6/01/2015

TRIPLE PUERTA DE LOS CALIFAS EN LA CORRIDA DE REJONES CIERRE DE LA FERIA DE CORDOBA


Una más en su historia. El coso de Los Califas puso punto y final a la feria de su cincuentenario. Como ya es tradicional la corrida de rejones supuso el broche al ciclo. Un ciclo corto del que ya habrá ocasión de hablar con más detenimiento para analizar lo acontecido este año de conmemoración.
El rejoneo atraviesa un momento dulce. El motivo no es otro que se ha llegado a una perfección impensable. Antaño solo era burlar las acometidas, en la mayoría de las ocasiones de ganado de dudosa procedencia, preparar su muerte para matarlo de la manera más breve posible.
Hoy todo ha evolucionado. La doma ha llegado a límites insospechados, rayanos en la perfección, se cuida la lidia, evitando querencias y buscando los terrenos más propicios para el lucimiento. Tanto es así que los subalternos a pie se han convertido en convidados de piedra, pues su labor se ha visto reducida por la tauromaquia ecuestre que desarrollan los llamados antiguamente, caballeros en plaza.
Estos festejos tienen un público muy distinto al de los festejos tradicionales. El espectador de la corrida de rejones es un apasionado del caballo. En ocasiones, muchas, la forma en que caen rejones y banderillas poco les importa. Solo admiran la belleza de los équidos. Sus evoluciones, su doma y su estética son lo más valorado. Por ello que en este tipo de festejos el desarrollo de la lidia pase un tanto desapercibido.
También el toro poco importa. El animal que se juega en las corridas de rejones, más seleccionado para el toreo a caballo de hoy, pasa más desapercibido para todos. Del despuntado reglamentario se ha pasado a una mutilación vergonzosa que resta sensación de verdad a lo que ocurre en el ruedo. Solo importa la exhibición ecuestre, tanto que en demasiadas ocasiones prima más la preparación y la ejecución que la colocación de banderillas y rejones. Es el principal pecado del toreo a caballo en nuestros días, donde, se ha alcanzado un límite realmente insospechado y cercano a la perfección.

Abrió plaza el rejoneador jerezano Fermín Bohórquez que se despedía de la afición cordobesa en esta temporada de su adiós. Bohórquez siempre fue un rejoneador clásico y ortodoxo. Un caballista que a pesar de los años y la evolución del toreo a caballo ha permanecido fiel a un estilo heredado de una época pasada de la historia.
Recibió a su primero con Gallo con quien paso un momento de apuro en terrenos del tendido 3. Quiso restar empuje a su oponente colocando un doble rejón de castigo. El toro lo acusó y se paró. Con Nevado no pasó de la discreción colocando banderillas de forma desigual. Con un toro totalmente aquerenciado en terrenos de dentro buscó levantar a los tendidos con un par a dos manos. Pésimo con los aceros: cuatro pinchazos y un descabello fue su balance final. Fue silenciada su labor.
Mejor en su segundo. Un toro que tuvo más motor. Lo paró con la yegua de tres sangres Rubia para luego lucir en banderillas, aunque no siempre cayeron en lo alto, con Bohemio. Volvió a enardecer al público con un par a dos manos y en esta ocasión si viajo el acero en buena dirección despenando a su oponente. Dos orejas y puerta grande en su adiós a Córdoba.

Gran culpa del buen momento del toreo a caballo en la actualidad la tiene Pablo Hermoso de Mendoza. El rejoneador navarro pasó por Córdoba como lo que es, una auténtica figura del toreo a caballo. Perfecto en la doma y en la lidia. Escogiendo siempre los terrenos adecuados para el toreo. En su primero, al que paró de forma magistral a lomos de Napoleón, le hizo una faena que tuvo como virtud principal el temple. Destacó en banderillas, principalmente montando a Berlín. Entusiasmó con Ícaro por la expresión de un caballo que parece desafiar cara a cara a los toros. Fin de fiesta con las banderillas cortas a dos manos y como mató certeramente cortó dos aclamadas orejas. En su segundo mantuvo la misma tónica. Tras parar al toro con un caballo espectacular de raza azteca de nombre Churrumey, volvió a lucir con Berlín y Dalí en banderillas, entusiasmando con las piruetas de éste último en la cara del toro. Terminó de calentar a los tendidos con tres banderillas cortas montando a Pirata, caballo que le permite pisar unos terrenos inverosímiles, para concluir con un par de cortas a dos manos. El triunfo estaba de nuevo asegurado, pero en esta ocasión un pinchazo precedió a un defectuoso rejón trasero y todo quedó en una oreja.

El triunfo en su primero de Hermoso de Mendoza espoleo a Diego Ventura. La rivalidad entre ambos es beneficiosa para la fiesta. El rejoneador lusitano, afincado en La Puebla, salió a por todas en su primero. Lo recibió de forma campera con la garrocha, metiéndose literalmente en la puerta de toriles. Clavó un rejón y tiró de artillería pesada sacando un caballo que seguro que va a escribir páginas de oro en la historia del rejoneo: Sueño. Lástima que el toro se rajase y no diera más de sí. A pesar del esfuerzo con Nazarí y el albino Remate todo quedo muy difuminado por la falta de casta del murube con el hierro de Bohórquez. Para colmo no estuvo afortunado con los aceros, pero su tesón fue premiado con una oreja.
El lío vino en el sexto. Primero clavó un rejón en todo lo alto con Maletilla para formar un alboroto, esta vez sí, a lomos de Sueño. ¿Cómo es este caballo? Pues un caballo para soñar. Bello, de una plasticidad impresionante y con una elasticidad asombrosa. Tres banderillas bastaron para poner Los Califas boca abajo. Dejándose venir al toro desde largo, para quebrar y clavar en un palmo de terreno. El éxtasis viene cuando galopa a dos pistas dando un costado u otro al toro. ¡Sencillamente colosal! Terminó de nuevo con el albino Remate, con el que clavó tres banderillas cortas, una de ellas al violín. De nuevo falló con el acero, pero lo hecho con Sueño aún estaba presente y cortó dos orejas que le abrieron la puerta Califal.

