7/28/2019

NADA NUEVO BAJO EL SOL



El sistema empresarial de hoy en día es una gran lacra para la fiesta de los toros ya que solo piensa en sus intereses y no en los del espectáculo, que poco a poco va cayendo en una sima


La temporada taurina está en todo lo alto. Quedaron atrás los puertos de primera categoría de Sevilla y Madrid. Pamplona también pasó, eso sí, con un público muy cambiado, ya excesivamente festero y con poco rigor.
Pamplona fue una feria donde se lidiaba un toro imponente en conjunto; hoy solo importan kilos y pitones. Lo demás poco va importando, sobre todo ese concepto abstracto llamado trapío.
En la capital del viejo reino de Navarra se premia con benevolencia cualquier cosa. Sobre todo lo que capte la atención de un público cada vez menos entendido y heterogéneo.
Un público al que solo importa que el toro caiga pronto de la primera estocada, sin importar para nada ejecución de la suerte, ni la colocación del acero. Si esto ocurre, el espada de turno tiene los trofeos asegurados.
A pesar de todo, paradójicamente, Pamplona aún pesa en estos tiempos. Un triunfo en su plaza puede servir para que las puertas de los despachos se abran de par en par y sea un salvoconducto para un buen número de contratos, en detrimento de otros espadas que triunfaron con más rotundidad en plazas como Sevilla o Madrid.
Son las cosas de nuestros tiempos. Antaño un triunfo en Madrid podía arreglar una temporada; hoy abrir la puerta grande de Las Ventas no es garantía de nada.
PLAZAS OTRORA DE POSTÍN Y TRADICIÓN HAN PERDIDO SU CARISMA POR GESTIONES NEFASTAS

La lesión de Roca Rey ha motivado que muchos carteles, hechos en ocasiones con mucha antelación, se hayan descompuesto por la inesperada baja del torero peruano. Su maltrecho hombro ha dejado muchos huecos en el aire y se esperaba, en esta temporada llamada a ser de renovación, que fueran cubiertos por espadas que vienen empujando y que han ratificado su buen momento en plazas importantes.
Pero, desgraciadamente para la fiesta en sí, no ha sido como se esperaba. Los huecos de Roca Rey han sido cubiertos por espadas con años de alternativa y cuyas carreras son gestionadas por empresarios que forman parte del entramado del sistema que maneja a su antojo todo lo que ocurre en el planeta de los toros.
El sistema empresarial de hoy es una gran lacra para la fiesta de los toros ya que solo piensa en sus intereses y no en los del espectáculo, que poco a poco, por su avaricia y despotismo, va cayendo en una sima de la que será complicado que salga.
Los grandes trust manejan sin escrúpulo todo. Son a su vez gestores de plazas, apoderados de toreros y, en algunas ocasiones, hasta ganaderos. Forman un circuito muy cerrado en el que es complejo entrar, y que como ya ha quedado dicho, solo piensa en sus intereses, intentando obtener el máximo beneficio posible arriesgando cada vez menos.
De ahí que no apuesten por el futuro, cerrando puertas a los que empujan y cercenando de las ferias que organizan algo tan vital para la fiesta como son las novilladas y promoción de todos aquellos que empiezan en este mundo de los toros.
Plazas otrora de postín y tradición han perdido su carisma por gestiones nefastas de este sistema impuesto. Ferias donde se organizaban varios festejos mayores no hace mucho, hoy solo abren sus puertas cuatro o cinco ocasiones al año, y son muchas, como el caso de Córdoba, El Puerto de Santa María o incluso Linares, donde esta temporada la feria de San Agustín, tal vez se quede sin toros.
Los valores y tradiciones se van perdiendo. Antes los carteles se organizaban con un torero veterano abriéndolos, una máxima figura y un espada emergente. Con este modelo se garantizaba un sitio para todos.
Hoy el sistema monta los festejos con tres figuras, cuyas carreras gestionan, que en numerosas ocasiones, viendo lo que estamos viendo muchas tardes, no es garantía de éxito. Al contrario, pues luego cada uno quiere cobrar lo que entiende que es suyo, y los resultados económicos tampoco son como nos quieren hacer ver.
Hacen falta aires de renovación. Esta temporada parecía que podía ser, pero viendo lo que se está viendo, todo parece seguir como siempre. Los grandes machacan a los pequeños.
Tanto que algunos se aburren, como el caso de Varea, que esta semana, cansado de tanta piedra en el camino, decidió cortarse la coleta y abandonar la profesión. Cuentan que José Flores Camará le dijo a Manolete: “Para ser martillo primero hay que ser yunque, pero cuando seas martillo; golpea, golpea, golpea”.


