7/27/2014

LA MADUREZ EN EL TOREO


Los años pasan por nuestras vidas de manera discreta. Tanto  que en ocasiones ni lo notamos. Son inexorables, rigurosos e implacables.  Los años pasan de forma silente. Al principio transcurren con despaciosidad. Luego más tarde lo hacen de forma vertiginosa. Cuando queremos darnos cuenta nos han transformado. Atrás quedo la inocencia de la niñez, la impetuosidad de la adolescencia y la locura de la juventud. Los años y el tiempo nos atemperan y nos dan poso. Nos hacen ganar en sapiencia y a concebir la vida de otra manera diferente.

Esta madurez se refleja en todo el entorno que nos rodea. La vida se vive, y sobre todo, se mira con otro punto de vista. Solo buscamos reflejar esa madurez en todo lo que hacemos. Gustamos de cualquier detalle que nos sensibilice y,  que antes pasaba desapercibido delante de nuestros ojos. Ni decir tiene, que en cualquier disciplina artística, esta madurez también tiene un poderoso influjo.  La evolución de un artista con los años es claramente notoria. No es lo mismo una obra de juventud, que otra cuajada en plena madurez. El progreso estilístico de los años es palpable en  cada pincelada, en cada gubiazo, en cada trazo. Es el arte en su más pleno desarrollo.

El toreo, como disciplina artística que es, también gana con el paso del tiempo. Hoy más de expresión, que de emoción, pero  ver a un torero cuajado, en sazón y con el oficio aprendido, es un gusto para cualquier aficionado que se precie.  Un torero maduro gana mucha prestancia. El oficio adquirido con los años, hace que todo tenga un sentido y un fondo. Con ello todo adquiere una concepción diferente a los inicios. En la historia del toreo ha habido, y habrá, espadas que la madurez adquirida con los años, les ha llevado a lo más alto, cuando muchos pensaban que sus carreras estaban en el ocaso postrero.

Casos como los de Antoñete, el maestro de Madrid, que tras unos prometedores inicios, -quien no ha oído hablar de la faena al toro “blanco” de Osborne-, se encumbró como figura del toreo en el primer lustro de la década de los ochenta. Años en los que hizo faenas repletas de poder, torería y estética. También el sevillano Manolo Vázquez, quien siempre tuvo la alargada sombra de su hermano Pepe Luis, vivió sus años dorados tras muchos años de alternativa. Curiosamente reapareció, bendita sea la hora para el toreo, para dar la alternativa a su sobrino Pepe Luis y esa tarde inició la etapa más brillante de su carrera.

Luego hay otros casos, los menos, pero no menos meritorios. Son aquellos toreros que sin alcanzar la cima soñada, la madurez, los años, o como queramos llamarlos, los han convertido en toreros de culto. Torean pocos festejos durante la campaña, pero son esperados con expectación por mucho público. Luego en el ruedo, en la mayoría de las ocasiones con ganado serio, encastado e integro, -todo lo contrario del que demandan los que “mandan” en el escalafón-, sus actuaciones parecen sacadas de tauromaquias antiguas, que no viejas. Es una torería rancia, con sabor y rodeada de un halo misterioso. Los años, los del almanaque, parecen no pesar,  y como las cosas les salgan a su gusto, otra tauromaquia, hoy desdeñada por el taurineo, se hace presente. Es todo un gozo y regocijo para el buen aficionado, así como también, grandeza y gloria para una fiesta que poco a poco nos están matando.


Nombres como Carlos Escolar “Frascuelo” y Rodolfo Rodríguez “El Pana” han mostrado, una vez más, el fondo de su madurez. Sus tauromaquias de otra época se han hecho presentes recientemente en las plazas francesas de Ceret, o Saint Vicent de Tyrosse. Curiosamente con ganaderías como las de Felipe Bartolomé, o Rehuelga, vacadas que los “figuras” no ven ni en pintura. Los dos, sexagenarios por cierto, han puesto en valor un toreo y unas formas de otra época. Otros esperan todavía su oportunidad. Es el caso del belmezano Tomás Moreno, quien sueña con estar presente en el centenario de “su” plaza. Son toreros de otra época. De una en la que la fiesta no estaba dominada por trust empresariales, no por toreros egoístas, ni por toros de un monoencaste único que ha quitado diversidad al toreo. Tiempos añorados de los que posiblemente solo nos queden los detalles hombres como éstos.