Al finalizar el festejo, el público y personal de la plaza aplaudieron emotivamente, y al son del pasodoble Manolete, al presidente del coso cordobés, Manuel Rodríguez Moyano, quien ayer se despidió de esta labor tras una trayectoria en la que ha brillado por su integridad y dedicación.

FICHA:

Comparecencias

Plaza de Toros de los Califas. Ganadería: Seis toros de Fermín Bohórquez, reglamentariamente despuntados. Justos de presentación, desiguales entre sí y de variado juego. Los mejores los corridos en segundo, cuarto y quinto lugar. Rejoneadores: Fermín Bohórquez. Silencio y dos orejas. Pablo Bohorquez de Mendoza. Dos orejas y oreja. Diego Ventura. Oreja y dos orejas. Incidencias: Plaza de toros de Los Califas. Cuarto y último festejo de la Feria de Nuestra Señora de la Salud. Corrida de rejones. Media entrada en tarde de temperatura agradable. Al término del festejo los tres rejoneadores abandonaron la plaza por la Puerta de Los Califas. Igualmente, a los sones del pasodoble Manolete y entre una cerrada ovación puso punto final a su trayectoria como presidente de la plaza, Manuel Rodríguez Moyano.Cabecera

5/31/2015

ORDEN DE LIDIA PARA LA CORRIDA DE REJONES HOY EN CORDOBA


JUAN SERRANO ASEGURA "QUE NO ESCUCHÉ LOS TRES AVISOS EN LA PLAZA"


La polémica saltó en el coso de Los Califas. Durante la lidia del cuarto toro por parte de Finito de Córdoba, el público solicitó a la presidencia el indulto del mismo, petición que no fue atendida por la autoridad del festejo. El tiempo reglamentario transcurrió, lo que obligó al palco a dar los tres avisos, lo que suponía que el toro debía de ser devuelto al corral. Sorpresivamente para todos, Finito de Córdoba estoqueó al animal pese a las instrucciones del delegado gubernativo.
Al terminó del festejo Finito de Córdoba declaró a la Cadena Ser que "sentía satisfacción de saber que hay un toro con unas condiciones excelentes, pero que no ha tenido la oportunidad de que este animal vuelva al campo". Igualmente y ante la polémica suscitada por haber entrado a matar tras el tercer aviso, el espada afirmó "no he oído los tres avisos, si los hubiera escuchado no hubiera entrado a matar." También manifestó "no es el primer toro que me echan a los corrales vivo". "Me han echado unos 12 o 14 en toda mi carrera y en plazas de primera, por lo que con una carrera tan extensa como la mía un indulto más no me iba a suponer nada".
Sobre la faena se mostró contento y apuntó que "siempre soy feliz cuanto toreo en mi plaza y me voy roto porque he vuelto a sentir el toreo aquí en Córdoba".
El presidente del festejo, Manuel Rodríguez Moyano, declaró "que no se atendió la petición de indulto por haberse rajado el toro al final de la faena". Sobre la actitud del torero dijo "que no comprendo una actitud tan irresponsable tras veinticuatro años de alternativa". También afirmó que "siguiendo el procedimiento administrativo el torero será propuesto para sanción a la Dirección General de Juegos y Espectáculos de la Junta de Andalucía y que será ésta la que determine y resuelva los hechos". El presidente del festejo también aseguró "que lo acontecido por la mañana en el baile de corrales no ha pesado para nada en la no concesión del indulto".

Por otro lado, el ganadero Álvaro Núñez Benjumea afirmó que la corrida le había gustado, "sobre todo los toros tercero, cuarto y quinto". Sobre el toro de la polémica aclaró que "era hijo de un toro indultado" . En cuanto a si el animal era o no merecedor del indulto dijo "no voy a decir si era o no de indulto, sólo que era un toro de ensueño que me hubiera gustado llevármelo vivo al campo", indicó.

LA REBELDIA DE UN EXCELSO FINITO (Crónica de la corrida de ayer)


Transcurría la tarde en un tono plano. Pesaba en el ambiente el pobre resultado de la corrida del viernes. El ambiente estaba bastante enrarecido. Tanto es así, que el primer toro fue protestado de salida, algo inusual en Córdoba. Ni el saludo capotero de Finito a su primero tuvo la repercusión de debió de tener. Las cosas de esta Córdoba en ocasiones incompresible. El torito de color melocotón acudió al caballo con alegría. Al llegar al peto claudicó. Es el toro de nuestro tiempo. Finito tomó la muleta y realizó una faena bella. Retazos de buen gusto y preñada de una torería de otra época. Una estocada trasera y dos golpes de cruceta terminaron con la vida del astado de peluche. Morante anduvo a medias tintas con el segundo. Otro torete de capa jabonera que se apagó pronto. La tarde continuaba plana. El público seguía extraño, raro, sin romperse. Talavante vive un momento magnifico. Inédito con el capote se encontró con un animal, perfectamente lidiado por Trujillo, que le permitió desplegar su particular tauromaquia anárquica y de improvisación.

