6/23/2019

LA ESCUELA TAURINA DEL CÍRCULO



Solo con las cuotas de sus socios y con el apoyo puntual de algunas empresas colaboradoras ha tomado el relevo iniciado por el Club Guerrita para la tradicional becerrada de la Feria



Quedó atrás la feria taurina de Córdoba. El monumental coso de Los Califas permanece imperturbable en Gran Vía Parque. Pasó mayo y, desgraciadamente sus puertas para el planeta toro estarán cerradas. Su recinto albergará a nuevos ídolos en los meses de verano. Las gentes se congregarán en la plaza al reclamo de famosos cantantes y también de las rutilantes estrellas del celuloide. Las novilladas sin picar, también becerradas, para aspirantes son solo un recuerdo del pasado no tan lejano.
Córdoba, al igual que otras muchas plazas, ha cerrado la válvula que permite a los jóvenes soñar. Se añoran aquellas noches de toros, donde jóvenes ayunos de oficio pero plenos de valor, tenían la oportunidad a medirse con reses bravas. También aquel bombo que, al finalizar el festejo se hacía dueño del redondel y servía, gracias a lavadoras, vespinos y sobres sorpresa, para el regocijo de los espectadores.
También queda el recuerdo de aquellos jueves de los festejos organizados por el Centro de Promoción Taurina Manolete, que naciera en el 50 aniversario de la mortal cogida del monstruo de Córdoba y auspiciado por la entidad bancaria Cajasur y la sociedad propietaria de la plaza de toros, e hizo una ardua labor para la búsqueda de nuevos valores del toreo.
Todo es un recuerdo. Hoy apenas queda nada. Todo es recuerdo en la memoria de los más mayores. Para las nuevas generaciones todo es desconocimiento. Quién sabe si al conjuro del nombre de algún amigo, compañero de clase o vecino, acudirán a la plaza a ver su actuación y quedarán seducidos por lo que se ha dado en llamar el arte de Cúchares.
Hay que tener claro que los festejos menores, además de ser escaparate para aquellos que quieren ser gente en mundo del toro, también sirven para la captación y formación de nuevos aficionados. Es, por ello, por lo que hay que apostar por este tipo de festejos. Córdoba, como cuna del toreo que es, no puede permanecer callada ante la falta de ellos en su plaza de toros.
LOS FESTEJOS MENORES TAMBIÉN SIRVEN PARA LA CAPTACIÓN Y FORMACIÓN DE NUEVOS AFICIONADOS



Si alguien continua velando por la formación de aquellos que pretenden, o sueñan, con ser toreros, está el Círculo Taurino de Córdoba. La institución, fundada en 1963, tutela desde 1975 –año de su institución– la escuela taurina de la ciudad, tras la triste desaparición de la Escuela Taurina Marcial Lalanda, de Madrid, la más antigua de España.
La labor docente de la escuela ha dado como fruto unos pocos matadores de toros, así como magníficos profesionales del toreo. También de ella han salido grandes aficionados y, posiblemente, inmejorables personas. Atrás en los tiempos queda la presentación en público de su primera hornada de aspirantes. El suceso tuvo lugar el lejano 8 de octubre de 1978, donde ante becerros de Torrestrella actuaron Fermín Vioque, Antonio Tejero y Antonio Romero, repitiéndose el cartel fechas más tarde debido a su aceptación y buenas actuaciones de los alumnos.
A fecha de hoy, es el Círculo Taurino de Córdoba la única entidad que, sin ánimo de lucro, vela por los sueños de muchos niños y jóvenes de la ciudad y provincia, que sueñan con ser toreros. Sin subvenciones externas. Solo con las cuotas de sus socios y con el apoyo puntual de algunas empresas colaboradoras ha tomado el relevo iniciado por el Club Guerrita para la tradicional becerrada que se incrusta en la Feria y que sirve para que los nuevos valores actúen por vez primera en público.
VIVIMOS TIEMPOS DONDE LA TAUROMAQUIA NO ESTÁ BIEN VISTA



Vivimos tiempos donde la tauromaquia no está bien vista. Un impostado y falso animalismo ha hecho causa en su contra, haciendo el desconocimiento hacia ella, un caldo de cultivo para su acoso en contra de las libertades de una sociedad democrática como la nuestra. La última becerrada organizada por el Círculo Taurino de Córdoba ha sido motivo para abanderar la causa animalista en contra de la fiesta. Varios medios de comunicación se hicieron eco de las protestas, pasando por alto muchos de los valores que tiene la fiesta de toros, entre ellos el respeto hacía nuestros semejantes y la imagen pública de una institución como es el Círculo Taurino ha sido manchada con excusas espurias y torticeras.
El próximo jueves 27, con la clausura del curso de la Escuela Taurina de Córdoba, la Córdoba taurina ha sido convocada para apoyar la labor docente de una institución sin mácula como es el Círculo, así como la defensa del toreo en nuestra ciudad. Con ello también a la libertad de una sociedad democrática. Esta convocatoria puede ser el punto de partida para devolver a la ciudad al lugar que le corresponde en el llamado planeta de los toros y, sacudirse de una vez de todos los complejos que pesan sobre el toreo en nuestros tiempos.

