9/28/2014

JUAN ORTEGA A HOMBROS JUNTO A PONCE LA TARDE DE SU ALTERNATIVA



GANADERIA: Seis toros de Zalduendo, el 5º lidiado como sobrero en sustitución de un invalido titular, desiguales de presentación y  juego. Los mejores el 2º, 3º y 5º bis.

TOREROS: ENRIQUE PONCE (grana y oro). Estocada baja (oreja con petición) y estocada (oreja). JOSE MARIA MANZANARES (azul turquesa y oro). Estocada caída (oreja con petición) y media estocada tendida con cinco descabellos (ovación con saludos). JUAN ORTEGA (caldera y oro) que tomaba la alternativa, cuatro pinchazos y dos descabellos (ovación con saludos) y estocada caída fulminante (dos orejas).

INCIDENCIAS: Plaza de toros de Pozoblanco. Primer festejo del abono de la Feria en honor de Nuestra Señora de las Mercedes. Media entrada en tarde desapacible donde llovió a partir de la lidia del segundo toro. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Francisco Rivera Paquirri, herido mortalmente en esta plaza hace 30 años. Juan Ortega se doctoró como matador de toros con el toro de nombre “Amante”, número 122, negro de pelo.

Siempre se ha dicho que para disfrutar de una buena tarde de toros, son ingredientes importantes, que no fundamentales, el sol y las moscas. En la tarde de ayer ni uno, ni otras. Los dos brillaron por su ausencia. En su lugar estuvieron presentes en el Coso de los Llanos, otros que en principio no estaban invitados. El viento, la lluvia y un cielo color cárdeno que poco acompañaron para dar a la tarde una luminosidad netamente taurina. Entre los tres se encargaron de ensombrecer el ambiente de forma ostentosa. Y para colmo de males, el otro ingrediente, este si fundamental como es el toro, volvió a fallar de forma estrepitosa, haciendo imposible, salvo en contados pasajes del festejo, el lucimiento de los espadas alternantes en un cartel que contaba como principal atractivo, la alternativa del fino novillero sevillano, aunque con raíces cordobesas, Juan Ortega, la siempre fácil maestría de Enrique Ponce y la estética de José María Manzanares.


Juan Ortega llegaba a la alternativa precedido de buen ambiente. Hoy por hoy es muy difícil torear en el escalafón inferior, pues es complicada la organización, debido a la enorme carga fiscal, de novilladas con picadores. No obstante Ortega siempre ha dado la cara en cuántas plazas ha actuado. Su buen corte ha hecho que sea reconocido como un torero interesante y de futuro. Ayer las cosas comenzaron torcidas, pues fue imposible alcanzar lucimiento con el toro de la ceremonia. El animal duró un suspiro, una breve tanda al natural y poco más. Ortega lo intentó pero el animal, descastado a más no poder, no colaboró con el nuevo doctor en tauromaquia. Para colmo los aceros no estuvieron acertados y todo quedo en una cariñosa ovación. En su segundo no cambió mucho el color. En esta ocasión el nuevo matador no quiso que la tarde pasara en blanco. Cambió el toreo clásico y ortodoxo que gusta, por otro de cercanías y parón muy cerca de los pitones. Esta vez hizo la suerte con limpieza, lástima que el estoque callera bajo, y cobro una estocada que hizo rodar sin puntilla al de Zalduendo. Los primeros trofeos llegaron a su esportón como matador de toros.


Enrique Ponce vino a Pozoblanco a vestir y dar categoría al cartel. Históricamente una figura del toreo ha dado lustre a este tipo de carteles. Ponce lleva muchos años impartiendo su magisterio, aguantando el pulso de forma impertérrita a los que van llegando al escalafón. Son muchos años con el peso de la purpura. Hasta el día previo al festejo fue duda su presencia por culpa de una lesión muscular. Las dudas comenzaron a aflorar en los mentideros taurinos.  Finalmente el de Chiva si estuvo presente en Los Llanos para ser el padrino de alternativa de Juan Ortega. En su primero, al que recibió con tres airosas verónicas y media de remate, le cuajó un trasteo con su habitual facilidad. Faena pulcra, limpia, técnica y haciendo que todo pareciera ser más importante de lo que realmente fue, pues faltó ajuste, temple y sobre todo remate. No obstante Ponce dio la dimensión está dando en esta temporada. El estoque viajó algo bajo, lo que no fue objeción a que los tendidos solicitaran una oreja, que el presidente tuvo bien en conceder.  En su segundo, la lección ya estaba dada, no hubo acuerdo entre toro y torero. El valenciano, que brindó a su peña de Navas de San Juan, no acertó en dar a su oponente la lidia requerida. El trasteo resultó irregular y con muchos dientes de sierra. El animal comenzó a acusar cortedad en sus embestidas y el matador tampoco conseguía tocar los resortes para que su labor levantara de forma definitiva el vuelo. La espada funcionó con rapidez y un público muy cariñoso, benevolente y entregado le premió con otro trofeo.


José María Manzanares es un torero con una carga estética dominante. Su toreo entra fácilmente por los ojos. Su empaque y sus formas son básicas, tanto que en ocasiones, demasiadas, enmascaran las ventajas y la falta de ajuste de su tauromaquia. Una tauromaquia plásticamente perfecta, pero muy alejada de la profundidad que demandan las normas del toreo ortodoxo. ¿Estuvo Manzanares mal? No, simplemente superficial y haciendo un toreo donde dominó lo estético ante lo profundo. Sus dos trasteos fueron muy similares. Del mismo corte y guión. Es cierto que cuando se lo propone y decide embraguetarse con los toros, rompe con rotundidad haciendo de verdad crujir el tendido. Una muestra ayer en una postrera tanda de tres muletazos con la derecha y un pase por alto en el segundo de su lote, donde se apreció que el torero de Alicante a poco que se lo proponga puede hacer más que un simple toreo bello. No debe dejarse dominar por el conformismo o una abulia innecesaria que está claro que perjudican claramente su toreo, debe de hacer mayor esfuerzo para equilibrar su facilidad estética con la verdadera profundidad de la tauromaquia.

Esto fue el resumen de una tarde en la que fallaron muchas cosas. Fundamentalmente los toros, aunque también se echara en falta el sol y las moscas como dicen los castizos. Está claro que la tarde de ayer tuvo más sombras que luces, pero también cosas interesantes que de haber brillado el astro rey, quien sabe si la tarde hubiera roto de otra manera.  Tarde también que pasará a los anales de la historia del toreo por ser en la que recibió la alternativa Juan Ortega, torero con vinculación a Córdoba, a pesar de ser sevillano de nacimiento y oriundo de tierras jiennenses, y al que la afición desea que cumpla todos sus sueños y objetivos. Mimbres tiene para hacer un bonito cesto, lo que le hace falta es suerte y constancia en sus propósitos.