Salió el cuarto. Un toro de muy justa presentación. Un toro bien hecho y de bonitas hechuras a pesar de su justeza. Finito se rompió a la verónica. Meció el capote y enjaretó unos bellos lances a la verónica rematados con una hermosa larga cambiada por bajo. El animal acudió presto a la montura en el primer puyazo. En el segundo salió repuchado. Galopó en banderillas, lidiado con justeza por Antonio Manuel Punta. El público seguía frío, eso sí, por poco tiempo. Los cimientos de Los Califas iban a crujir una vez más en sus 50 años de historia. Finito cuajó la faena de la feria. Una labor completa de principio a fin. El toreo fundamental, el que de verdad hacer vibrar al público fue brotando de las muñecas del torero cordobés. Los muletazos fueron excelsos, sublimes, rotundos. El toreo fundamental se fue haciendo presente y los naturales resultaron ejemplares. Adelantando el engaño, tocando con suavidad para tirar del toro hasta más allá de la cadera. La faena tocaba la cima. Todo apuntaba a un suceso único. A una faena para el recuerdo, para la historia de Los Califas y, por qué no decirlo, para la historia del toreo. Pero surgió lo inesperado.

El demonio de la soberbia aparición por Los Califas cuando nadie lo había invocado. El público enardecido por la duración y rotundidad de la faena, comenzó a pedir el indulto del animal, provocado por un torero en un éxtasis pleno. La presidencia no consideró tal petición, puesto que el toro buscó las tablas en la postrimería de la obra. Juan Serrano desoyó al palco. Comenzó un reto absurdo entre palco y torero. Juan Serrano continuó toreando un toro muy venido a menos, pero seguía los vuelos de la muleta del torero. Los avisos fueron cayendo uno tras de otro. ¿Por qué motivo no sonaron los metales cada vez que asomó el pañuelo en el palco? El caso es que el tiempo marcado por el reglamento había pasado. Todo se cumplió.
El reto continuó de forma incomprensible. Juan Serrano en lugar de retirarse preparó al toro y lo despacho de una estocada a pesar de las advertencias de los alguacilillos y delegado gubernativo. Desacato doble. Curiosamente por no querer matar al toro, y otro posterior por matarlo, hecho inusual en la historia del toreo. El escándalo estaba servido. Lo que pudo ser un triunfo rotundo e histórico, quedo en la nada. El demonio de la soberbia se había salido con la suya. ¿Que motivó a Juan Serrano a cambiar una faena de rabo y convertirse en triunfador de la feria, a sembrar un escándalo a los 24 años de su alternativa? La autoridad no debe de ser jamás ninguneada y menos aún desobedecida. No hay que olvidar que vela por la fiesta, sus valores y el toreo. Desobedecerla es faltar el respeto a la fiesta. Lo demás, no importó.
FICHA DEL FESTEJO

Ganadería: Seis toros de Núñez del Cuvillo, muy justos de presentación. Los tres primeros se tapaban por sus capas melocotón y jaboneros, alguno impropio para una plaza de primera. De juego desiguales. Mejor los jugados en tercer y quinto lugar. El cuarto tuvo un juego excepcional en la muleta pero terminó rajado.  TOREROS: Finito de Córdoba,  (negro y oro). Ovación con saludos y ovación con saludos tras tres aviso. Morante de la Puebla,  (corinto y oro). Silencio y oreja. Alejandro Talavante, (azul marino y oro). Oreja y palma de despedida.INCIDENCIAS: Plaza de Toros de los Califas. Tercer festejo de la feria de Nuestra Señora de la Salud. Dos tercios de entrada en tarde primaveral. Entre las cuadrillas destacaron Javier Ambel, Juan José Trujillo de la cuadrilla de Talavante. 

5/30/2015

ORDEN DE LIDIA Y CUADRILLAS PARA LA TERCERA DE FERIA DE CORDOBA


FALLA EL TORO Y TODO SE DERRUMBA (Crónica de la corrida de ayer en Córdoba)


El toro es el pilar básico de la fiesta. Es el cimiento sobre el que se debe de sustentar una liturgia milenaria. Toda la lidia debe de girar en torno al toro. El hombre no debe de ser más que el oficiante de un rito ancestral. Sin toro, nada tiene importancia. Es un animal que por su fiereza dota al espectáculo de dinamismo y tragedia. Por ello, cuando el toro falla todo se derrumba como un castillo de naipes. El rito queda ayuno de su fundamento principal. Sin drama ni tragedia, el hombre pierde su halo de héroe y se convierte en un vulgar mortal. Ha sustituido la épica por un ballet artificioso, vacío y hueco. Es la degeneración del último rito vivo de la cultura mediterránea.

El pobre juego de los toros llegados desde Lo Álvaro, predio donde pasta la ganadería de Juan Pedro Domecq, convirtió a Los Califas en un templo donde se rindió culto, durante dos horas y poco más, al aburrimiento, y con ello a la máxima exaltación del bostezo. ¡Vaya con la corrida! Ya no es por su exigua y pobre presentación, que la tuvo, sino el huero contenido de unos animales que hacen un flaco favor a la tauromaquia de nuestros días. Animales sin alma, sin casta, sin fuerza. Todo lo contrario de lo que debe de ser un toro bravo.

El muestrario de los lidiados ayer en el coso de Ciudad Jardín es una clara muestra de lo que no debe de ser una corrida de toros. Es el toro moderno, el toro que demandan las figuras del escalafón para poner en valor su tauromaquia. Una tauromaquia basada en lo estético y la plasticidad donde la verdad está cada vez más difusa y nublada. La emoción está ausente tarde tras tarde, y ese sentido estético que su busca hoy aburre hasta decir basta a un público falto de educación taurómaca y desconocedor de los valores más ortodoxos de la misma. Es el sino y el mal de la fiesta. Para su regeneración es necesaria la recuperación del toro con raza y de toreros capaces de enfrentarse a ellos.