MENOS RUIDO Y MAS NUECES


No seré yo quien censure,  o critique, cualquier acto o gestión que sirva para poner en valor la fiesta de los toros. Todo lo que se utilice para dar a conocer lo que rodea al mundo del toro, bienvenido sea. Ciclos culturales, exposiciones, pregones, exaltaciones, todo es válido, pues todo acerca al gran público a un mundo, hoy desgraciadamente, muy desconocido.  Lo último ha sido mostrar los posibles valores de la Córdoba taurina al mundo del turismo. Una iniciativa positiva y a todas luces plausible. Las jornadas han supuesto un éxito y esperamos que todo esto sirva, para lo que ha sido concebido. Fomentar y dar a conocer el arraigo de la tauromaquia en nuestra cultura e historia.

Todos estos actos organizados para tal fin,  son difundidos en los medios de comunicación. Son noticia por ser algo novedoso. La fiesta ha sido siempre tan hermética, que abrirla al gran público, siempre es y será noticia. Es loable y digno de reconocimiento. Ver en las páginas de los medios, no solo de los especializados, algo relacionado con el mundo del toro es positivo, pues siempre es un mundo atrayente para muchas personas, que en ocasiones, las muchas, desconocen los entre bastidores de este mundo tan apasionante.

La difusión amable de estos eventos puede dar lugar al equívoco. Su celebración es celebrada con regocijo, siempre es bonito ver que la fiesta de los toros está viva, pero en muchas ocasiones sirven para enmascarar la más cruda realidad. Una despiadada realidad que cada vez se hace más palpable. Una realidad que nos hace ver que la fiesta está viviendo una etapa nefasta para su futuro. Etapa ésta que está regida por un “sistema” ideado por unos pocos, eso sí, para su propio beneficio, mientras otros miran hacia otro lado. Empresarios que unidos entre sí, organizan ya no solo ferias importantes, sino también corridas en provincias con toreros y ganaderías pertenecientes a sus “trust”, dejando en casa a otros que merecen mejor trato, ganado donde si tiene que ganar, en el ruedo y no en los despachos. Es la etapa donde la cabaña brava se está homogeneizando a marchas forzadas, expandiéndose como mancha de aceite el encaste preferido por los que “mandan” en el escalafón y sus mentores. Ganaderías con sangres emblemáticas e históricas, son maltratadas y exterminadas, haciendo toda una limpieza étnica en la biodiversidad de la raza de lidia. Etapa igualmente donde la fiesta pierde a marchas forzadas sus valores principales. Valores que se han cercenado de la propia lidia, erradicándose el primer tercio. Eso sí, difundiendo un espectáculo equivocado, en el que prima el “disfrute”, la “expresión” y el “sentido” en lugar de la épica y la tragedia.


Sigamos así. Sigamos vitoreando lo hueco y lo vacio. Sigamos conformándonos con lo superficial. Con los actos superficiales, en ocasiones casposos, que enmascaran la triste realidad. Miremos a la fiesta de frente. No escondamos la cabeza como los avestruces. Es la hora de decir basta y poner coto a todo aquello que está pudriendo la fiesta de los toros a marchas agigantadas. El mal de la fiesta no está fuera, está muy dentro de ella. Mirando para otro lado la fiesta terminará muriendo por muchos que de forma artificial e interesada se trate de difundir de manera equivocada.

