9/01/2014

LA TAUROMAQUIA MODERNA

Ganadería: Seis toros de Zalduendo, dos para rejones, reglamentariamente despuntados, y cuatro para lidia ordinaria. Desiguales de presentación y de juego desigual. TOREROS: Diego Ventura (rejoneador). Dos orejas y oreja. Finito de Córdoba (azul y oro). Silencio y oreja. El Fandi (amaranto y oro). Dos orejas y rabo y dos orejas. INCIDENCIAS: Plaza de toros de Priego de Córdoba. Corrida mixta con motivo de la Feria Real. Más de tres cuartos en tarde de calor. Durante el festejo fue inaugurado el nuevo sistema de iluminación del coso. Se guardo un minuto de silencio en memoria del que fuera empresario, Andrés Mora y del antiguo conserje Francisco Medina.
En el devenir de su historia, centenaria por cierto, el coso de Las Canteras de Priego de Córdoba habrá vivido muchas tardes la épica y la tragedia de la tauromaquia. Tardes que conforman un tratado para estudiar la evolución de la fiesta de los toros. Antaño, cuando el toreo estaba en mantillas, la fiesta tenía tintes trágicos y de batalla entre un ser irracional y fiero, contra el raciocinio humano. Con el tiempo y el transcurrir de los años, todo se ha ido humanizando. Ya no hay lucha. Hoy prima la plasticidad y la estética. La fiesta es amable, no se vive, salvo contadas ocasiones, la épica. Los públicos buscan la diversión, no el drama. Los auténticos valores de la fiesta, la fuerza contra la razón, están en vías de extinción. Han sido o están siendo sustituidos por otros en los que la verdad poco importa. Lo importante es disfrutar de algo que, desgraciadamente solo se queda en un bonito envoltorio. Un envoltorio que nos priva de la rivalidad entre espadas, donde se hacen combinaciones extrañas, tratando sobre todas las cosas atraer a un público heterogéneo y ávido de divertirse.

Abría plaza el rejoneador Diego Ventura. Este nuevo caballero de La Puebla es un rejoneador bipolar. Genio ante todas las cosas, y como genio hay que entenderlo. Es capaz de rejonear con unas formas clásicas y ortodoxas, como de buenas a primeras convertirse en un heterodoxo y singular revolucionario en el arte de Marialva. Cuando Ventura se propone hacer el rejoneo, demuestra el motivo de ser quien es en el escalafón. Templado, buen conocimiento de los terrenos, buena monta y mejor concepto. Luego viene lo que detestan sus detractores. Sus gestos de cara a la galería, sus arrebatos, sus constantes guiños al tendido y sobre todo la falta de respeto a sus oponentes. Pero Diego Ventura es así. Esa personalidad le ha llevado a ser una figura de su escalafón y le pese a quien le pese, lo que hace en el ruedo tiene que tener su reconocimiento.


Finito de Córdoba actuaba en la provincia esta temporada por primera vez. Tras su ausencia en la feria de mayo de Córdoba, muchos fueron los que se acercaron hasta la Subbética para verlo. Finito es un torero -no se descubre nada nuevo- en sazón, un torero cuajado y que con cualquier pequeño detalle puede salvar una tarde. Eso ocurrió en la tarde de ayer. Sus trasteos no tuvieron rotundidad, pero si estuvieron salpicados de detalles inigualables. Mejor en su segundo, donde hilvano una faena de poca ligazón, pero los muletazos resultaron mayestáticos y de gran belleza plástica. Lástima que el toro se rajara y la faena no tuviera mayor rotundidad. En su primero primó la desconfianza ante un toro con el que no termino de encontrarse a gusto.

El Fandi es un torero querido en Priego. El espada de Granada es uno de los máximos exponentes del toreo populista. En otra época resultaría difícil de comprender que alguien que no ha triunfado con rotundidad en Madrid, Sevilla, Bilbao u otras plazas de primera, este presente tarde tras tarde en cualquier plaza del planeta toro. Poco reconocido su primoroso toreo de capote, es alabado por sus facultades en el segundo tercio. Fandila banderillea con enorme poder a toros que carecen del mismo. De ahí que la mayoría de sus pares sean a pitón pasado, eso si muy espectaculares en su ejecución pero muy alejados de la ortodoxia. Con la muleta, como todos los espadas banderilleros, baja una enormidad. No obstante está ahí, siempre en la brecha y contando con el favor de un público amable en exceso. Son las cosas de esta tauromaquia moderna.
Crónica publicada en El Día de Córdoba el 01/09/2014




RESPETA AL TORO, RESPETA LA TAUROMAQUIA


Sobran las palabras. Cómo vamos a pedir respeto cuando los que viven de la fiesta hacen esto. ¿Dónde están los valores de esta liturgia de la tauromaquia? Esta no es la fiesta que queremos. Este acto humillante sobra. Respeta al toro ante todas las cosas, es el que de dá de comer. ¿O no te estas dando cuenta?

8/29/2014

MANOLETE, ESE DESCONOCIDO 67 AÑOS DESPUES


El torero cordobés trae al toreo la culminación de lo que apuntaran sus predecesores

LLEGA el final de agosto. Es el final de muchas cosas. De un verano que comienza a terminar, o de unas merecidas vacaciones. En agosto la temporada taurina está en uno de sus puntos álgidos. Los días de la Virgen, del 15 de agosto al 8 de septiembre, marcan el cenit de la campaña taurina año tras año. Las ferias, y con ellas los festejos taurinos, hacen que sean fechas marcadas en rojo en el calendario de la tauromaquia. Son las fiestas de la España profunda, de esa España que aún aúna el toreo con los días grandes de ocio. Una de esas poblaciones donde los toros continúan unidos con la fiesta es Linares. La ciudad jienense celebra sus tradicionales fiestas en honor de San Agustín. Hablar de Linares y toros es hablar de Manolete. De su figura, de su trayectoria, de su pundonor, de su personalidad y con ello de su trágica muerte que lo convirtió en uno de los mitos de una España quebrantada por una cruel guerra.

