5/14/2017

RECUERDOS TAURINOS DEL AÑO DE MANOLETE


Joselito fue la gran estrella de la feria de 1917, en la que le ganó su particular duelo a Juan Belmonte en tierras cordobesas.


Manolete padre, algo abúlico, cortó una oreja.


Se continúan celebrando actos conmemorativos en recuerdo al cumplirse el centenario del nacimiento de Manolete. Coloquios, conferencias, exposiciones, publicaciones extraordinarias y una feria taurina, demasiado exigua y ramplona, se encargan de hacer que la figura de Manuel Rodríguez vuelva a engrandecerse en su Córdoba natal. Tal vez no hagan falta tantos fastos: la figura de Manolete es demasiado grande, y tiene tanto peso en la ciudad,que hace que sea inolvidable, inmortal e imperecedera.
Cien años se conmemoran de su nacimiento. El 4 de julio, en el caserón de la calle Torrescabrera nacía un niño, que hoy es todo un mito. En hombre que supuso un antes y un después en el toreo. Un torero que terminó por cimentar lo iniciado por quienes lo precedieron, y que, como afirma hoy el escritor Domingo Delgado de la Cámara, es el arquitecto del toreo moderno.
El año de su nacimiento para la feria de la Salud se programaron cuatro festejos. Tres corridas de toros y una novillada con picadores. El toreo estaba en auge con la rivalidad entre Joselito y Belmonte. Los dos colosos estaban acartelados en las tres corridas. En la primera, y con toros de Contreras, mano a mano. Su segunda comparecencia con toros de Miura y acompañados por Saleri II. Y su tercera y última actuación, ante toros de Pérez de la Concha, con Manolete, padre, y Saleri II, quien repetía actuación. La feria se completó con una novillada con picadores en la que actuaron Enrique Rodríguez Manolete II, Manuel Soler Vaquerito y José Flores Camará, años más tarde apoderado del Monstruo de Córdoba. Los novillos pertenecieron a la ganadero cordobés Florentino Sotomayor, con reses de Miura y Parladé.
La feria fue para el menor de los Gallo. Joselito se impuso tarde tras tarde a su rival, quien no tuvo en Córdoba actuaciones destacables a pesar del favor del público y del crítico de El Defensor de Córdoba. El coso de los Tejares registró buenas entradas, mejores en los tendidos de sol que en los de sombra, según informaba la prensa local de la época. La misma que tachó al ganado lidiado de chico y de pobre presentación, nada nuevo bajo el sol, destacando algún toro suelto de Miura y el encierro variopinto de capas, entonces de casta Vazqueña, de Pérez de la Concha.
Detalles curiosos de aquella feria fueron que por vez primera se pintara una línea en la arena para marcar los terrenos en el tercio de varas. También que un toro de la primera corrida, de la vacada de Contreras, fuera devuelto por chico, y lidiado, días después, fuera de programa en la novillada. De tal cometido se encargó Enrique Bejarano Sánchez, que tampoco le dio muerte, ya que sufrió un desvanecimiento cuando se disponía a descabellarlo con el ruedo plagado de público, teniendo el toro que ser devuelto al corral ante un escándalo mayúsculo. En la corrida de Pérez de la Concha fue devuelto por chico, la historia no ha cambiado, el segundo del lote de Joselito. Ante la posibilidad de reintegrarlo a chiqueros, el matador se comprometió a darle lidia para después matar el sobrero consiguiendo con el devuelto una faena tan meritoria que el público de olvidó del tamaño del animal, premiándola con las dos orejas del mismo.
Manuel Rodríguez "Manolete" (padre)
Aunque Joselito fue el gran triunfador de la feria, destacó también la actuación de Manolete, padre. Andaría doña Angustias en la etapa final de su embarazo, cuando su segundo marido, había enviudado de Lagartijo-chico, partía plaza, vestido de azul y oro, en Los Tejares. La prensa local de la época, Diario de Córdoba y El Defensor de Córdoba, a través de sus críticos, De Lis y Poli, gallista radical el primero y belmontista hasta la médula el segundo, nos cuenta que Manolete estuvo a la altura de una figura del toreo. Dos faenas solventes y de buen gusto para el público. Manolete recibió una oreja en su primero . Poli en El Defensor de Córdoba escribió de él: "De los espadas, respecto a Manolete, el mismo de siempre buen torero pero no quiere ocupar el lugar que le corresponde entre tanto 'maleta'". La desidia y la abulia eran características de Manolete, padre, causa de que no pasase a la historia como una figura del toreo, lugar que si ocupó quien nació un mes después, elevando el apodo heredado a la cúspide de la historia .


5/11/2017

LA FERIA TAURINA DE CORDOBA HACE UN SIGLO


Tres corridas de toros con los cólosos de la época, Joselito y Belmonte, las tres tardes. Contreras, Miura y Pérez de la Concha las ganaderías anunciadas. Manolete padre toreando en su tierra a penas un mes y unos días antes del nacimiento del IV Cálifa. Y como postre una novillada con picadores de la ganadería local de Florentino Sotomayor, así como la tradicional becerrada del Club Guerrita. 

5/09/2017

LOS RELATOS DEL VAQUERO RAFAEL. MISTERIOS RESUELTOS



Las palmeras se recortan en el añil del cielo de diciembre. El día amaneció rutilante con el sol tomando un rol protagonista. La ciudad es un hervidero de gentes que le dan vida a sus calles. Foráneos y nativos caminan por ella. Unos, los primeros, despaciosos, tranquilos y sin prisa, contemplando la belleza de una ciudad, que aunque en ocasiones, demasiadas, parece muerta, solo dormita. Por contra los hijos de la tierra, van con prisa, desconociendo en demasía el privilegio que tienen por vivir en  una ciudad como Córdoba.  San Rafael, custodio y guardián de la orbe, se alza vigilante desde su atalaya junto a la Puerta del Puente. Las últimas lluvias han aumentado el cauce del viejo Betis. Las aguas corren turbias, ocres y con violencia rompiéndose con fuerza en los ojos del puente romano.
Vacas jaboneras de Doblas en Los Arenales (Hornachuelos)

La ribera del río vuelve a ser un paseo en estos días festivos. La nueva hostelería, o lo que ahora se denomina gastro-taberna, se ha hecho presente en la zona y las terrazas a la hora del aperitivo son punto de encuentro para muchos. La extensa vegetación que ha crecido en la margen derecha del río, impide contemplar el correr de las aguas. Solo es perceptible su sonido. La cruz de forja, llamada del Rastro, se erige majestuosa al final de la vieja calle de la Feria. Decido subir por ella, donde dos hileras de naranjos, en los que brillan dorados frutos, dan color a sus verdes copas. 

Una figura conocida contempla el jardín del caserón fortificado de los marqueses del Carpio. Precisamente allí habitó el ganadero cordobés Antonio Herruzo, yerno del también criador de reses de lidia Florentino Sotomayor, con cuyas reses formo su hato. Absorto en una pequeña fuente esta nuestro amigo Rafael, quien al verme muestra en su rostro una expresión de asombro y a la vez alegría.

