8/28/2015

MANOLETE, 68 AÑOS DESPUES






"Elegia a Manolete", segundo movimiento de la suite "Impresiones cordobesas" del compositor Pedro Gamez Laserna, interpretada por la Orquesta de Córdoba dirigida por el maestro Francisco Javier Gutíerrez Juan en el Salón Liceo del Real Circulo de la Amistad de Córdoba.

8/23/2015

QUÉ FALTA HACE UN NUEVO ANTONIO BIENVENIDA


Los ataques de los antitaurinos y animalistas y el daño que se hace a la fiesta de los toros desde dentro han hecho que se eche en falta a aquellas figuras del toreo que perseguían el fraude

Anda la fiesta enrarecida por muchos motivos. El principal quizá sean los ataques furibundos que recibe desde fuera. Ataques de toda índole, políticos y animalistas principalmente. Estas agresiones, porque se trata de agresiones no solo a la fiesta de los toros si no también al público que gusta de ellas, están trascendiendo en exceso a una sociedad urbanizada y que desgraciadamente permanece ajena a una fiesta única por sus valores e historia. Posiblemente el desconocimiento de la tauromaquia sea el conducto que hace que esta corriente esté de moda, y gane adeptos entre mucha gente que de conocer lo que encierra el toreo pudiera tener una actitud, aún sin gustarle, sería más condescendiente con la fiesta de los toros. 

Por otro lado, está la picaresca que rodea al mundo del toro. Las triquiñuelas de todos aquellos que solo buscan rebañar un duro de una fiesta de la que se sirven. Ardides que en muchas ocasiones evidencian su poca capacidad y ética para vivir de ella. Exigen el mínimo esfuerzo al máximo coste, sin importarles para nada el espectador que se sienta en un tendido, pagando en ocasiones una elevada suma por una entrada. Nada nuevo bajo el sol. Siempre cocieron habas. Los privilegiados impusieron sus condiciones a pesar de su solvencia. Un percance a destiempo y en plena temporada suponía, y todavía supone, dejar de ingresar durante el tiempo que se esté convaleciente. El remedio para evitar todo esto no es otro que la manipulación fraudulenta de las astas y pitones de los toros. 

Siempre se afeitaron los pitones de los toros. En algunas épocas más y en otras menos. Dependiendo quien tuviera la sartén por el mango. Recomiendo el último libro de Domingo Delgado de la Cámara donde lo cuenta con pelos y señales. El fraude siempre existió y todavía existe, a pesar de una legislación que no se aplica nunca en este aspecto. ¿Cuántos pitones se mandan a analizar en la actualidad? ¿Cuántos expedientes sancionadores se promueven por presunta manipulación de las astas? La respuesta es simple. Pocos o ninguno.

El afeitado campa a sus anchas. Los testimonios gráficos salen a la luz tarde tras tarde. La facilidad al día de hoy para tomar una fotografía y difundirla en redes sociales, muestra las fechorías de los barberos del siglo XXI, que por cierto han perdido la habilidad de los que los antecedieron en tiempos pasados, pues su trabajo es burdo y vulgar. Ante ello nadie dice nada. Los aficionados callan y asumen. Dan por perdida la guerra. Solo los más puristas continúan en la trinchera cada vez más solos, ante el abuso de los que manejan la fiesta entre bastidores. 

Lo malo de todo esto es que al final el toro sigue cogiendo e hiriendo. Es más, la herida producida por un toro arreglado suele ser más grave y sucia que la que produce un toro en puntas. Como alguien escribió, el afeitado no es más que un aliviadero psicológico. Es algo que hace que se pueda estar más relajado ante el toro, pero como este te coja y te atrape los resultados pueden ser los contrarios a los esperados.

Nadie dice esta boca es mía. Los de arriba porque mandan. Los de abajo porque enfrentarse a los de arriba les supondría estar peor de lo que ya están. Todos callados y todos contentos. Pero es hora de que alguien diga basta. En estos tiempos grises, no se puede defraudar ni al público, ni tampoco mutilar al toro. Hace falta alguien que denuncie lo que nadie quiere, o se atreve, denunciar en público. 

