7/26/2015

CANTOS APOCALÍPTICOS PARA UNA FIESTA DESNUDA DE PURISMO


El mundo del toreo está en detrimento por la baja forma física en la que han aparecido los toros esta temporada, la imposición de las ganaderías y la búsqueda del máximo beneficio

Transcurre la temporada taurina maquillando sus actuales miserias con un triunfalismo hueco y sin contenido. El escalafón está viciado y acomodado. Las figuras están en exceso acomodadas y su supremacía les permite hacer y deshacer a su antojo. Lo fácil les beneficia. Lo malo es que no encuentran oposición alguna a su presumible comodidad. Ni por parte de otros que vengan a moverles el sillón, a los que no dejan lugar en las ferias, ni tampoco por unos espectadores, cada vez más entregados a la causa, de los que tarde tras tarde ocupan los principales puestos en los carteles. 

El grupo de cabeza anda a sus anchas. Imponen ganaderías y compañeros sin bochorno alguno. Solo buscan el apurar las temporadas que les queden, obteniendo el máximo beneficio con el menos compromiso posible. El toro falla tarde tras tarde. Solo aparece muy de tarde en tarde. Solo asoma puntualmente cuando los actuantes son tres toreros alejados de los truts, que manejan los hilos de la fiesta. Y es que los ganaderos se han rebajado a los intereses de aquellos que les sacan sin problemas las corridas de sus casas, eso sí, pagando el precio de no ser dueños de nada, ni de poder estar orgullosos de decir que son ganaderos de reses de lidia.

El toro que lidian, los que presumen de figuras, adolece de las virtudes fundamentales de las que debe atesorar un animal de combate. Ayuno de casta y presencia, lo mínimo que hay que pedir, y lo que es peor, falto de integridad por todos lados digan lo que digan. Pitones romos, escobillados, astigordos en exceso, incluso sangrantes como se vio recientemente en Pamplona. ¿Problemas de sanidad animal o exceso de escofina y lija? La presunción de inocencia es un derecho, pero ríanse del toro que cogió al viejo Miura cuando lo soltó de un árbol donde se le estaba arreglando los pitones, o del Guerra que aseguró que si sigue más en el toreo los deja todos mochos, incluso del apeadero-barbería de los Merinales, donde se adecentaban los pitones en la llamada edad de oro y también de las triquiñuelas de postguerra. Sigan así, defiendan el fraude y a los que lo promueven. Si la autoridad cumpliese su cometido habría sanciones a diario, incluso inhabilitaciones para lidiar, pero como se hace la vista gorda y se mira para otro lado, todo es válido. ¡Qué falto haría alguien que emulara el gesto de don Antonio Bienvenida ante el afeitado!

La tragedia y el drama son necesarios en la fiesta. Sin ellas la lidia sería insustancial y banal. El torero tiene que tener halo de héroe. El mortal no debe de sentirse capaz jamás de sentirse oficiante de la liturgia que se reviste de sedas y oro en la lidia. Hoy con el toro disminuido, cualquiera siente la necesidad de convertirse en torero. Es por lo que los escalafones están tan poblados como repletos de mediocridad. También crecen las asociaciones denominadas de aficionados prácticos, gentes que quieren sentir la sensación de lo que es el toreo. Siempre los hubo, antes eran conocidos como sportman y se enfrentaban a toretes que hoy serían validos en muchas plazas de segunda categoría. Beneficiosas para la promoción de la fiesta, a la larga estas asociaciones se pueden convertir en una lacra si se gestionan de forma interesada. Por lo pronto, a golpe de metal, ya están privando de muchos tentaderos a aquellos que empiezan a querer iniciarse en este difícil y complicado mundo.

A todo esto hay que añadir la pérdida de valores. Antaño el matador de más antigüedad siempre gozaba del respeto de los más modernos. El usted era norma obligada y habitual. Por poner un ejemplo, Manolete siempre hablo de usted a Marcial Lalanda a pesar de que el madrileño estaba a años luz del Califa de Córdoba. Hoy sin embargo se ningunea al veterano en un claro abuso de poder. Un claro ejemplo es la ausencia de Enrique Ponce en la feria de Málaga. El valenciano solicitó actuar en la corrida de Nuñez del Cuvillo, ganadería que está temporada está dando buen resultado y donde eran fijos Morante de la Puebla y Manzanares. Se le dice que no, y que si quiere estar presente tiene que torear la corrida de Victoriano del Río abriendo cartel junto a el Juli y Perera. Ponce dice que nones y al final no estará en la Malagueta. Más tarde, la empresa le informa que una solución hubiera sido que Jiménez Fortes, que finalmente ha entrado en la corrida de Nuñez del Cuvillo, hubiera pasado a la de Victoriano del Río para que Ponce ocupara su lugar como era su deseo. Está claro que Juli y Perera se han negado a acartelarse con Fortes, puesto que nadie les abriría cartel y además el malagueño es un hueso duro de roer y más ante sus paisanos. O sea, que a los figuras de hoy no respetan a un torero con veinticinco años de alternativa y que ha dicho en la tauromaquia actual más que ellos juntos por mucho que medren e impongan. No hay nada más que tirar de hemeroteca. 