7/21/2019

MANOLETE Y EL TOREO DE CAPOTE



El impacto de la particular y personal tauromaquia del maestro de Santa Marina vino con la muleta, de ahí que poco se hay exaltado su toreo con la tela rosa, que es digno de admirar



Continúa julio haciendo gala de sus rigores. El calor del estío, propio de estas fechas, no da tregua en esta Córdoba un año más. Poco apetece en las horas centrales del día. Las calles de la ciudad quedan solitarias y en ocasiones parece un pueblo fantasma. Es la hora de dejarse seducir por la lectura y también por la nostalgia. Es esta última la que nos lleva a recordar que en este mes de julio se cumple el aniversario del nacimiento y alternativa del inmortal Manolete. Es por ello que la figura del torero cordobés, pese a los años, continúa viva no solo en la ciudad califal, sino también en el planeta del toro.
El toreo, o tauromaquia, de Manuel Rodríguez está vigente. Sus formas marcaron una época. Manolete sobre los ruedos –fuera de ellos es un ídolo– trajo una nueva tauromaquia, una última actualización, posiblemente definitiva, al toreo. Unas formas propias, concebidas para mayor lucimiento en el último tercio, donde los trasteos dejaron de ser simples fogonazos para contar con una uniformidad que vino de su mano. Mucho se ha escrito, se escribe y escribirá del toreo de Manolete en el tercio final.
Su manera de colocarse ante los toros, su forma de poner la muleta, el inverosímil embroque dejándose llegar al toro, su ligazón y unidad en los muletazos. Es la tauromaquia que vino con el Monstruo. Pero llegado este punto ¿por qué se habla tan poco de su toreo con el capote? ¿Acaso no tiene importancia? ¿Era banal y superficial Manolete en el primer tercio?
SU MEDIA VERÓNICA, FRONTAL Y A PIES JUNTOS, ES UN ALARDE A LA PLASTICIDAD QUE SIEMPRE SE LE NEGÓ

Muchas son las preguntas que se pueden hacer del motivo por el cual los amanuenses del Monstruo hablen tan poco, y de pasada, de la tauromaquia del coloso cordobés con el percal. No hay nada más que echar mano de las videotecas, hoy tan fácil, para comprobar que Manolete manejó el capote con la misma fórmula que lo hacía con la muleta. Es por ello por lo que se puede decir que también marcó una época con el capote, pese a que ello ha pasado desapercibido. El impacto de su particular y personal tauromaquia vino con la muleta, de ahí que poco se haya exaltado su toreo con el capote, quedando la imagen de un torero corto y cumplidor con la tela rosa.
Viendo viejas películas se puede comprobar que el toro de la época de Manolete, debido a su edad, tiene muchísima movilidad. Es un animal que, de salida y antes de pasar por el fielato de la puya, se muestra indómito y con un comportamiento aún no definido. Manuel Rodríguez, como ha quedado plasmado, aplica los mismos parámetros que con la muleta. No se coloca de frente. La ubicación de Manolete es perfilada. No adelanta las bambas del capote para embarcar la embestida de la res. Lo espera y, es al llegar a su jurisdicción cuando adelanta el capote y con la mano de salida trata y consigue llevar las embestidas lo más largas posible, bajando la mano contraria para dar mayor firmeza al lance.
Los toros al volverse, se encuentran el percal ante sus ojos y Manolete repite los lances con una ligazón compleja ante animales de tanto empuje. De ahí se desprende que el maestro de Santa Marina mueve un capote muy poderoso, capaz de ir domeñando unas embestidas inciertas. Eso está solo al alcance de los elegidos. Sus lances a la verónica, toreo fundamental, con el capote, vienen a completar lo que iniciara años antes Belmonte e intentaran sus seguidores. Su personalidad, innata y propia, hace lo demás. En ocasiones carga la suerte con el compás más abierto.