- Amigo, que suerte de verlo y cuanto tiempo ¿eh?
- La verdad es que si Rafael. ¿Dónde camina usted por estas calles tan alejadas de su terreno?
- Mu fasil. De cuando en cuando me gustar perderme por las calles de la ciudad. Me gusta pasear y contemplar su singular bellesa. Sé que me queda poco en este mundo de vivos y quiero disfrutar todo lo que pueda. Y aquí me pilla osté, contemplando el chorrillo de esa fuente que llevará ahí Dios sabe cuánto tiempo, pues este castillo es más viejo que el hilo negro.
- Pues vamos a celebrar que nos volvemos a ver. Tomemos una copa, yo le invito, en la Sociedad de Plateros de San Francisco que nos pilla aquí en la calle de en frente.

Cruzamos la calle San Fernando para entrar a un establecimiento, que aunque ha perdido sabor en los últimos tiempos, conserva ese toque de taberna clásica de la ciudad. Por allí pasaron las mejores voces flamencas de un tiempo, mientras en su recinto se ubicó la Peña Flamenca de Córdoba.
Nos sentamos en el patio, cubierto en esta época, y pedimos dos medios de Peseta, buque insignia de la bodega de la casa.

- Bueno Rafael ¿cómo se encuentra usted? Llevo tiempo sin verle.
- Pos los años amigo, que va a pasar. Los huesos y unas medesinas que me hisieron el estomago porvo. Ya estoy bastante recuperado, así que sin abuso, cuando me apetese me tomo mi copita de vino antes del almuerso.
- Cuídese amigo, que nos tiene que durar muchos años. Personajes como usted van quedando pocos y sois patrimonio material de esta ciudad.
Rafael ríe mi gracia, pero se le nota que no ha pasado por buen momento. Nos sirven el vino y para que Rafael coma algo pido un plato de bacalao rebozado que en esta casa lo sirven de categoría.
- Amigo, y de toros ¿qué me cuenta?
- Poca cosa Rafael. Todo está muy tranquilo. La adjudicación de la plaza de Madrid a Simón Casas, los habituales movimientos de apoderados, la temporada mexicana que cada vez tiene menos fuerza y esperando el año que viene a ver cómo se desarrolla la cosa.
- Como siempre. Los tiempos cambian, pero el toro no. En el campo es justo ahora cuando se les echan los sementales a las vacas. También entre los toros de saca se va viendo lo que puede ir a cada plasa. Los días en el campo en los días de este mes de disiembre, en los que no falta el trabajo, tiene el relajo de las Pascuas, pero poco más. Es cuando empiesan a ir los veedores a ver lo que hay. Antes los ganaderos mandaban en su casa, hoy no. En estos tiempos las chaquetas largas mandan más que las cortas.
- Pues igual que ahora Rafael. Ya se empieza a decir donde lidiarán unos y otros, aunque Francia, una vez más, se llevará los encastes más apetecibles de ver por parte de la poca afición que queda en España, que se conforma con muy poco amigo.

Tomo un sorbo del fino y continuo diciéndole a mi contertulio:

- Lo malo de todo es que es una guerra que está perdida. Porque si se anuncian hierros de prestigio la gente no acude como debiera. Hoy por hoy, por ponerle un ejemplo, me apetecería ver una corrida de Cuadri. Pues le aseguro, sin equivocarme, que para ello tendré que cruzar Despeñaperros, y al paso que vamos tal vez los Pirineos.
- Pos la verdad es que si. El toro de hoy es tan igual si comparamos unas ganaderías con otras que paresen de la misma. Lo sierto es que dentro de nuestra provinsia y a pesar de no ser una tierra muy ganadera, a día de hoy, existe una variedá más grande de lo que podemos imaginar. Fijese osté, así a bote pronto: los Saltillos del hijo de don Alonso Moreno, los Arranz de la familia Sánchez, los Santacoloma de La Quinta, los Núñez de Alcurrucen, los Murube de La Castilleja, los Contreras más o menos puros de Jaralta, los Guateles de Madroñiz y luego las ganaderías más modestas que también tienen cosas la mar de interesantes.
- Es verdad Rafael. Como los Domecq de El Capricho, puros de Salvador, los cárdenos de Blanco de Torres o la piara que cría el doctor Morán en La Morantilla procedentes de Martín Lorca. ¿Por cierto sabe usted Rafael quien le vendió el hierro a Martín Lorca y que le permitió ingresar en la Unión de Criadores de Toros de Lidia?
- Como no lo voy a saber. Un figura. Un artista en los negosios. Currito Doblas que a su vez se hizo ganadero de bravo comprando una ganadería que era la mar de buena y brava.
Cuando Rafael califica una ganadería como brava no lo hace de forma gratuita. Ese adjetivo si lo usa, es porque realmente está en lo cierto, y con su criterio, así como su conocimiento de este mundo, lo hace de forma coherente y correcta.
- Una ganadería que hoy está tal vez en horas bajas, pero que tuvo su predicamento, así como un origen un tanto obscuro Rafael. ¿Podría usted darme un poco de luz sobre el origen de esta vacada?
- Algo le podré aclarar. Años tengo para saberlo. Así que hagamos una excepción y pida osté más vinillo, que se me va a secar el gaznate.

Pido que nos traigan dos medios de fino y media ración de japuta en adobo que esta casa la ponen riquísima. Nos lo traen todo con premura y tras beber Rafael un sorbo de dorado liquido, comienza su relato.

- Currito Doblas se hizo ganadero de bravo en los años setenta. Compro la ganadería de doña María Concepción Mencos Armero, que era la segunda esposa de don Ignacio Sánchez de Ibarguen y Villalón-Daoiz. Este señor, un autentico hombre de campo y excepcional caballista, estaba emparentao con Fernando Villalón, el ganadero que buscaba los toros con ojos verdes, ya fue propietario de un hato procedente de Villamarta, aunque terminó vendiéndolo con el tiempo al portugués Murteira Grave.
- Eso es lo que más o menos sabemos todos Rafael, pero me da de que usted sabe algo más.
- Don Ignacio compró un hierro de segunda a un ganadero de Jaén que se llamaba Ángel Sánchez, y anunsió la nueva vacada a nombre de su esposa. Eliminó las vacas que compró a este señor, que por sierto no tenía nada que ver con don Ramón, y se hiso con un lote de ganado que compró a Manuel Álvarez y hermanos, de Algeciras. Alvarez, que más tarde compro una buena ganadería se sangre Villamarta, se dedicaba a comprar de aquí y de aquí, por lo que tenía varias sangres en su casa. Siempre se dijo que lo que vendió a Sánchez Ibarguen que era un desecho de Juan Pedro Domecq y cuya sangre mayoritaria era la de Veragua. Pero puestos, y viendo la cantidad de jaboneros y berrendos que tenía, bien se podría pensar que se hiso con algo de la viuda de Calderón. El caso es que hiso una venga de aquellas vacas a Sanchez Ibarguen si bien con aquellas también entraron en el trato dos sementales de procedencia Conde de la Corte llamados "Flor de Lirio" y "Gorrión". Aquello salía encastao y bravo. El jabonero y el berrendo en negro eran capas muy comunes, lo que hase ver que la sangre veragueña era dominante. Lidiaba muchas novilladas, sin ir más lejos, se hizo asidua en las nocturnas de fines de los años sesenta en Los Califas.