El Día de Córdoba
28/09/2014


9/26/2014

PAQUIRRI, EN EL OLIMPO DE LOS ELEGIDOS


El recuerdo de la fatídica tarde de Pozoblanco eclipsa a un torero triunfante y poderoso

La muerte forma parte de la liturgia de la tauromaquia. El ancestral ritual del toreo es una lucha a muerte. La rudeza del bruto se mide a la razón del ser humano. La justa tiene siempre el mismo desenlace final. El hombre, o la razón, suele salir triunfante del combate, aunque en ocasiones la bestia, o su fuerza bruta, se imponga a su oponente. La muerte del hombre ante el toro es el pórtico a la entrada de éste en la mitología. El torero se convierte en un ser inmortal a pesar de haber sido vencido. Es la parte heroica de la tauromaquia. Lo malo de todo es que en la mayoría de las ocasiones ese sacrificio dramático y heroico enmascara la grandeza del toreo. El morbo, el sensacionalismo, lo lúgubre y lo tétrico va formando una costra o caparazón que hace que veamos al héroe siempre vencido y derrotado. En ocasiones la grandeza del hombre es difuminada de forma brutal.


Hace ahora treinta años tuvimos la ocasión de ver, por vez primera, la muerte de un torero muy de cerca. La televisión, gracias a la profesionalidad de Antonio Salmoral, mostró la cara más dura del toreo. En una vetusta camilla de una enfermería de la época, un hombre yacía roto por los pitones de un toro. La ciencia poco pudo hacer ante aquel muslo destrozado. La vida huía en forma de manantial de sangre. La hora de Paquirri estaba escrita. De nada sirvió después la absurda polémica que ahondó aún más el drama. Aquel hombre, poderoso en el ruedo y fuera de él, se apagó para siempre camino de Córdoba. Desgraciadamente su muerte dramática y desnuda ha oscurecido quien fue realmente Francisco Rivera Paquirri en el mundo del los toros. 

Paquirri surge en la década prodigiosa de los sesenta. En plena hegemonía cordobesista, muchos son los muchachos que ven en el toro, y en el melenudo torero de Córdoba, un trampolín para salir de la pobreza y del anonimato. Desde Barbate, hijos de un modesto novillero, Paquirri y su hermano Riverita tratan de salir del ostracismo. Riverita se queda en el camino. Paquirri con una fuerza de voluntad y una afición desmedida comienza a despuntar. Es un torero de poder, practicante de una lidia completa y dinámica. Comienza la forja de un torero llamado a marcar una época. 

Con El Cordobés retirado surge una corriente que demanda una vuelta a la ortodoxia. Paco Camino y Santiago Martín El Viti son quienes se convierten en los abanderados de la prensa y afición más purista. El postcordobesismo solo tiene ojos para ellos. Los nuevos toreros son obviados. Paquirri no iba a ser menos. Su afición es desmedida, su objetivo de convertirse en figura es fijo. La lucha tiene al fin su premio. 

El país aún se encuentra en la transición política y el toreo, fiel reflejo de la sociedad, también está en periodo renovador. Paquirri ha sido contratado dos tardes en Madrid. La primera, ante toros de Manolo González, pasa de forma discreta. En la segunda entra en la historia del toreo. Se juegan toros de Torrestrella. Animales criados por aquel alquimista llamado Álvaro Domecq y Díez, que buscó por siempre la bravura. Corrida seria, con pitones, trapío y vendiendo cara su muerte. Paquirri se encuentra con Buenasuerte, negro salpicado de capa. Poder contra poder, bravura contra bravura. La lucha es de igual a igual. La balanza se pudo inclinar a favor de cualquiera de los contendientes. El combate a muerte no tuvo tregua. Paquirri puso la rúbrica con un certero volapié. Los pañuelos blanquearon los tendidos de Las Ventas. Los trofeos fueron para el torero y una póstuma vuelta al ruedo reconoció la bravura de Buenasuerte. Paquirri entró en el Olimpo de los elegidos. Buenasuerte en la leyenda de los toros bravos. La historia comenzó a escribirse. Paquirri, aquel torero de Barbate poderoso, dominador, atlético, valiente, profesional y contundente estoqueador comenzó a ser reconocido como un torero importante, como una autentica figura del escalafón. Luego vino el Paquirri popular, el del papel couché, el de las revistas del colorín y el de la tarde fatídica de Pozoblanco. Es triste que sólo quede el recuerdo de aquel hombre roto y moribundo y no aquel Dionisos vestido de celeste y oro triunfante en Las Ventas ante un toro bravo de verdad.

9/17/2014

LA FIESTA AMABLE


Alegan los trust empresariales que manejan el cotarro taurino que los carteles que programan son los que el público demanda. Puede que no les falte razón, pues ciertas combinaciones son repetidas en cualquier plaza, sea cual sea su categoría, asegurando una buena entrada e incluso una tarde exitosa. Y es que la mayoría de público que acude hoy a los toros se queda en lo superficial. Sólo busca rentabilizar el alto precio de su localidad y pasar un rato divertido. Poco le importa la verdadera esencia del producto que consume, bien por tradición, bien por moda, o incluso por cierto esnobismo. Las combinaciones que dominan la cartelera de las principales ferias de la temporada son clara muestra de la poca exigencia de éste público actual. Toreros adocenados, impersonales, clonados entre sí, populistas, mediáticos, son sus preferidos. El toro, bastión de la fiesta pura, poco importa. Este público hace la vista gorda ante reses carentes de integridad, faltas de casta y ayunas de bravura o poder. Es un público fácil, poco exigente, predispuesto a aplaudir cualquier cosa -el suceso de la sentadilla de Priego así lo atestigua- y muy condescendiente con los intereses de quienes manejan los entresijos del toreo en la actualidad. Ante esto: ¿qué hacer? ¿Resignarse o tratar de mostrar la verdad a los nuevos espectadores?

La primera impresión que se puede sacar es que se está perdiendo una ocasión de oro para fomentar los valores auténticos de la fiesta de los toros. Se trata de divulgar, desde el sector oficialista del toreo, una fiesta acorde a lo que este público demanda. Se está enseñando lo esencial, lo superficial y lo efímero. Por el contrario está quedando sin mostrar lo más importante de una fiesta ancestral: sus valores antropológicos, su peso en nuestra cultura, su repercusión en las artes y, lo más importante, el sentido más puro de la lidia. Acercar al público a la fiesta mediante tentaderos públicos, clases de toreo de salón y otras actividades puede ser positivo, pero hay que profundizar más para hacer llegar la autentica fiesta a la sociedad de hoy. 