Si el toro falló de forma estrepitosa, otro factor vino a completar la tarde para que el tedio se adueñase de Los Califas. El siempre desdeñado viento hizo acto de presencia antes de partir plaza y no abandonó el recinto, por lo que era muy difícil, por no decir imposible, controlar las telas de torear. No obstante, este factor no debe de ser excusa; lo que verdaderamente dio al traste con la corrida no fue otra cosa que la falta de materia prima para el lucimiento, motivado por la falta de raza de los toros lidiados. Y ante ellos, ¿qué decir de los toreros? Poca cosa. Voluntad aparente y poco más. En su pecado llevan la penitencia. Ellos son los que solicitan y demandan el material para crear y expresarse. Luego se quejan, pero deben de hacer propósito de enmienda y replantear sus exigencias y demandas.

Abría cartel Francisco Rivera Ordóñez (me resisto a llamarlo Paquirri). Vino para encabezar la terna en esta temporada de su reaparición, sin que nadie lo haya llamado. Fuera de forma y con sus carencias habituales, Rivera estuvo en Córdoba, mató dos toros y hasta otra. En su primero, el mejor de la suelta, fue aplaudido por una faena que tuvo como nota predominante la colocación ventajosa y el toreo en línea recta. Los muletazos jamás fueron rematados atrás, haciendo el toreo al revés; es decir, de abajo hacia arriba. Una estocada trasera y un golpe de descabello pusieron punto y final a un trasteo que no acabo de remontar por los motivos antes comentados. En su segundo quedó inédito. Entre la falta de raza del toro y el viento que sopló fuertemente fue un querer y no poder, siendo silenciado al acabar su labor.

Morante es esperado siempre en Córdoba. Lo realizado por el torero de La Puebla del Río es difícil de olvidar. El espada lo sabe y siempre intentar dar lo mejor de sí mismo. Gesto loable singular a dudas. En su primero, un toro como sus hermanos v hueco de todo, quedó inédito con el capote. Luego en la muleta el viento comenzó a molestar. Morante, tras intentos de poder lucir en varios terrenos, optó por abreviar. Pinchazo y estocada siendo silenciada su labor. En su segundo hizo estremecer a los tendidos con su recibo capotero. Una fantasiosa larga afarolada de pie fue el prólogo a un ramillete de verónicas, ganando terreno a su oponente, que remató en los medios con media entre los aplausos de la concurrencia. Inició el trasteo por alto, con quietud y buen gusto. Luego nada de nada. Intentos, conatos, muletazos sueltos y poco más. Un trasteo que tuvo el denominador común de la tarde. Viento y falta de enemigo.


José María Manzanares es el máximo exponente del sentido estético en el toreo de nuestro tiempo. Pulcro, elegante. Todo lo tapa con su innata plasticidad, aunque el toreo profundo no aparezca como se debe de exigir a una figura del toreo. Recibió a su primero con unos lances elegantes. Tras un brillante tercio de banderillas donde saludaron Rafael Rosa y Luis Blázquez, el torero inició su faena logrando dos tandas de derechazos con su habitual elegancia. Cuando todo parecía encarrilado, el toro, haciendo gala de sus defectos, se echó derrotado y todo fue como un espejismo. En el sexto la misma tónica. Trasteo impregnado de belleza, basado sobre todo en la mano diestra. Manzanares baja mucho cuando torea al natural, pero ya se sabe, cuando no hay toro, nada tiene repercusión. Para colmo, usó mal los aceros y todo quedó en una cariñosa ovación de despedida. Tarde para el olvido. Esperemos que la feria cambie de tónica. El toro es la clave. La emoción pasa por la recuperación del toro.

Ganadería: Seis toros de Juan Pedro Domecq, justos de presentación, faltos de raza y de pobre juego.
TOREROS: Rivera Ordóñez, (azul rey y oro). Ovación con saludos y silencio. Morante de la Puebla, (azul rey y oro). Silencio y palmas. José María Manzanares, (negro y azabache). Silencio y palmas de despedida.
INCIDENCIAS: Plaza de Toros de los Califas. Segundo festejo de la feria de Nuestra Señora de la Salud. Tarde primaveral, de temperatura bochornosa y en la que el viento fue protagonista. Media entrada. 

5/29/2015

ORDEN DE LIDIA DE LA CORRIDA DE HOY


LA LIDIA IMPERFECTA (Apostillas a una crónica al uso)


MOÑAS Y DIVISAS

No respondió el público a la novillada de ayer en Los Califas. Mucho plástico rojo. Eso es malo para salir del bache. Muchos años con la queja de la ausencia de novilladas picadas y a la primera, zas. Poco público. Es el mal de una afición artificial y amante de los carteles de postureo mediático. La fiesta necesita aire fresco y las novilladas son claves para empezar a cambiar el ambiente actual, demasiado viciado por la falta de regeneración.

LOS VUELOS DEL PERCAL

A pesar de ser una vacada con un historial y trayectoria larga, la ganadería de Luis Algarra se presentó ayer en Los Califas. Los utreros jugados tuvieron una presentación desigual y la tónica común de la falta de raza. El mal de la cabaña de bravo en la actualidad. El toro de hoy, seleccionado para el tercio final, esta falto de ese punto de casta que da emoción a todo lo que se le hace. Sin emoción el espectáculo es de electroencefalograma plano.

PETO DE GUATA

Con la casa Chopera tuvimos la ocasión de disfrutar con la cuadra de Alain Boninjol. Caballos domados a la perfección para solventar de forma lúcida el tercio de varas. Con la actual empresa (FIT) estamos viendo las evoluciones de otra cuadra de categoría, la de Enrique Peña. Caballos ligeros y con una doma digno de elogio. Caballos toreros aptos para cubrir con categoría el primer tercio. Sólo hace falta que los piqueros, y sobre todo sus jefes de filas, estén por la labor de hacer que el tercio de varas sea lo que realmente es, una suerte de la lidia, y no un mero trámite.