6/16/2019

CIEN AÑOS DE UN HIERRO LEGENDARIO



La ganadería de Tomás Prieto de la Cal ostenta hoy en día este pial, uno de los más reconocidos de la cabaña brava, aunque en su génesis fue propiedad del cordobés Florentino Sotomayor.

El pasado día 25 de mayo, y no el 23 como se afirma por error, se cumplieron cien años de la presentación en Madrid de un hierro que, con el paso de los años, ha hecho que sea uno de los más reconocidos de la cabaña brava.

Pial cuya titularidad hoy ostenta la ganadería de Tomás Prieto de la Cal, aunque en realidad en su génesis fue propiedad de un reputado ganadero cordobés como fue Florentino Sotomayor.
De este hierro se asegura a día de hoy –debido sobre todo a que con él se marca en nuestros tiempos a los últimos Veraguas– que es el que usaron los duques de Veragua y Osuna cuando compraron la real vacada de Fernando VII. Craso error, ya que con él ya marcaron sus caballos el abuelo y el padre de nuestro protagonista, Florentino Sotomayor.
Florentino Sotomayor, doctor en Derecho y político, fue un gran aficionado a los toros. Es por ello por lo que se hace a principios del pasado siglo con un hato de vacas pertenecientes a la ganadería de Fernando Parladé, si bien poco después agrega a este lote inicial 150 vacas, algunas paridas, 15 utreros y 15 erales de la afamada vacada de Eduardo Miura.
Sotomayor estableció el grueso de su piara en la finca Córdoba la Vieja y contrató como conocedor o mayoral a José Baena El Rubio, quien antes había desempeñado tal función en la ganadería del marqués de los Castellones, siendo por tanto uno de los mayorales de más prestigio no solo de Córdoba, sino de todo el campo andaluz.
EL GANADERO CORDOBÉS, CON VISIÓN DE FUTURO, DECIDE ATEMPERAR EL NERVIO DE SUS TOROS

El nuevo ganadero somete al ganado a duras pruebas de selección. De las vacas de origen Parladé se aprueban diez y 60 de las de Miura. En las labores selectivas son habituales Guerrita, ya retirado pero con su saber y conocimiento; Mazzantinito y Sevillanito, Antonio Cañero, Machaquito y Cantimplas. Los productos de Sotomayor son del gusto de la afición.
En algunas ocasiones se anuncian como procedentes de Miura, pues las vacas aprobadas son inicialmente padreadas por los raceadores miureños LagartoGuineo e Inspector.
Las reses son duras, pero dan buen juego, principalmente en el tercio de varas. Pero el toreo evoluciona hacia una lidia más vistosa y con mayor importancia en el tercio de muleta. Florentino Sotomayor, con visión de futuro, resuelve atemperar el nerviode sus toros.
Para ello vuelve a adquirir un toro puro de Ibarra, con el hierro de Fernando Parladé, de nombre Superior, que comienza a cambiar el comportamiento de la vacada. Los resultados son los apetecidos por lo que en 1917 y 1918 padrean sucesivamente los toros Medialuna y Macarrón, del hierro de la marquesa de Tamarón de igual sangre Ibarra, a través de Parladé.
La casta de Vistahermosa va absorbiendo el temperamento típico de los miuras. Se cuenta, no sin fundamento, que José Gómez Gallito, promotor del toro de hoy, seguía muy al corriente las evoluciones del cruce practicado en la vacada cordobesa.
Es ahora cuando se han cumplido cien años de la presentación de la ganadería en la capital de España. El debut no fue afortunado ya que el ganado salió duro y correoso, tal vez por ser aún imperante la sangre miureña.
En el diario ABC del día siguiente se escribió de los toros de Sotomayor: “El ganado de Sotomayor, desigual de presentación; fueron fogueados los lidiados en primero, tercero, cuarto y quinto lugar. En el tercero se precipito un poco la presidencia; el final quizá hubiera sido el mismo, pero hay que tener más calma, pues no hubo tiempo de ver al toro; en el fogueo del quinto tuvieron los toreros una gran participación. ¡Qué lidia! Ni una vez le colocaron en suerte con los caballos; fue un toro hermoso. El sexto, pequeño, pero bravo. Estos dos últimos tuvieron otro estilo que los anteriores, quizá fueran de la cruza con Parladé. Difíciles para el torero los dos primeros.”
EL CRUCE CON LOS TOROS DE IBARRA A TRAVÉS DE PARLADÉ Y TAMARÓN RESULTA FUNDAMENTAL

Un año después, Florentino Sotomayor se saca la espina pues en novillada jugada el día 25 de julio, el tercero, de nombre Escandaloso, resulta bravísimo siendo muy ovacionado en el arrastre, tanto que el público abroncó a los mulilleros por no darle la vuelta al ruedo. También resultaron bravos los jugados en quinto y sexto lugar.
La novillada fue estoqueada por José Zarco, Sánchez Torres y Domingo Uriarte. La vacada toma por fin el rumbo pretendido por su dueño. El cruce con los toros de Ibarra a través de Parladé y Tamarón resulta fundamental.
El día 13 de junio de 1926, en la madrileña plaza de Vistalegre, el toro Gallego hiere mortalmente a Mariano Montes. Una vez más el ganadero, señalado por cierto sector de la afición, se convierte en responsable de la tragedia.
Es entonces cuando decide deshacerse de su torada y la enajena a los hermanos Martín Alonso en 1931, quienes la venden después a Marcial Lalanda, llegando los derechos del hierro en la década de los 50 del pasado siglo a la familia Prieto de la Cal, que lo conserva en la actualidad marcando con él los Veraguas que crían en tierras onubenses.

