sirvieron, tras una estocada, para cortar la primera oreja de la tarde. En su segundo cambió la decoración. Los novilleros de hoy saben torear, claro que sí, pegar muletazos con temple y gusto, lo saben hacer y algunos, caso de Marín, muy bien. Lo malo es que el concepto de lo que es la lidia les queda muy lejos. Un mundo le costó a Marín sacar jugo a su segundo. Un animal muy a la defensiva y al que costaba tomar los engaños. Ante animales así cabe el dominio y el poder. Luego, si se puede, el toreo. Siempre fue así. Ginés estuvo con ganas, y fue muy al final del trasteo cuando pudo con su oponente. El esfuerzo no quedó en balde. Tras matar de forma rápida el público le pidió una oreja que le fue denegada por el palco dando una vuelta al ruedo. 

Varea estuvo frío. El torero castellonense venía con la etiqueta de figura entre los de su escalafón, pero en Córdoba no lo puso de manifiesto. Mejor en su primero al que capoteó con variedad en los lances de recibo. Con la muleta estuvo correcto en la forma, pero sin profundidad. Cierto es que el novillo colaboró poco, debido sobre todo a su falta de casta, pero también hay que decir que tampoco era imposible. Lo de su segundo fue algo impropio para alguien que está empezando. Tras un conato de inicio de faena y a encontrarse con un oponente poco colaborador, que se defendió motivado por la poca fuerza, se fue por el acero y acabo con una actuación que no será recordada entre los asistentes a Los Califas.

Lagartijo fue el triunfador del festejo. Cierto es que contó con el público muy a favor, pero también es verdad que el joven torero cordobés hizo todo lo que estuvo en su mano por agradar y triunfar en su presentación con picadores en Córdoba. La faena a su primero fue breve. Tras un estético inicio por bajo, le plantó cara por el pitón derecho consiguiendo una tanda muy aplaudida. Cuando todos esperaban que el trasteo fuese a mayores, el novillo, evidenciando una gran falta de raza, se echó de forma bochornosa, tanto es así que el novillero local no pudo hacer nada más ante él. ¿Qué pudo evitarlo cambiándolo de terrenos? Tal vez. Si lo hubiera sacado a los medios, quizás el animal alejado de su querencia hubiera respondido de otra manera, pero no lo sabremos ya que Javier, optó por dejarlo entre las dos rayas del tercio. En su segundo vino lo mejor. Lo recibió con lances genuflexos que tuvieron gusto y empaque. Brindó al público la faena que comenzó con doblones por bajo que volvieron a tener gusto. Inició el torero fundamental con la mano derecha en dos tandas que tuvieron largura, temple y donde mostró su personalidad. Bajó de tono con la izquierda, colocado muy al hilo del pitón, aunque algún muletazo tuvo largura y buen gusto. El animal fue apagándose y tuvo que recurrir al toreo de cercanía para mostrar su ansia por el triunfo, ansia que tal vez fue motivo por el que volvió a equivocar terrenos. Estocada y dos orejas al esportón. ¿Excesivas? Puede ser. Ahora solo quedar seguir siendo constante. Que este triunfo no sea vehículo para el relajo. Esto no ha hecho más que empezar. El camino es largo

FICHA DEL FESTEJO:
Ganadería: Seis novillos de Luis Algarra, desiguales de presentación y descastados en líneas generales. Los mejores, con matices, los corridos en primer y sexto lugar.
TOREROS: Ginés Marín, (rosa pálido y oro). Oreja y vuelta tras petición. Varea, (verde botella y oro). Silencio y silencio. Lagartijo, (azul pastel y plata). Silencio y dos orejas.
INCIDENCIAS: Plaza de Toros de los Califas. Primer festejo de la feria de Nuestra Señora de la Salud. Tarde primaveral y calurosa. Un tercio de entrada. Lagartijo salió a hombros por la Puerta de Los Califas.

Fotos: FIT

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