8/29/2014

MANOLETE, ESE DESCONOCIDO 67 AÑOS DESPUES


El torero cordobés trae al toreo la culminación de lo que apuntaran sus predecesores

LLEGA el final de agosto. Es el final de muchas cosas. De un verano que comienza a terminar, o de unas merecidas vacaciones. En agosto la temporada taurina está en uno de sus puntos álgidos. Los días de la Virgen, del 15 de agosto al 8 de septiembre, marcan el cenit de la campaña taurina año tras año. Las ferias, y con ellas los festejos taurinos, hacen que sean fechas marcadas en rojo en el calendario de la tauromaquia. Son las fiestas de la España profunda, de esa España que aún aúna el toreo con los días grandes de ocio. Una de esas poblaciones donde los toros continúan unidos con la fiesta es Linares. La ciudad jienense celebra sus tradicionales fiestas en honor de San Agustín. Hablar de Linares y toros es hablar de Manolete. De su figura, de su trayectoria, de su pundonor, de su personalidad y con ello de su trágica muerte que lo convirtió en uno de los mitos de una España quebrantada por una cruel guerra.

Han pasado sesenta y siete años de aquella tarde trágica. Son muchos años. Pero el toreo no olvida la figura alargada del torero de Córdoba. Figura que es recordada en actos que se vienen repitiendo año tras año. Manolete continua siendo exaltado muchos años después. Su imagen continúa siendo un ícono y un modelo a imitar. Manolete continua vivo. Un año más, como siempre, se cantara al torero cordobés, se le recordará y le serán ofrendadas flores rojas. ¿Pero realmente conocemos lo que aportó Manolete al toreo? ¿Sabemos de su importancia en la evolución del arte de torear?

Manolete es mucho más que Linares. Mucho más que un terno rosa pálido y oro. Mucho más que un mechón de pelo blanco. Mucho más que Islero. Mucho más que Miura. Mucho más que un plasma maldito. Mucho más de Lupe Sino. Mucho más que una muerte trágica. Manuel Rodríguez tiene más importancia que la leyenda negra de aquella tarde-noche en Linares. Si nos quedamos en aquel 28 de agosto, nos quedamos con lo más superficial de la vida torera de Manolete. Nos estamos quedando con la cara amarga de una vida, que tuvo un final trágico. Un final que lo llevo a convertirse en un mito y en una figura inmortal, pero que desgraciadamente, y el paso de los años acentúa aún más, es cada vez más desconocido para el público que ama la fiesta de los toros.

Manolete es un mito por mucho más que aquella tarde de Linares. Manolete es, como dice el escritor Domingo Delgado de la Cámara, el arquitecto que proyecta y culmina el toreo. Un toreo que continua vigente en la actualidad. La figura de Manolete a la que hay que cantar, es a aquella que trae al toreo la culminación de lo que apuntaran sus predecesores. En Manolete se aúnan la sapiencia de Joselito el Gallo, inculcada indudablemente por Camará, y el toreo de quietud que apuntara Juan Belmonte, que aportó fundamentalmente a la tauromaquia el cruzarse al pitón contrario y que sus cantores vendieron como quietud. Manolete es la culminación de una forma de torear que aún vive. El torero de las faenas nuevas y frescas. Faena como la de aquel toro de Villamarta en Sevilla, o al sobrero Ratón de Pinto Barreiros en Madrid. Faenas en que muestra todo el poder de dominio sobre el toro. Trasteos donde eran santo y seña llevar la mano muy baja, alargando hasta más allá los muletazos, ligando sin inmutarse y con una espartana quietud, unos con otros en tandas con un temple latente que enloquece al tendido. Manolete es además uno de los mejores estoqueadores de la historia de la tauromaquia, tanto que encontró la muerte por no buscar alivio alguno en la última vez que interpretó la suerte suprema. 