Han pasado sesenta y siete años de aquella tarde trágica. Son muchos años. Pero el toreo no olvida la figura alargada del torero de Córdoba. Figura que es recordada en actos que se vienen repitiendo año tras año. Manolete continua siendo exaltado muchos años después. Su imagen continúa siendo un ícono y un modelo a imitar. Manolete continua vivo. Un año más, como siempre, se cantara al torero cordobés, se le recordará y le serán ofrendadas flores rojas. ¿Pero realmente conocemos lo que aportó Manolete al toreo? ¿Sabemos de su importancia en la evolución del arte de torear?

Manolete es mucho más que Linares. Mucho más que un terno rosa pálido y oro. Mucho más que un mechón de pelo blanco. Mucho más que Islero. Mucho más que Miura. Mucho más que un plasma maldito. Mucho más de Lupe Sino. Mucho más que una muerte trágica. Manuel Rodríguez tiene más importancia que la leyenda negra de aquella tarde-noche en Linares. Si nos quedamos en aquel 28 de agosto, nos quedamos con lo más superficial de la vida torera de Manolete. Nos estamos quedando con la cara amarga de una vida, que tuvo un final trágico. Un final que lo llevo a convertirse en un mito y en una figura inmortal, pero que desgraciadamente, y el paso de los años acentúa aún más, es cada vez más desconocido para el público que ama la fiesta de los toros.

Manolete es un mito por mucho más que aquella tarde de Linares. Manolete es, como dice el escritor Domingo Delgado de la Cámara, el arquitecto que proyecta y culmina el toreo. Un toreo que continua vigente en la actualidad. La figura de Manolete a la que hay que cantar, es a aquella que trae al toreo la culminación de lo que apuntaran sus predecesores. En Manolete se aúnan la sapiencia de Joselito el Gallo, inculcada indudablemente por Camará, y el toreo de quietud que apuntara Juan Belmonte, que aportó fundamentalmente a la tauromaquia el cruzarse al pitón contrario y que sus cantores vendieron como quietud. Manolete es la culminación de una forma de torear que aún vive. El torero de las faenas nuevas y frescas. Faena como la de aquel toro de Villamarta en Sevilla, o al sobrero Ratón de Pinto Barreiros en Madrid. Faenas en que muestra todo el poder de dominio sobre el toro. Trasteos donde eran santo y seña llevar la mano muy baja, alargando hasta más allá los muletazos, ligando sin inmutarse y con una espartana quietud, unos con otros en tandas con un temple latente que enloquece al tendido. Manolete es además uno de los mejores estoqueadores de la historia de la tauromaquia, tanto que encontró la muerte por no buscar alivio alguno en la última vez que interpretó la suerte suprema. 

Luego la figura de Manolete fue vilipendiada y calumniada por gente sin escrúpulos. No importaba acusar de los males del toreo moderno a quien no podía defenderse. Era lo más fácil. Culpar a quien estaba muerto. Un torero al que sus detractores acusaron de corto de repertorio, pero que llevó a la expresión máxima un toreo que muchos años más tarde continúa vigente, e incluso imitado con gran mimetismo por una de las figuras de nuestro tiempo. Un torero que se enfrentó y mató a toros de cualquier ganadería sin imposiciones ni vetos. A saber, Manolete en su vida profesional, tampoco fueron tantas temporadas, estoqueó entre otras cosas lo siguiente: Albaserrada, hoy Victorino Martín, 38 toros. Felipe Bartolomé, encaste "santacoloma", 7 toros y 2 novillos. Buendía, "santacoloma", 27 toros y 2 novillos. Curro Chica, encaste Braganza, 12 toros. José Enrique Calderón, hoy Prieto de la Cal, 10 toros y 1 novillo en un festival. Concha y Sierra, 24 toros y 10 novillos. Conde de la Corte, 52 toros, 4 novillos y otro más en un festival. Galache, "urcola" y "vega-villar", 51 toros y 2 más en festivales. Miura, 16 toros y 2 novillos. Pablo Romero, 21 toros. Saltillo, hoy Moreno de Silva, 30 toros y otro más en un festival. Arturo Sánchez Cobaleda, "patas-blancas", 27 toros y dos más en festivales. ¿Alguno de las figuras de hoy pueden presumir de tal variedad de sangres del campo bravo en su haber?

Por esto la figura de Manolete tiene que ser revitalizada de nuevo, dejando atrás lo superficial y sensacionalista. Manolete es mucho más que unas flores rojas sobre un mármol blanco de Carrara y más que unas tarantas bajo la luna de agosto. Manolete, el mito, el torero, es el pilar sobre el que se sustenta el toreo sesenta y siete años después.




El Día de Córdoba (29/08/2014)

8/26/2014

NI UNOS NI OTROS, NINGUNO TIENE RAZÓN


En los últimos tiempos crece el debate sobre quienes defienden al toro o al torero

EL concepto machadiano de las dos Españas también es palpable en la fiesta de los toros. Va en el código genético de cada español. Está marcado en lo más profundo de nuestro ADN. Los españoles defendemos nuestra ideología y valores, enfrentándolos con los que abandera nuestro prójimo. Absolutistas o liberales. Isabelinos o carlistas. Monárquicos o republicanos. La España oficial y la España vital que dijera Ortega y Gasset. Siempre dos bandos, siempre dos tendencias. Siempre irreconciliables. Es parte de nuestra personal e intrínseca personalidad. Las cosas de los españoles. Por eso, la más identitaria de nuestras fiestas, los toros, también está marcada por esta bipolar característica. 