Rafael, hace una breve pausa, mira el reloj y vuelve a beber un sorbo de vino. Carraspea la garganta y toma un trozo de pescado en adobo, mientras masculla entre dientes preguntándose a ver cómo le cae en el estomago. Se limpia los dedos, pues no usa tenedor, en una servilleta de papel y prosigue su relato.

- Aquello salía bueno y don Ignacio solisitó la prueba de ascenso para entrar en el grupo primero de ganaderos. Ya sabe osté. Los del grupo primero, mas o menos los de la actual Unión, podían lidiar corridas de toros y novilladas con picadores, y los del grupo segundo, los de la Asociación de hoy, solo novilladas sin picar y beserradas. Lidió en Sevilla dos buenas novilladas picadas y finalmente ingresó en la Unión. Ahí fue cuando entra en escena nuestro amigo Doblas, quien compra la ganadería y se presenta en la Maestranza sevillana, donde la ganadería tenía un buen cartel, con una novillada brava que mataron Antonio Chacón, Pepe Ibañez y Jaquito, destacando el juego de los utreros, sobre todo en su juego en varas.
- O sea, que aquello a pesar de ser una ganadería procedente del grupo segundo, era de postín ¿no?
- ¡Digo! brava y encastada. Su origen no era otro que lo que se desechó puro de Veragua por los Domecq cuando encastaron por consejo de Mora-Figueroa en Parladé a través del Conde de la Corte. Ya le he dicho, aunque llegaron dos toros del Conde, la base era aún muy pura de Veragua, personalmente tengo la sospecha de que además llegaron vacas puras "calderonas".
- Pero luego Doblas dicen que aumentó con más ganado de otra procedencia ¿no?
- Efectivamente. Como era un magnifico comersiante, se hizo socio en algunos negosios agrícolas de Marcos Núñez, hijo de don Carlos, que ya llevaba su propia ganadería con reses de su padre. Así que le fue fásil haserse con una veintena de vacas y un toro, puros de Núñez, que aumentaron la ganadería y le dieron mucha más calidad. Lo de Núñez en aquellos años era la crema. Cuando aparesieron animales coloraos de cuerna color caramelo comensaron las habladurías de los envidiosos. Es más, incluso se dijo que Curro les echo a las vacas una novillada del hierro de Manolo González que se aplazó por lluvia en Córdoba y que la empresa Valencia llevo a Los Arenales hasta que se pudo celebrar, pero claro está, eso jamás se pudo demostrar. Lo mismo que lo del toro "Oloroso" de Urquijo, que le prestó Benítez, aunque lo sierto es que de cuando en cuando suelen verse animales de gran volumen y perfil acarnerao.
- ¿Entonces, base vazqueña con aportaciones puntuales de Vistahermosa?
- Mas o menos algo así, pero con más de un sincuenta por ciento vazqueño en algunos animales. De hecho le digo por la amistad que tuve con su mayoral Pepe Cárdenas, que siempre se llevó por separado un lote de lo mas veragueño y que por sierto era conosido en la casa como el lote de las vacas "blancas". Espero haberle aclarao sus dudas.
- Aclaradas quedan amigo. Es usted una biblioteca que ni la de Carriquiri.

Rafael vuelve a mirar el reloj. Pide un vaso de agua y saca del bolsillo de su abrigo una cajita minúscula. La abre, toma una pastilla de pequeño tamaño y se la toma.

- Espero que esto haga efecto y mi estomago mejore, aunque la mejor medesina es hablar de toros con un buen amigo saboreando un buen vino y tapeando la cosina tradisional de toda la vida.

Rio como siempre su salida y nos levantamos. Salimos a la calle y tras darnos un apretón de manos cada uno toma su camino. Camina más ligero de la cuenta. Sospecho que con sus achaques, hoy no se libra de la regañina de su sobrina Lola. ¡Genio y figura!




5/07/2017

LA FERIA DE 2017, MAS DE LO MISMO


Cayetano y Roca Rey pueden ser los que den brillo nuevo a unos carteles que se vienen repitiendo desde hace tiempo.

Que no haya novillada picada es pecado mortal.


Los carteles de la feria taurina de Córdoba se han hecho de esperar. Tanto que el suspense que los ha rodeado ha sido propio de una película de Alfred Hitchcok. La sufrida, calificativo ganado con creces, afición cordobesa se preguntaba si finalmente habría toros en feria. Su paciencia es infinita, tanto que cuando las combinaciones fueron públicas, a través de un triste comunicado emitido a través de correo electrónico, hasta a algunos les han parecido dignos, aunque a otros, los más, su opinión es contraria, argumentando su improvisación y sobre todo la reiteración de nombres y la falta de novedad.
Las combinaciones en sí, sobre todo en un año en el que la ciudad conmemora el nacimiento de Manolete, pueden parecer cortas en número. La verdad es que si tiramos de hemerotecas, la feria de la Salud siempre fue de dos o tres corridas a lo más, eso sí con festejos durante el resto de la temporada taurina. Difícilmente habrá más toros pasado mayo, aunque aún está pendiente la celebración del tradicional festival benéfico de la AECC trasladado este año a octubre. Quitando esto resultará imposible ver un pitón más fuera de feria en el albero califal.
La FIT y sus gentes lo han tenido a huevo este año. La efemérides del centenario del nacimiento de Manolete hubiera sido la apuesta para sacar a Córdoba del ostracismo, pero han preferido seguir de partícipes en el duelo de una plaza cuya recuperación se antoja todo un imposible. Una plaza que continúa languideciendo ante la pasividad de la propiedad y la afición cordobesa, cumplidores de un guión cada vez más triste que nos recuerda los filmes de Visconti o Rossellini, iconos del triste neorrealismo italiano.
Hablando de cine, la feria de este año es como esas películas clásicas que forman parte de nuestras vidas. Esas que hemos visto hasta la saciedad, conociendo su inicio, su trama y su desenlace final. Esas que visionamos en ocasiones cuando son repuestas por televisión, pero que jamás lo haremos pasando por taquilla. Los carteles son como el Ben-Hur de Willian Wyller, repetido y que, según como se plantee la ocasión, no nos importará ver de nuevo. Morante, Manzanares, Ponce o Finito son nombres de sobra conocidos y que han estado presentes en los últimos tiempos en Los Califas. Cierto es que dejaron en ella, como en otras plazas, pasajes para la historia, pero que a fecha de hoy, una hipotética actuación épica no sería nada más que reverdecer unos laureles de sobra conocidos. El dinástico Cayetano pondrá el toque rosa para los seguidores del cuore, aunque el menor de los Rivera Ordoñez puede ser uno de los alicientes de la feria. Su evolución y última actuación en Sevilla le avalan, solo hace falta que se mire su dimensión torera y no el envoltorio que lo rodea. La otra novedad es el peruano Roca Rey. Un torero valiente, heterodoxo y que dicen trae aire nuevo a la fiesta. Cayetano y Roca Rey pueden ser en el ciclo de la Salud, los que den brillo nuevo a unos carteles que se vienen repitiendo desde hace tiempo por las ferias del planeta toro. Con una poca de fortuna pueden ser como Charlton Heston y Stephen Boyd del Ben-Hur de Wyller, ellos solos llenaron la pantalla en aquella obra maestra del cine.
El panorama ganadero es más de lo mismo. Zalduendo, que también repite en el festejo menor, y Juan Pedro Domecq. Ganaderías representativas del toro moderno. De ese animal que más que un enemigo es un colaborador para el torero. Toros posiblemente dóciles y faltos de raza, de juego pobre y triste balance, pero que son esenciales en esta fiesta moderna donde nos han llevado los taurinos. Es el toro que piden y el toro que les crían los ganaderos serviles, mientras otros optan por padrear sus hatos de vacas con toros de raza limousine para rentabilizar sus carnes. Triste pero es así.
Que una feria como la de Córdoba no celebre novillada picada, máxime cuando su esperanza es un novillero que se llama Lagartijo, es pecado mortal. La renovación del escalafón pasa por los festejos picados. Las novilladas sin picadores, ya sea en clase práctica o no, y tentaderos públicos no son la solución. La presencia del nuevo Lagartijo era obligada, se lo ganó en la arena y no en los despachos, pero hoy ya se sabe, hay que tener padrinos, si no que le pregunten también al novillero sin caballos Romero Campos. El día 28, mientras en Córdoba se celebra un festejo de rejones, Lagartijo partirá plaza en el coso del Baratillo, presentándose ante la afición sevillana, y de seguro con un buen número de cordobeses en los tendidos, esos que también le hubieran acompañado en su Córdoba natal.
Córdoba taurina es, hoy por hoy, como la Villar del Río de Berlanga. Esa localidad que en Bienvenido Mr. Marshall esperaba que los americanos la sacaran de su desidia y que finalmente pasaron de largo. Todo hacía pensar que la FIT y Bailleres apostaban por Córdoba, pero finalmente se ha visto que es una pieza más en su puzzle empresarial y que la tierra de los Califas les importa lo mismo que Villar del Río a míster Marshall.