BANDERILLAS DE LUJO

De categoría las cuadrillas en la tarde de ayer. Con capote y banderillas hubo detalles dignos de resaltar. Ambel lució tanto con los palos, como en la brega, al igual que Rafael Figuerola, que a pesar de las dificultades del sexto, lo lidió en el segundo tercio con ausencia solvencia.También destacó Montoliu que cada vez recuerda más a su padre.

TERCIO DE MUERTE

Los nuevos novilleros como los estudiantes cuando se les pone en un examen de matemáticas un problema complejo. Sumar, restar, multiplicar y dividir lo saben todos, ahora cuando la cosa se complica y hay que resolver una incógnita en una ecuación difícil, no saben como meterle mano. Con el novillo bobalicón que va y viene, pases y más pases de buen trazo y sentido de la estética. Luego con el animal que plantea alguna dificultad, al igual que con las ecuaciones, no saben por donde meterle mano.

MULILLAS DE ARRASTRE

Hoy están saliendo detractores y muchos críticos a la Puerta Grande de Lagartijo. ¡Qué insensatos y que criticones! ¿Qué piden a un chaval que hacía su tercer paseillo con picadores? El nuevo torero cordobés estuvo como tenía que estar. Ya progresara si se lo propone conforme vaya cogiendo más oficio. 



INICIO DE UNA CARRERA DE FONDO. (Crónica novillada de feria)


Luego nos quejamos. Siempre estamos hablando de la categoría de la plaza de toros de Córdoba. Que si de primera, que si de segunda. Que si se programan pocos festejos durante la temporada pese a la historia que tiene Córdoba en la tauromaquia. Que lo que ocurre en nuestra plaza no tiene repercusión alguna en el llamado planeta toro. Que si pitos, que si flautas. Pero la verdad es que tenemos nada más que lo que nos merecemos.

Temporadas clamando que no hay novilladas con picadores en Los Califas y este año que se incluye una, y rematada, en el ciclo ferial acude apenas un tercio de plaza. Lo que decían los viejos revisteros. La música y acá. Ayer la afición de Córdoba tenía que haber acudido a la plaza. Era una fecha propicia para reivindicarse y decir: aquí estamos. 

Varios eran los reclamos. Dos novilleros presentes en las grandes ferias y un torero de Córdoba que venía con un ambiente magnífico. Y ante eso, nada. Como siempre. Mucho plástico color almagra y vuelta a lo de siempre. Posiblemente una ocasión perdida para decir que Córdoba quiere toros. 

Luego viene la segunda parte, que no es más que la falta de criterio. Desde el palco hasta la banda de música, pasando por albero y tendidos. Si Córdoba quiere salir del lugar donde está, hay que caminar en un mismo sentido y tener las ideas muy claras. Medir todo con mesura y con coherencia. Mirar todo desde un mismo punto de vista y olvidarse de paisanaje y localismo. Córdoba tiene que buscar, y encontrar, el lugar que quiere ocupar en el panorama taurino. Lo de ayer fue un continuo despropósito. 

De entrada la novillada enviada por Luis Algarra tuvo muchas carencias. Tanto en presentación –cómo sería la desechada de Talavante– así como en su juego. Alguno chico. como el segundo, otros justos, caso del primero y sexto, otros destartalados y grandones como los corridos en cuarto y quinto lugar. Todos con la misma tónica de falta de casta, mal que corrompe el campo bravo, tanto es así que el tercero se echo teniendo que ser apuntillado. Ante ellos los toreros cumplieron a medias. 

Abrió plaza Ginés Marín que se mostró como un torero elegante, cuajado y con el oficio aprendido. En su primero, al que recibió de manera pulcra con el capote, le enjaretó una faena que tuvo limpieza y temple. Mejor por el pitón derecho donde cuajó dos tandas con empaque. Al natural bajó el diapasón. La colocación ventajista y la sosería del novillo hicieron que todo se fuese diluyendo poco a poco. Volvió a elevar la faena en las postrimerías de la misma, con una ceñidas bernardinas que le sirvieron, tras una estocada, para cortar la primera oreja de la tarde. En su segundo cambió la decoración. Los novilleros de hoy saben torear, claro que sí, pegar muletazos con temple y gusto, lo saben hacer y algunos, caso de Marín, muy bien. Lo malo es que el concepto de lo que es la lidia les queda muy lejos. Un mundo le costó a Marín sacar jugo a su segundo. Un animal muy a la defensiva y al que costaba tomar los engaños. Ante animales así cabe el dominio y el poder. Luego, si se puede, el toreo. Siempre fue así. Ginés estuvo con ganas, y fue muy al final del trasteo cuando pudo con su oponente. El esfuerzo no quedó en balde. Tras matar de forma rápida el público le pidió una oreja que le fue denegada por el palco dando una vuelta al ruedo. 

Varea estuvo frío. El torero castellonense venía con la etiqueta de figura entre los de su escalafón, pero en Córdoba no lo puso de manifiesto. Mejor en su primero al que capoteó con variedad en los lances de recibo. Con la muleta estuvo correcto en la forma, pero sin profundidad. Cierto es que el novillo colaboró poco, debido sobre todo a su falta de casta, pero también hay que decir que tampoco era imposible. Lo de su segundo fue algo impropio para alguien que está empezando. Tras un conato de inicio de faena y a encontrarse con un oponente poco colaborador, que se defendió motivado por la poca fuerza, se fue por el acero y acabo con una actuación que no será recordada entre los asistentes a Los Califas.