Hoy por hoy hay muchos medios y canales para la difusión de la fiesta. Muchos más medios y en ocasiones más accesibles. La situación de la fiesta en la sociedad de hoy ha hecho que está se vea como algo políticamente incorrecto. La asepsia para con la muerte de nuestra sociedad ve la fiesta como algo bárbaro y cruento. Esto ha motivado que se le dé la espalda por muchos medios de difusión. Las editoriales no ven rentable publicar libros de temática taurina, así como reeditar obras ya agotadas. Obras como la colección de Espasa Calpe La Tauromaquia tenían volúmenes interesantísimos para todos aquellos que buscan en el toreo más que una tarde de gin, habano y orejas facilonas. En las televisiones públicas el toreo, salvo en contados canales autonómicos, está marginado. La televisión estatal mantiene un programa de una hora semanal cuya línea editorial está alineada con los intereses de los que manejan el toreo más que con los de los consumidores de la fiesta. Se echan igualmente en falta programas que pongan en valor la fiesta de toros desde otro prisma. Si la crisis hace inviable la elaboración de los mismos, sería interesante la redifusión de la serie La Tauromaquía con la que Joaquín Jesús Gordillo obtuvo el premio Ondas. En los canales autonómicos se muestra la fiesta que quiere el sistema imperante. Una fiesta enmascarada y de cartón piedra. En las televisiones privadas la fiesta está maldita. Solo importan los líos de bragueta, la sangre de la tragedia y poco más. Es triste ver como se repiten hasta la saciedad cogidas y percances, mientras se omiten resúmenes de los festejos como se hace con muchas otras actividades mucho más minoritarias que se celebran en el país.

La difusión escrita ha ganado con las nuevas tecnologías. A la prensa escrita impresa, de la que existen varias tendencias más o menos amables, ha venido a sumarse la información en internet. Un autentico boom. A portales taurinos que sirvieron para informar de forma inmediata pronto se sumaron numerosos blogs que completaron un panorama que a la larga tiene difícil calificación. Los hay de todos tipos. Hay algunos con pretensiones artísticas, literarias, o históricas; otros pretenden hacer una información independiente, que en ocasiones han llegado a molestar al sistema oficial y también, por desgracia, de poca pretensión y deontología periodística, cuyo objetivo fundamental es aparentar lo que no se es.


Medios hay para educar más que nunca a la afición, lo que hacen falta son buenos educandos.

9/08/2014

GRAVE FALTA DE RESPETO AL TORO


Análisis del trasfondo del feo gesto de El Fandi en Priego de Córdoba

La tauromaquia es posiblemente la última liturgia viva del Mediterráneo.  Un ceremonial donde el hombre mata al toro a cambio de poner en juego su propia vida. Todo ello en un acto que puede parecer desigual, donde la razón humana se enfrenta al instinto y la fuerza del toro bravo. El filosofo francés François Zumbiehl vinculó la fiesta de toros al legado grecolatino, donde la muerte es algo natural, algo que no debe de ser escondido, la muerte tiene que ser sacada a escena. La tauromaquia no es una liturgia sanguinaria, se podría calificar en todo caso como sangrienta. Fiesta que se enraíza con las costumbres micénicas, romanas e ibéricas. Una fiesta heredada y que actualmente pierde valores primigenios a pasos agigantados.

La lidia debe de ser un combate de igual a igual. Cada contrincante pone en liza sus bazas. Razón frente a instinto. El toro no es abatido, es sacrificado en una lucha noble. El toro tiene un trato divino. Su relación con el hombre siempre debe de ser leal. Por ello el toro, pilar y protagonista de esta liturgia, debe de ser siempre respetado ante todas las cosas. Es el hombre quien ha decidido poner su inteligencia frente a su pujanza animal. La burla con unas simples telas y el rito sacrificial se efectúa con una simple espada. Como apunta Francis Wolff: El respeto por el toro en la plaza consiste en comprender esta voz que habla y finalmente hacerla cantar, en hacer pues una obra de arte con esa embestida natural y con su propio miedo de morir.

La fiesta corre el peligro de convertirse en algo intrascendente. La pérdida de sus valores fundamentales cada vez es más palpable. El actual sistema ha perdido el respeto a la fiesta. Con ello todo cada vez importa menos. El final de todo seguir así se antoja vertiginoso. La corrida, o lo que es igual,  la fiesta humanizada de hoy terminará por imponerse. La fiesta clásica, poseedora de una riqueza antropológica inigualable, puede que tenga, hoy por hoy, fecha de caducidad.

Lo acontecido el pasado domingo durante la corrida de la feria Real de Priego de Córdoba es muestra clara. Poco importa la lucha de un consistorio y de una empresa en rescatar un coso centenario tras una ineficaz gestión. El trabajo de poner en valor el coso de Las Canteras y de ver casi cubierto su aforo, ha quedado devaluado por un mal gesto, por una falta de respeto al toro y con ello a la rica liturgia de la tauromaquia.

Transcurría la faena al tercero de la tarde. Su matador, un sportman que encabeza el escalafón desde hace años y de forma poco comprensiva, se había lucido con el capote. Lances con un temple solo al alcance de unos privilegiados y que pasan desapercibidos para el público de hoy que espera otras cosas. El tercio de banderillas fue como siempre. Eléctrico, bullidor, heterodoxo, haciendo gala de una facultades físicas propias de un deportista de élite. La verdadera suerte de banderillas queda muy alejada de lo que le vemos una tarde tras otra. Como todo en el toreo la despaciosidad y el temple deben de ser visibles en el segundo tercio. Estamos equivocando conceptos. Arruza trajo un tercio de banderillas vistoso y mostrando un físico poderoso, pero se templaba y cuadraba en la cara. Hoy se aplauden más los saltos y las pasadas vertiginosas por la cara del toro, que cuadrar en la cara, clavar y salir de la suerte apoyándose en los palos. El tercio final fue una sucesión de muletazos ramplones, de cara al público y de poco fondo. La faena estaba terminada. El toro, como la mayoría de los que se lidian hoy, se entregó. Había agotado su aguada sangre brava. Buscaba la querencia de sus terrenos, cuando se hecho vencido y derrotado. Su lidiador ni corto, ni perezoso se sentó en sus cuartos traseros humillándolo aún más de lo que el sistema vilipendia al toro. El público, eso es otra, aclamó el gesto como algo grande, como algo extraordinario. Tanto es así que una vez estoqueado el toro pidió para su matador los máximos trofeos, sin tener en cuenta el agravio sufrido por el toro y la tauromaquia misma.

Faltar así el respeto al toro es faltar el respeto a la fiesta. Es manchar aquello que te permite ser un ídolo, que se ha convertido en tu modo de vida, en lo que te ha convertido en ser un personaje público. El gesto fue innecesario, accesorio y grosero. La fiesta tiene valores que se pierden con sucesos como el vivido el pasado domingo en Priego de Córdoba. Las disculpas y desagravio público aún no se han llevado a efecto. Lo peor es que a este paso jamás llegaran.