5/05/2017

QUO VADIS, CORDUBA?

¿Donde vas, Cordoba? O mejor dicho ¿a donde te llevan?

5/01/2017

DUELO POR PALOMO Y POR LA FERIA


La semana que expira dejo el adiós de Palomo Linares. Una figura aparejada a la fiesta de los toros de fines del pasado siglo. Mucho se ha hablado y escrito sobre su persona estos últimos días. Ha sido recordada, tal vez en exceso, su gesta de ser el último torero que cortó un rabo en la monumental de Las Ventas de Madrid. Palomo fue mucho más que eso. El rabo de Madrid en la campaña de 1972 -también cortó otro esa misma temporada en la monumental de México- no fue más que otra página en su dilatada y meritoria hoja de servicios. La dimensión que alcanzó su figura, tanto en el panorama taurino como en el social, fue tan importante que, sin lugar a dudas, debe de ser recordado por algo más que aquel despojo con el que muchos pretenden justificar su vitola de figura del toreo.
La figura de Sebastián Palomo fue una prolongación de lo vivido años antes con Manuel Benítez El Cordobés. Al igual que éste, surgió de una familia humilde en un núcleo rural. El toro era su válvula de escape para la consecución de un sueño que le llevaría a prosperar para sacar a su familia de la penuria. El crío que abandona su hogar y sin recursos viaja al corazón del país buscando fama y fortuna. La oportunidad en Vistalegre le pone en camino y, poco a poco, aquel chiquillo fue cumpliendo sus objetivos. Una vez más, un torero encarnó el sueño de una generación que ansiaba salir, como España en aquel momento, de la penuria y la pobreza. Eran los llamados años del desarrollo.
En las plazas Sebastián Palomo Linares fue un torero honrado. Pundonoroso y valiente, que no se dejó ganar la pelea por nada ni por nadie. Su amor propio le llevó a combatir contra compañeros, con menuda generación se codeó, con empresarios, con cierto sector de la prensa y, sobre todo, consigo mismo en un admirable afán de superación. Aún queda grabado en la retina de muchos los que lo vieron, aquella figura, vestida siempre de plata, pisando terrenos más que comprometidos, ante toros de cualquier ganadería, y acartelado por lo más granado del escalafón dejando muestras de su innegable personalidad. Recuerdo una tarde en Córdoba, picado en su amor propio por un triunfo de un Capea pleno, dar un inverosímil farol de rodillas junto a la puerta de arrastre a un toro de Peralta, en tarde de sombras de Paula. Un titán, un león. Un torero a carta cabal que cubrió una época y que merece de ser recordado por mucho más que por haber cortado un 'jopo', solo un despojo, en Madrid.
Hablando de Córdoba poco se sabe de la próxima feria. No se conocen combinaciones algunas, y lo que es peor, ni fecha de presentación de carteles. Triste que en el año conmemorativo del nacimiento de Manolete, la gestora del coso no esté a la altura. A las fechas que estamos sólo es de esperar, una vez mal, un ciclo improvisado, carente de interés y pensado para cubrir lo firmado con una propiedad que calla. El filón que fue Los Califas está agotado. Lo malo de eso es que no se está trabajando para su recuperación. Córdoba no es nada en el panorama taurino nacional y solo conserva su categoría de forma administrativa y testimonial por su historia, esa que nadie respeta y que tristemente es obviada y olvidada por las nuevas generaciones, a la que el toreo no supone, por falta de conocimiento, más que una actividad sangrienta y bárbara.
La plaza de temporada que fuese Córdoba sólo es un recuerdo, como también lo son aquellos ciclos en que se celebraban de forma ininterrumpida toros durante toda la semana feriada. Hoy todo es un recuerdo. El presente son dos festejos mayores y pare usted de contar. Ni novilladas picadas para que el nuevo Lagartijo, la única esperanza torera que queda, pueda avivar un rescoldo que cada vez será más dificil, si no imposible, recuperar.

3/12/2017

CORDOBA Y SU REPRESENTACION EN SAN ISIDRO

Esta semana fueron presentados los carteles de la primera feria de San Isidro de la era Casas. Con la plaza de Las Ventas como marco, y en un acto con formato de gran gala, en que no faltó el glamour, se fueron desgranando y desvelando, una a una, las combinaciones del ciclo isidril. Una feria de San Isidro con pocas sorpresas. El toreo vive un momento en el que priman muchos factores externos y de despachos, que hacen que lo atractivo y novedoso escasee más de los que debiera. El locuaz y lenguaraz empresario francés no ha sabido, no ha podido, o no le han dejado, conformar una feria en la primera plaza del mundo acorde a lo que prometía los días siguientes a que la plaza de Las Ventas le fuese adjudicada a la empresa de la que es cabeza visible.
Analizar el cartel de San Isidro sería caer, una vez más, en lo de siempre. Ya resulta repetitivo y cansino hablar del monopolio, o trust empresariales y sistema que manejan a su antojo, y para mayor beneficio propio, los bastidores de un mundo como es el toreo, cada vez más complejo y más viciado. Poca entrada de aire fresco ha supuesto, por el momento, la estelar llegada de Simón Casas como empresario del coso venteño. No obstante y a pesar de todo, el galo es alguien que tiene imaginación y si fuese capaz de organizar, al menos, algo de lo que propone podría suponer un punto de inflexión en el futuro de la fiesta.
Estos carteles isidriles vienen a ratificar el pobre momento que vive la Córdoba taurina. La ciudad de los Califas, a pesar de su historia en el toreo, atraviesa un momento triste. La representación cordobesa en San Isidro es nula. Sin toreros de primera línea, aún reconociendo la categoría de un Finito de Córdoba que sí hubiera tenido cabida, posiblemente si se hubiese plegado a los intereses de los de siempre, y con el recuerdo del juego de los pupilos de Saltillo el pasado año, hay que tirar de imaginación para encontrar alguna relación de Córdoba en la primera plaza del mundo este San Isidro.
Eso sí, teniendo en cuenta que parte de la vacada de La Quinta pasta en la provincia, concretamente en la finca Fuen la Higuera, término de Palma del Río, así como que el propietario de Fuente Ymbro es cordobés, o bien que el rejoneador Leonardo Hernández tiene raíces cordobeses se puede pensar, con optimismo, eso sí, que Córdoba está representada el próximo mes de mayo en la capital del país; es esas fechas, capital del toreo.