Lagartijo fue el triunfador del festejo. Cierto es que contó con el público muy a favor, pero también es verdad que el joven torero cordobés hizo todo lo que estuvo en su mano por agradar y triunfar en su presentación con picadores en Córdoba. La faena a su primero fue breve. Tras un estético inicio por bajo, le plantó cara por el pitón derecho consiguiendo una tanda muy aplaudida. Cuando todos esperaban que el trasteo fuese a mayores, el novillo, evidenciando una gran falta de raza, se echó de forma bochornosa, tanto es así que el novillero local no pudo hacer nada más ante él. ¿Qué pudo evitarlo cambiándolo de terrenos? Tal vez. Si lo hubiera sacado a los medios, quizás el animal alejado de su querencia hubiera respondido de otra manera, pero no lo sabremos ya que Javier, optó por dejarlo entre las dos rayas del tercio. En su segundo vino lo mejor. Lo recibió con lances genuflexos que tuvieron gusto y empaque. Brindó al público la faena que comenzó con doblones por bajo que volvieron a tener gusto. Inició el torero fundamental con la mano derecha en dos tandas que tuvieron largura, temple y donde mostró su personalidad. Bajó de tono con la izquierda, colocado muy al hilo del pitón, aunque algún muletazo tuvo largura y buen gusto. El animal fue apagándose y tuvo que recurrir al toreo de cercanía para mostrar su ansia por el triunfo, ansia que tal vez fue motivo por el que volvió a equivocar terrenos. Estocada y dos orejas al esportón. ¿Excesivas? Puede ser. Ahora solo quedar seguir siendo constante. Que este triunfo no sea vehículo para el relajo. Esto no ha hecho más que empezar. El camino es largo

FICHA DEL FESTEJO:
Ganadería: Seis novillos de Luis Algarra, desiguales de presentación y descastados en líneas generales. Los mejores, con matices, los corridos en primer y sexto lugar.
TOREROS: Ginés Marín, (rosa pálido y oro). Oreja y vuelta tras petición. Varea, (verde botella y oro). Silencio y silencio. Lagartijo, (azul pastel y plata). Silencio y dos orejas.
INCIDENCIAS: Plaza de Toros de los Califas. Primer festejo de la feria de Nuestra Señora de la Salud. Tarde primaveral y calurosa. Un tercio de entrada. Lagartijo salió a hombros por la Puerta de Los Califas.

Fotos: FIT

5/27/2015

LA NOVILLADA DE HOY


GANADERÍA:

LUIS ALGARRA POLERA
Divisa: Morada y blanca
Señal de oreja:  Rajada la derecha, hendido en la izquierda
Antigüedad: 22/05/1983
Finca:  La Capitana (Almadén de la Plata) y Cortijo la Cigüeña (Aznalcazar)
La ganadería de Luis Algarra sustituye a la anunciada de Toros de Talavante. Tiene su origen  en una de las partes en que se dividió la del Duque de Tovar, concretamente en la que correspondió a Ignacio Figueroa Bermejillo. Este señor la vendió a los hermanos Mariano y Francisco Pelayo Navarro quienes la transfirieron en 1960 a Andrés Parladé Marín. En 1963 la adquirió Salvador Algarra del Castillo, abuelo de los actuales propietarios, quien en 1965 sustituye la parte que compró a los herederos de José Enrique Calderón por un lote comprado a Benítez Cubero. En 1975, ya a nombre de Luis Algarra Polera, es eliminada la sangre originaria de Benítez-Cubero siendo sustituida por un lote de ganado procedente de Juan Pedro Domecq y Diez de origen Parladé-Tamarón-Conde de la Corte.

TOREROS:

Ginés Marín Méndez - GINÉS MARÍN.

Nació en Jerez de la Frontera (Cadiz) el día 28 de marzo de 1.997.
Debutó en público el día 22 de abril de 2012, haciéndolo con los del castoreño en la plaza de Olivenza  (Badajoz), el 9 de marzo de 2014, teniendo como compañeros a Posada de Maravillas y Luis Manuel Terrón, estoqueando utreros de El Freixo, propiedad de Julián López 'El Juli', donde cortó cuatro orejas.
La temporada pasada actuó en 13 festejos, cortando un total de 17 orejas y un rabo. En la presente ha actuado un total de 9 tardes, la última en Nimes donde resulto herido y cortó dos orejas. Se presenta en Los Califas donde reaparece tras el percance sufrido el pasado día 23 en Nimes.
Es apoderado por Cutiño y Simón Casas.

Jonathan Blázquez Rovira "VAREA".
Nació en Almanzora (Castellón), el día 19 de noviembre de 1.993.
Hace su presentación en público el día 18 de marzo de 2011. Debuta con los montados el día 24 de marzo de 2014 en Castellón, acartelado con Vicente Soler y Jorge Expósito ante novillos de Tomás Prieto de la Cal, cortando una oreja al último de la tarde.
En 2014 actuó en 12 festejos con un balance total de 22 orejas y un rabo. En la presente lleva un total de 8 festejos, el último el pasado 23 de mayo en Nimes. Se presenta en el Coso de Los Califas.
Lo apodera Santiago López.

Javier Moreno Sanz "LAGARTIJO".
Nació en Córdoba el día 11 de marzo de 1992. Lleva sangre de dinastías toreras de mucha solera de la ciudad califal.
Se presentó ante el público el día 13 de junio de 2009. Tras unas intensas campañas sin picadores, donde evidenció un buen concepto y sobre todo una personalidad unica, debuta con picadores el pasado día 9 de mayo en Utrera, donde mató novillos de Torrestrella en compañía de Curro Durán y Álvaro Lorenzo cortando dos orejas y dejando una magnífica impresión.
Su última actuación fue el pasado 15 de mayo en Osuna, donde en compañía de Curró Durán y Joaquín Galdós volvió a cortar dos orejas antes unos bravos utreros de Julio de la Puerta.
Se presenta como novillero con picadores en Los Califas, donde la pasada temporada fue el único torero vestido de luces que consiguió salir por la puerta grande.
Lo apodera Francisco Manuel Pla