Me viene a la memoria la figura de Antonio Bienvenida. Un torero largo, poderoso, dominador. Un maestro. A principio de los cincuenta disminuyó su cotización y su cartel. En 1952 toreó en Madrid una corrida seria, muy seria, y sobre todo astifina, del conde de la Corte. Bienvenida y sus compañeros aquella tarde, Manolo Carmona y Juan Silveti, triunfaron rotundamente saliendo a hombros por la puerta grande de Las Ventas. Es cuando el crítico taurino en Radio Madrid, Curro Meloja, denuncia el fraude del afeitado. Antonio Bienvenida manifestó en las ondas: "He sido el primero en haber toreado toros afeitados, como todos. Por el futuro de la fiesta y para mantener su grandeza debemos exigir a la autoridad que controle este infame fraude de la manipulación de los toros." 

La autoridad tomó cartas en el asunto. Se persiguió el fraude. La afición se puso a favor de Bienvenida, pero las figuras del momento, Aparicio, Litri u Ordóñez entre otros, lo vetaron. Bienvenida fue relegado a carteles menores donde continuó demostrando su habitual maestría y la satisfacción de haber roto una lanza en favor de la fiesta. Poco a poco las aguas fueron volviendo a su cauce, aunque el afeitado continuó apareciendo y desapareciendo como el Guadiana.

Sería interesante que apareciera alguien que emulara a don Antonio Bienvenida. Que se rebelara ante los compañeros que hacen y deshacen. También hacen falta críticos como Meloja, capaces de sacar los colores a lo más granado del escalafón y no callen ante sus tropelías, decir que los que nos rebelamos somos tachados de integristas y anacrónicos. Y sobre todo hace falta una autoridad que haga cumplir la legislación persiguiendo a todos aquellos golfos que viven de la fiesta de forma fraudulenta. Difícil empresa a día de hoy, ¡pero que falta está haciendo ya un don Antonio Bienvenida¡

8/21/2015

PRESENTADA LA CORRIDA DE TOROS DE BELMEZ


Hace unos momentos, en el Salón de actos de la localidad cordobesa de Belmez, se ha presentado el cartel de la corrida de toros que se incluye dentro de las actividades programadas por el consistorio para su Feria y Fiestas 2015, en honor de la Patrona de Ntra. Sra. De los Remedios.

El 12 de septiembre, a partir de las 6’30 de la tarde, harán el paseíllo los matadores de toros, Antonio Ferrera, Curro Díaz y David Galván, antes seis toros de la ganadería de Jódar y Ruchena.

El cartel ha sido presentado por el alcalde de Belmez, José Porras, el responsable de la concejalía de Cultura, Festejos y Participación Ciudadana, Antonio Ángel Perea, y el responsable de Toros Santamarina, Enrique Cabello ‘Santamarina’.

En cuanto al precio de las localidades, que comienza su venta el próximo lunes 24 de agosto, en el Ayuntamiento de Belmez en horario de 10 a 14 horas y el día del festejo en las taquillas de la plaza de toros desde las diez de la mañana, son para el Sol: Tendido general, 25 euros; especial jóvenes (de 14 a 25 años) y jubilados, 20 euros; niños, 5 euros; y barrera numerada: 40 euros. Y los de Sombra: Tendido general, 30 euros; especial jóvenes (de 14 a 25 años) y jubilados, 25 euros; niños: 10 euros; y barrera y palcos: 40 euros. En cuanto a lo que se refiere a las entradas especiales (jóvenes, jubilados y niños), se pondrán a la venta en número limitado.


Por último, añadir que se ha dado a conocer que se va a celebrar el mismo día del festejo I Encuentro de Peñas Taurinas ‘Ciudad de Belmez’, y que será presentado en breve.

8/18/2015

HOMENAJE A TOMAS MORENO EN BELMEZ


El próximo día 29 de agosto tendrá lugar en Belmez, un merecido homenaje al torero local Tomás Moreno, quien gozó de ambiente en el panorama taurino y la década de los 70 y 80.
El acto constará de varios apartados reflejados en el cartel que se acompaña.