7/16/2014

LOS RELATOS DE RAFAEL EL VAQUERO. OLIVEÑO, UN TORO DE CAPEA


Como siempre cuando llega julio el calor se hace notar. Aunque en el mes de junio las temperaturas hayan sido más bonancibles, e incluso la lluvia haya hecho su aparición, en julio llega el verano más crudo y veraz. Son las cosas de esta Córdoba milenaria. Ya lo dicen con guasa los cordobeses en muchas ocasiones. Las estaciones de Córdoba son cuatro: invierno, verano, la del AVE y la de autobuses.
Las calles están huérfanas de gente. Solo cuatro visitantes despistados y otros tantos nativos en busca del resguardo de sus hogares tras la mañana, que es cuando únicamente se puede medio andar por las calles. El sol es de justicia. Camino presuroso por la calle Pedro López arriba en busca de Capitulares. El objeto no es otro que llegar pronto a casa. Es justo al salir a la confluencia de las calles Espartería, Claudio Marcelo, Capitulares y Diario de Córdoba, cuando veo su singular e inconfundible figura. Es Rafael, nuestro amigo el vaquero.
Camina diligente Claudio Marcelo arriba. A su derecha las viejas ruinas del templo romano nos recuerdan que Córdoba fue capital de la Bética Ulterior. Rafael en ocasiones es un patricio romano emparentado con los Anneo. Dicta sus sentencias y muestra una sensatez poca lógica en estos tiempos que corren. Y si hablamos de toros, no se puede pedir más mesura y sabiduría. Miel sobre hojuelas. Rafael guarda muchas vivencias y recuerdos. Vivencias de otra época, de otro tiempo, cuando todo era mucho más natural, las prisas no existían y todo estaba rodeado por el halo de la sencillez. Apresuro tras él. Se perfectamente que se dirige a su taberna favorita. Seguro que va en busca de la espuela, que es como llamamos en Córdoba a la última copa antes del almuerzo y posterior siesta.
-          Rafael, buenas tardes. ¿No irá usted por casualidad a tomarse la “última”.
-          Hombre, amigo mío. Que perdio anda osté. Pos claro que sí, ¿adonde voy a ir?. A tomar una copita antes de almorsarme unas papa aliñas que me ha preparao hoy mi sobrina, que deben de estar que quitan el sentio.
-          Pues le invito y charlamos un rato, que hace tiempo que no hablamos.
Entramos a nuestro lugar de costumbre y pedimos dos copas de vino. Para acompañarlas, un tómate de la tierra. Fresco, con unos granos de sal y un chorreón de aceite de oliva. El tomate rosa de las huertas de Alcolea es, en esta época de calor aún más, un manjar exquisito. Son pocos los clientes los que quedan en la taberna. Todos hablan de lo mismo. El motivo de tertulia principal es la foto que ilustra todos los periódicos. Un mozo en San Fermín con el muslo partido en dos por el pitonazo de un toro de Miura que lo persigue con saña. Tomo el diario por la página de toros y pregunto a mi contertulio:
-          Rafael, ¿ha visto esta foto?
-          Por Dios, esta gente no sabe lo que hace. Correr delante de un toro sin saber el peligro que estos seres tienen. Es una temeridad. No tienen sentio de lo que un toro puede hacer.
-          Ya ve usted Rafael.
-          El caso es que lo vi por la televisión, pero en el momento no me fije que le había abierto el muslo. Lo que si me llamó la atensión fue el selo que tuvo el toro con este pobre hombre.
-          Y luego para que se dé usted cuenta ese toro fue el mejor del encierro.
-          Los misterios de este animal tan misterioso amigo. He trabajao toa mi vida entre ellos y de verdá le puedo asegurar que son impredisibles.
Rafael toma un sorbo de vino. Calla durante un momento y al rato me dice:
-          Estoy recordando un toro que tuvo muchas cosas paresias al toro este salinero de Miura.
-          Pues cuéntemelas Rafael que ya está usted tardando.
-          Fue hace ya muchos años, cuando trabajaba en la casa de don Juan Salas, se me encargo llevar dos vacas y un toro a la capea de un pueblo de La Mancha. Con las vacas, como era el responsable, no tuve mucho problema. Como tenía libertá para reseñar no dude mucho. Escogí dos “pepas” de desecho. Con años y leña en la cabeza. Habían quedao vasias y ya poco rendimiento se le podía sacar en la casa. En cuanto al toro, el mayoral y don Juan, no las tenían todas consigo. Había dos aspirantes. Un jabonero despitorrao de un pitón, y el Oliveño.
Rafael para en su relato. El propósito no es otro de que me dé cuenta de un detalle. La similitud del nombre del toro con el de Miura del encierro del día anterior. Olivito y Oliveño. Oliveño y Olivito.
-          Oliveño era un galán. Berrendo aparejao en negro mulato. Con más de seis años y una hoja de servicios en la casa llena de sustos, insidensias y sobresaltos. Ya el día del herradero le quebró la pierna al médico del pueblo que solía venir el hombre a echar un día de campo. Otra vez al cambiarlo de careo dejo seco a un cabestro. Se reseñó para una corria en Málaga y cuando se fue a embarcar estaba derrengao de los cuartos traseros pos se había calentao con los hermanos de camá. Un elemento. Así que propuse al mayoral que fuese ese toro el que terminase en una plasa de palos su ajatrea vida.
-          Rafael en aquellos tiempos al no haber guarismo se podía haber lidiado sin problema en alguna plaza.
-          La verdá es que si, pero como tenía tantas manías también le dio por enterrar los pitones en la tierra y tenía el pitón izquierdo estropeao, así que tenía todas las papeletas p’a ser el elegio. Además tampoco tenía una reata buena. Era el último hijo de una vaca vieja que llego cuando don Juan se quedo con lo de Curro Chica.
-          O sea que el final el elegido fue el Oliveño ¿no?
-          Si, se embarcó y salió camino de su destino.
La calle está desierta. El calor es inhumano. Ningún alma se ve por la calle. Dentro hace una temperatura ideal. Repetimos consumición, dos copas de dorado vino de la tierra y un tomate levemente aliñado, retomando el tema que nos ocupa.
-          Llegamos temprano al pueblo. La plasa prinsipal del pueblo se había habilitao como resinto taurino. Sobre el empedrao se había esparsio mucha arena y tablones, carros y palos hasían las veces de talanqueras. Sobre ellas el graderío que por la tarde se llenaría de paisanos dispuestos a ver la muerte de un toro por un torero que trataba de abrirse paso en el difisil mundo del toro.
-          La fiesta de los toros en la España profunda. Una fiesta que servía como distracción principal en los años cuarenta y cincuenta, antes que otras disciplinas artísticas o no, le fuesen comiéndole el terreno Rafael.
-          Entonses era de lo poco que había que celebrar en los pueblos amigo. Bueno, sigo, que me corta osté cada vez que le parese.
-          Siga, siga, ya no le interrumpo más.
-          Me resibió el arcarde en persona. Me comentó que no se iban a correr ni las vacas, ni el toro. El año anterior, según me contó, un toraso de Escudero Calvo hirió gravemente a un vesino y se desidió no correr más las reses por la calle. Me dijo que pusiéramos la camioneta en un callejón y que desde allí se daría suelta a los animales. Primero se iban a lidiar las dos vacas por una cuadrilla de vesinos y algunos maletas, para que luego un novillerete, con renombre por la comarca, estoquease el toro. Me paresió too bien, pero le dije que no era conveniente que la gente diese vuertas por la camioneta. El hombre me aseguro que estuviera tranquilo, que hablaría con el sargento de la guardia sivil para que los curiosos dejasen tranquilo al ganao en el camión.
-          ¿Y por la tarde que tal Rafael?
-          La plasa estaba hasta arriba. En el improvisado ruedo se encontraban, tras hacer su paseíllo y todo, la cuadrilla local y algunos maletillas que habían llegao. La lidia de las vacas resultó como era de esperar. Sustos, achuchones y alguna cogida fea. El novillero que luego mataría al toro hasía la funsión de director de lidia. Ya dejo ver que tenía el ofisio bien aprendió. Un toreo muy a la defensiva, pero con un empaque y una manera de andar por allí con sufisiensia y autoridad. Pensé que mataría al toro sin problema alguno, pos la verdá es que er chiquiyo andaba sobrao.
-          ¿Y qué paso con Oliveño? ¿Por qué le recordó a Olivito?
-          Pos fijese bien. Se le dio suerta. Salió enterándose donde estaba. Cuando le sitaron se arrancó como un cohete y remato en un burladero llenando de babas a toos los que se encontraban alrededor.