6/09/2019

EL FUTURO DEL COSO DE CÓRDOBA



La afición toma la palabra y voces autorizadas de la ciudad señalan que es necesario un giro en la gestión, de manera que el público regrese y las jóvenes promesas puedan ser un estímulo



Hace una semana que terminó la feria taurina. Un ciclo de pobre resultado en cuanto a asistencia de público y venida a menos. Pocos espectáculos los programados, incluso si comparamos Córdoba con otras plazas de menor categoría. La travesía por el desierto comienza a ser demasiado larga. Visto lo visto, urge encontrar los motivos que han llevado a la tauromaquia en Córdoba a este punto tan pobre. También, saber si el posible su recuperación de cara al futuro, pues Córdoba, hoy por hoy, no ocupa el lugar que por historia le corresponde.
La coincidencia con la Feria de San Isidro de Madrid, los precios, la lejanía del coso de Los Califas respecto al recinto ferial, la labor empresarial, así como la propiedad de la plaza, son los argumentos que siempre salen a relucir cuando se trata de recabar la opinión de la afición sobre la problemática actual.
Cada vez son más las voces que se muestran favorables a una apertura de los festejos, más allá de la semana de feria, como Manuel Vázquez, aficionado y ex gerente del Centro de Promoción Taurina Manolete, que opina que hay que “intentar que la programación sea aprovechar el mayo cordobés, no solamente en feria, que es una fecha muy mala”.
De igual opinión es José María Portillo, presidente de la Tertulia Taurina El Castoreño del Real Círculo de la Amistad, para quien “lo más obvio sería trasladar los toros haciéndolos coincidir con otros acontecimientos que atraen mucho público forastero”. También Alfonso Téllez, presidente del Círculo Taurino de Córdoba, se muestra partidario por la celebración de festejos fuera de la feria, argumentando que antes los pobres resultados de público es necesaria la “innovación, si el sistema actual no funciona, y a los hechos me remito, habrá que innovar, aprovechar el turismo de Cruces y Patios”.
También apuntan a la promoción de festejos menores para la búsqueda de toreros que sean capaces de ilusionar a la afición. Manuel Vázquez manifiesta que “la escuela hay que potenciarla de tal forma que pueda salir algún chaval de aquí que ilusione al público y la gente vuelva a ir a los toros”.
Para Juan Carlos Ávalos, novillero retirado y aficionado, también es “vital la escuela taurina. Tenemos los mejores profesionales, matadores de renombre vivos y debemos fomentar a través de ellos la tauromaquia.
La Escuela de Córdoba no puede tener solo cuatro o cinco novilleros y, para eso la escuela debe promocionarse más que nunca. Si hay escuela, habrá afición, pues son los chavales los que llevaran a sus amigos a la plaza y si hay, como en mi tiempo, 15 o 20 novilleros se pueden plantear hacer nocturnas en el mes de junio”. José Luis Arranz, aficionado y copropietario de la recordada Taberna El Coto, dice que es importante la promoción”, pues “en El Coto teníamos un trofeo al mejor novillero que se ha dejado porque no las hay”.
LA ESCUELA DE CÓRDOBA NO PUEDE TENER SOLO CUATRO O CINCO NOVILLEROS
Trabajo es otra de las palabras que saltan a la palestra. Todos los consultados consideran que es fundamental para la organización del abono cordobés. Ávalos precisa que hay que “trabajar con ilusión y tiempo, no se pueden presentar unos carteles 15 días antes. Hay que echarle imaginación al asunto y despertar a la afición desde mucho antes de la feria, charlas, actos y, sobre todo, tener la feria medio amarrada dos meses antes; que la gente sepa a quién va a ver y con qué ganaderías”.
En similares términos se expresa Manuel Vázquez, para quien Córdoba precisa “un empresario que trabaje la plaza todo el año, nunca que anuncie los carteles un mes antes”.
Luis Miguel Parrado, crítico y tratadista taurino, añade: “El futuro de la plaza de Córdoba, si es que la propiedad está verdaderamente interesada en que haya futuro, pasa por un cambio radical de gestión. Es fundamental que la plaza sea regida por alguien que conozca Córdoba y su afición, que la entienda y la motive. Es inasumible, por ejemplo, que los carteles se presenten a tan pocos días vista del comienzo del ciclo, que apenas se haya publicitado y no se haya generado ilusión en los posibles espectadores”.
Como colofón, Alfonso Téllez propone “una reunión urgente de todos los estamentos taurinos (propiedad, peñas, Escuela Taurina, profesionales, periodistas...) para afrontar el problema y buscar posibles soluciones. Sería una irresponsabilidad dejarlo en el olvido hasta el año que viene”.
Es lo que piensa la afición de la ciudad. Ahora solo hace falta ver si caminando en esa dirección será posible la deseada recuperación para el Coso de los Califas y la Córdoba taurina.