La vacada de La Quinta comparecerá en el ruedo venteño el día once de mayo, precisamente en la primera corrida del ciclo. Los cárdenos santacolomas cordobeses que cría Martínez Conradi supondrán el debut en corrida de toros de la vacada en la capital y serán lidiados y estoqueados por Alberto Aguilar, Javier Jiménez y el gaditano David Galván. Cartel interesante. El día 17 de mayo se jugarán seis toros de Fuente Ymbro, propiedad de Ricardo Gallardo, por una terna formada por el incombustible Fandi, Miguel Ángel Perera y un esperado José Garrido. Y uno de los que cruzaron el umbral de la ansiada puerta grande de Las Ventas la pasada temporada, Leonardo Hernández, tiene cerradas dos actuaciones. Una el 20 de mayo alternando con Andy Cartagena y Diego Ventura, quienes se enfrentarán a un encierro de Los Espartales. Su segunda, y última comparecencia, tendrá lugar el 28 de mayo en un interesante mano a mano con el luso-sevillano Diego Ventura.

3/05/2017

ENTREVISTA AL NOVILLERO "LAGARTIJO"


Javier Moreno tiene pinta de estudiante universitario. Una vez que se viste de luces, o de corto, deja de lado esa apariencia de juventud y desenfado, y se transforma en un torero. No podía ser otra cosa. Directamente entroncado con Juan Molina, hermano del primer Califa del toreo, de ahí su apodo. Además por sus venas corre además la sangre de otras dinastías señeras como la de los Zurito, e incluso la de doña Angustias Sánchez, madre de Manolete. Javier, Lagartijo en los carteles, con esos antecedentes no podía querer ser otra cosa que torero. En estos días ultima su preparación para la temporada, en la que apoderado por José Luis Segura, hijo, puede ser la de confirmación de que Córdoba puede tener un nuevo torero que ilusione a su afición. Tras una lúcida actuación, a puerta cerrada, en la que estoqueó dos toros de Gavira en los Jardines Taurinos El Pilar, tuvimos ocasión de cambiar impresiones con esta nueva promesa del toreo cordobés.

P.- Dos temporadas ilusionantes tras el debut con picadores. La primera, con varias actuaciones que sirvieron para presentar credenciales, y la segunda, en la que costo arrancar para acabar sumando actuaciones importantes ¿cómo se llevo tan injusto parón?

R.- Cosas que pasan en el toreo y que uno las tiene que asimilar para que le nutran positivamente. En el toreo hay tantas injusticias, por las que han pasado figuras, que yo, no me voy a quejar. Estoy dispuesto para que cuando me llamen para torear, si mi apoderado lo vea oportuno, hacerlo. Y sobre todo entrenar para cuando me llamen.

P.- Este año se cumple el centenario del nacimiento de Manolete, con el que guarda vinculo familiar ¿puede ser esto un aliciente y motivación más para la temporada y para su carrera?

R.- Si digo que no, es mentira. Desde que inicie mi carrera profesionalmente, este año era importante. Era una meta para tomar la alternativa en mi tierra, pero las circunstancias han ido rodando por un camino que este año voy a tener que continuar como novillero. Es más siendo de Córdoba, la figura de Manolete siempre te hace tener gran responsabilidad, pero tener vinculo familiar también te motiva aún más.

P.- Pero hay que tener en cuenta, que esa relación familiar, también puede ser para que la afición exija aún más. ¿Puede ser esto un arma de doble filo?

R.- El cordobés sabemos todos como es. Exige mucho. Pero yo creo que mi forma de torear puede encajar perfectamente con la afición y las gentes de Córdoba, para convertirme en el torero que Córdoba quiere.

P.- Para esta temporada se estrena también apoderado. José Luis Segura, hijo, será la persona encargada de gestionar todo lo relacionado con los despachos ¿Qué espera Lagartijo de este apoderamiento?

R.- Yo soy una persona que necesito que estén pendiente de mi y que luche de verdad por tus intereses. El apellido Segura ha significado mucho en el toro, pero yo no estoy con José Luis por eso. A mi (José Luis) me ha prometido tres fechas. Tengo una hecha y dos muy avanzadas. Ahora me toca a mí con hechos devolver .

P.- Sevilla, cerrada el 28 de mayo con novillos de Villamarta -curioso que Manolete se consagrara en la Maestranza como figura con la misma ganadería-, Madrid, prácticamente hecho y Córdoba, muy avanzado. Tres plazas muy importantes que baremaran las posibilidades de Lagartijo en la temporada. La primera es Sevilla ¿qué ilusiones se van guardando?


R.- Tengo todavía en mente el debut sin picadores. El ambiente entonces me impresionó. Me enamoro. Ante esta actuación estoy muy ilusionado. Sé que voy a arrastrar a mucha gente de Córdoba, eso me motiva muchísimo. Mi pretensión es solo cortar las orejas, Ya veremos a ver el día 28 por la noche lo que hago. Señal de como hayan salido las cosas. Pero sobre todo muy ilusionado.