Rafael toma un sorbo de vino. Lo saborea y cierra los ojos como si tratara de recordar mejor su historia.
-          El muchacho se hiso presente y lo capoteo andándole mu bien al toro, sacando mucho los brasos y tratando de mandar las embestías codisiosas del animal. A pesar de ser un toraco con seis años no se pudo picar al no haber caballo ni picador. Se le pusieron cuatro pares de banderillas como Dios dio a entender y aquel muchacho tomo la muleta y el estoque. El toro estaba entero y en un resinto tan redusio pronto se hiso el amo. El chaval empesó con doblás tratando de sacar aire al toro, pero este se revorvia con gran agilidad y pronto empesó a mascarse el peligro. El chiquillo se confió y trató de empesar a cuajar la faena que habría soñao la noche anterior. Ya le he dicho que sabia por donde andaba y que tenia ofisio para aquello, pero al tratar de pasarlo al natural, al segundo muletaso, el animal se quedó debajo de la muleta, tiró un derrote seco y el torero acabó por los aires. Cuando cayó en el suelo Oliveño se sebó con saña con la victima dándole un autentico palisón. El toro no hasia caso a los capotes, solo derrotaba en el cuerpo de aquel pobre infeliz. Cuando pudo levantarse, con la calsona campera destrosada, trató de correr hacia las talanqueras, el toro, a pesar de todos los que estaban al quite, siguió a su presa y al llegar a la empalisada le tiro un sertero derrote con el pitón derecho dándole una cornada seca en la parte de atrás del muslo. La sangre no tardo en apareser de forma escandalosa. Fueron unos minutos dramáticos.
-           ¿Fue grave Rafael?
-          Lo tomaron entre unos y otros, prácticamente al igual que el otro día se lo arrancaron al toro de los mismos pitones, y lo llevaron a una improvisada enfermería. El médico, acostumbrao a la metralla de los años de la guerra, le hiso una buena cura y lo enviaron en el coche del arcarde a Toledo, donde tras unas semanas empesó a mejorar. Al menos eso es lo que me contaron cuando llame al ayuntamiento para dar las grasias por un regalo que me hisieron.
-          ¿Y qué pasó con Oliveño?
-          Pues con el jaleo la gente abandonó el graderío consentrándose donde el doctor operaba al muchacho. Algún valiente de la cuadrilla intentó sin éxito meterle la espá, sin lograrlo. Finalmente el sargento de la guardia civil, ya entrada la noche, le metió un tiro en el remolino y pasó al carnicero que había contratado las carnes de las dos vacas y el toro.
-          Vaya final.
-          Final el nuestro cuando sargamos a mitá la calle amigo, que debe de estar cayendo fuego. Así que vamos a por las papas aliñás y osté lo que su buena señora le tenga en la cosina emplatao.