8/16/2015

LA UNIÓN DE TODOS HARÁ LA DEFENSA MÁS FÁCIL Y PODEROSA


El rito sacrificial del toro es difícil de comprender en una sociedad que se ha alejado del contacto real con la muerte Desconocimiento e intereses foráneos son los grandes enemigos de la fiesta

Muchos están empeñados en matarla. Razones diversas abogan por su desaparición. Morales, éticas conservacionistas y políticas, todas respetables pero todas carentes de un fundamento serio y coherente. El caso es que atacar la tauromaquia es políticamente correcto y todo ataque a la misma está bien visto por una sociedad urbanita que toma un concepto ecologista idealizado en exceso. Malos tiempos para la última gran fiesta milenaria de la cultura mediterránea, donde el atavismo del hombre, su lucha a muerte contra la fuerza bruta de la fiera, está presente desde tiempo inmemorial en nuestro código genético.

La muerte forma parte del ciclo vital: todo ser vivo está predestinado a ella. Es el fin, el punto final. El hombre ha querido poner una máscara al fin de la vida. La sociedad se ha vuelto aséptica en cuanto a la muerte. Atrás quedó el tiempo donde el ser humano, desde su niñez, tenía un contacto real con el final. Se sacrificaban los animales para servir de alimento en fiestas familiares donde los niños asimilaban que el cerdo o el pollo estaban destinados a terminar en la mesa familiar. Hoy nuestros hijos se han acostumbrado a ver al pollo muerto, desplumado y plastificado en las bandejas de las grandes superficies. Esos mismos niños que convivían cotidianamente con sus abuelos viéndolos envejecer, morir y ser velados en familia, en la casa. Hoy el contacto con los mayores en sus postreros momentos es en las salas de hospitales y tanatorios, algo frío y artificioso.

Por eso hoy en día es difícil, muy difícil, de comprender el rito sacrificial del toro de lidia en una plaza. La tauromaquia y la muerte van unidas de la mano; es la grandeza del rito. En el toreo el hombre muere de verdad, al igual que lo hace el toro, en una lucha desigual entre hombre y bestia. Puede resultar anacrónico pero es la realidad y a su vez es el carácter diferencial que hace al toreo un valor de España, le pese a quien le pese. 

Desconocimiento e intereses foráneos, movidos por no sé qué razones, son los grandes enemigos externos de la fiesta. Los que alegan está subvencionada con dinero público, callan y no dicen quien está sufragando desde el extranjero las campañas para destruir y abolir una fiesta llena de valores culturales, antropológicos y artísticos. Resulta difícil entender porqué razones un ciudadano de los Países Bajos irrumpe en un ruedo tarde tras tarde, rozando una actitud provocadora ante la pasividad de las fuerzas del orden, en defensa de un animal desconocido en su cultura natal. También resulta extraño que otros, humanos dicen, deseen la muerte a un semejante por el mero hecho de ejercer como oficiante en una liturgia legal y declarada bien cultural por los representantes del pueblo español. 

La muerte está presente en el ruedo. La tragedia volvió a sobrevolar una vez más la plaza. A pesar de la pérdida de rusticidad del toro, por disminuido que esté en su carácter físico y psíquico, el animal siempre entraña peligro. Un animal pequeño y del llamado encaste, o descaste, mayoritario prendió de fea manera en Huesca a Rivera Ordóñez ocasionándole una herida de extrema gravedad. El tiempo pareció retroceder y la imagen de hace 31 años en Pozoblanco se hizo presente en la mente de todos. La fortuna y la suerte, el milagro para los que somos creyentes, marcaron la trayectoria del pitón en el abdomen y el final luctuoso no fue el mismo. El hijo de Paquirri se recupera en un hospital mientras gente de poco escrúpulo le desea una muerte por el mero hecho de ejercer su profesión. ¿Hacia dónde camina el ser humano cuando desea la muerte de sus semejantes?

La fiesta en su historia siempre ha sido discutida. Hubo tiempos que incluso fue prohibida por reyes que no comprendieron su enraizamiento en el pueblo español. También hubo bulas papales condenándola que los españoles no aceptaron imponiendo sus gustos y tradiciones. Está documentado que tras la muerte del cordobés José Dámaso Rodríguez Pepete, el Senado español trató en una sesión la supresión de las fiestas de toros. La fiesta siempre salió triunfante. 