El Día de Córdoba
08/09/2014


9/01/2014

LA TAUROMAQUIA MODERNA

Ganadería: Seis toros de Zalduendo, dos para rejones, reglamentariamente despuntados, y cuatro para lidia ordinaria. Desiguales de presentación y de juego desigual. TOREROS: Diego Ventura (rejoneador). Dos orejas y oreja. Finito de Córdoba (azul y oro). Silencio y oreja. El Fandi (amaranto y oro). Dos orejas y rabo y dos orejas. INCIDENCIAS: Plaza de toros de Priego de Córdoba. Corrida mixta con motivo de la Feria Real. Más de tres cuartos en tarde de calor. Durante el festejo fue inaugurado el nuevo sistema de iluminación del coso. Se guardo un minuto de silencio en memoria del que fuera empresario, Andrés Mora y del antiguo conserje Francisco Medina.
En el devenir de su historia, centenaria por cierto, el coso de Las Canteras de Priego de Córdoba habrá vivido muchas tardes la épica y la tragedia de la tauromaquia. Tardes que conforman un tratado para estudiar la evolución de la fiesta de los toros. Antaño, cuando el toreo estaba en mantillas, la fiesta tenía tintes trágicos y de batalla entre un ser irracional y fiero, contra el raciocinio humano. Con el tiempo y el transcurrir de los años, todo se ha ido humanizando. Ya no hay lucha. Hoy prima la plasticidad y la estética. La fiesta es amable, no se vive, salvo contadas ocasiones, la épica. Los públicos buscan la diversión, no el drama. Los auténticos valores de la fiesta, la fuerza contra la razón, están en vías de extinción. Han sido o están siendo sustituidos por otros en los que la verdad poco importa. Lo importante es disfrutar de algo que, desgraciadamente solo se queda en un bonito envoltorio. Un envoltorio que nos priva de la rivalidad entre espadas, donde se hacen combinaciones extrañas, tratando sobre todas las cosas atraer a un público heterogéneo y ávido de divertirse.

Abría plaza el rejoneador Diego Ventura. Este nuevo caballero de La Puebla es un rejoneador bipolar. Genio ante todas las cosas, y como genio hay que entenderlo. Es capaz de rejonear con unas formas clásicas y ortodoxas, como de buenas a primeras convertirse en un heterodoxo y singular revolucionario en el arte de Marialva. Cuando Ventura se propone hacer el rejoneo, demuestra el motivo de ser quien es en el escalafón. Templado, buen conocimiento de los terrenos, buena monta y mejor concepto. Luego viene lo que detestan sus detractores. Sus gestos de cara a la galería, sus arrebatos, sus constantes guiños al tendido y sobre todo la falta de respeto a sus oponentes. Pero Diego Ventura es así. Esa personalidad le ha llevado a ser una figura de su escalafón y le pese a quien le pese, lo que hace en el ruedo tiene que tener su reconocimiento.


Finito de Córdoba actuaba en la provincia esta temporada por primera vez. Tras su ausencia en la feria de mayo de Córdoba, muchos fueron los que se acercaron hasta la Subbética para verlo. Finito es un torero -no se descubre nada nuevo- en sazón, un torero cuajado y que con cualquier pequeño detalle puede salvar una tarde. Eso ocurrió en la tarde de ayer. Sus trasteos no tuvieron rotundidad, pero si estuvieron salpicados de detalles inigualables. Mejor en su segundo, donde hilvano una faena de poca ligazón, pero los muletazos resultaron mayestáticos y de gran belleza plástica. Lástima que el toro se rajara y la faena no tuviera mayor rotundidad. En su primero primó la desconfianza ante un toro con el que no termino de encontrarse a gusto.

El Fandi es un torero querido en Priego. El espada de Granada es uno de los máximos exponentes del toreo populista. En otra época resultaría difícil de comprender que alguien que no ha triunfado con rotundidad en Madrid, Sevilla, Bilbao u otras plazas de primera, este presente tarde tras tarde en cualquier plaza del planeta toro. Poco reconocido su primoroso toreo de capote, es alabado por sus facultades en el segundo tercio. Fandila banderillea con enorme poder a toros que carecen del mismo. De ahí que la mayoría de sus pares sean a pitón pasado, eso si muy espectaculares en su ejecución pero muy alejados de la ortodoxia. Con la muleta, como todos los espadas banderilleros, baja una enormidad. No obstante está ahí, siempre en la brecha y contando con el favor de un público amable en exceso. Son las cosas de esta tauromaquia moderna.
Crónica publicada en El Día de Córdoba el 01/09/2014




RESPETA AL TORO, RESPETA LA TAUROMAQUIA


Sobran las palabras. Cómo vamos a pedir respeto cuando los que viven de la fiesta hacen esto. ¿Dónde están los valores de esta liturgia de la tauromaquia? Esta no es la fiesta que queremos. Este acto humillante sobra. Respeta al toro ante todas las cosas, es el que de dá de comer. ¿O no te estas dando cuenta?

8/29/2014

MANOLETE, ESE DESCONOCIDO 67 AÑOS DESPUES


El torero cordobés trae al toreo la culminación de lo que apuntaran sus predecesores

LLEGA el final de agosto. Es el final de muchas cosas. De un verano que comienza a terminar, o de unas merecidas vacaciones. En agosto la temporada taurina está en uno de sus puntos álgidos. Los días de la Virgen, del 15 de agosto al 8 de septiembre, marcan el cenit de la campaña taurina año tras año. Las ferias, y con ellas los festejos taurinos, hacen que sean fechas marcadas en rojo en el calendario de la tauromaquia. Son las fiestas de la España profunda, de esa España que aún aúna el toreo con los días grandes de ocio. Una de esas poblaciones donde los toros continúan unidos con la fiesta es Linares. La ciudad jienense celebra sus tradicionales fiestas en honor de San Agustín. Hablar de Linares y toros es hablar de Manolete. De su figura, de su trayectoria, de su pundonor, de su personalidad y con ello de su trágica muerte que lo convirtió en uno de los mitos de una España quebrantada por una cruel guerra.

Han pasado sesenta y siete años de aquella tarde trágica. Son muchos años. Pero el toreo no olvida la figura alargada del torero de Córdoba. Figura que es recordada en actos que se vienen repitiendo año tras año. Manolete continua siendo exaltado muchos años después. Su imagen continúa siendo un ícono y un modelo a imitar. Manolete continua vivo. Un año más, como siempre, se cantara al torero cordobés, se le recordará y le serán ofrendadas flores rojas. ¿Pero realmente conocemos lo que aportó Manolete al toreo? ¿Sabemos de su importancia en la evolución del arte de torear?

Manolete es mucho más que Linares. Mucho más que un terno rosa pálido y oro. Mucho más que un mechón de pelo blanco. Mucho más que Islero. Mucho más que Miura. Mucho más que un plasma maldito. Mucho más de Lupe Sino. Mucho más que una muerte trágica. Manuel Rodríguez tiene más importancia que la leyenda negra de aquella tarde-noche en Linares. Si nos quedamos en aquel 28 de agosto, nos quedamos con lo más superficial de la vida torera de Manolete. Nos estamos quedando con la cara amarga de una vida, que tuvo un final trágico. Un final que lo llevo a convertirse en un mito y en una figura inmortal, pero que desgraciadamente, y el paso de los años acentúa aún más, es cada vez más desconocido para el público que ama la fiesta de los toros.