En fin, ellos son los que mandan, haciendo y deshaciendo, pidiendo se consientan sus felonías como solicitar una fiesta triunfalista donde sobran todos aquellos que demanden un espectáculo integro y puro, como recientemente ha manifestado Perera. Lo malo es que algunos les ríen la gracia y comen de su mano. Lo último ha sido como un informador, caso de Enrique Romero, en un pregón taurino ha reivindicado una fiesta menos trágica y dejar de escuchar a los que lo vemos todo mal. Son los cantos apocalípticos de una fiesta que ha sido desnudada de todo lo que quedaba de su purismo y grandeza. El mal está dentro y no fuera como se pretende hacer ver.

7/20/2015

PAMPLONA Y LA TELA DE ARAÑA DEL SISTEMA TAURINO ACTUAL


Se han vivido unas fiestas de San Fermín muy distintas de lo que siempre fueron: los carteles adolecieron de originalidad, copados por toreros apoderados por pesos específicos del sistema

Los sanfermines de Pamplona inician en el mundo de los toros el ciclo de las llamadas ferias del norte. Ferias estas donde el toro, en el más estricto sentido de la palabra, siempre ha sido el único protagonista. Ciclos donde tradicionalmente se lidiaba un animal íntegro, bien presentado, diverso de encastes y limpio de astas. Fechas donde se premiaba y daba valor a lo conseguido en la arena, incluyéndose en los carteles a los toreros que habían pasado con éxito las primeras reválidas de la temporada, o lo que es lo mismo, Valencia, Sevilla y Madrid, haciendo caso omiso a exclusivas previamente firmadas por los gerifaltes del sistema. Era el último reducto de la verdad de una fiesta cuyos valores se están difuminando de tal manera que la puede condenar a una etapa lánguida y decadente.

Desgraciadamente este año se han vivido unas fiestas de San Fermín muy distintas, y distantes, de lo que siempre fueron. Los carteles adolecieron de originalidad, copados por toreros, algunos incluso hicieron doblete, apoderados por pesos específicos del sistema, en detrimento de otros, caso de Rafaelillo, que sí se lo ganó en la arena venteña ante un toro de Miura y que está viendo poca recompensa a tan notable actuación. También estuvieron presentes las figuras del momento, que por donde van hacen un flaco favor a la fiesta y al toro, pues éste es denigrado hasta límites que rozan el delito con la legislación taurina vigente en mano, ante la pasividad de una autoridad que cada día está más alejada de hacerla cumplir.

En el aspecto ganadero, la casa de Misericordia prescindió de vacadas clásicas en el ciclo pamplonés, como Torrestrella o Cebada Gago, para dar cabida a aquellas ganaderías, denominémoslas amables, que exigen las figuras haciendo gala de su poder para aparentar lo que no son, pues una auténtica figura del torero, no hay nada más que repasar hemerotecas, en Pamplona siempre dio la cara ante toros serios y encastados, haciendo auténtica gala de su verdadera condición.

La tarde que rayó en el escándalo fue la del lunes 13 de julio. En ella se lidiaron toros de Domingo Hernández, ese adalid del monoencaste que defiende que los minoritarios lo son porque no embisten, y que fueron estoqueados por Padilla, El Juli y Miguel Ángel Perera. Una tarde que fue un muestrario de aquello en lo que está el toreo hoy convertido. Una fiesta vulgarizada hasta límites que rozan las líneas rojas de la dignidad. Con un Padilla al que parece se le acaba el crédito de su trágica tarde de Zaragoza, vulgar, ramplón e incapaz de hilvanar algo coherente con sus dos dulzones oponentes y un Perera tan irregular como importante y al que le cuesta seguir al pelotón de cabeza, El Juli se convirtió en protagonista con una devaluada salida a hombros. Triunfo de carácter menor pues el toro falló de forma estrepitosa. Y no solo en juego, blando y de tontunas embestidas, sino que su presentación fue un canto de sirena a lo que siempre fue Pamplona. Un toro que al derrotar en el peto del caballo, no a un burladero ni a un pilar de piedra de las puertas de forma accidental, salió con las puntas de los pintones destrozadas y manando sangre por las mismas. Lo que en otra época hubiera sido un escándalo de órdago quedó en lo dicho, una amable salida por la puerta grande de la plaza de un Juli que por donde asoma el toro íntegro desaparece. 