Luego la figura de Manolete fue vilipendiada y calumniada por gente sin escrúpulos. No importaba acusar de los males del toreo moderno a quien no podía defenderse. Era lo más fácil. Culpar a quien estaba muerto. Un torero al que sus detractores acusaron de corto de repertorio, pero que llevó a la expresión máxima un toreo que muchos años más tarde continúa vigente, e incluso imitado con gran mimetismo por una de las figuras de nuestro tiempo. Un torero que se enfrentó y mató a toros de cualquier ganadería sin imposiciones ni vetos. A saber, Manolete en su vida profesional, tampoco fueron tantas temporadas, estoqueó entre otras cosas lo siguiente: Albaserrada, hoy Victorino Martín, 38 toros. Felipe Bartolomé, encaste "santacoloma", 7 toros y 2 novillos. Buendía, "santacoloma", 27 toros y 2 novillos. Curro Chica, encaste Braganza, 12 toros. José Enrique Calderón, hoy Prieto de la Cal, 10 toros y 1 novillo en un festival. Concha y Sierra, 24 toros y 10 novillos. Conde de la Corte, 52 toros, 4 novillos y otro más en un festival. Galache, "urcola" y "vega-villar", 51 toros y 2 más en festivales. Miura, 16 toros y 2 novillos. Pablo Romero, 21 toros. Saltillo, hoy Moreno de Silva, 30 toros y otro más en un festival. Arturo Sánchez Cobaleda, "patas-blancas", 27 toros y dos más en festivales. ¿Alguno de las figuras de hoy pueden presumir de tal variedad de sangres del campo bravo en su haber?

Por esto la figura de Manolete tiene que ser revitalizada de nuevo, dejando atrás lo superficial y sensacionalista. Manolete es mucho más que unas flores rojas sobre un mármol blanco de Carrara y más que unas tarantas bajo la luna de agosto. Manolete, el mito, el torero, es el pilar sobre el que se sustenta el toreo sesenta y siete años después.




El Día de Córdoba (29/08/2014)

8/26/2014

NI UNOS NI OTROS, NINGUNO TIENE RAZÓN


En los últimos tiempos crece el debate sobre quienes defienden al toro o al torero

EL concepto machadiano de las dos Españas también es palpable en la fiesta de los toros. Va en el código genético de cada español. Está marcado en lo más profundo de nuestro ADN. Los españoles defendemos nuestra ideología y valores, enfrentándolos con los que abandera nuestro prójimo. Absolutistas o liberales. Isabelinos o carlistas. Monárquicos o republicanos. La España oficial y la España vital que dijera Ortega y Gasset. Siempre dos bandos, siempre dos tendencias. Siempre irreconciliables. Es parte de nuestra personal e intrínseca personalidad. Las cosas de los españoles. Por eso, la más identitaria de nuestras fiestas, los toros, también está marcada por esta bipolar característica. 

La historia del toreo nos cuenta cómo siempre han existido dos bandos. Uno enfrente del otro. No podía ser de otra forma. Los de Pepe-Hillo o los de Pedro Romero. Los de Lagartijo o los de Frascuelo. Los de José o los de Juan. Los defensores de la ortodoxia y los valedores de la heterodoxia. Siempre ha sido así y lo seguirá siendo mientras permanezca viva esta liturgia épica de la tauromaquia. Y es que los taurinos, como españoles que somos, siempre andaremos unos contra otros.

En los últimos tiempos y posiblemente ocasionado por la grave crisis que atraviesa la cabaña brava han surgido dos nuevos bandos. Siempre existieron los toristas, los defensores del toro a toda ultranza. Frente de éstos los toreristas, admiradores del hacer de los espadas, mediáticos o no, a los que el toro importa poco, o lo ven como algo secundario. Es obvio que cada cual arrima el ascua a su sardina. Lo válido para unos no sirve para los otros. Lo que es evolución para unos es para otros lo contrario, una involución arcaica hacia una fiesta caduca, salvaje y cruel.

Cada bando, como en todo en esta vida, tiene sus voceros o exegetas oficiales. Existe cierto sector de la prensa, plegada a los intereses del sistema, que defiende el toro que sale tarde tras tarde en los cosos. Es el toro pensado y seleccionado para el lucimiento del torero de turno. Un toro con unos parámetros muy alejados de lo que debe de ser un animal agreste y salvaje. Un toro que importa poco. Un toro que es obviado a toda costa, salvo cuando se le es perdonada la vida, costumbre que se va extendiendo como mancha de aceite. Poco importa la homogeneización de la cabaña brava por la sangre forjada por la familia Domecq. Poco importan las demás sangres, distintas a la actualmente imperante, y a las que estos tratadistas, cronistas, estadistas e informadores envían a los mataderos sin sopesar lo que significaría la perdida de las mismas.