Manolete es un mito por mucho más que aquella tarde de Linares. Manolete es, como dice el escritor Domingo Delgado de la Cámara, el arquitecto que proyecta y culmina el toreo. Un toreo que continua vigente en la actualidad. La figura de Manolete a la que hay que cantar, es a aquella que trae al toreo la culminación de lo que apuntaran sus predecesores. En Manolete se aúnan la sapiencia de Joselito el Gallo, inculcada indudablemente por Camará, y el toreo de quietud que apuntara Juan Belmonte, que aportó fundamentalmente a la tauromaquia el cruzarse al pitón contrario y que sus cantores vendieron como quietud. Manolete es la culminación de una forma de torear que aún vive. El torero de las faenas nuevas y frescas. Faena como la de aquel toro de Villamarta en Sevilla, o al sobrero Ratón de Pinto Barreiros en Madrid. Faenas en que muestra todo el poder de dominio sobre el toro. Trasteos donde eran santo y seña llevar la mano muy baja, alargando hasta más allá los muletazos, ligando sin inmutarse y con una espartana quietud, unos con otros en tandas con un temple latente que enloquece al tendido. Manolete es además uno de los mejores estoqueadores de la historia de la tauromaquia, tanto que encontró la muerte por no buscar alivio alguno en la última vez que interpretó la suerte suprema. 

Luego la figura de Manolete fue vilipendiada y calumniada por gente sin escrúpulos. No importaba acusar de los males del toreo moderno a quien no podía defenderse. Era lo más fácil. Culpar a quien estaba muerto. Un torero al que sus detractores acusaron de corto de repertorio, pero que llevó a la expresión máxima un toreo que muchos años más tarde continúa vigente, e incluso imitado con gran mimetismo por una de las figuras de nuestro tiempo. Un torero que se enfrentó y mató a toros de cualquier ganadería sin imposiciones ni vetos. A saber, Manolete en su vida profesional, tampoco fueron tantas temporadas, estoqueó entre otras cosas lo siguiente: Albaserrada, hoy Victorino Martín, 38 toros. Felipe Bartolomé, encaste "santacoloma", 7 toros y 2 novillos. Buendía, "santacoloma", 27 toros y 2 novillos. Curro Chica, encaste Braganza, 12 toros. José Enrique Calderón, hoy Prieto de la Cal, 10 toros y 1 novillo en un festival. Concha y Sierra, 24 toros y 10 novillos. Conde de la Corte, 52 toros, 4 novillos y otro más en un festival. Galache, "urcola" y "vega-villar", 51 toros y 2 más en festivales. Miura, 16 toros y 2 novillos. Pablo Romero, 21 toros. Saltillo, hoy Moreno de Silva, 30 toros y otro más en un festival. Arturo Sánchez Cobaleda, "patas-blancas", 27 toros y dos más en festivales. ¿Alguno de las figuras de hoy pueden presumir de tal variedad de sangres del campo bravo en su haber?

Por esto la figura de Manolete tiene que ser revitalizada de nuevo, dejando atrás lo superficial y sensacionalista. Manolete es mucho más que unas flores rojas sobre un mármol blanco de Carrara y más que unas tarantas bajo la luna de agosto. Manolete, el mito, el torero, es el pilar sobre el que se sustenta el toreo sesenta y siete años después.




El Día de Córdoba (29/08/2014)

8/26/2014

NI UNOS NI OTROS, NINGUNO TIENE RAZÓN


En los últimos tiempos crece el debate sobre quienes defienden al toro o al torero

EL concepto machadiano de las dos Españas también es palpable en la fiesta de los toros. Va en el código genético de cada español. Está marcado en lo más profundo de nuestro ADN. Los españoles defendemos nuestra ideología y valores, enfrentándolos con los que abandera nuestro prójimo. Absolutistas o liberales. Isabelinos o carlistas. Monárquicos o republicanos. La España oficial y la España vital que dijera Ortega y Gasset. Siempre dos bandos, siempre dos tendencias. Siempre irreconciliables. Es parte de nuestra personal e intrínseca personalidad. Las cosas de los españoles. Por eso, la más identitaria de nuestras fiestas, los toros, también está marcada por esta bipolar característica. 

La historia del toreo nos cuenta cómo siempre han existido dos bandos. Uno enfrente del otro. No podía ser de otra forma. Los de Pepe-Hillo o los de Pedro Romero. Los de Lagartijo o los de Frascuelo. Los de José o los de Juan. Los defensores de la ortodoxia y los valedores de la heterodoxia. Siempre ha sido así y lo seguirá siendo mientras permanezca viva esta liturgia épica de la tauromaquia. Y es que los taurinos, como españoles que somos, siempre andaremos unos contra otros.

En los últimos tiempos y posiblemente ocasionado por la grave crisis que atraviesa la cabaña brava han surgido dos nuevos bandos. Siempre existieron los toristas, los defensores del toro a toda ultranza. Frente de éstos los toreristas, admiradores del hacer de los espadas, mediáticos o no, a los que el toro importa poco, o lo ven como algo secundario. Es obvio que cada cual arrima el ascua a su sardina. Lo válido para unos no sirve para los otros. Lo que es evolución para unos es para otros lo contrario, una involución arcaica hacia una fiesta caduca, salvaje y cruel.

Cada bando, como en todo en esta vida, tiene sus voceros o exegetas oficiales. Existe cierto sector de la prensa, plegada a los intereses del sistema, que defiende el toro que sale tarde tras tarde en los cosos. Es el toro pensado y seleccionado para el lucimiento del torero de turno. Un toro con unos parámetros muy alejados de lo que debe de ser un animal agreste y salvaje. Un toro que importa poco. Un toro que es obviado a toda costa, salvo cuando se le es perdonada la vida, costumbre que se va extendiendo como mancha de aceite. Poco importa la homogeneización de la cabaña brava por la sangre forjada por la familia Domecq. Poco importan las demás sangres, distintas a la actualmente imperante, y a las que estos tratadistas, cronistas, estadistas e informadores envían a los mataderos sin sopesar lo que significaría la perdida de las mismas.

Por otro lado, otro sector, condena de forma tajante el toro que propugnan los primeros. Lo acusan de ser al antitoro, un animal domesticado para lucimiento del torero y menor riesgo para éste. Un animal al que hay que desterrar de las plazas para regeneración de la fiesta. Amantes de sangres minoritarias hoy, pero que sin lugar a dudas tuvieron momentos de gloria y cuya presencia enriquece el patrimonio ganadero. Son ganaderías de camadas cortas. Ganaderías que se sustentan en el mercado francés y en plazas donde el toro, como debiera de ser en todas, es pilar fundamental de la corrida. Ganaderías que son consideradas por los del bando contrario como no aptas para el toreo de hoy.