La historia del toreo nos cuenta cómo siempre han existido dos bandos. Uno enfrente del otro. No podía ser de otra forma. Los de Pepe-Hillo o los de Pedro Romero. Los de Lagartijo o los de Frascuelo. Los de José o los de Juan. Los defensores de la ortodoxia y los valedores de la heterodoxia. Siempre ha sido así y lo seguirá siendo mientras permanezca viva esta liturgia épica de la tauromaquia. Y es que los taurinos, como españoles que somos, siempre andaremos unos contra otros.

En los últimos tiempos y posiblemente ocasionado por la grave crisis que atraviesa la cabaña brava han surgido dos nuevos bandos. Siempre existieron los toristas, los defensores del toro a toda ultranza. Frente de éstos los toreristas, admiradores del hacer de los espadas, mediáticos o no, a los que el toro importa poco, o lo ven como algo secundario. Es obvio que cada cual arrima el ascua a su sardina. Lo válido para unos no sirve para los otros. Lo que es evolución para unos es para otros lo contrario, una involución arcaica hacia una fiesta caduca, salvaje y cruel.

Cada bando, como en todo en esta vida, tiene sus voceros o exegetas oficiales. Existe cierto sector de la prensa, plegada a los intereses del sistema, que defiende el toro que sale tarde tras tarde en los cosos. Es el toro pensado y seleccionado para el lucimiento del torero de turno. Un toro con unos parámetros muy alejados de lo que debe de ser un animal agreste y salvaje. Un toro que importa poco. Un toro que es obviado a toda costa, salvo cuando se le es perdonada la vida, costumbre que se va extendiendo como mancha de aceite. Poco importa la homogeneización de la cabaña brava por la sangre forjada por la familia Domecq. Poco importan las demás sangres, distintas a la actualmente imperante, y a las que estos tratadistas, cronistas, estadistas e informadores envían a los mataderos sin sopesar lo que significaría la perdida de las mismas.

Por otro lado, otro sector, condena de forma tajante el toro que propugnan los primeros. Lo acusan de ser al antitoro, un animal domesticado para lucimiento del torero y menor riesgo para éste. Un animal al que hay que desterrar de las plazas para regeneración de la fiesta. Amantes de sangres minoritarias hoy, pero que sin lugar a dudas tuvieron momentos de gloria y cuya presencia enriquece el patrimonio ganadero. Son ganaderías de camadas cortas. Ganaderías que se sustentan en el mercado francés y en plazas donde el toro, como debiera de ser en todas, es pilar fundamental de la corrida. Ganaderías que son consideradas por los del bando contrario como no aptas para el toreo de hoy.

Así está el patio. Pero ni unos, ni otros, ninguno tiene razón. Está claro que la sangre proveniente de Parladé-Tamarón-Domecq es mayoritaria hoy en los campos y dehesas. Es cierto que es la que más se requiere por los espadas de relumbrón y que, al día de hoy, es la culpable de la falta de emociones épicas en nuestras plazas. Pero que quede claro, no hay que desear su exterminio o desaparición, como recientemente se ha leído en una crónica firmada por un reputado crítico en un medio nacional. Todo lo que sea solicitar un exterminio es un error de bulto.


El problema de la cabaña brava y del toro de hoy radica en la selección. No es su origen, ni tampoco su sangre. Es la mano del hombre, y también sus criterios, la que ha llevado al toro a tocar fondo. La selección se ha ido modificando con el paso del tiempo. No se escoge en los tentaderos para el gusto de los públicos, cada vez menos exigentes. Tampoco, en muchas ocasiones, a gusto del ganadero, que solo trata de dar salida y vender sus productos. Se selecciona a gusto del torero y de sus mentores. No hay que llamar sino a la cordura de volver a una selección acertada y pensada para dinamizar una fiesta cada vez menos dinámica. Todo lo que no sea así es ir contra la realidad.

8/20/2014

EL TROFEO “TERCIO DE VARAS” RETIRADO DE CONCURSO EN LA FERIA 2014 DE LINARES



Que nos sigan machacando con los mismo carteles un día tras otro, la gente está empezando a cansarse y pronto dirán basta.

Nota recibida de la Peña "Tercio de Varas" de Linares.

Un año más la peña taurina “Tercio de Varas”, ha decidido que su trofeo a la mejor suerte de varas no se presente a concurso al considerar que los carteles no son acordes con la categoría e historia de la plaza.

Es éste el segundo año, que de esta manera, este colectivo linarense, protesta por la confección de los carteles a la empresa que regenta el Coso de Santa Margarita, la primera fue el pasado 2013. La decisión se tomó en Reunión de Junta Directiva el día 18 de agosto. 

CORRIDA DE REJONES EN CABRA


Recibimos del gabinete de prensa de Campo Bravo la siguiente nota para su difusión:

-NOTA DE PRENSA-

Tres máximas figuras del rejoneo para la corrida de rejones de la Feria de septiembre de Cabra (Córdoba)

Bohórquez, Hermoso de Mendoza y Manzanares harán el paseíllo el 7 de septiembre

Un día más en esta temporada, el epicentro taurino de la localidad cordobesa de Cabra (Córdoba) ha sido el Museo de Cartelería Taurina de Antonio Piedra ‘Chamaco’, donde la empresa arrendataria del Coso de la Avenida de la Constitución, Campo Bravo, ha presentado el cartel de la corrida de rejones, al concejal de Turismo, Francisco Casas, al presidente de los festejos, José Aguilera y al propietario del Museo, que se celebrará en la localidad de la Subbética con motivo de su Feria y Fiestas en honor a su patrona, María Santísima de la Sierra.

Ante toros de la ganadería de Arcadio Albarrán actuarán tres máximas figuras del rejoneo, que serán los caballeros rejoneadores, Fermín Bohórquez, Pablo Hermoso de Mendoza y Manuel Manzanares, el domingo, 7 de septiembre, a partir de las siete y media de la tarde.