Por otro lado, otro sector, condena de forma tajante el toro que propugnan los primeros. Lo acusan de ser al antitoro, un animal domesticado para lucimiento del torero y menor riesgo para éste. Un animal al que hay que desterrar de las plazas para regeneración de la fiesta. Amantes de sangres minoritarias hoy, pero que sin lugar a dudas tuvieron momentos de gloria y cuya presencia enriquece el patrimonio ganadero. Son ganaderías de camadas cortas. Ganaderías que se sustentan en el mercado francés y en plazas donde el toro, como debiera de ser en todas, es pilar fundamental de la corrida. Ganaderías que son consideradas por los del bando contrario como no aptas para el toreo de hoy.

Así está el patio. Pero ni unos, ni otros, ninguno tiene razón. Está claro que la sangre proveniente de Parladé-Tamarón-Domecq es mayoritaria hoy en los campos y dehesas. Es cierto que es la que más se requiere por los espadas de relumbrón y que, al día de hoy, es la culpable de la falta de emociones épicas en nuestras plazas. Pero que quede claro, no hay que desear su exterminio o desaparición, como recientemente se ha leído en una crónica firmada por un reputado crítico en un medio nacional. Todo lo que sea solicitar un exterminio es un error de bulto.


El problema de la cabaña brava y del toro de hoy radica en la selección. No es su origen, ni tampoco su sangre. Es la mano del hombre, y también sus criterios, la que ha llevado al toro a tocar fondo. La selección se ha ido modificando con el paso del tiempo. No se escoge en los tentaderos para el gusto de los públicos, cada vez menos exigentes. Tampoco, en muchas ocasiones, a gusto del ganadero, que solo trata de dar salida y vender sus productos. Se selecciona a gusto del torero y de sus mentores. No hay que llamar sino a la cordura de volver a una selección acertada y pensada para dinamizar una fiesta cada vez menos dinámica. Todo lo que no sea así es ir contra la realidad.

8/20/2014

EL TROFEO “TERCIO DE VARAS” RETIRADO DE CONCURSO EN LA FERIA 2014 DE LINARES



Que nos sigan machacando con los mismo carteles un día tras otro, la gente está empezando a cansarse y pronto dirán basta.

Nota recibida de la Peña "Tercio de Varas" de Linares.

Un año más la peña taurina “Tercio de Varas”, ha decidido que su trofeo a la mejor suerte de varas no se presente a concurso al considerar que los carteles no son acordes con la categoría e historia de la plaza.

Es éste el segundo año, que de esta manera, este colectivo linarense, protesta por la confección de los carteles a la empresa que regenta el Coso de Santa Margarita, la primera fue el pasado 2013. La decisión se tomó en Reunión de Junta Directiva el día 18 de agosto. 

CORRIDA DE REJONES EN CABRA


Recibimos del gabinete de prensa de Campo Bravo la siguiente nota para su difusión:

-NOTA DE PRENSA-

Tres máximas figuras del rejoneo para la corrida de rejones de la Feria de septiembre de Cabra (Córdoba)

Bohórquez, Hermoso de Mendoza y Manzanares harán el paseíllo el 7 de septiembre

Un día más en esta temporada, el epicentro taurino de la localidad cordobesa de Cabra (Córdoba) ha sido el Museo de Cartelería Taurina de Antonio Piedra ‘Chamaco’, donde la empresa arrendataria del Coso de la Avenida de la Constitución, Campo Bravo, ha presentado el cartel de la corrida de rejones, al concejal de Turismo, Francisco Casas, al presidente de los festejos, José Aguilera y al propietario del Museo, que se celebrará en la localidad de la Subbética con motivo de su Feria y Fiestas en honor a su patrona, María Santísima de la Sierra.

Ante toros de la ganadería de Arcadio Albarrán actuarán tres máximas figuras del rejoneo, que serán los caballeros rejoneadores, Fermín Bohórquez, Pablo Hermoso de Mendoza y Manuel Manzanares, el domingo, 7 de septiembre, a partir de las siete y media de la tarde.