Son las imposiciones del sistema que rige los destinos de la fiesta. Un sistema que solo busca sus propios intereses, haciendo caso omiso al que la sustenta, que no es otro que el espectador que pasa por taquilla, pagando la mayoría de las ocasiones un dinero excesivo para el lamentable espectáculo que se le ofrece tarde tras tarde. Un sistema formado por una madeja compleja de tela de araña que solo es condescendiente con aquellos que se pliegan a sus formas y modos, dejando fuera a muchos que con su independencia pueda servir para traer aire fresco y regenerador.

Y haciendo referencia al sistema hay que clamar por las injusticias del mismo. Los toreros cordobeses siempre tuvieron, cuando lo merecieron, cabida en la feria de Málaga. El que muchos aficionados de la ciudad de los califas pasen el verano en la Costa del Sol siempre hizo que las empresas que regentaron la Malagueta incluyesen matadores o novilleros de Córdoba, para así atraer a un público que acudiría sin dudar a ver las actuaciones de sus paisanos. Este año no hay representación cordobesa en el ciclo malagueño. No digo nada, ni justifico tampoco, sobre la ausencia de Finito de Córdoba, un torero con buen cartel en Málaga y que en esta etapa de madurez siempre puede, siempre que las musas le acompañen, dejar pinceladas de ese toreo para el que muchos reclaman el califato taurino. Este año la ausencia más notable es la del novillero Javier Moreno Lagartijo. La empresa de Málaga, curiosamente la misma que rige Los Califas de Córdoba, no ha tenido la gentileza de incluirlo en el cartel de la novillada de feria, conformado por seis novilleros, algunos apoderados por la misma empresa. 

¿Acaso Lagartijo no se lo ganó en Córdoba? La respuesta la tiene que dar la FIT, aquella que pregonaba que venía a regenerar y a recuperar Córdoba para el mundo de los toros. Lagartijo ha toreado con poderdantes de la FIT y seguro que la empresa conoce de sobra lo que puede aportar este nuevo torero cordobés; olvidarse de él en las plazas que regentan es menospreciar a Córdoba y a todos los aficionados a los que luego piden que llenen los tendidos de Los Califas. La pelota en el futuro está en el tejado de la FIT.



7/19/2015

PRESENTADOS OFICIALMENTE LOS CARTELES DE LA FERIA REAL DE PRIEGO DE CORDOBA


Mas de un centenar de personas se dieron cita en la noche de ayer  viernes, día 17 de julio, en el monumental entorno de la Fuete del Rey de Priego donde, tuvo lugar la presentación oficial del cartel anunciador de la denominada Feria Taurina “Coso de las Canteras” de Priego, que contará con dos corridas de toros, una mixta para el día 3 de Septiembre, en la que formarán terna, el rejoneador, Pablo Hermoso de Mendoza, que lidiará dos toros de la ganadería de Luis Terrón y las figuras del toreo, David Fandila “El Fandi” y el francés Sebastián Castella, tirunfador en las pasadas ferias de Madrid y Sevilla, lidiando astados de José Luis Marca.

La segunda corrida de toros se celebrará dos días más tarde, en concreto el 5 de septiembre, con toros de la prestigiosa ganadería de Adolfo Martín, una clásica en las grandes ferias de España y Francia. Para dicho festejo, harán el paseíllo figuras como Antonio Ferrera, Manuel Escribano y Javier Castaño. Sin lugar a duda un festejo de los denominados duros para figuras que suelen lidiar ese tipo de ganado.

El acto de presentación contó la presencia de la alcaldesa de la ciudad, María Luisa Ceballos, quien felicitó a la empresa taurina cordobesa, Campo Bravo por el trabajo tan importante y el esfuerzo que está haciendo para que la plaza de toros de Priego y sus aficionados tengan una feria de la categoría que se presenta y tenga la repercusión que merece el más que centenario Coso de las Canteras.