Precios
De nuevo Campo Bravo ha apostado por unos precios acordes con la actual situación económica, así los precios de Sol son de 30 euros el tendido, 20 euros para jóvenes y jubilados, 5 euros los niños y 40 euros los de Barrera; los de la Sombra son de 35 euros el tendido, 25 euros jóvenes y jubilados, 10 euros los niños, 50 euros los palcos VIP y 60 euros las barreras. Tanto las entradas de niños, jóvenes y jubilados tienen limitado su número de venta.



Campo Bravo
Empresa taurina

8/18/2014

EN DEFENSA DE LOS ENCASTES MINORITARIOS

Toro de encaste Villamarta en El Toruño

Cuentan que Plinio el Viejo afirmó que una ardilla podía cruzar la península ibérica de árbol en árbol en la antigüedad. Exagerada o no la afirmación del naturalista romano, siempre se ha pensado que estas tierra eran un gran vergel, donde la biodiversidad era, o debió ser, infinita. Luego el paso del tiempo, la deforestación, la especulación, la expansión urbanística, siempre venida por la mano del hombre, fue acabando poco a poco con la visión que nos legara el autor de la Naturalis Historia. 

Los tiempos pasaron. Mucho después de la época de Plinio el viejo, en las cuencas de los grandes ríos de la vieja Iberia se fue gestando un bovino con unas señas muy particulares. Su carácter rústico, arisco y agresivo hizo que el hombre enseguida sintiese atracción por él. Atracción por su belleza y temor por su bravura indómita. El hombre y el toro comenzaron a caminar juntos, para con el tiempo formar parte de la cultura propia de nuestro país.

Los viejos tratadistas nos indican que en el viejo reino de Navarra tomaron carácter unos ejemplares de pequeño tamaño, pelo rojo y carácter vivaz y agresivo. En los páramos castellanos surgieron dos tipos de animales diferentes. Unos, en el Raso del Portillo, de tamaño medio y ruda fiereza y con los que la tradición cuenta tuvo un encuentro milagroso San Pedro Regalado. Otros en la Mancha, grandes, de capas color rojo encendido y de mucho poder. En la vieja Bética al amparo de las órdenes religiosas y producto de la amalgama de sangres, surgieron los cabrereños y los gallardos. También en la baja Andalucía se comenzaron a criar unos toros negros y de pastueña embestida que con el tiempo se fueron imponiendo a los demás. Eran las llamadas castas fundacionales: Navarra, Castellana (Raso del Portillo y Jijona), Cabrera, Gallardo y Vistahermosa.

El hombre fue imponiendo su razón a la fuerza y poder del toro. Atrás quedó la época romántica donde el torero se enfrentaba a cualquier animal que en el campo pastase. La evolución del toreo trajo también la evolución del toro. Un progreso no en beneficio del toro, sino del propio hombre. Se buscaron cualidades para favorecer el lucimiento de lo racional en contraposición de lo irracional. Guerrita impone su hegemonía y es en su época cuando se inicia la caída de la casta navarra. En la edad de oro, Joselito y Belmonte van mostrando sus preferencias por todo lo proveniente del tronco de Vistahermosa. Las demás sangres fueron condenadas desde entonces al ostracismo, sin bien el abanico de sangres y ganaderías a lidiar era infinitamente superior al de hoy.
La cabaña de bravo atraviesa hoy un momento delicado. Son muchos los frentes abiertos. La normativa sanitaria europea, que equipara a la raza de lidia con las cárnicas y lecheras, los altos costes de producción, y el que es peor de todos, la imposición del actual sistema que maneja el toreo de determinada sangre en detrimento de otras, que como no cambie la situación, están abocadas irremediablemente a la desaparición. Una pérdida que empobrece no sólo la cabaña de bravo, sino a la biodiversidad de la dehesa mediterránea. 

Raro es el día que no se anuncia que tal o cual ganadería señera, ha terminado en el matadero. A algunos de los llamados encastes fundacionales, se están uniendo otras formadas de cruces provenientes del árbol de Vistahermosa. Los toreros y el sistema imponen tarde tras tarde un animal con unas virtudes que encuentran en la exhaustiva selección de la rama Parladé-Tamarón-Domecq. Lo demás no sirve para el toreo moderno. Sus exegetas defienden su postura. Toda res que no tenga ese origen, no es válida para el toreo actual. Son carne de matadero. Lo malo es que siguiendo las campañas de Goebbels, de tanto repetir una mentira se puede creer que la misma es verdad, con el daño que eso traería a la fiesta. 


No obstante, estos encastes marginados, cuando tienen la ocasión echan por tierra las afirmaciones interesadas del sistema y para fortuna de los que aman una fiesta íntegra y pura, siguen emocionando al tendido como lo hicieron de antaño. Cuadri, Miura, La Quinta, o Pedraza de Yeltes así lo han demostrado en los últimos días, para mayor descrédito de los que propugnan su falta de aptitud para el toreo del siglo XXI.


18/08/2014

8/14/2014

JUAN ORTEGA TOMARA LA ALTERNATIVA EN POZOBLANCO


Recibimos de la empresa Campo Bravo la siguiente nota de prensa para su difusión:

"-NOTA DE PRENSA-

Ponce, Manzanares y la alternativa de Juan Ortega, cartel estrella de la Feria Taurina Pozoblanco


Que estará compuesta de cuatro festejos taurinos


En la sala de prensa del Ayuntamiento de Pozoblanco (Córdoba), con la presencia de la concejal de Festejos, Paqui Fernández, la cabeza visible de la empresa arrendataria del Coso de los Llanos, Antonio Sanz, y el novillero con picadores, Juan Ortega, se ha presentado la nueva empresa arrendataria del Coso de los Llanos, Campo Bravo, y un avance de los carteles de la próxima Feria Taurina.
 