LOS RELATOS DE RAFAEL EL VAQUERO. MADRILEÑO, UN TORO DE UN ENCASTE CRUZADO


Camino presuroso por el Paseo de la Victoria. La antigua caseta del Circulo de la Amistad, hoy reconvertida en establecimiento hostelero de moda, el kiosco de la música y la Pérgola del Duque de Rivas son los únicos elementos urbanos en un frondoso jardín. La arboleda es variada y las estilizadas palmeras se mecen por el viento. No cabe duda que pasar por la Victoria nos trae la nostalgia de las antiguas ferias de mayo y septiembre. El paseo se convertía en un poblado urbano, donde las casetas y calle del ‘infierno’, se aposentaban durante los ciclos de mayo y otoño. Aquella feria tenía su aquel. Tenía un ambiente decadente en una ciudad que trataba de salir de su peculiar ostracismo. Hoy sería inviable ubicar allí la feria. Los vecinos tienen derecho al descanso y aunque en ocasiones el Arenal es un completo extravío, es lógico, que la feria, en el céntrico Paseo de la Victoria, sea un recuerdo cada vez más lejano.

            En días laborables las gentes caminan presurosas. Su andar es mecánico, frío y automático. No se disfruta de la ciudad. Tampoco de esas cosas que siempre están ahí para disfrute de nuestros sentidos. Es el modo de vida de una sociedad que vive en un mundo preocupado y imbuido en sus problemas cotidianos. Todo gira en torno al trabajo, las prisas, el reloj... Es el agobio de nuestro tiempo. Eso que llaman 'stress'. La Puerta de Gallegos, antaño entrada a la ciudad, es hoy uno de los accesos al centro urbano y comercial de Córdoba. Por la calle Concepción nos adentramos poco a poco de forma imperceptible en ella, hasta llegar al boulevard Gran Capitán, donde se alza esbelta la torre ochavada de San Nicolás y perdura el recuerdo del Mercantil, tan conocido y cantado por Pepe Marchena en su Romance a Córdoba.

            Por Gondomar, justo a la altura donde estaba el Club Guerrita, me topo con Rafael que camina como un hidalgo. Su porte a pesar de los años continua intacto. Va despacio, camina dirección a las Tendillas sin prisa, pero tampoco sin pausa, tanto que me cuesta cierto trabajo darle alcance.

            - ¿Dónde irá usted a estas horas?
            Vuelve la cabeza y su rostro muestra una mueca de sorpresa y también de alegría. La verdad es que llevamos una temporada sin vernos. Denota su gesto satisfacción al verme.
            - Hombre, que alegría me da verle. Está osté más perdió que el barco el arroz. ¿Se vende caro, eh?
            - Pues la verdad es que si, que llevamos tiempo sin saludarnos, ni hablar de toros, así que ya que estamos vamos a tomar una copa de vino a algún lugar que nos pille cerca.

            Caminamos por Gondomar hasta llegar a la plaza de las Tendillas, allí podemos apreciar como un establecimiento hostelero de solera, ha reabierto sus puertas. Eso sí, remozado y adaptado a nuestros tiempos. Al traspasar unas de sus puertas se puede apreciar en una vitrina, un rutilante terno verde botella y oro. Bonito detalle que nos demuestra que la afición del toro continua estando presente.
            Nos sentamos en una de sus mesas. Veo que Rafael no está del todo a gusto. La modernidad de la decoración del remozado gran bar, no es de su gusto.

            - Amigo, que esto está mu fino. ¿A ver si nos van a dar luego un sartenaso con la cuenta?
            - No se preocupe Rafael, nos cobraran lo que nos tengan que cobrar, pero tranquilo, hoy invito yo.
            Pido un par de copas de fino de la tierra y un lomo del Valle de los Pedroches que está que quita el sentido. Rafael alza su copa y dice con solemnidad:
            - Por dos amigos que se encuentran tras un breve, pero a su ves largo espasio de tiempo.
            Le río la gracia. Golpeo suavemente el fino cristal de su catavino con el mío. Tomamos un sorbo de vino, que a las horas del aperitivo es más que gratificante. Lo veo ya más relajado, más tranquilo. A las personas de su edad, cuando se sacan de sus lugares habituales, o querencias, tardan más tiempo en estar distendidos. Cuando menos lo espero me sorprende con una de sus preguntas
            - ¿Qué fotos me lleva osté en el sobre hoy?
            - Pues unos toros en el campo, para no perder la costumbre. Las hice hace tiempo en 'La Alamiriya' y las más bonitas las he pasado a papel para decorar la bodega de un amigo. Mírelas Rafael. Las mira detenidamente. Escruta minuciosamente las hechuras de los toros fotografiados.
            - Son bonitos Rafael, ¿no? Puros de la casta 'arranz'.
            - Si que son guapos los bichos. Pero le tengo yo que desir a osté una cosa. Eso de casta pura como que no. La mayoría de las ganaderías que hoy tienen tanto predicamento entre los afisionaos que se proclaman toristas, y que se disen puras de sangre, son producto de cruses y más cruses. ¿Cómo formo Visente José Vázquez su ganadería? Por crusando de aquí y de allí, incluso luego en la época del rey Fernando la vorvieron a crusar con Jijones de Colmenar. Luego cuentan que hasta el Duque de Veragua les puso hasta un beserro de Miura. ¿Santacoloma? Pos saltillos por un lao e ibarreños por otro, aunque unos se parescan más a los primeros y otros a los segundos. ¿Los patasblancas? Pos igual: veraguas por madres y santacolomas, ya de por si producto de un cruse, por padre.
            - Ya Rafael, es así. Todo tiene su génesis ¿no?
            - Pos sí. Y estos cruses tienen unos resultados, a veses inesperados, que son magníficos. La ganadería de Martínez Benavides era una de ellas. La formó don Pedro Pascual de Gandarias y Urquijo en 1940 con reses vasqueñas que elimino y sustituyó por otras de sangre 'grasiliano' prosedentes de José Escobar. Algunos años después compro a su pariente don Antonio Urquijo de Federico un toro de nombre "Gamón" y en 1950 le volvió a comprar sincuenta vacas, algunas llenas, de sangre de 'murube'. Al prinsipio se llevo separado, pero a la larga se hisieron cruses entre una sangre y otra, dando mu buenos resultados.