Por su parte, el concejal de cultura del ayuntamiento prieguense que también estuvo en la mesa presidencial, hizo una breve reseña de las grandes tardes históricas del coso prieguense desde que se inaugurara va a hacer en agosto 123 años. De igual modo, Forcada añadió que no es fácil confeccionar unos carteles como así lo ha hecho la empresa Campo Bravo, y más sabiendo a lo que se enfrentan hoy día los empresarios, con la imposición en muchos casos por parte de las figuras y sus apoderados, de ganaderías y compañeros de terna. Por tal motivo felicitaba al gerente de Campo Bravo, Antonio Sanz, porque a pesar de ello, en la feria de Septiembre de Priego, vamos a poder disfrutar con la presencia de las principales figuras del toreo en el coso de las Canteras.

Por su parte, Antonio Sanz, gerente de Campo Bravo, agradeció las palabras de elogio que los responsable políticos tuvieron hacia él y su empresa y destacó la apuesta fuerte y firme que ha hecho por Priego; por su plaza de toros y por su afición su empresa. Sanz tras presentar el cartel de la feria, destacaba por otro lado que, es muy importante la presencia de los aficionados en ambos festejos y que para que todo el mundo pueda asistir a los mismo, la empresa ha hecho un abono para los dos festejos con un precio muy asequible para todos, teniendo una rebaja del 15% sobre el precio de las entradas sueltas para ambos espectáculos.

Con respecto a las ganaderías, Sanz destacó que también ha sido una apuesta fuerte la de la empresa, ya que para la corrida del día 3 de septiembre, las dos ganaderías a lidiar son de gran confianza, tanto para el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, con dos toros de Luis Terrón, puro encaste Murube,  como para los dos matadores de toros, lidiando toros de José Luis Marca, con procedencia de Juan Pedro Domeq,  misma ganadería que propició el triunfo en la vecina localidad Cabra el pasado año.

Por su parte, el representante de la empresa aceitera Almazaras de Muela, Rafael Muela, hizo uso de la palabra para reseñar la apuesta que su empresa había hecho por apoyar esta feria, ya que consideraba que con el atractivo de los dos carteles, la presencia de público de todas partes está más que asegurada, repercutiendo todo ello en parte de la economía prieguense.

Destacar los precios que tendrán las entradas para los dos festejos serán: Entrada de Sombra; 75 euros la barrera; tendido general 44 euros; jubilados y jóvenes de 10 a 25 años 38 euros, y 15 euros niños con edades entre los 4 y los 10 años.

Las entradas de Sol tendrán el siguiente precios: 55 euros barreras, tendido general 37 euros, en el caso de jubilados y jóvenes de 10 a 25 años 26 euros, y 10 euros para los niños de 4 a 10 años.

En cuanto a los abonos de la feria, serán los siguientes: Abono de Sombra tendido general 74,80 euros. Abono.  Barrera 127,50 euros. 64,80 euros para jubilados y jóvenes de 10 a 25 años, y 25,50 para niños de 4 a 10 años.

El abono de Sol es el siguiente: 93,50 euros para la barrera; tendido general 62,90 euro; jubilados y jóvenes de 10 a 25 años 44,20 euros y 17 euros para niños de 4 a 10 años.

La próxima semana –tal y como anunció el empresario Antonio Sanz, la Asociación Cultural Taurina “Coso de las Canteras” presentará oficialmente los trofeos que para esta primera feria taurina de Priego han decidido otorga, siendo, trofeo al triunfador de la feria; a la mejor faena de brega y al mejor puyazo.

El acto finalizó con un sorteo entre todos los asistentes de varias entradas para los espectáculos de la feria, así como siete lotes de aceite de calidad extra donado por almazaras de Muela; un libro de la historia de la plaza de toros de Priego, cedido por su autor, Miguel Forcada Serrano y dos entradas para la tradicional Capea y almuerzo que organiza la Peña Taurina Curro Jiménez. También se sortearon para los mas pequeños dos capotes infantiles de toreo y una muleta. 


   

7/13/2015

JUSTO BARBA, UNA GANADERIA PARA CORDOBA


La mayoría de los aficionados desconoce que hoy en la provincia pastan reses que conservan una variedad de sangres única pero sus propietarios tienen que jugar sus productos fuera.