Cuatro espectáculos serán los que se celebrarán dentro de las actividades de la Feria y Fiestas en honor a Nª Sª de las Mercedes. Así el 26 de septiembre, se celebrará, con la colaboración de la Escuela Taurina de Córdoba, una becerrada, con cuatro becerros de la ganadería de Blanco de Torres; el 27 de septiembre, será el cartel estrella, en el que tomará la alternativa, Juan Ortega, con Enrique Ponce como padrino y José María Manzanares como testigo; el domingo 28 de septiembre habrá doblete, ya que a primera hora de la mañana se soltarán las tradicionales ‘Vacas del aguardiente’ y por la tarde se celebrará la corrida de rejones de la feria, con Hermoso de Mendoza, Manuel Manzanares y Andrés Romero.
 
Al margen de lo taurino, habrá una serie de actividades lúdicas y culturales, que se presentarán dentro de unos días, de las que cabe destacar el Pregón Taurino y la presentación de los carteles, que este año será novedoso, ya que lo acogerá el Teatro Municipal de ‘El Silo’."

8/11/2014

LA EVOLUCION DEL PUBLICO EN LOS TOROS


El toreo, como todo espectáculo que se precie, tiene un determinado tipo de público. Cuando las corridas de toros eran el único espectáculo de masas existente en España, su público provenía de una cultura rural. Era feroz, ávido de emociones y sobre todo conocedor de lo que acontecía en los ruedos. Era un público que valoraba la lucha de la fuerza bruta del animal contra la razón humana. Un animal que no le era ajeno y desconocido. Por eso, el público de las corridas de antaño conocía sobradamente que el pilar y cimiento de aquel incipiente espectáculo era la integridad del toro a lidiar. 

Era la época en la que corrida se sustentaba en el primer tercio. Caballos, caballos, caballos. A más caballos más diversión. Hoy puede parecer cruel, pero entonces era lo esencial. Si el animal manseaba y rehuía de los équidos, se le colocaban las banderillas de fuego para mayor deshonra y escarnio para su criador. Luego, aquel duro público se rendía ante los espadas que mejor uso hacían de los aceros. Un público que se entregaba ante la verdad y el poder del toro, sin obviar tampoco la heroicidad y épica de los que se enfrentaban a él. Por eso los primeros espadas siempre gozaron de la admiración del pueblo y eran tratados como héroes mitológicos. 

Aquellos héroes del pueblo se dieron cuenta rápidamente de que a menos rusticidad del toro podían lucir mejor sus habilidades ante él. En cuanto pudieron fueron disminuyendo la raza, vigor e integridad del toro. El público fue cambiando sus gustos. Con el tiempo se decantó más a favor del hombre que de la bestia. Eso sí, cuando el hombre campaba a sus anchas ante un toro cada vez menos poderoso, y también de menor presencia, aquel público montaba en cólera y en ocasiones, así lo atestiguan la historia y las hemerotecas de la época, fue necesaria la intervención de la fuerza pública para la protección de aquellos que osaron degradar al auténtico baluarte de la fiesta. El toro. 

Todo evoluciona con los tiempos. Hoy la diversidad de espectáculos, así como su accesibilidad al público, ha aumentado de forma notoria. La tauromaquia ya no es diversión principal de los españoles. Para colmo es políticamente incorrecta. Una rémora de un pasado salvaje e incivilizado. Ser aficionado, o casual espectador, a una corrida de toros está mal visto. Por esto el gran público ha huido de las plazas. El que queda es un espectador casual, que acude una tarde al año a lo sumo, y porque el toreo aún está vivo en nuestro ADN. Público que es un gran desconocedor de la liturgia ancestral del último rito de nuestra cultura mediterránea y que trata de rentabilizar a cualquier precio el alto coste de una entrada. 

Es el público de hoy. Amable, mediatizado por los toreros de papel couché y la telebasura. Un público que desconoce el toro, su historia, su naturaleza y su importancia para el futuro de la fiesta. Un público que permite su falta de integridad, su manipulación y mira hacia otro lado ante tanto fraude. Un público que tolera que cuatro pegamantazos ocupen lugares de privilegio en los carteles en todas las ferias, en detrimento de aquellos que preservan los auténticos valores del toreo. Un público que está permitiendo que sexagenarios sigan toreando ante el toro más disminuido de toda su historia. Un público que en ocasiones, cuando se da cuenta de todo, ya no vuelve más a sentarse en el tendido de una plaza de toros, convirtiéndose así en algo irrecuperable. 

Mientras tanto el mundo taurino, con el beneplácito de cierta prensa especializada a sus órdenes, vende esta fiesta corrupta y podrida como el toreo de hoy y también del futuro. No se dan cuenta de que están matando la gallina de los huevos de oro y están llevando a la ruina algo único en nuestra cultura. 

La salvación del espectáculo pasa por educar a este público, mostrarle una fiesta donde el toro íntegro sea pilar básico, enseñarle e inculcarle los auténticos valores de este rito ancestral y sobre todo hacerle más accesible todo lo que rodea al mundo de los toros, sin artificios y sin intereses. Lo demás sobra. La verdad y el toro son el verdadero futuro de la fiesta.

El Día de Córdoba
11/08/2014

8/04/2014

CORDOBA EN BUSCA DE SU PERSONALIDAD


La noticia, aunque esperada, causó cierta sorpresa. Un breve comunicado anunciaba que la sociedad propietaria de la plaza de toros de Córdoba, y su último gestor, Ramguertauro, rescindían de mutuo acuerdo el contrato que les unía. El desenlace era el esperado. Los últimos acontecimientos aceleraron el final. Los incumplimientos, pérdidas económicas alegadas, los juzgados, los pobres carteles, así como los tristes resultados, forman ya parte de la historia. Ramguertauro pasará a la misma como una empresa exótica, venida del otro lado del océano, que lo intentó, pero que al final fue fagocitada por la complejidad de la gestión exigida por el coliseo cordobés.