Precios
De nuevo Campo Bravo ha apostado por unos precios acordes con la actual situación económica, así los precios de Sol son de 30 euros el tendido, 20 euros para jóvenes y jubilados, 5 euros los niños y 40 euros los de Barrera; los de la Sombra son de 35 euros el tendido, 25 euros jóvenes y jubilados, 10 euros los niños, 50 euros los palcos VIP y 60 euros las barreras. Tanto las entradas de niños, jóvenes y jubilados tienen limitado su número de venta.



Campo Bravo
Empresa taurina

8/18/2014

EN DEFENSA DE LOS ENCASTES MINORITARIOS

Toro de encaste Villamarta en El Toruño

Cuentan que Plinio el Viejo afirmó que una ardilla podía cruzar la península ibérica de árbol en árbol en la antigüedad. Exagerada o no la afirmación del naturalista romano, siempre se ha pensado que estas tierra eran un gran vergel, donde la biodiversidad era, o debió ser, infinita. Luego el paso del tiempo, la deforestación, la especulación, la expansión urbanística, siempre venida por la mano del hombre, fue acabando poco a poco con la visión que nos legara el autor de la Naturalis Historia. 

Los tiempos pasaron. Mucho después de la época de Plinio el viejo, en las cuencas de los grandes ríos de la vieja Iberia se fue gestando un bovino con unas señas muy particulares. Su carácter rústico, arisco y agresivo hizo que el hombre enseguida sintiese atracción por él. Atracción por su belleza y temor por su bravura indómita. El hombre y el toro comenzaron a caminar juntos, para con el tiempo formar parte de la cultura propia de nuestro país.

Los viejos tratadistas nos indican que en el viejo reino de Navarra tomaron carácter unos ejemplares de pequeño tamaño, pelo rojo y carácter vivaz y agresivo. En los páramos castellanos surgieron dos tipos de animales diferentes. Unos, en el Raso del Portillo, de tamaño medio y ruda fiereza y con los que la tradición cuenta tuvo un encuentro milagroso San Pedro Regalado. Otros en la Mancha, grandes, de capas color rojo encendido y de mucho poder. En la vieja Bética al amparo de las órdenes religiosas y producto de la amalgama de sangres, surgieron los cabrereños y los gallardos. También en la baja Andalucía se comenzaron a criar unos toros negros y de pastueña embestida que con el tiempo se fueron imponiendo a los demás. Eran las llamadas castas fundacionales: Navarra, Castellana (Raso del Portillo y Jijona), Cabrera, Gallardo y Vistahermosa.

El hombre fue imponiendo su razón a la fuerza y poder del toro. Atrás quedó la época romántica donde el torero se enfrentaba a cualquier animal que en el campo pastase. La evolución del toreo trajo también la evolución del toro. Un progreso no en beneficio del toro, sino del propio hombre. Se buscaron cualidades para favorecer el lucimiento de lo racional en contraposición de lo irracional. Guerrita impone su hegemonía y es en su época cuando se inicia la caída de la casta navarra. En la edad de oro, Joselito y Belmonte van mostrando sus preferencias por todo lo proveniente del tronco de Vistahermosa. Las demás sangres fueron condenadas desde entonces al ostracismo, sin bien el abanico de sangres y ganaderías a lidiar era infinitamente superior al de hoy.
La cabaña de bravo atraviesa hoy un momento delicado. Son muchos los frentes abiertos. La normativa sanitaria europea, que equipara a la raza de lidia con las cárnicas y lecheras, los altos costes de producción, y el que es peor de todos, la imposición del actual sistema que maneja el toreo de determinada sangre en detrimento de otras, que como no cambie la situación, están abocadas irremediablemente a la desaparición. Una pérdida que empobrece no sólo la cabaña de bravo, sino a la biodiversidad de la dehesa mediterránea. 