En otras lo hace con los pies más juntos, pero igualmente carga el toreo hacía el lado de salida. Su media verónica, frontal y a pies juntos, es un alarde a la plasticidad que siempre se le negó. Es un remate bello y a la vez descarnado. En ocasiones gira sobre su eje y se lía el capote a su enjuto cuerpo en un alarde pinturero que contrasta con su toreo pleno de misticismo.
¿Tal vez eso no es estético? La verónica y medía verónica de Manolete son monumentos al toreo de capa. Por si solos llenaron y remataron una tauromaquia única. Aquél capote suelto, de poco apresto, por lo tanto de más difícil manejo, pocas veces fue cantado. No tenía la gracia del toreo de sus coetáneos sevillanos o mexicanos, pero poseía una rotundidad ante los toros única. Debido a ello, no hay más remedio que reconocer a Manolete como un capotero único, que con el percal no hacía otra cosa más que poner los cimientos a lo que vendría en el tercio final. El toreo definitivo.



7/14/2019

MANOLETE, MONSTRUO



El escritor e informador taurino Ricardo García K-hito fue el que bautizó al torero de Santa Marina con el sobrenombre por el que luego fue conocido en todo el mundo y que aún pervive

A poco de aquel día 2 de julio de 1939 la figura de Manolete va creciendo. En sus principios, el torero de Córdoba empieza a cautivar a los públicos por el toreo que practica. Hasta entonces, salvo contadas ocasiones, el toreo era de poca quietud, movido, alterado, sacudido. Los pases tienen como único objetivo expulsar la embestida del toro del lugar de reunión con el hombre. La unidad nunca destaca.
Puede haber algún muletazo de gran belleza, pero que no guarda continuidad con los siguientes. Años antes, en la llamada Edad de Oro, el gran Joselito trata de torear ligando los pases en cadena, mientras Juan Belmonte, su antagónico, trae una quietud no vista hasta entonces. El toreo de quietud y ligado es solo una quimera, que otros continúan intentando como fue el caso de Chicuelo, que tomando lo visto a los dos colosos, lo consiguió cuando sus oponentes le fueron propicios, pero sin una continuidad cotidiana.
Manolete lo trae innato. Pronto cautiva a los públicos y a la prensa. El torero de Córdoba va a marcar una época en la historia de la tauromaquia. Su personal toreo pasa en un primer momento desapercibido, de hecho, solo se destaca por sus grandes dotes como estoqueador. Ahí están sus primeras crónicas. Los críticos de entonces aún continúan sugestionados por el toreo, llamémosle de expulsión, que se practicó en la Edad de Plata, tras la muerte de Joselito y primera retirada de Belmonte, hasta la Guerra Civil.
Manuel Rodríguez puso punto final a aquello y aportó a la fiesta un toreo de reunión, donde su brazo en lugar de mandar al toro fuera de su jurisdicción, lo aguantaba y llevaba en redondo hasta detrás de su cadera para, con un valor espartano, repetir los pases uno tras otro y conseguir una faena de muleta compacta y de unidad.
Manolete impacta. Primero por su toreo, y segundo por el misticismo que rodea a su figura. Pronto todos hablan de él. Quieren verle en la plaza hacer lo que nadie había conseguido hasta entonces. Son sus primeros años de matador de toros cuando Manolete muestra su descarnado toreo, sin trampa ni cartón. Públicos y crítica especializada caen rendidos a sus pies. Manolete comienza a marcar una época, su época, el manoletismo. Esto trae que lo que hace el diestro trascienda más allá del ruedo.
El Califa de Córdoba se convierte en un fenómeno social en una España que precisa evadirse de los problemas de la no muy lejana guerra y duros años de carestía. El verano, como ahora, está en todo lo alto. Manolete se anuncia en Alicante el día 28 de junio, feria de San Juan. Alternan junto al coloso Antonio, entonces Antoñito, y Manolo Escudero. Los toros pertenecen al hierro extremeño del Conde de la Corte.
El escritor, también informador taurino, Ricardo García, quien popularizó el seudónimo de K-Hito, está presente en la corrida. Manolete está sublime durante toda la tarde. Su toreo emociona y conmueve a todos los congregados en los tendidos. Tanto que premian sus faenas con cuatro orejas, dos rabos y dos patas. K-hito escribe emocionado por lo que ha visto: “El Monstruo ha surgido con todo su esplendor, con maravillosa potencia, en esta plaza recoleta e íntima de Alicante. Ha sido hoy, 28 de junio de 1943. Vaya la fecha con versales de oro al libro de las grandes efemérides. ¡El Monstruo, el Monstruo!”.
Sin saberlo, el sagaz Ricardo García K-hito bautizó a Manolete con un sobrenombre que todavía se recuerda: el Monstruo. Los aficionados de solera y de más edad conocerán la historia, pero las nuevas generaciones, que sí saben que Manolete es el Monstruo por antonomasia, seguramente desconocerán que este apodo resulta de la genialidad de un personaje como Ricardo García K-Hito, que además de escribir de toros fue uno de los pioneros del cine de animación en España.

