5/02/2014

ENTRETENIDA TARDE EN LA INAUGURACION DEL COLISEO EL RUEDO DE ALMEDINILLA



HYPNOS DESPERTO DE SU SUEÑO.

Dicen que el dios Hypnos habitaba en un palacio oscuro y lúgubre. Allí los rayos del sol nunca alumbraban. Hypnos estaba ausente de la luz, del color, de la vida. La fiesta de los toros es todo lo contrario a los predios de Hypnos. Luces policromas, vida, pasión, gloria. Todo muy alejado de lo lúgubre de su palacio y de su sueño perpetuo. Pero seguro que tras lo acontecido ayer, el dios del sueño se ha alegrado por lo vivido en la villa de Almedinilla. En estos tiempos, tan adversos para una fiesta tan mediterránea como los toros, inaugurar un nuevo recinto es un logro. La fiesta es maltratada y vilipendiada. Unos miran para otro lado, otros defienden sus intereses en beneficio propio y los ataques se acrecientan. No hay unidad, ni de los taurinos, ni de nuestros políticos. Los primeros tratan de campar a sus anchas ante una posible liquidación. Los segundos se inhiben a la hora de la verdad, aunque luego gusten de tardes de callejón, habano y compañía de los primeros. Ayer unos y otros se pusieron de acuerdo y nuestra provincia ha pasado a tener una nueva plaza de toros en un tiempo en el que habilitar un recinto para albergar festejos taurinos no pase de ser un sueño.

En la tarde de ayer todo fue favorable. El sueño del consistorio se veía hecho realidad y la terna, pasado, presente y futuro de la fiesta, ofreció una entretenida y variada tarde que será recordada por todos los que tuvieron la dicha de presenciar el acontecimiento.

Abrió plaza el veterano Francisco Ruiz Miguel quien estuvo jovial como un chiquillo que empieza. Su toreo trae reminiscencias de la bahía gaditana, pero con un empaque y un sabor de otra época. Gracil y variado con el percal en sus dos toros, a los que capoteo con solvencia y buen gusto. En su primero, un toro de embestidas bruscas, estuvo fácil, con oficio, el que adquirió en su etapa dorada antes ‘victorinos’ y ‘miuras’, y conecto fácil con los tendidos. Mato mal, de una estocada pescuecera que bastó, y el premio se quedó en un solo apéndice, el primero que se cortó en el nuevo coso. Oreja que se guardó para sí, seguramente como recuerdo de la efeméride. Mejor en su segundo. El toro tuvo calidad, buen son y transmisión. El veterano espada lo recibió con lances pintureros para cuajarle una faena en que la mayor virtud fue la ligazón y el gusto. De nuevo su labor recordó a los más veteranos otra época del toreo. Sabor añejo que no viejo. Mató de una contundente estocada que necesito un golpe de descabello que le valió el doble premio.

Manuel Díaz le toco pechar con el peor lote. No es que los toros que sorteara mostrasen peligro sordo, pero si demasiada irregularidad en sus embestidas así como falta de entrega en los engaños. Este Cordobés tiene oficio y años de alternativa. Esos fueron sus avales para ir poco a poco metiendo al tendido en el bolsillo. En su primero cortó una oreja tras una faena de menos a más, eso sí, en su línea. Esa línea que le ha llevado a ser un puntal en el escalafón. En su segundo volvió a brillar en su estilo. El trasteo con la muleta tuvo dos fases. La primera donde trato de hacer el toreo con más ortodoxia. La segunda, ya se sabe, a lo suyo. Al lío, al divertimiento y a tratar de hacer pasar al público un rato distendido. Su público se lo agradeció y le premió con dos orejas.

Iván Fandiño fue el triunfador de la tarde. Triunfador por toreo y por trofeos, aunque estos al final no sean más que despojos. El de Orduña trae un toreo fresco, de mucha pureza, de mucha verdad y de mucha quietud. Eso llega rápido al tendido, tanto al aficionado más ortodoxo como al espectador de toros ocasional. Por eso mismo Fandiño arrasó en la inauguración del Coliseo de Almedinilla. En su primero, en que se mostró estético con el capote, le cuajo un trasteo que inicio con mucha quietud por alto, continuando con tandas compactas y macizas, mejor por el pitón derecho. Mató de una estocada y cortó dos orejas. En su segundo, al que recibió con unos apretados lances al delantal, lo entendió a la perfección para hilvanar una faena en la que la pureza fue la nota destacada. Un estoconazo, haciendo perfectamente la suerte, tras un pinchazo en lo alto le valió para cortar los máximos trofeos.

La tarde caía lentamente. Hypnos que había despertado de su sueño volvió a su palacio, pero de seguro que jamás olvidara  la tarde en que se inauguró el Coliseo El Ruedo de Almedinilla. 

Ganadería: Seis toros de Luis Algarra, bien presentados, bonitos y algo cornicortos. Buen juego en líneas generales. Los mejores los lidiados en 4º y 6º lugar.
Toreros: RUIZ MIGUEL (malva y oro). Estocada defectuosa (oreja) y estocada y descabello (dos orejas)
 Manuel Díaz EL CORDOBES (azul marino y oro). Estocada trasera y dos descabellos (oreja)  y media estocada y descabello (dos orejas)
IVAN FANDIÑO (verde manzana y oro). Estocada (dos orejas) y pinchazo y estocada (dos orejas y rabo).
INCIDENCIAS: Plaza de toros “Coliseo El Ruedo” de Almedinilla. Inauguración del recinto como plaza de toros. Lleno en la sombra y y huecos en el sol. Tarde primaveral de temperatura agradable. A efectos estadísticos indicar que el primer toro lidiado en el flamante coso, llevaba por nombre Hortelano, número 44 y fue estoqueado por Francisco Ruiz Miguel. Al finalizar el festejo los tres matadores y el mayoral de la ganadería salieron a hombros del Coliseo.

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