El principal enemigo de ésta es la pérdida de sus valores reales. También de la falta de importancia de la materia prima, que es el toro. El toro debe de salir íntegro y fiero, es la única solución, porque visto el reciente percance de Huesca por muy disminuido que esté, puede acabar con la vida de un hombre en un abrir y cerrar de ojos. Hace falta también unidad de todos los estamentos que conforman el toreo. Mal se hace mirando para otro lado, o haciendo cada uno la guerra por su cuenta. La unión hace la fuerza y es hora de formar un frente común para su defensa. Si el toreo no se une, desde fuera se recrudecerán los ataques ante la debilidad que se muestra desde el interior. Sería triste no defender la fiesta de los toros por los que forman parte de ella, veríamos nuestras plazas, algunas centenarias, convertidas en recintos de copas y baile para los hijos de la sociedad aséptica que hemos creado.



7/26/2015

CANTOS APOCALÍPTICOS PARA UNA FIESTA DESNUDA DE PURISMO


El mundo del toreo está en detrimento por la baja forma física en la que han aparecido los toros esta temporada, la imposición de las ganaderías y la búsqueda del máximo beneficio

Transcurre la temporada taurina maquillando sus actuales miserias con un triunfalismo hueco y sin contenido. El escalafón está viciado y acomodado. Las figuras están en exceso acomodadas y su supremacía les permite hacer y deshacer a su antojo. Lo fácil les beneficia. Lo malo es que no encuentran oposición alguna a su presumible comodidad. Ni por parte de otros que vengan a moverles el sillón, a los que no dejan lugar en las ferias, ni tampoco por unos espectadores, cada vez más entregados a la causa, de los que tarde tras tarde ocupan los principales puestos en los carteles. 

El grupo de cabeza anda a sus anchas. Imponen ganaderías y compañeros sin bochorno alguno. Solo buscan el apurar las temporadas que les queden, obteniendo el máximo beneficio con el menos compromiso posible. El toro falla tarde tras tarde. Solo aparece muy de tarde en tarde. Solo asoma puntualmente cuando los actuantes son tres toreros alejados de los truts, que manejan los hilos de la fiesta. Y es que los ganaderos se han rebajado a los intereses de aquellos que les sacan sin problemas las corridas de sus casas, eso sí, pagando el precio de no ser dueños de nada, ni de poder estar orgullosos de decir que son ganaderos de reses de lidia.

El toro que lidian, los que presumen de figuras, adolece de las virtudes fundamentales de las que debe atesorar un animal de combate. Ayuno de casta y presencia, lo mínimo que hay que pedir, y lo que es peor, falto de integridad por todos lados digan lo que digan. Pitones romos, escobillados, astigordos en exceso, incluso sangrantes como se vio recientemente en Pamplona. ¿Problemas de sanidad animal o exceso de escofina y lija? La presunción de inocencia es un derecho, pero ríanse del toro que cogió al viejo Miura cuando lo soltó de un árbol donde se le estaba arreglando los pitones, o del Guerra que aseguró que si sigue más en el toreo los deja todos mochos, incluso del apeadero-barbería de los Merinales, donde se adecentaban los pitones en la llamada edad de oro y también de las triquiñuelas de postguerra. Sigan así, defiendan el fraude y a los que lo promueven. Si la autoridad cumpliese su cometido habría sanciones a diario, incluso inhabilitaciones para lidiar, pero como se hace la vista gorda y se mira para otro lado, todo es válido. ¡Qué falto haría alguien que emulara el gesto de don Antonio Bienvenida ante el afeitado!

La tragedia y el drama son necesarios en la fiesta. Sin ellas la lidia sería insustancial y banal. El torero tiene que tener halo de héroe. El mortal no debe de sentirse capaz jamás de sentirse oficiante de la liturgia que se reviste de sedas y oro en la lidia. Hoy con el toro disminuido, cualquiera siente la necesidad de convertirse en torero. Es por lo que los escalafones están tan poblados como repletos de mediocridad. También crecen las asociaciones denominadas de aficionados prácticos, gentes que quieren sentir la sensación de lo que es el toreo. Siempre los hubo, antes eran conocidos como sportman y se enfrentaban a toretes que hoy serían validos en muchas plazas de segunda categoría. Beneficiosas para la promoción de la fiesta, a la larga estas asociaciones se pueden convertir en una lacra si se gestionan de forma interesada. Por lo pronto, a golpe de metal, ya están privando de muchos tentaderos a aquellos que empiezan a querer iniciarse en este difícil y complicado mundo.