6/05/2019

SOLO EL HECHIZO DE FINITO MARCÓ UNA FERIA PARA EL OLVIDO (Crónica resumen de la feria de mayo cordobesa)



Además de la faena de Juan Serrano, en la Feria de la Salud han destacado Ferrera y Marín por su toreo

Las ganaderías no han cumplido con las expectativas, con toros sin raza y descastados.

Terminó  la feria taurina de 2019. Un ciclo que sin lugar a dudas pasará a la historia, fundamentalmente por un hecho muy puntual, como fue una faena intemporal, desgarrada, bella y llena de hechizo como fue la de Finito de Córdoba a su segundo toro la tarde del viernes. Por lo demás poco más. Una feria que tiene, a pesar de todo, mucha tela que cortar, pues es la hora de ver cual es del futuro, que aguarda a una ciudad, que escribió páginas de oro en la historia de la tauromaquia.

En cuanto a matadores de toros actuantes en el mini ciclo, hay que destacar a Antonio Ferrera y Ginés Marín, que cortaron una oreja cada uno en el festejo del jueves, así como al Juli, que obtuvo otro trofeo en la tarde del viernes. Antonio Ferrera reapareció en público tras un accidente, que sin lugar a dudas, debe de quedar ya en el olvido. El balear-extremeño paso por el coso califal como un torero que impregna su tauromaquia de un dinamismo que no deja al público indiferente. Sus dos faenas tuvieron un mismo denominador común. Improvisación y buenas formas, así como una perfecta dirección de la lidia, por lo que gustó su actuación en la feria. Lástima, que al igual que sus compañeros, se topase con una infumable corrida del hierro de Santa María, remendada con un ejemplar de Santa Ana, que dio al traste con los deseos de los actuantes.


Esa misma tarde también gustó la actuación de Ginés Marín. Un torero esperado, por su buen gusto y concepción del toreo, que está llamado a ser uno de los puntales básicos del escalafón, de cara a un futuro próximo. Cierto es que venía con cierto ambiente por haber cortado una oreja no hace muchos días en Madrid, pero la verdad es que Marín cumplió con las expectativas y nos dejo sobre el albero una personal faena, llena de belleza y arrebato, que hizo que pasease un trofeo. Ginés Marín, desde su etapa novilleril, ha dado la cara en Córdoba, por lo que mantiene su crédito intacto ante una afición, como la cordobesa, que gusta del toreo de calidad, no exento, eso sí, de entrega.


El Juli fue otro de los que tocó pelo, como se dice en el argot. Sobrado de oficio anduvo muy por encima de los toros de Juan Pedro Domecq, que le correspondieron la tarde del viernes. Solvente, conocedor sobrado de lo que es la lidia, Julián anduvo por Córdoba como una figura del toreo. Pero claro, ese oficio, no tapa la carencia de alma y pellizco en su toreo, por lo que su actuación se puede catalogar como insípida e incolora. Aún así el fallo a espadas en su segundo le privó de cortar un apéndice que se había ganado con sus armas.

En cuanto al resto de actuantes decir que Emilio de Justo, se estrelló ante un lote imposible la tarde del jueves, en la que aún así dejó patente su corte de torero estilista y valeroso. Morante de la Puebla pasó de puntillas por Córdoba. Quedó totalmente inédito. Algún capotazo vistoso y poco más. Por lo que cuentan el arte es así. Otra vez será, siempre que Córdoba le espere y no se canse de tanta espera.

Dejamos a Juan Serrano para el final. Finito de Córdoba fue el triunfador artístico de la feria. El torero paisano nos dejo una faena para el recuerdo. Una faena, que sin ser redonda, puede ser la más desgarrada y apasionada que nos haya regalado en sus años como matador de toros. Un trasteo lleno de hechizo que hizo vibrar a los espectadores que se congregaron en Los Califas esa tarde. Un capote que se meció solemne, adelantando su bamba para embarcar las embestidas del Juampedro y hacer crujir el alma de todo aquel que tuviera sensibilidad. La faena de muleta fue indescriptible. Bella y llena de duende, plenamente perfecta por su imperfección. Faena que broto de una manos que pertenecían a un cuerpo roto y abandonado, que se dejó llevar por la inspiración hasta límites insospechados. La puesta en escena, con una marcha de procesión flotando en el ambiente, ayudo a la creación que algo que se antoja irrepetible. Una faena, aún con sus imperfecciones, para soñar el toreo y que sin lugar a dudas quedará grabada en la memoria. Una faena que no se puede pagar con despojos, porque su grandeza va más allá de aquellos. El palco careció de sensibilidad porque con su sinrazón, más que evidente, impidió el broche de oro para una obra intemporal. A Córdoba, más que al torero, le hubiera hecho falta el epilogo soñado, pero que más dá, lo realizado por Finito de Córdoba, ahí quedó.


