5/27/2007

UN MARATONIANO ABURRIMIENTO

UN MARATONIANO ABURRIMIENTO.

Ganadería. Siete toros de Santiago Domecq, desiguales de presentación y pobres de juego, regordíos, faltos de raza y casta en líneas generales, y uno corrido en séptimo lugar de Lagunajanda, justo de presentación y carente de fuerza, aunque no molestó al torero.

Toreros.

ENRIQUE PONCE (mercurio y oro). Estocada desprendida (palmas); y estocada muy trasera (dos orejas tras aviso).

FINITO DE CORDOBA (tinto y azabache). Tres pinchazos saliéndose de la suerte y descabello (bronca tras aviso); y pinchazo y descabello (palmas).

MANUEL DIAZ ‘EL CORDOBES’ (rosa y oro). Estocada (oreja con petición de la segunda); y media estocada (oreja con petición de la segunda).

JULIAN LOPEZ ‘EL JULI’ (azul real y oro). Menos de media trasera y tres descabellos (ovación con saludos); y estocada desprendida (oreja).

Incidencias. 8º festejo de la Feria de Nuestra Señora de la Salud. Más de tres cuartos de entrada en tarde de temperatura desapacible. Enrique Ponce estoqueó los toros jugados en primer y cuarto lugar por tener que viajar a la ciudad francesa de Nimes, doy torea hoy. El valenciano, aunque a pie, salió por la Puerta de los Califas.

En los momentos que vive la fiesta, las corridas de seis toros, a menos de que el toro se mueva y los toreros estén dispuestos, suelen ser, si las cosas no ruedan bien, pesadas y aburridas. Anunciar una de ocho, además de inusual y atrevido, puede ser caso de ayer en Los Califas, un plomo. Pesada y aburrida, taurinamente hablando. Muy pocas cosas, por no decir ninguna. La diversión sólo la puso ese público heterogéneo que acude a la corrida del sábado de feria. Ya se sabe, ellos vienen a rentabilizar lo que pagan por la entrada. Para ellos la diversión es pedir música a la banca, jalear con estrépito a los toreros por poco que hagan y, sobre todo, pedir las orejas con poco fundamento. Por esos, los resultados finales de este tipo de festejos populares, son muy engañosos en cuanto a trofeos. Este tipo de público es así, y si para colmo desde algunos medios se le enseña que todo vale, así nos luce el pelo.

Enrique Ponce cuando torea en Córdoba es como si toreara en el patio de su casa. Con un público muy a su favor, se encontró con un primer toro muy parado y falto de fuerza, al que tras muchos problemas y tiempos muertos no consiguió de ninguna manera hacer romper. Trasteo correcto. Era lo único que podía hacer. En su segundo, tras cumplir con el capote, se dobló con mucha expresión plástica en el inicio de faena. Muy estéticos fueron los muletazos con la mano derecha, pero demasiado superficiales. Ponce es maestro en esto. Sacar faena de todos sin fondo es una de sus especialidades, pero de seguro, a pesar de las dos orejas, la segunda muy benévola, el trasteo realizado por el de Chiva no pasará a la historia.

Se esperaba con expectación la última actuación de Finito de Córdoba. Su predisposición en sus dos anteriores comparecencias hacer ver que la tarde de hoy podía ser propicia para el triunfo anhelado. No fue así. Finito estuvo ayer desangelado. Cierto es verdad que ninguno de sus oponentes fue propicio para el éxito. Inhibido en su primero, en el que no se dio coba alguna, escucho una bronca de un público que lo espera todo de él. Más entonado estuvo en su segundo, tratando de sacar agua de un pozo seco. Tampoco pudo ser. El medio toro, gordo y sin raza, no sirve para hacer el torero que atesora el de El Arrecife.

Manuel Díaz es otro de los toreros queridos en esta tierra. Por eso cada vez que hace el paseo en Los Califas cuenta con las bendiciones de los espectadores. A poco que haga, el público se le entrega. Es como si jugara en casa. El Cordobés hace lo que sabe. No se le puede pedir más. Honrado, entregado y conectando con los tendidos estuvo toda la tarde. En su primero, cuajo un trasteo correcto, al que faltó entidad por culpa de las condiciones del toro. Volvió a gustar en su segundo. El público, con la tarde ya muy cuesta abajo, aplaudió y jaleó una faena que tuvo poca entidad. Medios pases, muchos de ellos embarullados y efectos especiales, léase ‘ranazo’. Oreja y petición de otra. El clarinete y saxofón principales de la banca interpretando el pasodoble En er mundo tuvieron mucha culpa.

De El Juli, a pesar de cortar otra benévola oreja, poco que decir. Sus dos faenas fueron un calco una de otra. Colocado fuera de cacho, en la mayoría de las ocasiones sin hacer el toreo. Estuvo vulgar y hasta pesado, aunque el público estuviera con él. No estuvo en la figura del toreo que algunos cantan y que triunfo en Madrid.

Publicada en el diario "El Día de Córdoba" el 27 de mayo de 2007

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