Raro es el día que no se anuncia que tal o cual ganadería señera, ha terminado en el matadero. A algunos de los llamados encastes fundacionales, se están uniendo otras formadas de cruces provenientes del árbol de Vistahermosa. Los toreros y el sistema imponen tarde tras tarde un animal con unas virtudes que encuentran en la exhaustiva selección de la rama Parladé-Tamarón-Domecq. Lo demás no sirve para el toreo moderno. Sus exegetas defienden su postura. Toda res que no tenga ese origen, no es válida para el toreo actual. Son carne de matadero. Lo malo es que siguiendo las campañas de Goebbels, de tanto repetir una mentira se puede creer que la misma es verdad, con el daño que eso traería a la fiesta. 


No obstante, estos encastes marginados, cuando tienen la ocasión echan por tierra las afirmaciones interesadas del sistema y para fortuna de los que aman una fiesta íntegra y pura, siguen emocionando al tendido como lo hicieron de antaño. Cuadri, Miura, La Quinta, o Pedraza de Yeltes así lo han demostrado en los últimos días, para mayor descrédito de los que propugnan su falta de aptitud para el toreo del siglo XXI.


18/08/2014

8/14/2014

JUAN ORTEGA TOMARA LA ALTERNATIVA EN POZOBLANCO


Recibimos de la empresa Campo Bravo la siguiente nota de prensa para su difusión:

"-NOTA DE PRENSA-

Ponce, Manzanares y la alternativa de Juan Ortega, cartel estrella de la Feria Taurina Pozoblanco


Que estará compuesta de cuatro festejos taurinos


En la sala de prensa del Ayuntamiento de Pozoblanco (Córdoba), con la presencia de la concejal de Festejos, Paqui Fernández, la cabeza visible de la empresa arrendataria del Coso de los Llanos, Antonio Sanz, y el novillero con picadores, Juan Ortega, se ha presentado la nueva empresa arrendataria del Coso de los Llanos, Campo Bravo, y un avance de los carteles de la próxima Feria Taurina.
 
Cuatro espectáculos serán los que se celebrarán dentro de las actividades de la Feria y Fiestas en honor a Nª Sª de las Mercedes. Así el 26 de septiembre, se celebrará, con la colaboración de la Escuela Taurina de Córdoba, una becerrada, con cuatro becerros de la ganadería de Blanco de Torres; el 27 de septiembre, será el cartel estrella, en el que tomará la alternativa, Juan Ortega, con Enrique Ponce como padrino y José María Manzanares como testigo; el domingo 28 de septiembre habrá doblete, ya que a primera hora de la mañana se soltarán las tradicionales ‘Vacas del aguardiente’ y por la tarde se celebrará la corrida de rejones de la feria, con Hermoso de Mendoza, Manuel Manzanares y Andrés Romero.
 
Al margen de lo taurino, habrá una serie de actividades lúdicas y culturales, que se presentarán dentro de unos días, de las que cabe destacar el Pregón Taurino y la presentación de los carteles, que este año será novedoso, ya que lo acogerá el Teatro Municipal de ‘El Silo’."

8/11/2014

LA EVOLUCION DEL PUBLICO EN LOS TOROS


El toreo, como todo espectáculo que se precie, tiene un determinado tipo de público. Cuando las corridas de toros eran el único espectáculo de masas existente en España, su público provenía de una cultura rural. Era feroz, ávido de emociones y sobre todo conocedor de lo que acontecía en los ruedos. Era un público que valoraba la lucha de la fuerza bruta del animal contra la razón humana. Un animal que no le era ajeno y desconocido. Por eso, el público de las corridas de antaño conocía sobradamente que el pilar y cimiento de aquel incipiente espectáculo era la integridad del toro a lidiar. 

Era la época en la que corrida se sustentaba en el primer tercio. Caballos, caballos, caballos. A más caballos más diversión. Hoy puede parecer cruel, pero entonces era lo esencial. Si el animal manseaba y rehuía de los équidos, se le colocaban las banderillas de fuego para mayor deshonra y escarnio para su criador. Luego, aquel duro público se rendía ante los espadas que mejor uso hacían de los aceros. Un público que se entregaba ante la verdad y el poder del toro, sin obviar tampoco la heroicidad y épica de los que se enfrentaban a él. Por eso los primeros espadas siempre gozaron de la admiración del pueblo y eran tratados como héroes mitológicos. 