7/07/2019

MANOLETE VERDADERO



Pocos pueden comprender la verdadera aportación del diestro al toreo. Es preferible, como en viejos romances de ciego, cantar la tragedia o sus amores con Lupe Sino

La sombra alargada de Manolete planea sobre Córdoba siempre. Nunca pierde vigencia. La figura mayestática, solemne y hierática del cuarto califa del toreo está presente en la ciudad. En esta donde vio la luz primera. Los años parecen no pasar sobre su imagen.
Manolete es de esos personajes, no hay que obviar que es un mito, que nunca pierde actualidad. Pasear por las angostas calles de la urbe, sobre todo por San Miguel, Santa Marina o la Lagunilla, retrotraen a la memoria aquellos años, donde Manolete desde lo alto de su pedestal, ayudó a restañar heridas, que algunos hoy se empeñan en reabrir, y a olvidar las miserias de un país roto tras la contienda, nunca deseada, que lo había desmembrado en múltiples pedazos. Su trágica muerte acrecentó su leyenda, pero a su vez lo convirtió en un mito inmortal que aún parece pasearse por la Córdoba de nuestros días.
Julio, al menos para el que esto escribe, es el mes manoletista por excelencia. Es ahora, cuando los rigores del verano recién despuntado se hacen presentes, justo cuando la estampa de Manuel Rodríguez vuelve a resurgir de nuevo. Este séptimo mes está unido a su imagen, a su carrera, a su propia vida. Manolete nació en julio, ahora ha hecho 102 años.
También se presentó vestido de luces en su tierra natal en este mismo mes. Corría el año de 1935 y, junto al mallorquín Jaime Pericás y el azteca Edmundo Zepeda, Manolete partió plaza en Los Tejares debutando ante sus paisanos, estoqueando un novillo de sangre Saltillo, con el hierro de Enrique de la Cova y otro de Leopoldo Abente, donde también predominaba la sangre saltilla.
MANOLETE PARTIÓ PLAZA EN LOS TEJARES DEBUTANDO ANTE SUS PAISANOS

