7/27/2012

LOS DE LA QUINTA MARCARON LA NOVILLADA EN SEVILLA.


GANADERIA: Seis erales de La Quinta, bien presentados y de buen juego en líneas generales. Bravos, encastados y con movilidad. Los mejores 3º y 4º, especialmente este último. El peor sin ser malo, el 6º, que fue siempre a su aire. Buena novillada para el ganadero.

NOVILLEROS: MANUEL RODRIGUEZ (azul turquesa y oro), de Ecija. Silencio y vuelta.
Javier Moreno “LAGARTIJO” (blanco y oro), de Córdoba. Silencio tras aviso y ovación con saludos.
RAFAEL REYES (sangre de toro y oro), de Córdoba. Silencio tras dos avisos y silencio tras aviso.

INCIDENCIAS: Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballeria de Sevilla. Cuarta novillada sin picadores del ciclo de festejos de promoción. Tres cuartos de entrada en noche de agradable temperatura con un viento que molestó a los toreros. Destacar entre las cuadrillas a José Múñoz, Rafael Figuerola y “Currito” en la brega, y a Paquito Gómez y Tornay con las banderillas, este último saludó montera en mano. El subalterno “Niño de Osuna” de la cuadrilla de Manuel Rodríguez, resultó herido por asta de toro en la lidia del primero, presentando una herida limpia de veinte centímetros de la que fue operado y trasladado a la clínica “Sagrado Corazón” de la ciudad hispalense. Pronóstico menos grave.

Se cerró el ciclo de novilladas para nóveles en Sevilla. Y lo hizo con un festejo que llevaba un cierto sabor cordobés. No obstante se presentaban en la Maestranza los cordobeses, Javier Moreno “Lagartijo” y Rafael Reyes, ante novillos de la también cordobesa vacada de “La Quinta”, la cual pasta en el término de Palma del Río. Este hecho hizo que fueran muchos los desplazados desde la ciudad de los Califas, para presenciar un espectáculo que había levantado mucha expectación por la esperanzadora, y recién empezada, trayectoria de los dos chavales cordobeses.
La expectación se convirtió en decepción. No por la actitud mostrada por ambos, si no porque las cosas no rodaron como todos hubieran deseado. Tanto “Lagartijo”, como Reyes estuvieron con ganas, tratando de hacer las cosas bien y de desarrollar sus formas artísticas ante el toro, pero todo quedo en agua de borrajas. Y todo, con toda seguridad muy a pesar de ambos, debido a que la novillada de “La Quinta” les exigió mucho más oficio y rodaje del que los dos toreros tienen al día de la fecha. Es lo que tiene la bravura y la casta. Su exigencia. El bravo precisa firmeza, mando y sobre todo oficio. La casta necesita eso y si no es domeñada, desborda a cualquiera. Por eso, este encaste de santacoloma, está siendo apartado de los grandes ciclos feriales y de las grandes plazas. Está sangre pide toreros que domen su indómita bravura, toreros solventes y capacitados para poder con sangre brava. Los dos toreros de Córdoba aún tienen mucho camino que recorrer, mucho. Con afición y ganas, como la que mostraron anoche, quizás,  y si no se acomodan en el toreo moderno, puedan el día de mañana ser de esos espadas que sean capaces de cuajar faenas macizas a encastes como el de santacoloma y todos aquellos que conservan lo que jamás debió de perder el toro bravo.
Abrió cartel el ecijano Manuel Rodríguez, que a la postre fue el único que pudo pasear el redondel por una faena compuesta al segundo de su lote, un gran novillo. El astigitano anduvo saleroso con el capote y cuajo un trasteo interesante. Sobre todo por su contenido estético aunque carente de profundidad. El novillo sin lugar a dudas mereció mucho más dejando a Manuel Rodríguez en la evidencia de que el toreo cuando se tiene un animal bravo y encastado, es mucho más que pegar pases y componer la figura.
Cerrar estas líneas mostrando nuestra felicitación al ganadero, Alvaro Martínez Conradi, por el gran juego mostrado por sus animales en Sevilla. Es lo que debe de ser el toro, no lo que nos quieren hacer tragar otros.

Fotos: Enrique Elias

2 comentarios:

cartujanillo dijo...

Muchas gracias por la crçonica, me alegro por el ganadero y por el encaste!

Saludos.

Cartujanillo (www.reflexionandoalaveronica.blogspot.com)

Salvador Giménez dijo...

No hay porque darlas. Había cierta expectación, y como yo también estaba expectante, pues ahí está. Lo mejor sin duda el cuarto novillo, excelente.