Ahora se abre una nueva etapa. La sociedad propietaria de Los Califas deberá hilar fino. Debe buscar a alguien que gestione el coso en el futuro con éxito. La plaza de Córdoba vive un momento muy complicado y difícil. Se ha dicho en muchas ocasiones que se ha tocado fondo, pero cada vez está más hundida. El objetivo es complicado, muy complicado. La crisis económica, el momento por el que atraviesa la fiesta en general y la diversidad de espectáculos de ocio, hacen que reflotar esta plaza sea una empresa casi imposible.

Lo primero que se debe de hacer es buscar la personalidad de la misma, que la ha perdido con el paso de los años. Palpar a la afición a través de sus peñas, y aquí sería vital la participación de la Federación Provincial de Peñas Taurinas, así como del público en general. Sería un trabajo a pie de calle. Conocer de primerísima mano los gustos, si es que los hay, de la afición cordobesa. Una afición que en los últimos años ha mostrado un comportamiento extraño. Una afición que ha acudido en masa a la plaza con un cartel de figuras, caso de Finito, Morante y Manzanares, y luego ha dado la espalda a otro, de igual categoría, conformado por Miguel Ángel Perera, David Mora y Alejandro Talavante. Afición bipolar que lo mismo puso el cartel de "No hay billetes" hace años con una corrida de Victorino Martín que años después, y con la misma ganadería, no ocupó nada más que un tercio de plaza. Hay que buscar una identidad propia, por historia y por tradición. Córdoba la tiene, olvidada con el paso de los años, eso sí, y ahora toca volverla a encontrar.

No basta con encuadrar a la afición, o la plaza, como torista o torerista. Esa división por sí es artificiosa, rebuscada y falsa. La fiesta de los toros no tiene nada más que un camino. El de la integridad y la verdad. Con eso bastará. Caer en el modelo impuesto por el actual sistema es caer en un modelo fallido. A la vista está. Córdoba ha organizado sus últimos ciclos a modo y gusto del sistema imperante, y todo ha sido un fracaso. La mediatización no sirve a largo plazo. Es pan para hoy y hambre para mañana. ¿De qué sirvieron los llenos con José Tomás, si luego el rojo almagra de los nuevos asientos fue predominante tarde tras tarde? 

También se necesita una empresa dispuesta a trabajar por la plaza. Visto lo visto durante los últimos años, no vale alguien que venga en abril, presente unos carteles y una campaña de abonos, vuelva en mayo y una vez celebrada la feria se marche y no regrese hasta el año siguiente. Ese fue el error de Miranda, Dorado, Caldas y Chopera. Una vez pasado el boom del 'finitismo', del que en cierto modo se aprovecharon, Córdoba precisa dedicación plena si se quieren conseguir objetivos favorables. Las empresas que funcionaron siempre tuvieron personal de la tierra y plena dedicación. Los hermanos Valencia, ambos con residencia en Córdoba; Manolo y Pepe Camará, con su cuñado Antonio Pérez-Barquero en la gerencia; Martín Gálvez con el recordado Paco de la Haba, e incluso no podemos olvidar que los brotes verdes del primer año de Ramguertauro fueron gracias al trabajo del equipo que encabezó Antonio Tejero. Esto apunta a que el trabajo a llevar a cabo debe de ser desde la misma Córdoba y de manera exclusiva. Hacerlo de otra manera es fracaso asegurado, así lo demuestra la gestión de los últimos años. 

Y por último Córdoba debe de ser baluarte en la regeneración del principal pilar de la fiesta: el toro. En la provincia han pastado ganaderías, y aún pastan, que pueden ser reclamo. De hecho algunas, por ejemplo la de Moreno Silva, son plato fuerte en plazas francesas o del norte, donde año tras año son requeridas, señal de que nunca dejan a nadie indiferente. Regenerar el toro en nuestra ciudad equivaldría a potenciar la biodiversidad del campo bravo, pudiendo atraer con ello aficionados de otras latitudes, lo que sería beneficioso para el resurgimiento de la fiesta en Córdoba. También potenciar la figura del toro terminaría para siempre con los problemas en los reconocimientos previos, evitando para siempre los tan temidos problemas de corrales.

Y por último la nueva empresa debe cuidar el futuro. Córdoba, cuna de toreros, no puede mirar hacia otro lado con el problema actual de los novilleros. La Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba no deja de ser vivero de jóvenes que quieren ser toreros. Hay que potenciar los festejos menores. Son el futuro de nuestra fiesta. El ejemplo de Sevilla está ahí. Lleno en la final de un ciclo de novilladas sin picadores. Envidiable, ¿verdad?


La recuperación pasa por la búsqueda de nuestra personalidad, dedicación plena, trabajo, no dejarse embaucar por el actual sistema, la regeneración del toro de lidia y potenciar el futuro a través de novilladas. Solo queda buscar a alguien capaz de llevarlo a cabo.

4/8/2014

8/01/2014

FESTIVAL EN DOS TORRES (CORDOBA)


Recibimos del gabinete de prensa de Campo Bravo la siguiente nota para su difusión:


"-NOTA DE PRENSA-

Festival con matadores y novilleros para las Feria y Fiestas del patrón de Dos Torres

Se celebrará el próximo jueves,  14 de agosto
El Ayuntamiento de la localidad cordobesa de Dos Torres y la empresa Campo Bravo, celebrarán el próximo jueves, 14 de agosto, a partir de las siete de la tarde, con motivo de la Feria y Fiestas de su patrón, San Roque, un festival mixto en el que participarán matadores y novilleros.
Por lo que se refiere al cartel, cabe destacar la presentación ante sus paisanos de Rocío Romero, alumna de la Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba. Junto a Romero harán el paseíllo, los matadores de toros, Sergio Sanz y Raúl Rivera, y los también alumnos de la Escuela, ‘El Rubio’ y Carlos Jordán.
Los actuantes se enfrentarán a cinco novillos de la ganadería cordobesa de Blanco de Torres, cuyos productos pastan en el término municipal de Santa Eufemia.
Los precios para presenciar el espectáculo serán de 15 euros el tendido general, y de 12 euros los jubilados y niños (de 7 a 14 años).
Campo Bravo
Empresa taurina"

7/31/2014

RAMGUERTAURO YA NO ES EMPRESARIO DE LOS CALIFAS DE CORDOBA


En la mañana de ayer, y a través de un  escueto comunicado, la sociedad propietaria del Coso de los Califas y la empresa taurina “Ramguertauro”, hacían público que, de mutuo acuerdo, rescindían el contrato por el que la última explotaba taurinamente la plaza de toros de Ciudad Jardín.