Así está el patio. Pero ni unos, ni otros, ninguno tiene razón. Está claro que la sangre proveniente de Parladé-Tamarón-Domecq es mayoritaria hoy en los campos y dehesas. Es cierto que es la que más se requiere por los espadas de relumbrón y que, al día de hoy, es la culpable de la falta de emociones épicas en nuestras plazas. Pero que quede claro, no hay que desear su exterminio o desaparición, como recientemente se ha leído en una crónica firmada por un reputado crítico en un medio nacional. Todo lo que sea solicitar un exterminio es un error de bulto.


El problema de la cabaña brava y del toro de hoy radica en la selección. No es su origen, ni tampoco su sangre. Es la mano del hombre, y también sus criterios, la que ha llevado al toro a tocar fondo. La selección se ha ido modificando con el paso del tiempo. No se escoge en los tentaderos para el gusto de los públicos, cada vez menos exigentes. Tampoco, en muchas ocasiones, a gusto del ganadero, que solo trata de dar salida y vender sus productos. Se selecciona a gusto del torero y de sus mentores. No hay que llamar sino a la cordura de volver a una selección acertada y pensada para dinamizar una fiesta cada vez menos dinámica. Todo lo que no sea así es ir contra la realidad.

8/20/2014

EL TROFEO “TERCIO DE VARAS” RETIRADO DE CONCURSO EN LA FERIA 2014 DE LINARES



Que nos sigan machacando con los mismo carteles un día tras otro, la gente está empezando a cansarse y pronto dirán basta.

Nota recibida de la Peña "Tercio de Varas" de Linares.

Un año más la peña taurina “Tercio de Varas”, ha decidido que su trofeo a la mejor suerte de varas no se presente a concurso al considerar que los carteles no son acordes con la categoría e historia de la plaza.

Es éste el segundo año, que de esta manera, este colectivo linarense, protesta por la confección de los carteles a la empresa que regenta el Coso de Santa Margarita, la primera fue el pasado 2013. La decisión se tomó en Reunión de Junta Directiva el día 18 de agosto. 

CORRIDA DE REJONES EN CABRA


Recibimos del gabinete de prensa de Campo Bravo la siguiente nota para su difusión:

-NOTA DE PRENSA-

Tres máximas figuras del rejoneo para la corrida de rejones de la Feria de septiembre de Cabra (Córdoba)

Bohórquez, Hermoso de Mendoza y Manzanares harán el paseíllo el 7 de septiembre

Un día más en esta temporada, el epicentro taurino de la localidad cordobesa de Cabra (Córdoba) ha sido el Museo de Cartelería Taurina de Antonio Piedra ‘Chamaco’, donde la empresa arrendataria del Coso de la Avenida de la Constitución, Campo Bravo, ha presentado el cartel de la corrida de rejones, al concejal de Turismo, Francisco Casas, al presidente de los festejos, José Aguilera y al propietario del Museo, que se celebrará en la localidad de la Subbética con motivo de su Feria y Fiestas en honor a su patrona, María Santísima de la Sierra.

Ante toros de la ganadería de Arcadio Albarrán actuarán tres máximas figuras del rejoneo, que serán los caballeros rejoneadores, Fermín Bohórquez, Pablo Hermoso de Mendoza y Manuel Manzanares, el domingo, 7 de septiembre, a partir de las siete y media de la tarde.

Precios
De nuevo Campo Bravo ha apostado por unos precios acordes con la actual situación económica, así los precios de Sol son de 30 euros el tendido, 20 euros para jóvenes y jubilados, 5 euros los niños y 40 euros los de Barrera; los de la Sombra son de 35 euros el tendido, 25 euros jóvenes y jubilados, 10 euros los niños, 50 euros los palcos VIP y 60 euros las barreras. Tanto las entradas de niños, jóvenes y jubilados tienen limitado su número de venta.



Campo Bravo
Empresa taurina

8/18/2014

EN DEFENSA DE LOS ENCASTES MINORITARIOS

Toro de encaste Villamarta en El Toruño

Cuentan que Plinio el Viejo afirmó que una ardilla podía cruzar la península ibérica de árbol en árbol en la antigüedad. Exagerada o no la afirmación del naturalista romano, siempre se ha pensado que estas tierra eran un gran vergel, donde la biodiversidad era, o debió ser, infinita. Luego el paso del tiempo, la deforestación, la especulación, la expansión urbanística, siempre venida por la mano del hombre, fue acabando poco a poco con la visión que nos legara el autor de la Naturalis Historia. 

Los tiempos pasaron. Mucho después de la época de Plinio el viejo, en las cuencas de los grandes ríos de la vieja Iberia se fue gestando un bovino con unas señas muy particulares. Su carácter rústico, arisco y agresivo hizo que el hombre enseguida sintiese atracción por él. Atracción por su belleza y temor por su bravura indómita. El hombre y el toro comenzaron a caminar juntos, para con el tiempo formar parte de la cultura propia de nuestro país.

Los viejos tratadistas nos indican que en el viejo reino de Navarra tomaron carácter unos ejemplares de pequeño tamaño, pelo rojo y carácter vivaz y agresivo. En los páramos castellanos surgieron dos tipos de animales diferentes. Unos, en el Raso del Portillo, de tamaño medio y ruda fiereza y con los que la tradición cuenta tuvo un encuentro milagroso San Pedro Regalado. Otros en la Mancha, grandes, de capas color rojo encendido y de mucho poder. En la vieja Bética al amparo de las órdenes religiosas y producto de la amalgama de sangres, surgieron los cabrereños y los gallardos. También en la baja Andalucía se comenzaron a criar unos toros negros y de pastueña embestida que con el tiempo se fueron imponiendo a los demás. Eran las llamadas castas fundacionales: Navarra, Castellana (Raso del Portillo y Jijona), Cabrera, Gallardo y Vistahermosa.

El hombre fue imponiendo su razón a la fuerza y poder del toro. Atrás quedó la época romántica donde el torero se enfrentaba a cualquier animal que en el campo pastase. La evolución del toreo trajo también la evolución del toro. Un progreso no en beneficio del toro, sino del propio hombre. Se buscaron cualidades para favorecer el lucimiento de lo racional en contraposición de lo irracional. Guerrita impone su hegemonía y es en su época cuando se inicia la caída de la casta navarra. En la edad de oro, Joselito y Belmonte van mostrando sus preferencias por todo lo proveniente del tronco de Vistahermosa. Las demás sangres fueron condenadas desde entonces al ostracismo, sin bien el abanico de sangres y ganaderías a lidiar era infinitamente superior al de hoy.
La cabaña de bravo atraviesa hoy un momento delicado. Son muchos los frentes abiertos. La normativa sanitaria europea, que equipara a la raza de lidia con las cárnicas y lecheras, los altos costes de producción, y el que es peor de todos, la imposición del actual sistema que maneja el toreo de determinada sangre en detrimento de otras, que como no cambie la situación, están abocadas irremediablemente a la desaparición. Una pérdida que empobrece no sólo la cabaña de bravo, sino a la biodiversidad de la dehesa mediterránea. 