La tarde del sábado se celebró la tradicional corrida de rejones, con una paupérrima entrada. Ya el año pasado, y tras cortar uno de los actuantes un rabo en Madrid, como fue el caso de Diego Ventura, el público a este tipos de festejos dejó mucho que desear. Este año ha pasado lo mismo. Un panorama desolador. Habrá que sopesar si este tipo de festejos es rentable de cara a la taquilla, atrás quedaron los tiempos en que podían salvar económicamente una feria, hoy en Córdoba los rejones, visto lo visto, son completamente ruinosos. Luego en la arena, ante una descastada corrida de Fermín Bohórquez, el resultado artístico fue igualmente pobre. Solo Pablo Hermoso de Mendoza cortó un trofeo, cimentado en su buena monta y maestría, mientras que su hijo Guillermo mostró el aire fresco de la juventud, con dos actuaciones meritorias mal rematadas con el acero. Lea Vicens fue una sombra.

En cuanto a ganaderías decir que ninguna cumplió con las expectativas. Toros sin raza, descastados y ayunos de bravura pasaron por Los Califas. Otro de los problemas a solucionar de cara al futuro, es buscar el tipo del toro para Córdoba, ya que ha fecha de hoy, es muy difícil de saber cuál es el prototipo de animal, en cuanto a presencia, que gusta en la ciudad. Ante esto cualquier cosa puede servir. Si Sevilla, Madrid, Bilbao o Valencia tienen su tipo de toro ¿por qué en Córdoba no se tiene?

El público falló estrepitosamente durante la feria. Afición hay, se ha visto de sobra. Cuando se le ofrece algo que considera de interés acude a la plaza. La afición cordobesa tiene, hoy por hoy, complejo de orfandad. No se le cuida lo suficiente, no se le mima. No se tiene una cercanía con ella. Así es muy difícil. A poco que se mire por ella, seguro que responderá. La prueba palpable es el llamado tendido joven, que ha tenido una aceptación bárbara. El motivo es que se les ha ofrecido a los chavales un abono económicamente asequible, y sin lugar a dudas han respondido, a pesar de tener el real de la feria en la otra punta de la ciudad.

Ahora solo queda la reflexión de cara al futuro. Sin lugar a dudas el panorama es desesperanzador. La empresa que opte a la gestión del coso en 2020, se da por hecho que no habrá más festejos taurinos en el presente año, tiene por delante una ardua tarea. Mucho trabajo que tendrá que estar cimentado en un continuo contacto con la ciudad. Lo de venir veinte días antes de feria, presentar un cartel y esperar, visto lo visto, no es la formula.

El Día de Córdoba (4/6/2019)


6/02/2019

UNA TARDE DE REJONEO DESANGELADA



Pablo Hermoso de Mendoza paseó el único trofeo de una tarde que no pasará a la historia

Guillermo Hermoso de Mendoza mostró buena escuela y Lea Vicens quedó inédita

Como escribió el poeta castellano Jorge Manrique: Cualquiera tiempo pasado fue mejor. Atrás quedaron los tiempos en que las corridas de rejones salvaban económicamente muchas ferias. Porque por lo visto, en la tarde de ayer, los rejones poco interesan, al menos en Córdoba. La entrada fue muy pobre, tanto que el rojo almagra del plástico de los asientos dominaba los tendidos. Triste pero cierto. Este tipo de festejos carecen, al menos en Córdoba, del predicamento de tiempos pasados. ¿Motivos? Difícil de poder concretarlos.
Tal vez los muchos años de hegemonía de ciertos caballeros en plaza han mermado, por cansancio, al público asiduo al rejoneo. También el pobre juego de los toros que se lidian. Las figuras del arte ecuestre han impuesto un toro propicio y a modo. Los toros, al igual que en la lidia a pie, parecen clonados entre sí. Animales muy parados y sosos, lo que hace que los caballeros en plaza se limiten, la mayoría de las ocasiones, a lucir la buena doma de sus cabalgaduras y poco más. Puede que el rejoneo precise una nueva vuelta de tuerca y, lo más importante, una renovación profunda del escalafón, porque por lo visto ayer el aire fresco comienza a viciarse a pasos agigantados.
Abrió plaza el caballero estellés Pablo Hermoso de Mendoza, el último revolucionario del toreo ecuestre. Pablo estuvo fácil toda la tarde. Su magisterio quedó patente durante la lidia de sus dos enemigos. Cierto es que se topó con dos animales de similar condición, lo que le impidió el lucimiento deseado. Su primero, sin ir más lejos, acusó los rejones de castigo y se paró, haciendo muy difícil una lidia de lucimiento. Aun así clavó banderillas con su particular magisterio a lomos de Berlín. Poco más.
Su segundo tuvo más fuelle, lo que posibilitó mayor lucimiento, sobre todo cuanto montó a Donatelli en banderillas. Principalmente en la preparación previa para clavar, así como en las salidas. Tras medio rejón, pinchazo previo, cortó la única oreja de la tarde.
Lea Vicens lo intentó toda la tarde. Su monta resulta airosa y correcta. La francesa muestra la buena doma de sus caballos, pero luego a la hora de clavar, todo queda muy desairado. Clavó siempre a la grupa y falta de ajuste. Encima falló con los aceros, lo que hizo, pese a los saludos, que pasara desapercibida en Los Califas.
Gustó el nuevo Hermoso de Mendoza. Guillermo viene con la lección bien aprendida, buen maestro tiene, lo que hizo que se luciera en banderillas, fundamentalmente con sus caballos Janucá y Pirata. El mal uso de los aceros le impidió pasear algún trofeo. Tiene el crédito abierto.