Una rescisión que ha puesto punto y final a una etapa llena de desencuentros, y que de una manera u otra, no han permitido que los espectáculos taurinos en Córdoba tuviesen una calidad acorde a la categoría, administrativa e histórica, del Coso de los Califas.

Tras un efímero paso de la casa Chopera en la gestión de la plaza, “Ramguertauro” llegó a Córdoba de manos del prestigioso taurino cordobés Antonio Tejero, quien desde el puesto de gerente desarrolló un magnífico trabajo que se vio reflejado en el ciclo de 2013, donde hubo un notable incremento de abonados, así como de la calidad de las combinaciones, que tuvieron su broche de oro la tarde histórica del día 1 de junio, cuando Morante de la Puebla cortó cuatro orejas y un rabo. 

En el verano de 2013 se produjo la ruptura entre la empresa y Tejero, comenzando con ello los problemas, que fueron el principio del fin. La empresa arguyó cuantiosas pérdidas económicas, mientras que en los mentideros taurinos comenzaron a oírse rumores, fundados o no, de numerosos incumplimientos de pago.
Para sustituir a Tejero, la empresa nombró gerente a Julián Alonso, quien a la postre fue quien cerró los carteles de la última edición de la feria de Nuestra Señora de la Salud. Carteles y combinaciones que fueron censurados por la sociedad propietaria, alegando falta de calidad y cuya principal ausencia fue el espada local Juan Serrano ‘Finito de Córdoba’, quien en rueda de prensa explicó el trato dado por la empresa hacía su persona.

Fue entonces cuando la sociedad propietaria llevo el caso a los tribunales, solicitando la adopción de medidas cautelares que impidieran a “Ramguertauro” la organización de la feria taurina de mayo. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción, nº 6 de los de Córdoba, falló en contra de la propiedad y “Ramguertauro” hizo públicos  los carteles de un ciclo que no tuvo el brillo que se necesitaba, llegando incluso a la suspensión, no exenta de polémica, de uno de los festejos mayores del ciclo.

Finalmente ambas partes han decidido, de mutuo acuerdo, dejar sin efecto los dos años, con opción a un tercero, del contrato vigente, por lo que “Ramguertauro” deja de ser responsable en la organización de festejos taurinos en el coso de Los Califas.

 Es ahora cuando la sociedad propietaria debe de buscar, en primer lugar, una empresa que esté dispuesta a trabajar para sacar Córdoba del ostracismo taurino donde se encuentra,  y a la vez escrutar una identidad propia, así como una fórmula para atraer a la afición y público en general a llenar los tendidos de una plaza en horas bajas.


Para esto parte con ventaja el empresario madrileño Tomás Entero, con quien ya la sociedad propietaria contacto para el caso en que el juzgado fuera atendida su demanda de la suspensión cautelar del hoy ya extinguido contrato.

CAMPO BRAVO NUEVO GESTOR DEL COSO DE LOS LLANOS DE POZOBLANCO


El gabinete de prensa de Campo Bravo nos remite la siguiente nota para su difusión:

"-NOTA DE PRENSA-

Campo Bravo organizará la Feria Taurina de la localidad cordobesa de Pozoblanco

Que constará de tres festejos, una corrida de toros, una corrida de rejones, y un espectáculo de promoción para los chavales de la E. T. de Córdoba
La empresa taurina cordobesa Campo Bravo, tras la decisión del Ayuntamiento de Pozoblanco, será la encargada de organizar los festejos taurinos de la localidad cordobesa de Pozoblanco, dentro las actividades de próxima de la Feria de Ntra. Sra. de las Mercedes, que en esta edición va a constar de tres festejos taurinos.
El primer festejo que se celebrará será un espectáculo de promoción y los protagonistas del mismo serán los alumnos de la Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba, el viernes 26 de septiembre, el segundo una corrida de toros, el sábado 27 de septiembre, y se remata la Feria Taurina con una corrida de rejones, el domingo 28 de septiembre.
Al mismo tiempo, también habrá una serie de actividades culturales paralelas en torno a esta Feria, en la que se conmemorará el XXX aniversario de la muerte del matador de toros, Francisco Rivera ‘Paquirri’.
Antonio Sanz, cabeza visible de Campo Bravo, está “muy agradecido al ayuntamiento pozoalbense tras depositar en nosotros la responsabilidad de la organización de la Feria Taurina más importante de la provincia de Córdoba” y por otro lado “muy ilusionado ante este nuevo reto empresarial”, que viene a sumarse a otros ya celebrados y que quedan por celebrarse en plazas de la provincia de Córdoba, como las de Villanueva de Córdoba, Priego de Córdoba,  Cabra, El Viso, Dos Torres y Cardeña.
Tanto los carteles de los espectáculos, que estarán compuestos por figuras del toreo, como las actividades culturales, se presentarán oficialmente dentro de unos días.
Campo Bravo
Empresa taurina

7/27/2014

LA MADUREZ EN EL TOREO


Los años pasan por nuestras vidas de manera discreta. Tanto  que en ocasiones ni lo notamos. Son inexorables, rigurosos e implacables.  Los años pasan de forma silente. Al principio transcurren con despaciosidad. Luego más tarde lo hacen de forma vertiginosa. Cuando queremos darnos cuenta nos han transformado. Atrás quedo la inocencia de la niñez, la impetuosidad de la adolescencia y la locura de la juventud. Los años y el tiempo nos atemperan y nos dan poso. Nos hacen ganar en sapiencia y a concebir la vida de otra manera diferente.