José Luis de Córdoba, quien con el paso de los años se convirtió en uno de sus más acérrimos partidarios, escribió bajo el seudónimo de Don P.P. en la prensa local: “A lo largo de su actuación observamos en él un notable y muy natural desentrenamiento con capote y muleta. Esto suplido por una dosis nada despreciable de valor. Y por un estilo de matador cumbre. Nada más podemos decir hoy por hoy de Manolete”.
Al igual que en Tetuán de las Victorias dos meses antes, el toreo que traía el torero cordobés no fue captado por la crítica de la época, tal vez seducida por el dramático toreo de los figurones de la llamada Edad de Plata, que veló notablemente lo que Manolete traía en sus trebejos de torear y en su solemne figura.
Con poco menos de cincuenta novilladas picadas, también en un mes de julio, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla fue marco para su doctorado como matador de toros. Chicuelo le cedió muleta y estoque y también el relevo del llamado toreo moderno, pues no hay que olvidar que el espada sevillano, fue precursor de las faenas en redondo y ligadas que trajo Manolete al toreo.
La única diferencia es que Chicuelo solo las consiguió en contadas ocasiones, y Manuel Rodríguez las impuso como algo común en la tauromaquia. Manolete demostró que vino no a marcar una etapa en una época del toreo, sino que sus formas venían a ser las definitivas en su liturgia ancestral, tanto que aún continúan vigentes a pesar del tiempo transcurrido desde su advenimiento. Tal vez la tarde clave para demostrarlo fuese también en julio.
SUS FORMAS VENÍAN A SER LAS DEFINITIVAS EN SU LITURGIA ANCESTRAL

Madrid. 6 de julio de 1944. Corrida de la Prensa. Toros de Alipio Pérez-Tabernero. En el cartel Luis Gómez El Estudiante, Juanito Belmonte y Manolete. Salto el sexto, un toro terciado y feo. El público montó en cólera. El presidente lo devuelve y, en su lugar sale un toro con el hierro portugués de Pinto Barreiro. Ratón es su nombre, aunque en la dehesa lusa fuese bautizado como Centella, aunque se le cambió de nombre en Las Ventas por su listeza a la hora del pienso. Ante él Manolete culmina su obra. Esto es lo que hay que hacer a partir de ahora. Es el toreo moderno. Faena cumbre en la historia y en la que se asientan todas las formas del toreo de actual.
Pocos pueden comprender la verdadera aportación de Manolete al toreo. Es preferible, como en viejos romances de ciego, cantar la tragedia, sus amores con Lupe Sino, o sus presuntos ideales políticos. Es lo fácil. Lo superficial siempre predominó sobre lo auténtico. Si la figura de Manolete no pierde su halo mágico, es por lo que hizo como torero continuador de la evolución final de la lucha entre la razón y la fuerza bruta. Córdoba a pesar de todo, hoy por hoy, también lo está olvidando.
El Manolete actual no es más que una caricatura superficial y mundana que nos están vendiendo hasta la saciedad. El verdadero Manolete es mucho más profundo y mucho más importante, tanto, que es vital en la historia del toreo, su Córdoba lo desconoce hoy por completo.



7/01/2019

CÓRDOBA, AHORA O NUNCA



Los ataques del movimiento antitaurino a la becerrada homenaje a la mujer cordobesa han sido el detonante para que el taurinismo cordobés haya dicho basta y haya pedido respeto