Aquellos héroes del pueblo se dieron cuenta rápidamente de que a menos rusticidad del toro podían lucir mejor sus habilidades ante él. En cuanto pudieron fueron disminuyendo la raza, vigor e integridad del toro. El público fue cambiando sus gustos. Con el tiempo se decantó más a favor del hombre que de la bestia. Eso sí, cuando el hombre campaba a sus anchas ante un toro cada vez menos poderoso, y también de menor presencia, aquel público montaba en cólera y en ocasiones, así lo atestiguan la historia y las hemerotecas de la época, fue necesaria la intervención de la fuerza pública para la protección de aquellos que osaron degradar al auténtico baluarte de la fiesta. El toro. 

Todo evoluciona con los tiempos. Hoy la diversidad de espectáculos, así como su accesibilidad al público, ha aumentado de forma notoria. La tauromaquia ya no es diversión principal de los españoles. Para colmo es políticamente incorrecta. Una rémora de un pasado salvaje e incivilizado. Ser aficionado, o casual espectador, a una corrida de toros está mal visto. Por esto el gran público ha huido de las plazas. El que queda es un espectador casual, que acude una tarde al año a lo sumo, y porque el toreo aún está vivo en nuestro ADN. Público que es un gran desconocedor de la liturgia ancestral del último rito de nuestra cultura mediterránea y que trata de rentabilizar a cualquier precio el alto coste de una entrada. 

Es el público de hoy. Amable, mediatizado por los toreros de papel couché y la telebasura. Un público que desconoce el toro, su historia, su naturaleza y su importancia para el futuro de la fiesta. Un público que permite su falta de integridad, su manipulación y mira hacia otro lado ante tanto fraude. Un público que tolera que cuatro pegamantazos ocupen lugares de privilegio en los carteles en todas las ferias, en detrimento de aquellos que preservan los auténticos valores del toreo. Un público que está permitiendo que sexagenarios sigan toreando ante el toro más disminuido de toda su historia. Un público que en ocasiones, cuando se da cuenta de todo, ya no vuelve más a sentarse en el tendido de una plaza de toros, convirtiéndose así en algo irrecuperable. 

Mientras tanto el mundo taurino, con el beneplácito de cierta prensa especializada a sus órdenes, vende esta fiesta corrupta y podrida como el toreo de hoy y también del futuro. No se dan cuenta de que están matando la gallina de los huevos de oro y están llevando a la ruina algo único en nuestra cultura. 

La salvación del espectáculo pasa por educar a este público, mostrarle una fiesta donde el toro íntegro sea pilar básico, enseñarle e inculcarle los auténticos valores de este rito ancestral y sobre todo hacerle más accesible todo lo que rodea al mundo de los toros, sin artificios y sin intereses. Lo demás sobra. La verdad y el toro son el verdadero futuro de la fiesta.

El Día de Córdoba
11/08/2014

8/04/2014

CORDOBA EN BUSCA DE SU PERSONALIDAD


La noticia, aunque esperada, causó cierta sorpresa. Un breve comunicado anunciaba que la sociedad propietaria de la plaza de toros de Córdoba, y su último gestor, Ramguertauro, rescindían de mutuo acuerdo el contrato que les unía. El desenlace era el esperado. Los últimos acontecimientos aceleraron el final. Los incumplimientos, pérdidas económicas alegadas, los juzgados, los pobres carteles, así como los tristes resultados, forman ya parte de la historia. Ramguertauro pasará a la misma como una empresa exótica, venida del otro lado del océano, que lo intentó, pero que al final fue fagocitada por la complejidad de la gestión exigida por el coliseo cordobés.

Ahora se abre una nueva etapa. La sociedad propietaria de Los Califas deberá hilar fino. Debe buscar a alguien que gestione el coso en el futuro con éxito. La plaza de Córdoba vive un momento muy complicado y difícil. Se ha dicho en muchas ocasiones que se ha tocado fondo, pero cada vez está más hundida. El objetivo es complicado, muy complicado. La crisis económica, el momento por el que atraviesa la fiesta en general y la diversidad de espectáculos de ocio, hacen que reflotar esta plaza sea una empresa casi imposible.