Nos despedimos y quedamos para acudir a algún festejo nocturno de los que se celebren cerca de nuestra Córdoba. Me dice, con gracejo, que llame a su sobrina para que me dé la venia, y que si la dá que se viene conmigo allá donde haya toros, prometiéndome contar alguna de las muchas vivencias que tuvo mientras fue vaquero de reses de lidia.

7/14/2014

CERET, UN OASIS EN EL DESIERTO


Pintan mal las cosas en el campo bravo. Tras años de bonanza han llegado otros de distinto signo. Raro es el día en que no leemos alguna noticia triste. Que si tal o cual hierro se encuentran en venta, o que si algún ganadero, incluso con apellido ilustre, ha decidido enviar la piara de ganado al matadero a precio de carne. La crisis económica ha tenido parte de culpa. Muchos llegaron a este mundo con el boom del ladrillo o la hostelería. Nuevos ricos que compraron, a precio de oro, camadas enteras de eralas y sementales a ganaderos de postín. El objetivo no era otro que un capricho de nuevo rico. Pronto se vieron en carteles de ferias importantes para mayor exaltación de su propia egolatría. Luego, cuando bajaron los festejos y la demanda de ganado fue menor, comprobaron que criar toros de lidia es un negocio ruinoso. Gentes sin afición, y algunos sin el poder adquisitivo de antaño, optaron por abandonar una actividad reservada a románticos y los locos.

También la homogeneización de la sangre brava, promovida por los figuras del escalafón, ha hecho que el patrimonio genético del campo bravo se esté viendo reducido a marchas forzadas. Ganaderías otrora de renombre se están viendo obligadas a reducir drásticamente sus vacas de vientre. Es el caso de los villamartas de Guardiola. Otras dan salida a sus productos vendiéndolas para los bous al carrer de las calles del Levante español. Y otras, lo más triste de todo, en poner punto y final a años de historia, como es el caso de lospatasblancas de la familia Cobaleda.

Ante esto nadie se mueve. Ni los toreros que mandan el escalafón, ni los aficionados que los siguen, que son mayoría y que desconocen en ocasiones la ganadería a lidiar en muchos festejos. Nadie mueve un dedo ante la pérdida de un patrimonio genético único. Es la limpieza étnica del campo bravo. Limpieza que se inició cuando los toreros comenzaron a ser más importantes que el toro. Cuando impusieron su hegemonía en detrimento del pilar único de una fiesta que languidece porque sus cimientos se resienten. Es lo que nos ha tocado vivir. La globalización de una fiesta amable que ha perdido toda heroicidad y muchos de sus valores. Triste, pero es así. 