10/23/2016

REFLEXIONES OTOÑALES DE FINAL DE TEMPORADA


Córdoba no ha remontado el vuelo en el mapa taurino; es más, no ha hecho más que continuar con su caída.
Es complicada una vuelta de los festejos a la Monumental de Barcelona.
El agua cae, y hacía mucha falta, con fuerza sobre los canales. El suelo está brillante y el otoño muestra su cara habitual ya olvidada. La temporada taurina llegó por San Lucas, en Jaén, a su fin un año más. Los percales y las franelas se pliegan en los esportones, una vez limpios, esperando el viaje a América, o el descanso hasta el próximo año. Los campos, gracias a las lluvias, cambiarán el pasto dorado por el verde rutilante de la otoñá. Es hora de reflexionar, de meditar, de pensar sobre el futuro de esta fiesta tan nuestra. La sentencia del Tribunal Constitucional declarando nula la prohibición de la celebración de festejos taurinos en Cataluña no es más que un espaldarazo que fortalece a la tauromaquia, ante esta persecución absurda de nuestros días, movida por motivos políticos y un pseudo-animalismo vacío e intolerante que no se mueve nada más que por una más que dudosa financiación exterior.
No obstante, y a pesar del fallo favorable del Tribunal Constitucional a la fiesta, es complicada una vuelta de los festejos a la Monumental de Barcelona a corto plazo. Es obvio que si otras sentencias, por poner un ejemplo las dictadas en materia lingüística, han sido obviadas por el gobierno regional, éste, que tiene transferidas las competencias para la gestión en la organización de los festejos, va a poner mil y una trabas administrativas para la concesión de permisos de cara a la celebración de corridas, u otro tipo de festejos, en la plaza de toros barcelonesa.
Por Córdoba, taurinamente hablando, ha estado la cosa extraña. Parecía que la empresa mexicana, cuya cabeza visible es el magnate Alberto Bailleres, y que regenta el Coso de los Califas, estaba llamada a la recuperación de la plaza cordobesa. Tras una unión con otras empresas, y que dio lugar a la pomposamente denominada Fusión Internación para la Tauromaquia (FIT), Córdoba no ha remontado el vuelo, es más, no ha hecho más que continuar con su caída en barrena. Por eso su categoría, la que por historia y tradición le pertenece, está ya demasiado deteriorada y hundida en una sima que parece no tener fin.
Tanto es así que algunas plazas de la provincia, caso de Cabra o Priego de Córdoba, han servido como escenario a más festejos mayores que la de la capital. Los Califas solo ha acogido una corrida de toros durante la temporada 2016. Suspendida por la lluvia la prevista para conmemorar el 25º aniversario de la alternativa de Finito de Córdoba, quien actuaba en solitario, solo abrió sus puertas el día 27 de mayo, durante la feria de la Salud. En ella El Juli, Alejandro Talavante y Ginés Marín, que sustituía a un enfermo Morante de la Puebla, se enfrentaron a una corrida de Núñez del Cuvillo. El tradicional festival a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer, una novillada sin picadores y un espectáculo de rejones fueron lo ofrecido por una empresa llamada a recuperar una plaza de la que se dijo que era un reto, y que finalmente continúa hundida sin conocer la más mínima recuperación y con el prestigio totalmente perdido.
Atrás quedaron los años de bonanza, cuando Los Califas acogía un abono de más de diez festejos, e incluso con corridas fuera de la feria de mayo. Eran otros tiempos, en los que se sobredimensionó en exceso una feria para reducir lo que siempre fue una plaza de temporada. Hoy el problema parece no tener arreglo, y la Córdoba taurina no es más que un recuerdo en la memoria de los de más edad y la plaza cada vez está más alejada del fin para el que fue construida, convirtiéndose en marco para otros espectáculos lúdicos, como pueden ser el cine y los conciertos musicales. 
Tanto es así que días atrás, algunos aficionados locales, así como otros foráneos, han mostrado su deseo de rebajar la categoría administrativa de la plaza al objeto, argumentan, de reducir costas y abrir la puerta a la celebración de más festejos taurinos. ¿Sería esta la solución? Posiblemente no. Córdoba no debe perder su categoría, como quedó claro hace algunos años cuando se propuso la misma opción cuando la redacción del reglamento andaluz. Una rebaja de la categoría no vendría a solucionar nada. Si ahora, como primera, es ninguneada por el taurinismo, la hipotética rebaja a segunda categoría no sería más que la firma de un certificado de defunción que nadie que quiera a su tierra desea que sea firmado.

El Día de Córdoba (23/10/2016)

10/16/2016

LA GRANDEZA DEL TOREO


La temporada ha mostrado la crudeza real de la fiesta con la muerte de Víctor Barrio y su solidaridad con un festejo a beneficio de la Fundación de Oncohematología Infantil.

EL otoño trae un año más el fin de la temporada taurina. Las ferias del Pilar en Zaragoza, y San Lucas en Jaén, ponen el punto final a la campaña y son preludio de época de descanso. La América taurina tomará el relevo durante algunos meses. Algunos viajarán al otro lado del Atlántico, donde el mundo del toro late con igual pasión que en la Vieja Europa, aunque con semejantes pecados y males. La temporada taurina dormitará un año más durante el invierno, tomando energía para afrontar renovada, le pese a quien le pese, una nueva campaña que tendrá Valdemorillo por San Blas el punto de partida.

La temporada que se va nos ha mostrado la crudeza real de la fiesta de toros. El rito ancestral mostró su cara más amarga, cuando un pitón certero sesgó la vida de Víctor Barrio en Teruel. La muerte de Barrio ha hecho ver que el toreo no es un espectáculo más. En la tauromaquia la muerte está presente y el hombre la pone en liza cada vez que pisa la arena para enfrentarse al tótem ibérico por excelencia. Un tótem que muchos dicen defender sin conocerlo, anteponiendo su vida, la del toro, ante la del ser humano en una herejía ayuna de ética y razón, carente de humanidad alguna.

Los comentarios vertidos contra el torero caído, su viuda y el toreo en sí, han servido para comprobar donde llega la irracionalidad de algunos que se dicen defensores de los animales. Un movimiento orquestado ferozmente contra la fiesta, que no hace más que mostrar las miserias que puede alcanzar el ser humano en su lado más oscuro y siniestro. El alegrarse de la muerte y desgracia de un semejante, poco favor hace a quien se hace llamar defensores de los animales.

La gota que ha colmado, por ahora, el vaso ha sido la reacción de esta gente, si se les puede llamar así, ante la ilusión de un crío que lucha contra un terrible mal como es el cáncer. Un chiquillo que sueña con ser torero y con el que el toreo se ha solidarizado de forma unánime. Días pasados se celebró un festival a beneficio de la Fundación de Oncohematología Infantil, y no para sufragar el tratamiento del crío como maliciosamente se ha afirmado, y que tuvo como marco la plaza de toros de Valencia. El toreo se mostró solidario una vez más. Muchos fueron los que acudieron a la plaza para sentarse en sus tendidos, y otros muchos colaboraron aportando su donativo en lo que se ha dado en llamar en estos tiempos tendido 0. El niño hizo el paseo junto a los actuantes y finalmente abandonó el coso a hombros como reconocimiento a su entereza y lucha ante una enfermedad tan cruel.

Ante la solidaridad de unos pronto surgió la crudeza y maldad de los otros. Si ya han demostrado que anteponen la vida animal a la de las personas, algunos ahora han llegado a desear la muerte a un niño que no hace más que soñar con sanar y cumplir su sueño de ser torero. Las redes sociales se han mostrado llenas de bilis de quien se dice ser humano. Se ha mostrado una crueldad que roza la ignominia más cruda. Ahora sólo hace falta que la Ley haga su trabajo, y si se ha vulnerado caiga su peso sobre aquellos que la han quebrado.

¿Hay algo más bello que la felicidad de un niño? Para algunos parece que no. Lo malo es que sus ojos no ven a un niño enfermo que, a través de una ilusión lucha por curarse de un mal terrible. Un chiquillo que para ellos no es más que un monstruo porque sueña con faenas radiantes a toros imaginarios mientras soporta duras sesiones de quimioterapia. ¿Dónde puede llegar la crueldad humana? 

La fiesta sigue adelante. Con sus males internos, más preocupantes que los que la atacan desde fuera, pues son los que verdaderamente le hacen daño. Los otros no son más que modas, posiblemente con dudosa financiación desde el extranjero, y que algún día languidecerán como lo hicieron más de una vez cuando la fiesta muestre su cara más integra. Una cara que la realce y engrandezca mostrando que no es un espectáculo más al uso, pues la tauromaquia no es más que un rito milenario en que el hombre pone en juego su propia vida ante la fuerza bruta del toro.