El otro día, tras un acto de entrega de premios, un torero local escribió, en su perfil de una conocida red social,  lo siguiente: "Anoche se hablo de toros en Córdoba, que falta nos hace". No puedo estar más de acuerdo con él. En esta ciudad hace falta, ahora más que nunca, hablar de toros, de llevar la fiesta a algo usual, normal y cotidiano. Es verdad que hace falta hablar de toros, pero ojo, con toda la extensión que la tauromaquia conlleva. No podemos ceñirnos, como hasta ahora, a vivir de las rentas del pasado, o bien, comentar tal o cual faena, de las polémicas que se sucedan, o de los nuevos valores que empiezan. Con eso solo no basta. Hay que salir de lo viciado, y tratar de buscar puntos en común para colocar a la Córdoba taurina en el sitio que se merece y que jamás debió de perder.

Resulta alarmante que entre otras cosas, Córdoba no tenga un prototipo propio de toro a lidiar a las Califas. El etéreo concepto de trapío todo lo tapa. El aficionado cordobés es mayoritariamente amante del toreo, dejando a la materia prima de la fiesta, el toro,  en un segundo plano. Es por ello por lo que en Córdoba se lidia cualquier cosa. Nadie protesta la presentación, ni la falta de variedad de encastes a lidiar, ni tan siquiera se reclama una lidia integra con peso especifico en el importante, como baremo de la bravura, tercio de varas. El toro en Córdoba, por ahora, es algo secundario, algo que importa poco. Aquí se da mucha más importancia a la alharaca superficial de un toreo estético y plástico, carente de emoción y tragedia alguna, que al pilar básico de la fiesta que es el toro.

Por esto es por lo que hay que hablar de toros. El nuevo aficionado cordobés a la fiesta debe conocer profundamente al toro, así como la importancia de Córdoba en el panorama ganadero de España. Los nuevos aficionados desconocen figuras ganaderas como Atanasio Linares, el marqués de los Castellones, o Florentino Sotomayor. Quizás le suenen otros como Gamero Civico, Moreno Ardanuy, o García Pedrajas, porque aún quedan rescoldos en la actualidad de sus respectivos legados ganaderos. La inmensa mayoría de aficionados desconoce que, hoy en Córdoba, pastan ganaderías que conservan una variedad de sangres única. El mayoritario encaste Domecq a penas está representado en ganaderías menores, mientras que sangres señeras como las de Saltillo,  Arranz, Santacoloma, o Nuñez, estén representadas en las dehesas cordobesas, aunque desgraciadamente tengan que jugar sus productos fuera de los limites de nuestra provincia, y es que, ya se sabe: Nadie es profeta en su tierra.

En todo esto aparece una figura singular. Alguien que quiso ser torero y que ante la evidencia de que era imposible, decidió continuar ligado al toro. Un hombre que ama la fiesta y que tiene pasión por el toro, por lo que optó por criarlo. Me refiero a la figura de Justo Barba. Lo fácil hubiera sido comprar un hato de vacas, a medida de sus escasas posibilidades, del encaste predominante en la actualidad. La sangre Domecq permite recoger los frutos en muy corto espacio de tiempo. Justo Barba se decantó por lo romántico y complejo. Criar un encaste minoritario, complicado y en serio peligro de extinción.

No lo dudo y se hizo con un rebaño de vientres procedentes de la ganadería de Antonio Doblas. Vacada esta que tiene su procedencia, para aquellos que no lo sepan, en la de Concepción Mencos Armero, que a su vez tenía origen en un lote desgajado de la de Juan Pedro Domecq, aún con sangre veragueña en pureza y en parte cruzado con el Conde de la Corte. Este lote tras pasar por las manos de José Enrique Calderón llego a Manuel Álvarez quien a su vez lo vendió a Sanchez de Ibarguen, esposo de Concepción Mencos Armero.  Luego ya en manos de Doblas, se añadió al hato inicial, otro lote de procedencia Núñez, a través de Marcos y no de Carlos, como se ha escrito en libros y tratados.

Justo Barba se ha decantado por buscar la veta veragueña y a lo adquirido a Antonio Doblas, unió otro lote de vacas procedentes de la ganadería de Javier Gallego, ganadería de procedencia vazqueña a través de otro lote originario de José Enrique Calderón, que llegó a manos del Duque de Osuna, quien a su vez lo vendió a Enrique García González, abuelo del actual Javier Gallego, buscando por absorción mantener la sangre vazqueña-veragueña en el mayor grado de pureza en sus ejemplares.