A todo esto hay que añadir la pérdida de valores. Antaño el matador de más antigüedad siempre gozaba del respeto de los más modernos. El usted era norma obligada y habitual. Por poner un ejemplo, Manolete siempre hablo de usted a Marcial Lalanda a pesar de que el madrileño estaba a años luz del Califa de Córdoba. Hoy sin embargo se ningunea al veterano en un claro abuso de poder. Un claro ejemplo es la ausencia de Enrique Ponce en la feria de Málaga. El valenciano solicitó actuar en la corrida de Nuñez del Cuvillo, ganadería que está temporada está dando buen resultado y donde eran fijos Morante de la Puebla y Manzanares. Se le dice que no, y que si quiere estar presente tiene que torear la corrida de Victoriano del Río abriendo cartel junto a el Juli y Perera. Ponce dice que nones y al final no estará en la Malagueta. Más tarde, la empresa le informa que una solución hubiera sido que Jiménez Fortes, que finalmente ha entrado en la corrida de Nuñez del Cuvillo, hubiera pasado a la de Victoriano del Río para que Ponce ocupara su lugar como era su deseo. Está claro que Juli y Perera se han negado a acartelarse con Fortes, puesto que nadie les abriría cartel y además el malagueño es un hueso duro de roer y más ante sus paisanos. O sea, que a los figuras de hoy no respetan a un torero con veinticinco años de alternativa y que ha dicho en la tauromaquia actual más que ellos juntos por mucho que medren e impongan. No hay nada más que tirar de hemeroteca. 

En fin, ellos son los que mandan, haciendo y deshaciendo, pidiendo se consientan sus felonías como solicitar una fiesta triunfalista donde sobran todos aquellos que demanden un espectáculo integro y puro, como recientemente ha manifestado Perera. Lo malo es que algunos les ríen la gracia y comen de su mano. Lo último ha sido como un informador, caso de Enrique Romero, en un pregón taurino ha reivindicado una fiesta menos trágica y dejar de escuchar a los que lo vemos todo mal. Son los cantos apocalípticos de una fiesta que ha sido desnudada de todo lo que quedaba de su purismo y grandeza. El mal está dentro y no fuera como se pretende hacer ver.

7/20/2015

PAMPLONA Y LA TELA DE ARAÑA DEL SISTEMA TAURINO ACTUAL


Se han vivido unas fiestas de San Fermín muy distintas de lo que siempre fueron: los carteles adolecieron de originalidad, copados por toreros apoderados por pesos específicos del sistema

Los sanfermines de Pamplona inician en el mundo de los toros el ciclo de las llamadas ferias del norte. Ferias estas donde el toro, en el más estricto sentido de la palabra, siempre ha sido el único protagonista. Ciclos donde tradicionalmente se lidiaba un animal íntegro, bien presentado, diverso de encastes y limpio de astas. Fechas donde se premiaba y daba valor a lo conseguido en la arena, incluyéndose en los carteles a los toreros que habían pasado con éxito las primeras reválidas de la temporada, o lo que es lo mismo, Valencia, Sevilla y Madrid, haciendo caso omiso a exclusivas previamente firmadas por los gerifaltes del sistema. Era el último reducto de la verdad de una fiesta cuyos valores se están difuminando de tal manera que la puede condenar a una etapa lánguida y decadente.

Desgraciadamente este año se han vivido unas fiestas de San Fermín muy distintas, y distantes, de lo que siempre fueron. Los carteles adolecieron de originalidad, copados por toreros, algunos incluso hicieron doblete, apoderados por pesos específicos del sistema, en detrimento de otros, caso de Rafaelillo, que sí se lo ganó en la arena venteña ante un toro de Miura y que está viendo poca recompensa a tan notable actuación. También estuvieron presentes las figuras del momento, que por donde van hacen un flaco favor a la fiesta y al toro, pues éste es denigrado hasta límites que rozan el delito con la legislación taurina vigente en mano, ante la pasividad de una autoridad que cada día está más alejada de hacerla cumplir.

