5/24/2011

OREJA PARA ORTEGA LA TARDE DE SU DEBUT


GANADERIA: Seis utreros de “Fuente Ymbro” bien presentados aunque desiguales entre sí. Su juego fue variado y desigual. Bravo el primero, bruto el segundo, noble el tercero, corto aunque sin peligro el cuarto, soso aunque noblote el quinto y noble con calidad, de más a menos, el sexto.
TOREROS: JUAN DEL ALAMO (grana y oro). Estocada baja (ovación con saludos tras aviso) y estocada y seis descabellos (ovación con saludos tras aviso).
VÍCTOR BARRIO (verde botella y oro). Estocada caída (palmas) y pinchazo y estocada corta baja (palmas).
JUAN ORTEGA (caldera y oro). Media estocada (ovación con saludos) y estocada (oreja).
INCIDENCIAS: Plaza de toros de Córdoba “Coso de Los Califas”. 2ª de abono. Novillada con picadores en tarde soleada y calurosa. Un cuarto de entrada. Destacó Manolo Peña en la brega del sexto. José Muñoz y Paco Gómez Algaba banderillearon con categoria a este mismo novillo.

Sobre el papel el cartel de esta novillada tenía muchos atractivos. La presencia de dos de los novilleros más avezados del escalafón inferior, Del Álamo y Barrios. La presentación con los montados del alumno de la Escuela Taurina del Circulo Taurino de Córdoba, Juan Ortega. Y la vuelta a Los Califas de un encierro de “Fuente Ymbro”, propiedad de Ricardo Gallardo, eran atractivos más que suficientes para que el aficionado acudiese a la plaza. Una vez más el público falló. ¿Qué es necesario para que la gente vaya a los toros en Córdoba? Ante un cartel tan interesante solo un cuarto de plaza se cubrió en su aforo.
Luego lo acontecido en el ruedo no fue lo esperado. En primer lugar porque la novillada dejó mucho que desear para las expectativas que siempre levanta esta ganadería. Hubo de todo en los novillos jugados, pero la tarde nunca levantó el vuelo y el aburrimiento se hizo patente en los tendidos.
El caso es que la tarde no comenzó de mala manera. El primer novillo, que hizo cosas de manso como dolerse en el caballo y berrear, rompió en la muleta y brindó a Juan del Álamo unas arrancadas, no pocas, nobles, con clase, recorrido y transmisión. El salmantino, que ya mostró sus intenciones en el capote, tardó una eternidad en darse cuenta de la bonanza de su oponente. Cuajo un trasteo desigual, con muchos altibajos y en el que primo la cantidad más que la calidad que pedía el “fuenteymbro”. Mato de una estocada baja y el público le ovacionó por la voluntad más que por otra cosa. El novillo le había ganado la pelea.
En su segundo, un animal sosote y de media arrancada, le hilvanó un trasteo enfibrado, con muchas ganas, voluntarioso, bullidor y poco más. Los espectadores, especialmente los discapacitados de PROMI a quien brindo la faena, se lo agradecieron. Es más, si hubiese estado acertado con la espada incluso hubiera cortado una oreja, pueblerina, pero oreja, pero manejó de forma deficiente el descabello y volvió a ser aplaudido. Feo el gesto de querer iniciar una vuelta al ruedo, que nadie le pidió, por una labor tan anodina.
Se esperaba a Víctor Barrio tras su pasada comparecencia en Madrid. No ha tenido suerte en el sorteo. Se ha llevado con diferencia el peor lote de la tarde. En el primero, un animal que cabeceó y le planteo más de un problema, poco pudo hacer. Solo mostrar su voluntad. Lo intentó por activa y por pasiva pero siempre se estrelló con las condiciones adversas del utrero. Tras ver que aquello no tenía solución opto por dar por finalizada su labor.
En el quinto, mientras aguantó, pudo verse al torero que se esperaba. Un par de tandas con la derecha, con quietud y temple, pueden ser destacadas. Luego el novillo se fue viniendo abajo hasta quedar completamente parado y poco más pudo hacer.
Se presentaba con los del castoreño Juan Ortega, que tantas esperanzas ha levantado entre la afición local. Ortega tiene aún muchas lagunas en el oficio, pero también un concepto muy bueno de lo que es el toreo. Con el capote destacar un quite por delantales, añoranza ‘pireista’, y un vistoso galleo por chicuelinas en el sexto. Con la tela roja no estuvo acertado en el tercero. Se equivocó en distancia y planteamiento y acabó ahogando las embestidas del animal. Quizá la responsabilidad del debut le pesara en exceso.
En el sexto, con el que ya ha quedado apuntado anduvo solvente con el capote, vino el Juan Ortega que se esperaba. Ese torero de corte elegante que entusiasmo la pasada campaña y del que se espera vuelva a encender la mecha entre la afición cordobesa. Faena que tuvo buen gusto y torería, con muletazos que tuvieron un sello muy personal. Mató de forma contundente y una oreja, con mucha justicia y de peso, fue a parar a sus manos.

2 comentarios:

Eloy Fernández Bretones dijo...

Bueno, por partes.Normalmente estoy de acuerdo en casi todo con usted, pero eso, casi.

Un cuarto de esta plaza son 4000, para lo que es la ciudad y una novillada (ojo, que e suna novillada, buena pero una novillada), no está del todo mal.
La verdadera dimensión de la afición viene a partir de mañana.

Juanito dijo...

Desde luego es poco publico pero el tirón de los novilleros de hoy no es lo mismo de los de hace treinta o cuarenta años, actualmente solo les importa a sus mentores sumas novillas para que tomen cuanto antes la alternativa y para el resultado artístico y de publico, hubiese sido preferible que el cartel fuese de cordobeses.