FINITO DE CÓRDOBA PONE EN PIE EL COSO DE LOS CALIFAS EN UNA TARDE MÁGICA



Cuaja un trasteo lleno de duende y personalidad en el cuarto

El Juli corta una oreja y cubre el expediente gracias a su oficio y Morante pasa de puntillas

Como los relámpagos que iluminan los cielos las noches tenebrosas de tormenta, resultó la faena de Finito al cuarto de la tarde. El toreo que cala en los sentidos, llega cuando menos se le espera. Es cierto que el toro, material vivo para la creación, tiene que ser amoldado por el hombre para plasmar sus sentimientos y con ellos poderlos transmitir a todos aquellos, que tienen la sensibilidad suficiente para captar lo que el artista, en este caso el torero, nos quiere transmitir desde lo más interior de su ser.
Ya con el percal, Finito, evidenció que la tarde de ayer no era una más. Se postró de rodillas en terrenos del tendido 4 para recibir a su oponente con una larga cambiada. Prosiguió lanceando a la verónica con empaque, con majestad, con plasticidad y con el aroma el toreo añejo de siempre.
Hubo lances que fueron pinturas plenas de contenido, llevando las embestidas con las yemas de los dedos de unas manos preñadas de sentimiento. Luego, tras un tercio de varas donde se cuidó al toro, se lidió le lidió con mimo, venido de las manos de Rafa Rosa, y rápido, Finito se hizo presente con la tela encarnada en las suyas. Unos muletazos iniciales de costadillo fueron preludio que lo que vino después. Un trasteo mágico, repleto de misterio y desgarro. Muletazos excelsos de belleza sublime y un barroquismo exacerbado. Ora con la diestra, ora con la siniestra.
El tiempo parecía estancarse en la tarde cordobesa. El torero, abandonado en sí, continuaba en su particular éxtasis, en un clima casi místico, donde la belleza del momento superaba el drama de la tragedia y la muerte que rodean la liturgia de la tauromaquia. Se puede afirmar que la faena no fue rotunda. Totalmente. Si lo hubiera sido, sería irreal, porque la creación de un artista siempre raya la perfección, pero nunca llega a alcanzarla de pleno. Finito hizo vivir un momento lleno de duende y misterio.
¿Qué tiene Finito en su ser que puede embrujar durante unos minutos al público? Una torería única, que bebe sus fuentes en lo clásico. Lo hecho por el de Córdoba en la tarde de ayer solo está al alcance de los escogidos. De aquellos que tienen el don de crear algo armónico, plástico y bello. Solo queda disfrutar de lo vivido. La belleza de la imperfección de esta faena quedará en los anales de la historia del coso Califal. Ahí quedó, lo hecho por el torero cordobés.
Faltó sensibilidad en el palco para otorgar un segundo apéndice, pero qué más da un despojo más que otro. La belleza no se paga con casquería, que en resumidas cuentas no es nada más que material de escaso valor para premiar algo tan pleno de magia y duende. No todo el mundo tiene la sensibilidad bastante para entender lo que brota de forma inesperada y espontánea.
FINITO PUDO CUAJAR UNA DE LAS FAENAS MÁS MÁGICAS DE SU CARRERA EN EL COSO CALIFAL
En su primero, en una faena que brindó a Antonio Ferrera, Finito ya dejó entrever lo que vendría después. Lástima que el toro, basto, descastado y ayuno de bravura, no se prestara a más. Todo quedó en detalles sueltos. En un esbozo de lo que el fino torero atesora en su personal tauromaquia. Solo queda el disfrute de lo que vino después.
El Juli cortó otra oreja, de muy distinto calibre, en su primer toro. Qué decir a estas alturas de Julián López. Torero capaz, sobrado de conocimiento, tanto para lo bueno como para lo malo, conocedor del oficio de principio a fin. Su dos faena estuvieron cimentadas en su conocimiento y oficio, pero exentas de alma, ese don que solo unos privilegiados poseen. No obstante, con sus armas, El Juli conquistó a los tendidos. A la vista quedó sobre la arena cordobesa.
Morante fue contratado para matar dos toros. Eso fue lo que hizo el espada sevillano. Poco más. Inhibido, desganado, abúlico y vacío de compromiso. Cierto es que sus dos toros no tuvieron nada, pero el público, sostén de la fiesta, merece al menos entrega y Morante, ayer, careció de ella.
Para terminar, decir que Córdoba tiene que reencontrarse consigo misma. Muchos son los valores que hay que buscar, pues se están perdiendo a pasos agigantados. Para empezar, la plaza tiene que encontrar su verdadero carisma y un tipo de toro propicio para un espectáculo mágico y único. Es el camino de la recuperación ansiada y esperada.