10/09/2016

LÍO E INTEGRIDAD

La adaptación a nuestros tiempos sólo pasa por la implantación de una legislación coherente y fuerte y cuyo motivo fundamental sea una garantía para la integridad del toro de lidia.

La sentencia del Tribunal Constitucional sobre la prohibición del toreo en Cataluña está próxima a hacerse pública. De hecho se ha adelantado por algún medio, tal vez de forma interesada y para calibrar a la opinión del respetable, que la misma es favorable para la tauromaquia, pues se constata que la comunidad autónoma catalana, a quien en su día se transfirió la competencia de gestión de la misma en la región, no tiene entidad para prohibir algo que no le compete.

Estando próxima a ser conocida la tan esperada sentencia del Constitucional, que por cierto ha tardado más de lo esperado y deseado, si ésta, como parece que puede ser, desmonta todo el circo político montado por los inquilinos de la Generalitat, movido por intereses políticos amparados a su vez por un subvencionado animalismo hueco y vacío, la fiesta de los toros jamás debió de ser abolida de aquella región de España que tanta gloria dio a la fiesta del toreo.

A la espera pues de la publicación de la sentencia definitiva, muchas preguntas son las que se hacen los aficionados. Quizá la mayoritaria es si volverán los toros a la Monumental, pues una vez mostrado que la prohibición vulnera los derechos de los españoles preceptuados en la Carta Magna, nada impediría la celebración de festejos taurinos en Barcelona, así como en otras plaza de la región. En la práctica sería viable, pero teniendo en cuenta otros fallos del tantas veces nombrado Tribunal Constitucional, en otras demostradas irregularidades, hace vislumbrar que todo no será tan fácil como parece. No hay que olvidar que la gestión para la organización de espectáculos taurinos depende de la Generalitat, que obviamente hará todo lo posible para no acatar, una vez más, poniendo todas las trabas posibles a lo dictado por el Constitucional.

Se habla, y mucho, que la fiesta necesita una adaptación al siglo XXI. Puede ser, pero con el organigrama instaurado hoy, todo se hace más difícil y complicado. La variedad de legislación sobre el toreo, prácticamente una por comunidad autónoma, hace más difícil esa adaptación que propugnan algunos. La falta de unidad es notoria y la tauromaquia corre serio peligro en aquellas comunidades de menor tradición taurina y que son regidas por políticos de corte nacionalista, que hacen del toreo algo maldito y que es aparejado, de forma interesada y sesgada, al pasado más reciente en la historia de éste país. Esto unido al movimiento en defensa de derechos de los animales, financiado y potenciado por estamentos extranjeros, hace que el toreo, a día de hoy, tenga el estigma de algo cruel, salvaje y políticamente incorrecto.

Ante todo esto hace falta unión y mostrar una fiesta repleta de integridad, así como poner en valor todos sus valores ancestrales que no hacen más que enriquecer nuestra cultura. Pero esa unión no es tangible. Existen muchos intereses que no benefician para nada una puesta en común. Sería interesante unificar criterios y crear una legislación común. El reglamento de 1962, posiblemente el más completo de los escritos, fue adaptado a los tiempos actuales en 1992. Una reglamentación ésta que se adapta a nuestro siglo, tomada como referente para la elaboración de todas sus hijas autonómicas, que no han venido nada más que para enredar y complicar algo que siempre fue unitario y único, cuya misión era legislar el segundo espectáculo de masas de este país llamado España.

¿Se imaginan que en cada comunidad autónoma de España, se jugara al fútbol con un reglamento diferente? ¿Qué ocurriría si el Polideportivo Ejido tuviera que jugar un partido de competición con la Unió Sportiva Lleida? Es obvio que el lío estaría servido. Las razones caen por su propio peso. El ejemplo muestra que hay que consensuar y poner puntos en común. La reglamentación del toreo debe de ser una, única y unitaria en todo el territorio español. 

Los de las transferencias de las competencias legislativas y administrativas a las distintas comunidades autónomas no ha servido nada más que para debilitar la fiesta de forma alarmante. La adaptación a nuestros tiempos, que piden algunos veladamente de forma interesada, solo pasa por la implantación de una legislación fuerte y cuyo motivo fundamental sea una garantía para la integridad del toro, seguridad para los actuantes y defensa de los derechos del consumidor del espectáculo, que no es otro que el público, sancionando de forma contundente a todo aquel que vulnere el reglamento. Lo demás sobra y no son más que cantos de sirena, que sólo pretenden continuar estrujando algo que a la larga se les escurre por entre los dedos.


10/03/2016

CAPAS, PELOS Y SUPERCHERÍAS


Ocurre en el toreo que, cuando se alcanza la elite, o cuando pensamos que la hemos alcanzado, se comienza a cuestionar aquello que no es de su agrado.

Cuando se alcanza la elite, o cuando pensamos que la hemos alcanzado, el ser humano comienza a cuestionar aquello que no es de su agrado. En algunas ocasiones sus razones pueden ser justas, pero en otras, las más, la soberbia de su ego comienza a rechazar todo aquello que piensa, o puede pensar, que no le beneficia para mantener su posición elitista. Es entonces cuando surgen los vetos y las censuras sin tapujo alguno a todo aquel, o aquello, que se intuye que molesta e incómoda. La creencia de estar en posesión de la verdad más absoluta, lleva al ser humano a un punto en el que desprecia cosas, que en ocasiones, les fueron favorables para alcanzar ese lugar por el que se lucha de forma denodada. 

En el mundo de los toros ocurre lo mismo. No hay que olvidar que este estamento del toreo, propio de nuestro país, es un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos. El torero se puede incluso ampliar a otras piezas del tablero como apoderados, ganaderos o empresarios, cuando alcanza la cima suele adoptar posturas de imposición de todo aquello que cree que le favorece. Obviamente también inicia un desecho de todo aquello que le molesta. Es cuando se veta a compañeros, ganaderías, plazas, informadores o medios, por ser incómodos para sus intereses particulares, la mayoría contrapuestos con los del público que les ha llevado a ocupar su ventajosa posición.


A veces estas actitudes, la mayoría infundadas y caprichosas, rozan el absurdo más absoluto. Una de ellas fue siempre -la historia así lo demuestra- el erradicar algo superficial e insustancial como puede ser el pelo o capa del animal al que hay que enfrentarse. Al imponerse en la cabaña brava la sangre procedente de Vistahermosa, cuyo pelo negro es mayoritario, otros pelos más variados comenzaron a sufrir el acoso de los toreros, por considerarlos de sangres, castas y ganaderías menos proclives para el lucimiento. Por eso capas como la jabonera, hoy gracias al discutido Juan Pedro Domecq otra vez en boga, la cárdena, o la berrenda comenzaron a desaparecer de los ruedos por las manías de aquellos que alegaban que tenían algún goterón de sangre bastarda y que no era propicia para el toreo.