Raro es el día que no se anuncia que tal o cual ganadería señera, ha terminado en el matadero. A algunos de los llamados encastes fundacionales, se están uniendo otras formadas de cruces provenientes del árbol de Vistahermosa. Los toreros y el sistema imponen tarde tras tarde un animal con unas virtudes que encuentran en la exhaustiva selección de la rama Parladé-Tamarón-Domecq. Lo demás no sirve para el toreo moderno. Sus exegetas defienden su postura. Toda res que no tenga ese origen, no es válida para el toreo actual. Son carne de matadero. Lo malo es que siguiendo las campañas de Goebbels, de tanto repetir una mentira se puede creer que la misma es verdad, con el daño que eso traería a la fiesta. 


No obstante, estos encastes marginados, cuando tienen la ocasión echan por tierra las afirmaciones interesadas del sistema y para fortuna de los que aman una fiesta íntegra y pura, siguen emocionando al tendido como lo hicieron de antaño. Cuadri, Miura, La Quinta, o Pedraza de Yeltes así lo han demostrado en los últimos días, para mayor descrédito de los que propugnan su falta de aptitud para el toreo del siglo XXI.


18/08/2014

8/14/2014

JUAN ORTEGA TOMARA LA ALTERNATIVA EN POZOBLANCO


Recibimos de la empresa Campo Bravo la siguiente nota de prensa para su difusión:

"-NOTA DE PRENSA-

Ponce, Manzanares y la alternativa de Juan Ortega, cartel estrella de la Feria Taurina Pozoblanco


Que estará compuesta de cuatro festejos taurinos


En la sala de prensa del Ayuntamiento de Pozoblanco (Córdoba), con la presencia de la concejal de Festejos, Paqui Fernández, la cabeza visible de la empresa arrendataria del Coso de los Llanos, Antonio Sanz, y el novillero con picadores, Juan Ortega, se ha presentado la nueva empresa arrendataria del Coso de los Llanos, Campo Bravo, y un avance de los carteles de la próxima Feria Taurina.
 
Cuatro espectáculos serán los que se celebrarán dentro de las actividades de la Feria y Fiestas en honor a Nª Sª de las Mercedes. Así el 26 de septiembre, se celebrará, con la colaboración de la Escuela Taurina de Córdoba, una becerrada, con cuatro becerros de la ganadería de Blanco de Torres; el 27 de septiembre, será el cartel estrella, en el que tomará la alternativa, Juan Ortega, con Enrique Ponce como padrino y José María Manzanares como testigo; el domingo 28 de septiembre habrá doblete, ya que a primera hora de la mañana se soltarán las tradicionales ‘Vacas del aguardiente’ y por la tarde se celebrará la corrida de rejones de la feria, con Hermoso de Mendoza, Manuel Manzanares y Andrés Romero.
 
Al margen de lo taurino, habrá una serie de actividades lúdicas y culturales, que se presentarán dentro de unos días, de las que cabe destacar el Pregón Taurino y la presentación de los carteles, que este año será novedoso, ya que lo acogerá el Teatro Municipal de ‘El Silo’."

8/11/2014

LA EVOLUCION DEL PUBLICO EN LOS TOROS


El toreo, como todo espectáculo que se precie, tiene un determinado tipo de público. Cuando las corridas de toros eran el único espectáculo de masas existente en España, su público provenía de una cultura rural. Era feroz, ávido de emociones y sobre todo conocedor de lo que acontecía en los ruedos. Era un público que valoraba la lucha de la fuerza bruta del animal contra la razón humana. Un animal que no le era ajeno y desconocido. Por eso, el público de las corridas de antaño conocía sobradamente que el pilar y cimiento de aquel incipiente espectáculo era la integridad del toro a lidiar. 

Era la época en la que corrida se sustentaba en el primer tercio. Caballos, caballos, caballos. A más caballos más diversión. Hoy puede parecer cruel, pero entonces era lo esencial. Si el animal manseaba y rehuía de los équidos, se le colocaban las banderillas de fuego para mayor deshonra y escarnio para su criador. Luego, aquel duro público se rendía ante los espadas que mejor uso hacían de los aceros. Un público que se entregaba ante la verdad y el poder del toro, sin obviar tampoco la heroicidad y épica de los que se enfrentaban a él. Por eso los primeros espadas siempre gozaron de la admiración del pueblo y eran tratados como héroes mitológicos. 

Aquellos héroes del pueblo se dieron cuenta rápidamente de que a menos rusticidad del toro podían lucir mejor sus habilidades ante él. En cuanto pudieron fueron disminuyendo la raza, vigor e integridad del toro. El público fue cambiando sus gustos. Con el tiempo se decantó más a favor del hombre que de la bestia. Eso sí, cuando el hombre campaba a sus anchas ante un toro cada vez menos poderoso, y también de menor presencia, aquel público montaba en cólera y en ocasiones, así lo atestiguan la historia y las hemerotecas de la época, fue necesaria la intervención de la fuerza pública para la protección de aquellos que osaron degradar al auténtico baluarte de la fiesta. El toro. 

Todo evoluciona con los tiempos. Hoy la diversidad de espectáculos, así como su accesibilidad al público, ha aumentado de forma notoria. La tauromaquia ya no es diversión principal de los españoles. Para colmo es políticamente incorrecta. Una rémora de un pasado salvaje e incivilizado. Ser aficionado, o casual espectador, a una corrida de toros está mal visto. Por esto el gran público ha huido de las plazas. El que queda es un espectador casual, que acude una tarde al año a lo sumo, y porque el toreo aún está vivo en nuestro ADN. Público que es un gran desconocedor de la liturgia ancestral del último rito de nuestra cultura mediterránea y que trata de rentabilizar a cualquier precio el alto coste de una entrada. 

Es el público de hoy. Amable, mediatizado por los toreros de papel couché y la telebasura. Un público que desconoce el toro, su historia, su naturaleza y su importancia para el futuro de la fiesta. Un público que permite su falta de integridad, su manipulación y mira hacia otro lado ante tanto fraude. Un público que tolera que cuatro pegamantazos ocupen lugares de privilegio en los carteles en todas las ferias, en detrimento de aquellos que preservan los auténticos valores del toreo. Un público que está permitiendo que sexagenarios sigan toreando ante el toro más disminuido de toda su historia. Un público que en ocasiones, cuando se da cuenta de todo, ya no vuelve más a sentarse en el tendido de una plaza de toros, convirtiéndose así en algo irrecuperable. 

Mientras tanto el mundo taurino, con el beneplácito de cierta prensa especializada a sus órdenes, vende esta fiesta corrupta y podrida como el toreo de hoy y también del futuro. No se dan cuenta de que están matando la gallina de los huevos de oro y están llevando a la ruina algo único en nuestra cultura. 

La salvación del espectáculo pasa por educar a este público, mostrarle una fiesta donde el toro íntegro sea pilar básico, enseñarle e inculcarle los auténticos valores de este rito ancestral y sobre todo hacerle más accesible todo lo que rodea al mundo de los toros, sin artificios y sin intereses. Lo demás sobra. La verdad y el toro son el verdadero futuro de la fiesta.