La concentración promovida por el Círculo Taurino de Córdoba el pasado jueves puede suponer un punto de partida para buscar soluciones a los problemas que rodean a la tauromaquia en la ciudad de los califas.
Los feroces ataques, bien orquestados y mejor difundidos, del movimiento antitaurino contra la becerrada homenaje a la mujer cordobesa, festejo secular, han sido el detonante para que el taurinismo cordobés (parte de la afición, no toda) haya dicho basta y haya pedido respeto para una tradición ancestral y que, además, está considerada patrimonio cultural de España por ley.
El Círculo Taurino de Córdoba promovió el acto en defensa a su labor, a sus fines, a su escuela taurina y al toreo en general, pero tal vez sin saberlo, su acto pueda servir de arranque a un movimiento que defienda, promueva y vele por la tauromaquia en nuestra ciudad.
Al acto del pasado jueves acudió un buen número de cordobeses, entre los que se encontraban profesionales, tanto en activo como retirados, peñistas, miembros de otras asociaciones y público en general.
LA TAUROMAQUIA ES UN CEREMONIAL ATÁVICO DE LA CULTURA MEDITERRÁNEA QUE AÚN PERVIVE

También se notó la ausencia de otras; solo haría falta saber si fueron convocados directamente o no, y así conocer su implicación en la dura y difícil tarea de intentar devolver a la Córdoba taurina al lugar que por historia y tradición le corresponde.
Cierto es que los taurinos tienen que sacudirse muchos complejos. Ha llegado la hora de mostrar sin tapujos su afición, revelar que no es algo arcaico y cruel, sino un ceremonial atávico de la cultura mediterránea y que aún pervive, a pesar de todas las trabas impuestas en el transcurso de la historia.
La fiesta taurina es grande por ello, por haberse sobrepuesto siempre a la adversidad. Son los que forman parte de ella los que en ocasiones no están a su altura. Existe demasiada hipocresía y falsedad entre los que forman el planeta de los toros.
Muchas envidias, rencillas, bipolaridad y mala leche que hacen que quien te da un abrazo o una palmada en la espalda te pueda traicionar cuando menos te lo esperas. Este es el gran pecado capital con el que pena el toreo en nuestras fechas. Son los intereses obscuros de los propios taurinos, y Córdoba no podía ser menos.
Se dice que la unión hace la fuerza, y ahora, si de verdad pretendemos una revitalización de la fiesta de toros en Córdoba, el mundo del toreo tiene que estar más unido que nunca.
El Círculo Taurino ha puesto la primera piedra; ahora solo hace falta seguir el camino y trazar las bases de cara a un futuro. Todos los estamentos del toreo de la ciudad tienen que unirse para el objetivo propuesto. Hay que dejar de mirarse el ombligo y levantar la cabeza. Ahora o nunca. Está en nuestras manos. Es el momento de que el toreo cordobés se olvide de lo que fue y piense en lo que quiere ser.
El Círculo Taurino de Córdoba ha sido pionero. Ahora solo hace falta que las demás instituciones taurinas le sigan. Empezando por la sociedad propietaria de la plaza de toros, posiblemente la más interesada en que la fiesta no muera en Córdoba; las peñas taurinas a través de la Federación Provincial Taurina; la Casa del Toreo de Córdoba; la Fundación Manolete, que a través de sus patronos tanto hizo por los aspirantes; las tres asociaciones de aficionados prácticos; ganaderos; prensa y todos los seguidores de la fiesta en general. También las instituciones y clase política.
Entre todos hay que poner puntos en común y trabajar de cara al futuro junto a profesionales y, sobre todo, con los empresarios que regenten en cada momento el coso califal, porque la recuperación no pasa por reunirse y convocar actos.
La clave es que las puertas de la plaza se abran de forma asidua para la celebración de espectáculos taurinos. Córdoba no se puede permitir que su plaza de toros solo albergue festejos cuatro jornadas al año.
La recuperación de festivales o festejos enfocados a la promoción de noveles sería el primer paso. Las noches de verano en los Califas se añoran y además podrían ser un aliciente para el ocio de nuestra juventud taurina.
Como muestra, un botón. El lugar que deberían ocupar carteles con nombres de jóvenes que sueñan con la gloria es ocupado por los éxitos más recientes del celuloide. No hay nada más que pasarse por las taquillas del Coso de los Califas para comprobarlo.