            Interrumpe y bebe de nuevo un sorbo del dorado caldo. Lo saborea y continua.

            - Luego en 1965 la compró don Francisco Martínez Benavides que la trajo desde Toledo hasta las fincas 'El Torilejo', 'La Cruz del Madroño' y 'El Parralejo' en el término de Posadas. En sus manos había ramas puras de una y otra rama, así como otras resultado de los cruses entre la dos. Aquello salía bravo y era del gusto de los figuras, mu al contrario que en la época de Gandarias que tenía sierta fama de duresa.
            - Es cierto. Con muchos toros de Benavides se hicieron faenas de mucha categoría y repercusión. No hay nada más que acordarse de Ortega Cano y Rafael de Paula con los toros sobreros "Cabecero" y "Corchero", en 1985 y 1987 respectivamente. Dos toros bravos de verdad.
            - Efectivamente, pero bravo de verdad, pero bravo fue 'Madrileño'.
            - Claro, 'Toro de Oro' del Circulo Taurino de Córdoba en 1973. Era un crío pero recuerdo haber visto la corrida.
            - Yo me acuerdo como si fuera ayer, pos entonses trabajaba en esa casa como vaquero. ¡Cómo se me va a orvidá!
            - Pues cuente Rafael, que yo estaba muy chico y solo tengo recuerdos vagos.

            Pido otras dos copas de vino de la tierra que nos son servidas con celeridad y en esta ocasión son acompañadas por un buen queso curado rociado con un aceite de oliva que le dá un brillo genial.

            - Yo llevaba poco tiempo trabajando ahí. El toro se embarcó sin ningún tipo de problema, pero a la hora de bajarlo del camión ya comensó a dar problemas.
            - ¿Y eso Rafael?
            - Pos ná, que se arrancaba a cualquier cosa. Es más, se quiso calmarlo con un chorro de agua fría y el animal se arrancaba tirando cornás al liquido que salía de la manguera. Al final se tranquilisó y se dejo en un corral aparte de sus hermanos, eso sí, con dos mansos que resibieron de lo lindo.

            Rafael interrumpe su relato. Toma un trozo de queso y una gota de aceite, puesto para dar ese brillo que despierta gula, cae sobre su blusón color vainilla.

            - ¡Me cago en la leche puta¡ La que me va a liar mi Lola, que me lo he puesto esta mañana, con el tute de planchar que se pega la chiquilla.
            -No se preocupe, que pido un poco de quitamanchas y lo solucionamos rápido.
            Nos traen un poco de quitamanchas y como un improvisado mozo de espadas, trato de arreglar el desaguisado.
            - Venga Rafael, a esperar que se seque el polvo, lo cepillamos y verá usted como se quita, pero mientras tanto siga usted largando.
            - Bueno, la corrida se dio el día 25 de mayo de 1973. Los toreros fueron Antonio José Galán, José María Manzanares, que se presentaba, y José Luis Galloso que formaba pareja entonses con el de Alicante. El toro salió en cuarto lugar, dio 509 kilos de peso y desde que salió se vio que tenia motor. Galán lo capoteo con gusto y el animal tomó tres varas con alegría de Mateo Sánchez. Galopó en banderillas y tras brindar a don Baldomero Milla Gracia, el de Bujalance le cuajó una faena a su estilo, pero vibrante y de mérito. El toro no se cansaba de embestir, no paraba. Era un tren, hoy se le hubiera pedió en indurto con toa seguridad. Pos bien, a la hora de matar y como era costumbre, Galán tiró la muleta y entró a por uvas a cuerpo limpio. 'Madrileño', como bravo que era, se trago la muerte y el matador tuvo que usar el recurso del verduguillo, acertando, eso sí, al primer golpe.
            - Yo recuerdo la gente como loca Rafael. Aquello no me parecía una cosa normal. Quede marcado por aquel recuerdo. Como la gente que asistió esa tarde a los toros vibró con la conjunción entre un torero valiente y un toro bravo de verdad.
            - Aquello era el manicomio. Galán cortó el rabo, a 'Madrileño' le dieron las mulas la vuerta al ruedo, el mayoral salió a saludar y los tres toreros brindaron una gran tarde de toros. Porque si 'Madrileño' se llevo la parma, sus hermanos no le quedaron atrás y permitieron cortar siete orejas y un rabo.
            - En fin una bonita tarde de toros para recordar Rafael.
            - Y ahora voy a lo que iba desde antes de empesar cuando salió lo de los encastes puros. 'Madrileño' era un toro crusao mitad por mitad. La madre era 'Madrileña', pura de Urquijo, y el padre era el semental 'Galleguito' que tenía sangre 'graciliano' a través de Escobar. ¿Vé osté los misterios de los toros de lidia? Don Francisco Martínez Benavides llevaba una línea pura de cada rama y luego una crusá de ambas.

            Rafael como siempre es un maestro en el relato. Siempre ilustrativo y con conocimiento. Su experiencia en el campo fue muy extensa y su saber sobre este enigmático animal máxima. Apuramos el aperitivo y salimos calle Claudio Marcelo abajo cada uno para su casa. Nos despedimos y nos emplazamos para otro día. Espero que no tarde mucho en volver a departir una copa de fino con él.