La piara es corta. No están los tiempos para proyectos de mucha envergadura y desembolso económico. La salida a los productos es compleja, pocos profesionales apuestan por este tipo de encaste. Todo pasa por los escasos reductos, mal llamados, toristas y aún más lejos el país galo. El futuro por tanto es poco claro, por lo que por ahora el nuevo ganadero busca lidiar erales o añojos. La consanguineidad y las pocas ganaderías donde buscar un eventual ejemplar para refrescar es otro serio problema. El propietario de la ganadería estandarte de este encaste, Prieto de la Cal, se niega en rotundo en ceder o vender productos vivos a otros ganaderos. Ante esta eventualidad hasta La Nava, explotación donde pasta esta nueva ganadería cordobesa, ha llegado desde Soto del Real un utrero con el hierro de Aurelio Hernando, vacada que ha debutado en las Ventas madrileña, no sin cierta polémica, y de origen idéntico a la de Javier Gallego, con quien estuvo asociado hace algunos años.

Nueva ganadería en nuestra provincia. Un encaste singular. Justo Barba se ha propuesto en cierto modo su rescate ¿Romanticismo? ¿Locura? El tiempo lo dirá. Lo importante a partir de ahora será hablar de este tipo de detalles, pues como dijo el torero en la red social es: "Anoche se hablo de toros en Córdoba, que falta nos hace".

El Día de Córdoba (12/07/2015)

7/12/2015

EL AYUNTAMIENTO CREA LA MESA DEL TORO EN POZOBLANCO


La concejalía de Turismo, Festejos, Eventos y Promoción Municipal a cuyo frente se encuentra Eduardo Lucena, ha creado recientemente la denominada Mesa del Toro, cuyo objetivo es asesorar y aportar ideas en torno a la Fiesta. La primera reunión, a la que acudieron aficionados, miembros de la Asociación Puerta del Gallo, ganaderos, veterinarios, antiguos profesionales y gente relacionada en general con el mundo del toro, tuvo lugar en la Casa de la Viga. 

En ella se abordaron aspectos relacionados con la próxima feria taurina de Ntra. Sra. de las Mercedes a celebrar en septiembre, como posibles configuraciones de carteles, líneas de trabajo a seguir para la promoción del ciclo taurino pozoalbense o la organización de actividades culturales y divulgativas paralelas a la feria. Otro aspecto importante que se trató fue el de continuar apostando por potenciar la atracción turística del Coso de Los Llanos, principal objetivo de los turistas que visitan Pozoblanco y que puede aportar, sabiéndolo gestionar, una importante inyección económica para la localidad.

 La mesa, que no tiene carácter vinculante, se reunirá periódicamente para ir abordando temas de interés tanto para el desarrollo de la Fiesta, como para el impulso del turismo y la cultura taurina en Pozoblanco. Se trata, igualmente, de que los distintos colectivos implicados en el sector den su opinión y aporten sus ideas, dentro del objetivo de potenciar la Participación Ciudadana que se ha propuesto el nuevo equipo de gobierno.

7/06/2015

JULIO, MES 'MANOLETISTA'


Manolete es sin discusión alguna el torero que no solo marca una época, sino que trae unas formas definitivas a la fiesta Fue único dentro y fuera de la plaza y se convirtió en un mito.

No me gusta escribir de Manolete en agosto. No es más que recordar el epílogo de una trayectoria intachable. Es ir y venir a la tragedia, al morbo, al nacimiento de un mito popular. Aunque la fiesta de los toros debe conservar el halo de la tragedia, no me gusta la exaltación de la misma. Por eso mismo no me gusta hablar del último gran Califa en agosto. Linares, Islero, el doctor Garrido, el plasma no deben nunca eclipsar la figura de don Manuel Rodríguez Sánchez,Manolete en los carteles. Un nombre, una figura que trajo al toreo -aunque muchos no lo reconozcan- las formas y modos que aún están vigentes.

Hasta el advenimiento de Manolete el toreo era en continuo movimiento. Gallito y Belmonte sentaron los cimientos del toreo moderno. La técnica y conocimiento de Joselito llevaron a parar los tiempos, por otro lado Belmonte descubrió que andándole y buscando a sus oponentes el pitón contrario, se podía colocar en unos terrenos hasta entonces prohibidos. Las formas comenzaban a cambiar. La prematura muerte en Talavera de Gallito y las idas y venidas de Belmonte frenaron la evolución generada en la llamada Edad de Oro. 