Es la hora de decir basta. De recuperar todo lo que la fiesta de toros tiene de épica y heroica, y que pasa por la regeneración del toro de lidia. Es el tiempo en que el aficionado, que a la postre es el que paga y mantiene, reclame la vuelta de estos valores para una nueva fiesta que atraiga a los públicos. No vale con callar, ni permitir que los trust empresariales manejen a su antojo y beneficio propio, una fiesta que languidece cada vez más, corrupta y vacía de sus valores primigenios. Para dinamizar la corrida, ésta tiene que volver a girar en torno al toro. 
El ejemplo está en Ceret. Localidad francesa donde la corrida está centrada en el toro. Su ruedo es testigo, año tras año, de la lidia de ganaderías que guardan encastes prohibidos y vetados por los taurinos. Allí se vive una fiesta de toros integra en sus tres tercios, con animales que llevan a los tendidos sensaciones perdidas en la mayoría de las plazas. Con toreros capaces de demostrar que estas sangres bravas en peligro de extinción, tienen aún cabida en la fiesta. Todo ello, paradójicamente, a los sones de Els Segadors o La Santa Espina.

Es la hora de decir basta a los tejemanejes de los taurinos. Hay que volver al reclamar al toro en el más amplio sentido de la palabra. Solo hace falta hacerse oír y demandar lo que queremos para bien de la fiesta. Ceret es el ejemplo, aunque hoy, esperemos que por poco tiempo, sea un oasis en el desierto.

El Día de Córdoba

14/07/2014

7/10/2014

CORRIDA MIXTA EN VILLANUEVA DE CORDOBA


Recibimos de parte de Campo Bravo la nota de prensa de reproducimos a continuación:

""‘El Cordobés’, ‘El Fandi’ y el novillero local, Carlos Jordán, en la Feria de Villanueva de Córdoba

Actuarán el 8 de agosto, antes cuatro toros y dos erales de la ganadería de José Luis Iniesta


La corrida mixta que Campo Bravo ha preparado para la Feria y Fiestas de Villanueva de Córdoba (Córdoba), que se celebrará el viernes 8 de agosto, ha sido presentada en el ayuntamiento de la localidad de los Pedroches, con la asistencia del alcalde la ciudad, Francisco Javier Arenas, el concejal de Urbanismo, Juan Torralbo, la concejal de Festejos, Benita Martínez, la concejal de Bienestar Social, Lali Cepas, el concejal de Salud, Juan Antonio Duque, el responsable de la empresa arrendataria, Antonio Sanz, y uno de los actuantes, Carlos Jordán.

A partir de las ocho y media de la noche, harán el paseíllo, Manuel Díaz ‘El Cordobés’, David Fandila ‘El Fandi’, y el novillero sin picadores de la tierra, alumno de la Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba, Carlos Jordán. Lidiarán, cuatro toros y dos erales de la ganadería de, José Luis Iniesta, respectivamente.

Los precios de las entradas para esta interesante ‘corrida mixta’, es de 30 euros el tendido general de sol y de 40 euros el tendido general de sombra, 20 euros para jubilados de sol y 30 euros para los jubilados de sombra, la de los niños (hasta 14 años) tienen un importe de 10 euros el tendido de sol y 20 euros del tendido de sombra, y el de las barreras es de 50 euros la de sol y 60 euros la de sombra.
Por último, añadir que tanto las entradas de jubilados como las entradas de niños será limitada su venta.

Campo Bravo
Empresa taurina""

La foto según nos indican es de nuestro amigo José Luis Cuevas.

7/06/2014

NOSTALGIA DE TIEMPOS NO TAN PASADOS


A la misma hora en que el dorado albero del coso califal era desairado por pies profanos en el arte de Cúchares, Guadalquivir abajo se vivía el ancestral rito de partir plaza a los sones del pasodoble Plaza de la Maestranzadel maestro Daniel Vela. Mientras en la vieja capital de la Bética el público hacía cola para saborear el llamado séptimo arte, en la antigua Híspalis las gentes se disponían a presenciar el último rito vivo del Mare Nostrum, como es el toreo. Mientras el coso enclavado en la antigua Huerta de la Marquesa languidece en el planeta de los toros, otros, como la Maestranza sevillana, a pesar de lo que está cayendo y a su despiadada guerra con lo más granado del escalafón de coletudos, sobreviven y continúan siendo escenario de la fiesta, como la describiera Lorca, más culta de todas las fiestas.