El Día de Córdoba
11/08/2014

8/04/2014

CORDOBA EN BUSCA DE SU PERSONALIDAD


La noticia, aunque esperada, causó cierta sorpresa. Un breve comunicado anunciaba que la sociedad propietaria de la plaza de toros de Córdoba, y su último gestor, Ramguertauro, rescindían de mutuo acuerdo el contrato que les unía. El desenlace era el esperado. Los últimos acontecimientos aceleraron el final. Los incumplimientos, pérdidas económicas alegadas, los juzgados, los pobres carteles, así como los tristes resultados, forman ya parte de la historia. Ramguertauro pasará a la misma como una empresa exótica, venida del otro lado del océano, que lo intentó, pero que al final fue fagocitada por la complejidad de la gestión exigida por el coliseo cordobés.

Ahora se abre una nueva etapa. La sociedad propietaria de Los Califas deberá hilar fino. Debe buscar a alguien que gestione el coso en el futuro con éxito. La plaza de Córdoba vive un momento muy complicado y difícil. Se ha dicho en muchas ocasiones que se ha tocado fondo, pero cada vez está más hundida. El objetivo es complicado, muy complicado. La crisis económica, el momento por el que atraviesa la fiesta en general y la diversidad de espectáculos de ocio, hacen que reflotar esta plaza sea una empresa casi imposible.

Lo primero que se debe de hacer es buscar la personalidad de la misma, que la ha perdido con el paso de los años. Palpar a la afición a través de sus peñas, y aquí sería vital la participación de la Federación Provincial de Peñas Taurinas, así como del público en general. Sería un trabajo a pie de calle. Conocer de primerísima mano los gustos, si es que los hay, de la afición cordobesa. Una afición que en los últimos años ha mostrado un comportamiento extraño. Una afición que ha acudido en masa a la plaza con un cartel de figuras, caso de Finito, Morante y Manzanares, y luego ha dado la espalda a otro, de igual categoría, conformado por Miguel Ángel Perera, David Mora y Alejandro Talavante. Afición bipolar que lo mismo puso el cartel de "No hay billetes" hace años con una corrida de Victorino Martín que años después, y con la misma ganadería, no ocupó nada más que un tercio de plaza. Hay que buscar una identidad propia, por historia y por tradición. Córdoba la tiene, olvidada con el paso de los años, eso sí, y ahora toca volverla a encontrar.

No basta con encuadrar a la afición, o la plaza, como torista o torerista. Esa división por sí es artificiosa, rebuscada y falsa. La fiesta de los toros no tiene nada más que un camino. El de la integridad y la verdad. Con eso bastará. Caer en el modelo impuesto por el actual sistema es caer en un modelo fallido. A la vista está. Córdoba ha organizado sus últimos ciclos a modo y gusto del sistema imperante, y todo ha sido un fracaso. La mediatización no sirve a largo plazo. Es pan para hoy y hambre para mañana. ¿De qué sirvieron los llenos con José Tomás, si luego el rojo almagra de los nuevos asientos fue predominante tarde tras tarde? 

También se necesita una empresa dispuesta a trabajar por la plaza. Visto lo visto durante los últimos años, no vale alguien que venga en abril, presente unos carteles y una campaña de abonos, vuelva en mayo y una vez celebrada la feria se marche y no regrese hasta el año siguiente. Ese fue el error de Miranda, Dorado, Caldas y Chopera. Una vez pasado el boom del 'finitismo', del que en cierto modo se aprovecharon, Córdoba precisa dedicación plena si se quieren conseguir objetivos favorables. Las empresas que funcionaron siempre tuvieron personal de la tierra y plena dedicación. Los hermanos Valencia, ambos con residencia en Córdoba; Manolo y Pepe Camará, con su cuñado Antonio Pérez-Barquero en la gerencia; Martín Gálvez con el recordado Paco de la Haba, e incluso no podemos olvidar que los brotes verdes del primer año de Ramguertauro fueron gracias al trabajo del equipo que encabezó Antonio Tejero. Esto apunta a que el trabajo a llevar a cabo debe de ser desde la misma Córdoba y de manera exclusiva. Hacerlo de otra manera es fracaso asegurado, así lo demuestra la gestión de los últimos años. 

Y por último Córdoba debe de ser baluarte en la regeneración del principal pilar de la fiesta: el toro. En la provincia han pastado ganaderías, y aún pastan, que pueden ser reclamo. De hecho algunas, por ejemplo la de Moreno Silva, son plato fuerte en plazas francesas o del norte, donde año tras año son requeridas, señal de que nunca dejan a nadie indiferente. Regenerar el toro en nuestra ciudad equivaldría a potenciar la biodiversidad del campo bravo, pudiendo atraer con ello aficionados de otras latitudes, lo que sería beneficioso para el resurgimiento de la fiesta en Córdoba. También potenciar la figura del toro terminaría para siempre con los problemas en los reconocimientos previos, evitando para siempre los tan temidos problemas de corrales.

Y por último la nueva empresa debe cuidar el futuro. Córdoba, cuna de toreros, no puede mirar hacia otro lado con el problema actual de los novilleros. La Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba no deja de ser vivero de jóvenes que quieren ser toreros. Hay que potenciar los festejos menores. Son el futuro de nuestra fiesta. El ejemplo de Sevilla está ahí. Lleno en la final de un ciclo de novilladas sin picadores. Envidiable, ¿verdad?


La recuperación pasa por la búsqueda de nuestra personalidad, dedicación plena, trabajo, no dejarse embaucar por el actual sistema, la regeneración del toro de lidia y potenciar el futuro a través de novilladas. Solo queda buscar a alguien capaz de llevarlo a cabo.

4/8/2014

8/01/2014

FESTIVAL EN DOS TORRES (CORDOBA)


Recibimos del gabinete de prensa de Campo Bravo la siguiente nota para su difusión:


"-NOTA DE PRENSA-

Festival con matadores y novilleros para las Feria y Fiestas del patrón de Dos Torres

Se celebrará el próximo jueves,  14 de agosto
El Ayuntamiento de la localidad cordobesa de Dos Torres y la empresa Campo Bravo, celebrarán el próximo jueves, 14 de agosto, a partir de las siete de la tarde, con motivo de la Feria y Fiestas de su patrón, San Roque, un festival mixto en el que participarán matadores y novilleros.
Por lo que se refiere al cartel, cabe destacar la presentación ante sus paisanos de Rocío Romero, alumna de la Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba. Junto a Romero harán el paseíllo, los matadores de toros, Sergio Sanz y Raúl Rivera, y los también alumnos de la Escuela, ‘El Rubio’ y Carlos Jordán.
Los actuantes se enfrentarán a cinco novillos de la ganadería cordobesa de Blanco de Torres, cuyos productos pastan en el término municipal de Santa Eufemia.
Los precios para presenciar el espectáculo serán de 15 euros el tendido general, y de 12 euros los jubilados y niños (de 7 a 14 años).
Campo Bravo
Empresa taurina"