Lo aportado tanto por uno y por otro fue asimilado por otros espadas coetáneos. Por un lado tenemos el caso de Chicuelo, curiosamente padrino de alternativa de Manolete, que aúna a la estética y formas gallistas la quietud y maneras de Belmonte. Por otro lado el toreo sobre las piernas y en constante movimiento aún continuaba vigente. No hay nada más que ver vídeos del maestro de Borox, Domingo Ortega y, en ocasiones, al viejo maestro de Madrid, Marcial Lalanda. 

La aportación de los dos colosos tenía que ser culminada por alguien. La tauromaquia necesitaba una figura que fuese capaz de llevar hasta el final lo apuntado en la Edad de Oro. Los contemporáneos de José y Juan quisieron, pero no pudieron. Unos lo consiguieron a medias, en contadas ocasiones. A otros le costó sangre e incluso la vida. Tenía que venir, y vino, quien pusiera punto final a la obra.

Y fue en julio. Un mes de calor y en pleno verano. El día 4 de julio de 1917 hijo de un modesto torero de igual apodo y de la viuda de Lagartijo Chico nació la persona que cimentaría los fundamentos del toreo moderno. Manuel Rodríguez Sánchez no podía ser otra cosa más que torero. El ambiente familiar pesó en la decisión de aquel joven desgarbado y de quijotesca estampa. Manolete estaba tocado con el don de los elegidos y estaba llamado a marcar una época en el toreo, como también a poner en práctica una forma de torear que, a pesar de los años, no ha perdido ni un ápice de vigencia. 

Aquel muchacho de Córdoba ya apuntó en su etapa como novillero unas formas distintas y distantes de cómo se había toreado hasta entonces. Los críticos de la época, pobres de ellos, no supieron ver lo que traía aquel novillero. La quietud, la colocación y la ligazón no eran más que defectos. Solo supieron ver en Manolete un estoqueador de época. Vivían en la nostalgia de tiempos pasados y de un toreo que, a pesar de Joselito y Belmonte, comenzaba a ser arcaico y aburrido.

Manolete tenía su fin trazado. Así llego a la alternativa aquel día de julio, mes marcadamentemanoletista, en Sevilla. Chicuelo, quien en contadas ocasiones había culminado lo que los colosos Joselito y Belmonte apuntaban, le cedió los trastos de matar a quien el destino había marcado para culminar la obra. Ahí, en el dorado albero maestrante se inició el camino. Allí se comenzó el toreo actual, el llamado toreo moderno. 

Muchos le han culpado de los males del toreo. Manolete es responsable del afeitado, del descastamiento del toro y hasta del estoque simulado. Como dice el escritor Delgado de la Cámara es lo más fácil, el muerto no puede defenderse. En sus obras desmonta a los envidiosos. Manolete es sin discusión alguna el torero que no solo marca una época, sino que nos trae unas formas definitivas a la fiesta. Los que le sucedieron bebieron en sus fuentes. Manolete fue capaz de todo. En el periodo de nueve temporadas fue el estandarte del toreo, también el de la sociedad destrozada por la contienda recién terminada. Manolete fue único, dentro y fuera de la plaza.
Nueve temporadas le bastaron para completar una obra que ha resultado vital para el toreo. Nueve años para convertirse en un mito. Hoy hay toreros que con veinte años de alternativa aún aspiran a algo grande y aún mantienen el crédito de aficionados o palmeros que esperan lo imposible. Manolete es mucho más que la tragedia de Linares aquel mes de agosto. Aquel final trágico vino a acrecentar su divinidad, pero lo humano ya estaba hecho. El toreo actual había iniciado su camino. Curiosamente todo comenzó en un mes de julio, mes manoletista por excelencia.

6/29/2015

CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE MEJOR

Cacharrero, último toro lidiado por Gallito en Madrid

Entre los aficionados convive en exceso la nostalgia y se tiende a mirar poco hacia lo que nos depara el futuro: hubo un tiempo en el que no había fiesta en la que los toros no tuvieran cabida.

En mi época de estudiante de EGB me llamó poderosamente la atención la figura de Jorge Manrique. No sé a ciencia cierta el motivo. Quizás fuese la verdad cruda que sobre lo efímero de la vida hace en la obra escrita a la muerte de su padre o, tal vez, la audición de esos mismos poemas en la voz de Paco Ibáñez, que una profesora de prácticas nos puso una tarde de clase. Lo cierto es que aún me sé de memoria alguno de esos poemas. Todavía me dan que pensar que estamos aquí de prestado y que esto se pasa en un abrir y cerrar de ojos, lema que en latín dio título a un cuadro de un pintor que retrató la verdad de la muerte, Valdés Leal. 