Poco bastó para concentrar en el Arenal sevillano al público. El reclamo no fue otro que repetir a dos toreros en ciernes. Toreros estos que en el abono postabrileño traspasaron el umbral de la soñada Puerta del Príncipe, en compañía del ganadero propietario de las reses que propiciaron la gesta y que no era otro que nuestro paisano el villafranqueño Ricardo Gallardo. Así fue siempre el toreo. Las repeticiones se ganan sobre la arena y no sobre la mesa de los despachos. Borja Jiménez y José Garrido, los novilleros actuantes, volvieron a pisar el albero sevillano, por merecimiento, como debe ser. Ante todo esto el público respondió, estimulado también por unos precios asequibles, castizamente llamados popularesocupando más de tres cuartos de los escaños maestrantes en una noche fresca de julio. Luego ya se sabe. El hombre propone, Dios dispone y el toro todo lo descompone. Las cosas no rodaron como se esperaba. Los Fuente Ymbro que cría Gallardo no cumplieron las expectativas y aunque Jiménez y Garrido quisieron reeditar lo ya alcanzado fechas atrás, todo quedo en agua de borrajas. Jiménez mostró su ilusión, sus ganas y puso en evidencia que bebe en las fuentes de un espada de Espartinas que un día fue figura máxima del toreo. Garrido, extremeño como los conquistadores del Nuevo Mundo, es un boceto que algún día puede convertirse en un torero importante.

Las intenciones de todos quedaron claras. La empresa que regenta la plaza de Sevilla, Pagés, hizo lo tradicional. Loable en estos tiempos, como también lo es que en su abono siga teniendo protagonismo el organizar novilladas con picadores, cantera de un escalafón cada vez más viciado y monótono. Las novilladas y los novilleros son el futuro. Los aspirantes a fenómenos mostraron su disposición, aunque se encontrasen con animales poco colaboradores con sus propósitos. El público acudió en número al evento, porque cuando lo que se ofrece tiene interés, no suele fallar nunca.

Guadalquivir arriba el celuloide, los hot dogslas palomitas eran protagonistas en Los Califas. ¡Dónde hemos llegado! No hace falta hacer mucha memoria para recordar cuando tras el ciclo ferial de la Salud se organizaban novilladas con picadores fuera del tradicional abono. Festejos que atraían al público, lo mismo que el celebrado días atrás en Sevilla. Eran tiempos en que la fiesta de toros se cuidaba en esta ciudad. Tiempos en que la figura del gerente del coso, el recordado Antonio Pérez-Barquero, trabajaba junto con sus cuñados, los hermanos Flores Cubero, en hacer grande la Córdoba taurina. Bastaba poco. Un chico que despuntase en las novilladas de feria, algún poderdante de la empresa y algún chiquillo cordobés que quisiera ser torero. La fórmula empleada no fallaba y hubo ocasiones con entradas importantes de público, caso vivido en la etapa novilleril de Finito y Chiquilín. Recordemos nombres como Antonio Benete El Mesías, Juan de Dios de la Rosa, Antonio Tejero, Fermín Vioque, el recordado Palitos y otros foráneos como El Soro, Luis Miguel Campano, Andrés Blanco o Jesulín de Ubrique.

Nostalgia de otros tiempos no tan lejanos, en los que Córdoba sí hacía honor a su nombre en la historia del toreo. Hoy ha cedido su lugar de ocio al cine a la luz de la luna, a las palomitas y a los hot dogsSiempre quedará el consuelo de que Guadalquivir abajo los sones de Plaza de la Maestranza son prólogo de algo tan añorado por la afición cordobesa.

LAGARTIJO ENTRA CON BUEN PIE EN FRANCIA


Hoy en día las nuevas tecnologías benefician mucho a la información. Anoche, en plena madrugada y cuando Keylor Navas trataba de hacer historia en el mundo del futbol, vía WhatsApp me dicen que el novillero Javier Moreno "Lagartijo" ha entrando con buen píe en tierras francesas.