5/31/2019

MARÍN Y FERRERA CORTAN UNA OREJA CADA UNO EN LA FERIA DE LA SALUD DE CÓRDOBA (Crónica)



Los toros deslucen, otra vez, la tarde en el Coso de Los Califas

Emilio de Justo se estrella con un lote imposible para el toreo que viene desarrollando

Comenzó la feria taurina de Nuestra Señora de la Salud con muchas incógnitas que despejar. La primera es el motivo por el cuál la fiesta vive horas tan bajas en Córdoba. Un cartel, sobre el papel, con atractivo bastante para hacer que el público acudiese al coso de Ciudad Jardín, no fue capaz de congregar la entrada esperada. Menos de un cuarto de plaza de aforo. Dato totalmente desolador y desesperanzador para cualquier empresa que hace un esfuerzo en montar una corrida en Córdoba. ¿Será posible que la Córdoba taurina remonte el vuelo? Es difícil.

Las causas pueden ser varias. Las excusas que se alegan ya están muy viciadas. Cierto es que el recinto ferial está lejos, también que los toros es un espectáculo caro, que los toreros pasan por Córdoba a cubrir expediente. Pero tal vez, a día de hoy, no sean suficientes. Córdoba tiene en su mano la ansiada recuperación, pero visto lo visto en la tarde de ayer, todo se antoja difícil y complicado.
Luego en el ruedo, pese a la buena disposición de los alternantes, el juego de los toros lidiados dio al traste con el festejo. ¿Qué motivos llevan a traer a una feria que se pretende recuperar una ganadería novel como la de ayer? ¿No hay en la cabaña brava ganaderías de más garantía para el espectáculo y que no ha mucho jugaron ejemplares de alta nota en Los Califas?
Porque el juego de los toros dio, con su pobre balance final, al traste con la corrida, y –repito– con la buena disposición de los espadas actuantes. Toros que solo tenían fachada. Nada más. Ayunos de casta y raza, ante los que se estrellaron tres toreros que partieron plaza con el deseo de hacer pasar un buen rato a los congregados en los escaños de Los Califas.
LA BUENA DISPOSICIÓN DE LOS TOREROS SE DIFUMINA POR EL POBRE JUEGO DE LOS TOROS

Abrió plaza Antonio Ferrera, que mostró en sus dos oponentes su nuevo concepto del torero y que le ha llevado en las últimas campañas en ser uno de los toreros referente en el escalafón. Variado con el capote, lució en los lances a la verónica de recibo a su segundo, posiblemente el mejor toreo de capa de la tarde. Atento igualmente en la dirección de la lidia y muy metido desde su inicio en el festejo.
En su primero cuajó un trasteo en que predominó el concepto y los muletazos de trazo largo, tal vez en alguna ocasión con una colocación ventajosa, pero que calaron en los tendidos. Sus dos trasteos resultaron similares en concepción, pero meritorios, sobre todo en su segundo, al que sacó más de lo que el toro, parado y muy agarrado al piso, ofrecía.
Tal vez sus ansias por agradar hicieron que esta faena a su segundo pecara de largueza, aún así, y al estar acertado con los aceros, paseó una merecida oreja. Ferrera pasó por Córdoba mostrando los motivos por los que al día de hoy es un torero esperado por la afición.

Emilio de Justo venía de cortar una oreja en Madrid a un bravo toro de Victorino Martín. El cacereño mostró su concepto clásico y con aires de toreo de toda la vida, pero sus ganas se estrellaron ante dos toros de pobre juego que frustraron su buena disposición. Destacó, como ha quedado dicho, su buen concepto, sobre todo con la mano diestra, donde logró pasajes de alta nota a pesar de pobre juego de sus dos toros, que hicieron que todo quedase en un quiero y no puedo. Aún así, mostró el buen momento que atraviesa en la actualidad.

Ginés Marín es uno de los nuevos valores llamados a renovar el escalafón superior. Entregado, enrazado y con buenas maneras logró cuajar una faena interesante a su primero. Inició su labor con unos templados muletazos, rodillas en tierra, que resultaron largos y templados, para continuar toreando con la diestra con garra y ganas de agradar. Bajó el tono al natural, por lo que opto por continuar con la derecha consiguiendo remontar de nuevo la faena. Mató de forma contundente y cortó una oreja.
En su segundo se topo con un animal parado y que desarrolló un paupérrimo juego que impidió al joven espada igualar lo hecho en su primero. Aún así, Marín es un valor en alza y al que hay que esperar, ya que tiene unas inmejorables condiciones para cuajar en un torero importante.
Esto dio de sí la tarde de ayer, en la que los toros, una vez más, deslucieron el espectáculo.
El Día de Córdoba (31/05/2019)