En el aspecto ganadero, la casa de Misericordia prescindió de vacadas clásicas en el ciclo pamplonés, como Torrestrella o Cebada Gago, para dar cabida a aquellas ganaderías, denominémoslas amables, que exigen las figuras haciendo gala de su poder para aparentar lo que no son, pues una auténtica figura del torero, no hay nada más que repasar hemerotecas, en Pamplona siempre dio la cara ante toros serios y encastados, haciendo auténtica gala de su verdadera condición.

La tarde que rayó en el escándalo fue la del lunes 13 de julio. En ella se lidiaron toros de Domingo Hernández, ese adalid del monoencaste que defiende que los minoritarios lo son porque no embisten, y que fueron estoqueados por Padilla, El Juli y Miguel Ángel Perera. Una tarde que fue un muestrario de aquello en lo que está el toreo hoy convertido. Una fiesta vulgarizada hasta límites que rozan las líneas rojas de la dignidad. Con un Padilla al que parece se le acaba el crédito de su trágica tarde de Zaragoza, vulgar, ramplón e incapaz de hilvanar algo coherente con sus dos dulzones oponentes y un Perera tan irregular como importante y al que le cuesta seguir al pelotón de cabeza, El Juli se convirtió en protagonista con una devaluada salida a hombros. Triunfo de carácter menor pues el toro falló de forma estrepitosa. Y no solo en juego, blando y de tontunas embestidas, sino que su presentación fue un canto de sirena a lo que siempre fue Pamplona. Un toro que al derrotar en el peto del caballo, no a un burladero ni a un pilar de piedra de las puertas de forma accidental, salió con las puntas de los pintones destrozadas y manando sangre por las mismas. Lo que en otra época hubiera sido un escándalo de órdago quedó en lo dicho, una amable salida por la puerta grande de la plaza de un Juli que por donde asoma el toro íntegro desaparece. 

Son las imposiciones del sistema que rige los destinos de la fiesta. Un sistema que solo busca sus propios intereses, haciendo caso omiso al que la sustenta, que no es otro que el espectador que pasa por taquilla, pagando la mayoría de las ocasiones un dinero excesivo para el lamentable espectáculo que se le ofrece tarde tras tarde. Un sistema formado por una madeja compleja de tela de araña que solo es condescendiente con aquellos que se pliegan a sus formas y modos, dejando fuera a muchos que con su independencia pueda servir para traer aire fresco y regenerador.

Y haciendo referencia al sistema hay que clamar por las injusticias del mismo. Los toreros cordobeses siempre tuvieron, cuando lo merecieron, cabida en la feria de Málaga. El que muchos aficionados de la ciudad de los califas pasen el verano en la Costa del Sol siempre hizo que las empresas que regentaron la Malagueta incluyesen matadores o novilleros de Córdoba, para así atraer a un público que acudiría sin dudar a ver las actuaciones de sus paisanos. Este año no hay representación cordobesa en el ciclo malagueño. No digo nada, ni justifico tampoco, sobre la ausencia de Finito de Córdoba, un torero con buen cartel en Málaga y que en esta etapa de madurez siempre puede, siempre que las musas le acompañen, dejar pinceladas de ese toreo para el que muchos reclaman el califato taurino. Este año la ausencia más notable es la del novillero Javier Moreno Lagartijo. La empresa de Málaga, curiosamente la misma que rige Los Califas de Córdoba, no ha tenido la gentileza de incluirlo en el cartel de la novillada de feria, conformado por seis novilleros, algunos apoderados por la misma empresa. 

¿Acaso Lagartijo no se lo ganó en Córdoba? La respuesta la tiene que dar la FIT, aquella que pregonaba que venía a regenerar y a recuperar Córdoba para el mundo de los toros. Lagartijo ha toreado con poderdantes de la FIT y seguro que la empresa conoce de sobra lo que puede aportar este nuevo torero cordobés; olvidarse de él en las plazas que regentan es menospreciar a Córdoba y a todos los aficionados a los que luego piden que llenen los tendidos de Los Califas. La pelota en el futuro está en el tejado de la FIT.