Cito a Manrique poeta, no al torero vallisoletano que estoqueaba formidablemente con la izquierda, recordando la última estrofa de su primer verso "cualquiere tiempo pasado fue mejor", porque entre los aficionados a los toros convive en exceso la nostalgia y se tiende a mirar poco hacía lo que nos depara el futuro.

Hubo un tiempo, no hace tanto, en que los toros eran el único espectáculo de masas de este país. No había fiesta en que la tauromaquia no tuviera cabida. La fiesta iba siempre aparejada a la celebración de festejos taurinos, lo que hacía que el toreo estuviera estrechamente ligado a cualquier celebración festiva. Cualquier feria, por muy modesta que fuera, contaba con el ritual ancestral del toreo. 

Durante el verano, desde la capital hasta la población más humilde, los festejos taurinos se celebraban como algo normal, convocando a mucho público ávido de diversión y que tenía en los toros un espectáculo cercano y propio. Los Tejares, primero, y los Califas, después, abrían sus puertas, no de forma esporádica como ahora, sino de forma frecuente durante el periodo estival. Los festejos taurinos no se ceñían solo a la semana festiva de mayo. En Córdoba había toros por San José, el Domingo de Ramos o Resurrección, en el Corpus, la Ascensión, por San Juan, en incluso por Santiago Apóstol, teniendo la temporada su broche final a finales de septiembre. Plaza de temporada, como debe de ser una plaza de su categoría.

También había lugar para los festejos de promoción de noveles. Las añoradas nocturnas. Aún se recuerdan con sus rifas para atraer aún más público. Jóvenes, y no tan jóvenes, que buscaban su oportunidad para cambiar su destino. Gentes que sin apenas oficio, hoy llamado técnica, y sin haber toreado apenas, se jugaban el pellejo ante reses destartaladas, en ocasiones de media casta, o con vacas decanas del campo bravo. Algunos, los menos, paladearon las mieles del éxito, otros se dieron cuenta de que no estaban llamados para el arte de Cúchares.

Mientras tanto, por la provincia se daban festejos en las ferias más importantes. Siempre fue así. En la época de bonanza que trajo esta crisis que tanto se ha llevado, los festejos taurinos se multiplicaron. Localidades de poca tradición llegaron a ofrecer espectáculos de toros durante sus días festivos. Las plazas de más solera, caso de Cabra o Priego de Córdoba, en varias fechas del calendario. Otras como Montilla, en una portátil que pudo dar lugar a otra de construcción, llegó a albergar un importante ciclo de novilladas por el que pasaron todas las figuras del escalafón inferior, de los que algunos posteriormente llegaron a alcanzar la vitola de figura. 

Hoy los espectáculos de ocio se han visto notablemente diversificados. El estado del bienestar ha traído actividades que en otro tiempo serían impensables. Los toros han cedido mucho terreno. Aún así es el segundo espectáculo de masas del país, generando a través de los impuestos unos pingües beneficios al Estado, aunque los indocumentados detractores de los toros afirmen que somos subvencionados con partidas de dinero público. 

Ya que hablamos que dinero público, hay que aclarar que no se debe de subvencionar desde ayuntamientos a empresas privadas que buscan un beneficio económico. El empresario de toros debe acudir con ideas frescas e innovadoras para meter gente en la plaza y dejarse de mendigar un dinero prometiendo carteles y combinaciones que restan más que aportan. Eso ha sido la causa de que muchas plazas hayan tenido que echar el candado, o bien, rebajar sus pretensiones en cuanto a carteles y categoría de los festejos. En cuanto los ediles sensatos y coherentes han decidido dejar de prestar apoyo económico a los toros, los profesionales han desistido de jugarse su cartera, bonito ejemplo, y han huido como alma que lleva el diablo.


Ese es el romanticismo que impera en la fiesta. Es el maldito sistema que pretende ganar arriesgando lo mínimo y sin importarle un bledo su futuro. El sistema que pone a sus toreros feria tras feria sin méritos para ello, taponando la regeneración de un escalafón podrido y plegado igualmente a sus míseros intereses de rentabilizar su poder sin exponer siquiera un alamar. La fiesta necesita una evolución que pasa por la regeneración de este injusto sistema que la copa y daña cada día más. Es la hora, con la que está cayendo, de dar un golpe en la mesa; sino sólo nos quedará la nostalgia y decir que cualquier tiempo pasado fue mejor.