Fotos: FIT

5/27/2019

LA BIPOLARIDAD DEL PLANETA TORO


Pablo Aguado torea a la verónica en Madrid

En el transcurso de la historia de la tauromaquia han existido casos que marcaron épocas y que siempre han dividido a los aficionados entre dos opciones, exponiendo sus rivalidades



En el mundo en que nos movemos, todo tiene su polo opuesto. El bien y el mal, la sombra y la luz, el blanco y el negro, la derecha y la izquierda. Es la norma. Son puntos antagónicos y a la vez complementarios entre sí. Difícilmente podríamos concebir algo sin su contrario. Los toros, como no, también se mueven en la bipolaridad. La vida y la muerte, el triunfo y el fracaso, la sombra y el sol. Todo porque el toreo no es más que un reflejo de la vida misma.
En el transcurso de la historia de la tauromaquia han existido casos que marcaron épocas. La política del momento dividió la fiesta entre absolutistas y liberales, entre blancos, fieles a la causa realista, representados por el Sombrerero; y negros, seguidores del liberalismo que tenían a Juan León como estandarte. 
La rivalidad política en la España decimonónica tuvo, por tanto, fiel reflejo en las plazas de toros del país. Años más tarde también se dividió la afición. Unos tomaron partido por Lagartijo, representante del toreo artista y florido, y otros seguían otro concepto bizarro y viril que tenía a Frascuelo como ídolo. También los públicos se dividieron en gazpacheros, defensores del toro andaluz, más apto para el toreo lucido y barroco, que el criado en la meseta castellana, bronco, grande y cornalón, que era el referente de los llamados patateros.
Tras la hegemonía absolutista vivida en la etapa de Guerrita, y el póker de figuras de principios del pasado siglo, Bombita, Machaquito, Pastor y Fuentes, el país se vuelve a dividir, taurinamente hablando, en dos bandos irreconciliables. El toreo vive lo que se ha dado en llamar su Edad de Oro, donde Gallito y Belmonte rivalizaban tarde tras tarde. Ambos con estilos y formas opuestos. Gallito, dominador, variado, sabio, artista.
Roca Rey triunfal en Las Ventas
Belmonte, valiente, dramático, a merced de sus oponentes siempre y con el halo de la tragedia siempre presente. Fueron años de gloria para una fiesta que vivía momentos álgidos que se difuminaron cuando un toro acaba con la vida de Gallito en Talavera una tarde de mayo.
La rivalidad es buena para la fiesta. Hoy esos duelos son solo un recuerdo. El sistema imperante en la tramoya del torero los está impidiendo. Saben que el organigrama creado podría saltar por los aires. Solo buscan su beneficio, tal vez el postrero, de una fiesta, que por culpa de ellos y no de agentes externos, ha perdido el carisma que siempre tuvo entre el pueblo español.
Por ello a la fiesta de toros le hacen falta revulsivos. Motivos que devuelvan al gran público a llenar sus tendidos, y con ello a la formación y captación de nuevos aficionados. Mucho se habla de la evolución para adaptar una liturgia milenaria a nuestros tiempos. También de involución buscando, a través de un toro más íntegro y encastado, la vuelta a aquellos años donde el miedo subía peldaño a peldaño por los tendidos.¿Ven? Otra vez divididos en dos.
Ante un escalafón de toreros, notablemente viciado y envejecido, los primeros movimientos de esta temporada son claramente esperanzadores. El suceso de Pablo Aguado en Sevilla, por una faena ortodoxa, clásica y de sabor a otros tiempos del toreo, ratificado sin espada –aún le queda una tarde– en el ciclo Isidril, ha llevado a un sector amplio de aficionados –ojo, también de público– por interesarse por los movimientos del joven torero hispalense. Otros sin embargo ven como nuevo Mesías a un joven llegado desde los Andes, que si en Sevilla rozó la puerta del Príncipe, puso a todos de acuerdo en Las Ventas con una faena pletórica de valor a un notable toro de Parladé, Roca Rey.
Ya se lee, sobre todo por redes sociales, loas y críticas, a partes iguales, para uno de los toreros nombrados. El toreo parece que vuelve a partirse. Sería bueno para la fiesta, tras la avaricia de un José Tomas que jamás ha querido ser abanderado de una fiesta en horas bajas. El de Galapagar ha ido a lo suyo. Puede que sea el momento. La rivalidad es buena para la fiesta. Los que vienen con aire fresco sean bienvenidos. Falta hace. Todos servirán para, tal vez, el resurgimiento de una nueva etapa en el toreo. Por ahora han sido Roca Rey y Pablo Aguado quienes han mostrado sus cartas, pero, ojo, puede haber muchos más tapados con ganas de dar el puñetazo en la mesa.
David de Miranda un valor en alza
Sin ir más lejos, el último, un hombre al que un toro envió al centro de parapléjicos de Toledo, y otro toro le ha devuelto la gloria. David de Miranda ha dicho que viene para quedarse. Ahora solo hace falta que el sistema comprenda que hay que abrir las ventanas. Estos nuevos valores pueden traer la rivalidad, y con ella la regeneración anhelada.