En la pasada feria de Salamanca Miguel Ángel Perera obtuvo un triunfo que tuvo repercusión nacional. El extremeño tuvo una actuación redonda ante un bravo toro con el hierro de Montalvo. Faena para el recuerdo y que se seguro será una de las referentes de la temporada. Perera bordó el toreo. Ese andar metido en terrenos del toro que, a poco que haya un toro exigente, hace vibrar a los espectadores. Frente a él un animal con el hierro de Montalvo, de nombre Brivón, bravo y que fue premiado con la vuelta al ruedo. Teniendo en cuenta que la ganadería charra de Montalvo hoy es mayoritariamente de sangre Parladé-Domecq, todo normal. Pero si decimos que Brivón lucía una capa poco común y que nos retrotraía al pasado podemos desvelar que un pelo pinturero no marca jamás las condiciones de un animal para una lidia lucida, completa y estética. 

Brivón, el toro de Salamanca, tenía un pelo berrendo en negro aparejado, propio de la ganadería a la que pertenecía, así como a los orígenes más primigenios de la misma. Un toro que lucían los de Vicente Martínez, quien aconsejado por Salvador Sánchez Frascuelo, cruzó su piara de reses colmenareñas con un toro andaluz, de igual capa, de la casta vazqueña y procedente de la de Concha y Sierra. Un pelo que a pesar de la absorción de la sangre primitiva con sucesivos cruces con elementos de la vacada de Ibarra, fue característico en la casa y que eran vistos con buenos ojos incluso por aquel privilegiado del toreo que fue Joselito El Gallo. Un pelo que poco a poco fue marginado por la torería andante y reinante, desapareciendo prácticamente de las grandes plazas y conservado de forma testimonial por el ganadero como vestigio de la vieja y recordada ganadería de Martínez. Tanto es así que en la otra ganadería procedente de ella, como es la de nuestro paisano Ramón Sánchez, hace años que desapareció por completo.

Brivón con su juego demostró que en ocasiones, cuando se llega a la elite, el veto puede ser algo caprichoso y arbitrario. Algo que puede rozar la superchería y la superstición que bien casan con la falta de formación y preparación del ser humano. La bravura es algo aparejado al comportamiento en la lucha y no en el fenotipo o características externas. La variedad de capas, o pelos, es algo que enriquece la cabaña brava, y este argumento es suficiente para erradicar vetos caprichosos que solo cercenan lo que antes era lógico y normal.

FOTO: Gentileza de MENACHO

9/19/2016

LUIS FRANCISCO ESPLA EN CORDOBA


Como complemento a la entrada anterior de esta bitácora, dedicada al maestro Luis Francisco Esplá, hay que decir que se prodigo poco por Los Califas. El espada de Alicante solo partió plaza en el coso cordobés en cuatro ocasiones, donde siempre dio muestras de su personalidad y su tauromaquia con sabor a otra época del toreo.

También es de reseñar que su presentación como matador de toros, estaba prevista para el día 25 de septiembre de 1976, donde actuaría alternando con Agustín Parra "Parrita" y Alfonso Galan, quienes lidiarían seis toros de la desaparecida ganadería de "Los Campillones", encaste "contreras". Finalmente tal debut no se llevó a cabo, pues Esplá resultó herido días antes, lo que hizo imposible su comparecencia en el coso situado en la vieja Huerta de la Marquesa. A la postre aquella corrida donde se anunció, ante la ausencia del maestro Esplá, la alternativa de Antonio Benete "El Mesias", fue suspendida finalmente por la imposibilidad de reunir toros suficientes a la hora del sorteo (nihil sub sole novum).

Luis Francisco Esplá se presentó en Córdoba el día 25 de mayo de 1980, segundo festejo del abono de la Feria de Nuestra Señora de la Salud, acompañado de Francisco Rivera "Paquirri" y José María Manzanares, ante toros de la vacada de "Torrestrella". Durante toda la tarde mostró Esplá lo que sería años después. Un torero dotado de una técnica envidiable, así como una tauromaquia con sabor al pasado, lo que unido a una barroca puesta en escena y un constante contacto con los tendidos, le llevaría a alcanzar altas cotas en el escalafón de matadores convirtiéndose en un torero de culto. Vestido de azul añil y azabache cuajó una notable faena a su extraordinario primero, de nombre "Rompevientos" y premiado con la vuelta al ruedo. Le montó un lío en el segundo tercio, siendo obligado incluso a dar una vuelta al anillo a su conclusión, y al que el mal uso de la espada, su punto flaco, le impidió cortar trofeos quedando en otra aclamada vuelta al ruedo. Sin fortuna en su segundo, solo pudo demostrar que existe lidia para los mansos siendo despedido con aplausos.

Ausente durante las campañas de 1981 y 1982, volvió a Los Califas en 1983, posiblemente a consecuencia del éxito obtenido un año antes en Madrid, con toros de Victorino Martín, en la llamada Corrida del Siglo. En esta ocasión alternó con el mexicano Manolo Arruza y Vicente Ruiz "El Soro", lidiando toros de Diego Puerta que sustituyeron a los anunciados de "Torrestrella". Esa tarde, de matadores-banderilleros, Esplá, de grana y oro, cuajo dos trasteos en su línea de variedad y sabor añejo. Una oreja de cada toro y salida a hombros junto al "Soro" por la Puerta de Los Califas, posiblemente en su actuación más redonda en Córdoba.

El torero de Alicante tarda ocho temporadas en volver a Los Califas. No es hasta 1991, en la corrida-concurso de ganaderías que trató de poner en valor la empresa Martín Gálvez, cuando Esplá vuelve a Córdoba. El festejo se celebra en la desaparecida feria de septiembre, en concreto el día 28 de septiembre. Alterna con Fermín Vioque y Enrique Ponce, jugándose toros de Ramón Sánchez, Guardiola Fantoni, Fermín Bohórquez, Sayalero y Bandrés, Marqués de Ruchena y Sancho Dávila. En una tarde marcada por el viento Luis Francisco Esplá, de azúl y oro, sólo puede mostrar su disposición, su sentido de la lidia y su oficio, donde cumplió con creces, además de en la labor ante sus dos toros, de Ramón Sánchez y Sayalero y Bandrés, en la dirección de la lidia como espada de más antigüedad.

Su última comparecencia en el coso califal, tuvo lugar en la temporada de 2000. Es durante la feria de mayo. Cierra el ciclo, el domingo 28 de mayo. Se anuncian toros de Victorino Martín. En el cartel, Esplá, Raul Gracia "El Tato" y José Luis Moreno. Esplá, de marino y oro, es un torero ya plenamente definido tras más de veinte años de alternativa. Conocedor de todos los entresijos del oficio, y también del comportamiento de variados encastes, se mostró en Córdoba como un maestro totalmente consolidado y que debió de servir como referente a nuevas generaciones. Lidiador y hábil con su peligroso primero, cuajó una torera e interesante faena al segundo de su lote, destacando en el toreo fundamental, así como en los adornos desempolvados de antiguas tauromaquias. Tras dejar media estocada y buscar el animal las tablas en junto a la puerta de cuadrillas, ordenó a su cuadrilla retirarse. Al llegar a los medios, el torero se volvió hacía donde estaba su oponente viéndolo doblar. Gesto de sapiencia de quien sabía que con aquella media estocada, había despenado a su oponente. Una oreja cortó de este toro y fue despedido de la plaza con una cerrada ovación que a la postre, será la última que reciba de luces en la plaza de toros de Córdoba.