Novillada concurso sin picadores en Castelnau. Erales, cuajados todos ellos, de las ganaderías galas de Yonnet, Los Galos, Astarac, Málaga, Le Lartet y Alma Serena. De variado juego, resultando el mejor el corrido en tercer lugar y que fue premiado con la vuelta al ruedo. En el cartel, nuestro paisano Lagartijo, el sevillano Pablo Aguado y el local Andy Younes.

Lagartijo, de blanco y oro, gustó. Cuentan que se mostró como un novillero cuajado, serio, con el oficio bien aprendido y preparado para mayores retos. En la tarde de ayer tuvo que pechar con el juego complicado de dos novillos que no le pusieron nada fácil, saliendo muy reforzado de tan duro examen.

Bien por este nuevo Lagartijo. Un torero que en Córdoba, a pesar de ser hijo de esta tierra, se le está prestando muy poca atención. Lagartijo puede ser, si cuenta con el apoyo de la afición, un torero llamado a reverdecer laureles pasados, ahora solo hace falta que Córdoba, tierra caprichosa con los suyos donde las haya, le preste una poca atención, no más de la que merece que es mucha.

7/02/2014

CAMPO BRAVO PRESENTA LA BECERRADA NOCTURNA DE LA PLAZA DE TOROS DE CABRA

Se celebrará el próximo 11 de julio y se soltarán dos vaquillas para los aficionados Con la presencia del alcalde de Cabra, Fernando Priego, y el concejal de Turismo, Francisco Casas, los responsables de la empresa gestora de la Plaza de Toros de Cabra, Antonio Sanz y Enrique Santamarina, y tres de los actuantes, en el museo de Cartelería Taurina Antonio Piedra ‘Chamaco’, ha presentado el cartel del próximo festejo que van a organizar en el Coso de la Avenida de la Constitución. 
Con este espectáculo, que se celebrará el próximo viernes 11 de julio, a partir de la nueve y media de la noche, Campo Bravo recupera unos de los tradicionales espectáculos del verano egabrense, y como novedad se incluye la suelta de dos vaquillas, como epílogo del festejo espectáculo.
Los alumnos de la Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba son la base de los actuantes, así actuarán en ella: Mateo Peinazo, Rocío Romero e Ignacio Ostos, completa el cartel, Carlos Jiménez Blázquez, de la Escuela Taurina de Málaga. Las reses que se lidiarán llevarán el hierro de Blanco de Torres.
Por último, añadir que Campo Bravo sigue con su política de precios económicos, y así un tendido general tendrá un importe de 12€, mientras que los jubilados será de 10 €, los niños hasta catorce años de 6€ y las barreras de sombra de 18€.

6/15/2014

DECLARADO DESIERTO EL CERVATILLO TAURINO DE LA FERIA DE MAYO

El jurado del Cervatillo Taurino (Grupo de Empresas Cabezas Romero), por unanimidad, ha decidido dejar desierto el correspondiente a la feria de Nuestra Señora de la Salud de 2014, al considerar que no ha ocurrido nada relevante, al menos en sentido positivo,  pues al corto número de festejos se ha sumado la escasa presencia del ganado, unos precios más que excesivos con notables diferencias entre los anunciados y los de taquilla, apertura de una sola puerta de acceso para cuatro tendidos, la venta de latas de bebidas durante los festejos, así como de botellas de plástico cerradas.

 Quiere el jurado hacer público su malestar por la situación negativa generada por la mala relación entre la empresa Ramguertaruro, concesionaria de la plaza de toros, y la sociedad propietaria de la misma; relación que viene a empeorar la situación de la fiesta en Córdoba, llevando al límite su subsistencia, dejando en ridículo a Córdoba y a su afición. Ambas entidades han quedado en evidencia, teniendo que acudir a los juzgados y consiguiendo la suspensión de una corrida de toros perjudicando gravemente a un matador cordobés, Andrés Luis Dorado que, aunque viene realizando temporadas cortas, sus actuaciones se cuentan por triunfos, habiendo obtenido últimamente varios trofeos, entre ellos el Cervatillo Taurino (modalidad provincial) correspondiente a 2013. El jurado insta a la empresa y a la sociedad propietaria a que saquen conclusiones de tanto desvarío y pongan los medios para reparar la imagen de Córdoba, de su afición y de sus toreros.