7/30/2012

ENCASTES EN PELIGRO.



El otro día tuve la dicha de presenciar una novillada más que interesante. He de confesar que acudí expectante a Sevilla. Quería ser testigo “in situ” de la presentación de dos paisanos en la Maestranza. Fui a ver las evoluciones de dos jóvenes toreros que han levantado expectación en Córdoba. Hasta allí fui y casualmente me encontré con el juego más que notable de unos animales de una ganadería también cordobesa. Los erales con el hierro de “La Quinta” estuvieron presentados correctamente de acuerdo, eso si, a su encaste de “santacoloma”, una muestra más que en tamaño no va el trapío. Eso fue la fachada, por dentro tuvieron un juego en que predomino la movilidad, clase, raza y bravura. A la postre el juego de los erales de “La Quinta” se convirtió en el protagonista de una noche de verano a la orilla del Guadalquivir.
Y aquí es donde viene la pregunta ¿Por qué el encaste de “santacoloma” esta siendo apartado del gran circuito pese a su juego? La respuesta no es otra que precisamente por lo mostrado en Sevilla. Por su juego variado e imprevisible, juego que rompe la tónica de lo que se pide hoy; juego que no admite fallos; juego que no admite medias tintas;  juego dinámico y exigente. En resumidas cuentas, un juego vistoso para el espectador, pero que exige a los profesionales un esfuerzo extra para lo que están acostumbrados.Tanto es así que no solo los aspirantes a toreros naufragaran ante tanta bravura, las cuadrillas, alguno que otro avezado en empresas mayores, también pasaron una seria prueba ante los cárdenos erales.
No obstante a todo esto, el espectador pronto se olvida de todo, y nada dice cuando se le vuelve a imponer el toro imperante. El bobo, fofo, flojo, desrazado, parado y “domecqticado”. El aficionado es minoría y sus demandas solo son atendidas en contadas ocasiones y cuando lo son. El sistema vuelve a imponer tarde tras tarde el toro apto para sus intereses, marginando todo aquel encaste o ganadería incomodo para los mismos. No es solo la sangre procedente de “santacoloma”, es toda aquella no apta para lo que se ha dado en llamar el toreo moderno. "Veraguas" y "conchaysierras", " vega-villares" o "saltillos""albaserradas", "atanasias""coquillas", e incluso algunas tenidas de antaño como toreristas caso de “nuñez” o “cubero”, todas están en serio exterminio étnico. Ya han terminado en el matadero unas pocas de vacadas con solera e historia. Ganaderías y encastes que no gozan de protección alguna y que su perdida menoscaba de forma grave la biodiversidad de la cabaña brava. Y mientras tanto el espectador calla y tolera, el aficionado protesta y no es escuchado, la prensa oficial mira hacia otro lado haciéndose la tonta y el sistema impera a sus anchas imponiendo una fiesta cada vez más descafeinada a todos. Lo malo que quien pierde no es nada más y nada menos, que la fiesta de los toros en sí.

Foto: Una vaca con el histórico hierro de Saltillo otea en el horizonte su crudo futuro.

2 comentarios:

Juanito dijo...

Me encanta cuando estar en vena de gran cronista, y a muchos que no a ti les cuadra perfectamente el refrán "Nada es verdad ni mentira todo es del color conque se mira" y tal y como están las cosas los refranes los aplican según sus intereses.

Salvador Giménez dijo...

Gracias Juan por tus palabras. No hago nada más que expresar lo que creo que es verdad.