Lo primero que se debe de hacer es buscar la personalidad de la misma, que la ha perdido con el paso de los años. Palpar a la afición a través de sus peñas, y aquí sería vital la participación de la Federación Provincial de Peñas Taurinas, así como del público en general. Sería un trabajo a pie de calle. Conocer de primerísima mano los gustos, si es que los hay, de la afición cordobesa. Una afición que en los últimos años ha mostrado un comportamiento extraño. Una afición que ha acudido en masa a la plaza con un cartel de figuras, caso de Finito, Morante y Manzanares, y luego ha dado la espalda a otro, de igual categoría, conformado por Miguel Ángel Perera, David Mora y Alejandro Talavante. Afición bipolar que lo mismo puso el cartel de "No hay billetes" hace años con una corrida de Victorino Martín que años después, y con la misma ganadería, no ocupó nada más que un tercio de plaza. Hay que buscar una identidad propia, por historia y por tradición. Córdoba la tiene, olvidada con el paso de los años, eso sí, y ahora toca volverla a encontrar.

No basta con encuadrar a la afición, o la plaza, como torista o torerista. Esa división por sí es artificiosa, rebuscada y falsa. La fiesta de los toros no tiene nada más que un camino. El de la integridad y la verdad. Con eso bastará. Caer en el modelo impuesto por el actual sistema es caer en un modelo fallido. A la vista está. Córdoba ha organizado sus últimos ciclos a modo y gusto del sistema imperante, y todo ha sido un fracaso. La mediatización no sirve a largo plazo. Es pan para hoy y hambre para mañana. ¿De qué sirvieron los llenos con José Tomás, si luego el rojo almagra de los nuevos asientos fue predominante tarde tras tarde? 

También se necesita una empresa dispuesta a trabajar por la plaza. Visto lo visto durante los últimos años, no vale alguien que venga en abril, presente unos carteles y una campaña de abonos, vuelva en mayo y una vez celebrada la feria se marche y no regrese hasta el año siguiente. Ese fue el error de Miranda, Dorado, Caldas y Chopera. Una vez pasado el boom del 'finitismo', del que en cierto modo se aprovecharon, Córdoba precisa dedicación plena si se quieren conseguir objetivos favorables. Las empresas que funcionaron siempre tuvieron personal de la tierra y plena dedicación. Los hermanos Valencia, ambos con residencia en Córdoba; Manolo y Pepe Camará, con su cuñado Antonio Pérez-Barquero en la gerencia; Martín Gálvez con el recordado Paco de la Haba, e incluso no podemos olvidar que los brotes verdes del primer año de Ramguertauro fueron gracias al trabajo del equipo que encabezó Antonio Tejero. Esto apunta a que el trabajo a llevar a cabo debe de ser desde la misma Córdoba y de manera exclusiva. Hacerlo de otra manera es fracaso asegurado, así lo demuestra la gestión de los últimos años. 

Y por último Córdoba debe de ser baluarte en la regeneración del principal pilar de la fiesta: el toro. En la provincia han pastado ganaderías, y aún pastan, que pueden ser reclamo. De hecho algunas, por ejemplo la de Moreno Silva, son plato fuerte en plazas francesas o del norte, donde año tras año son requeridas, señal de que nunca dejan a nadie indiferente. Regenerar el toro en nuestra ciudad equivaldría a potenciar la biodiversidad del campo bravo, pudiendo atraer con ello aficionados de otras latitudes, lo que sería beneficioso para el resurgimiento de la fiesta en Córdoba. También potenciar la figura del toro terminaría para siempre con los problemas en los reconocimientos previos, evitando para siempre los tan temidos problemas de corrales.

Y por último la nueva empresa debe cuidar el futuro. Córdoba, cuna de toreros, no puede mirar hacia otro lado con el problema actual de los novilleros. La Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba no deja de ser vivero de jóvenes que quieren ser toreros. Hay que potenciar los festejos menores. Son el futuro de nuestra fiesta. El ejemplo de Sevilla está ahí. Lleno en la final de un ciclo de novilladas sin picadores. Envidiable, ¿verdad?


La recuperación pasa por la búsqueda de nuestra personalidad, dedicación plena, trabajo, no dejarse embaucar por el actual sistema, la regeneración del toro de lidia y potenciar el futuro a través de novilladas. Solo queda buscar a alguien capaz de llevarlo a cabo.

4/8/2014