Esta madurez se refleja en todo el entorno que nos rodea. La vida se vive, y sobre todo, se mira con otro punto de vista. Solo buscamos reflejar esa madurez en todo lo que hacemos. Gustamos de cualquier detalle que nos sensibilice y,  que antes pasaba desapercibido delante de nuestros ojos. Ni decir tiene, que en cualquier disciplina artística, esta madurez también tiene un poderoso influjo.  La evolución de un artista con los años es claramente notoria. No es lo mismo una obra de juventud, que otra cuajada en plena madurez. El progreso estilístico de los años es palpable en  cada pincelada, en cada gubiazo, en cada trazo. Es el arte en su más pleno desarrollo.

El toreo, como disciplina artística que es, también gana con el paso del tiempo. Hoy más de expresión, que de emoción, pero  ver a un torero cuajado, en sazón y con el oficio aprendido, es un gusto para cualquier aficionado que se precie.  Un torero maduro gana mucha prestancia. El oficio adquirido con los años, hace que todo tenga un sentido y un fondo. Con ello todo adquiere una concepción diferente a los inicios. En la historia del toreo ha habido, y habrá, espadas que la madurez adquirida con los años, les ha llevado a lo más alto, cuando muchos pensaban que sus carreras estaban en el ocaso postrero.

Casos como los de Antoñete, el maestro de Madrid, que tras unos prometedores inicios, -quien no ha oído hablar de la faena al toro “blanco” de Osborne-, se encumbró como figura del toreo en el primer lustro de la década de los ochenta. Años en los que hizo faenas repletas de poder, torería y estética. También el sevillano Manolo Vázquez, quien siempre tuvo la alargada sombra de su hermano Pepe Luis, vivió sus años dorados tras muchos años de alternativa. Curiosamente reapareció, bendita sea la hora para el toreo, para dar la alternativa a su sobrino Pepe Luis y esa tarde inició la etapa más brillante de su carrera.

Luego hay otros casos, los menos, pero no menos meritorios. Son aquellos toreros que sin alcanzar la cima soñada, la madurez, los años, o como queramos llamarlos, los han convertido en toreros de culto. Torean pocos festejos durante la campaña, pero son esperados con expectación por mucho público. Luego en el ruedo, en la mayoría de las ocasiones con ganado serio, encastado e integro, -todo lo contrario del que demandan los que “mandan” en el escalafón-, sus actuaciones parecen sacadas de tauromaquias antiguas, que no viejas. Es una torería rancia, con sabor y rodeada de un halo misterioso. Los años, los del almanaque, parecen no pesar,  y como las cosas les salgan a su gusto, otra tauromaquia, hoy desdeñada por el taurineo, se hace presente. Es todo un gozo y regocijo para el buen aficionado, así como también, grandeza y gloria para una fiesta que poco a poco nos están matando.


Nombres como Carlos Escolar “Frascuelo” y Rodolfo Rodríguez “El Pana” han mostrado, una vez más, el fondo de su madurez. Sus tauromaquias de otra época se han hecho presentes recientemente en las plazas francesas de Ceret, o Saint Vicent de Tyrosse. Curiosamente con ganaderías como las de Felipe Bartolomé, o Rehuelga, vacadas que los “figuras” no ven ni en pintura. Los dos, sexagenarios por cierto, han puesto en valor un toreo y unas formas de otra época. Otros esperan todavía su oportunidad. Es el caso del belmezano Tomás Moreno, quien sueña con estar presente en el centenario de “su” plaza. Son toreros de otra época. De una en la que la fiesta no estaba dominada por trust empresariales, no por toreros egoístas, ni por toros de un monoencaste único que ha quitado diversidad al toreo. Tiempos añorados de los que posiblemente solo nos queden los detalles hombres como éstos.

MENOS RUIDO Y MAS NUECES


No seré yo quien censure,  o critique, cualquier acto o gestión que sirva para poner en valor la fiesta de los toros. Todo lo que se utilice para dar a conocer lo que rodea al mundo del toro, bienvenido sea. Ciclos culturales, exposiciones, pregones, exaltaciones, todo es válido, pues todo acerca al gran público a un mundo, hoy desgraciadamente, muy desconocido.  Lo último ha sido mostrar los posibles valores de la Córdoba taurina al mundo del turismo. Una iniciativa positiva y a todas luces plausible. Las jornadas han supuesto un éxito y esperamos que todo esto sirva, para lo que ha sido concebido. Fomentar y dar a conocer el arraigo de la tauromaquia en nuestra cultura e historia.

Todos estos actos organizados para tal fin,  son difundidos en los medios de comunicación. Son noticia por ser algo novedoso. La fiesta ha sido siempre tan hermética, que abrirla al gran público, siempre es y será noticia. Es loable y digno de reconocimiento. Ver en las páginas de los medios, no solo de los especializados, algo relacionado con el mundo del toro es positivo, pues siempre es un mundo atrayente para muchas personas, que en ocasiones, las muchas, desconocen los entre bastidores de este mundo tan apasionante.

La difusión amable de estos eventos puede dar lugar al equívoco. Su celebración es celebrada con regocijo, siempre es bonito ver que la fiesta de los toros está viva, pero en muchas ocasiones sirven para enmascarar la más cruda realidad. Una despiadada realidad que cada vez se hace más palpable. Una realidad que nos hace ver que la fiesta está viviendo una etapa nefasta para su futuro. Etapa ésta que está regida por un “sistema” ideado por unos pocos, eso sí, para su propio beneficio, mientras otros miran hacia otro lado. Empresarios que unidos entre sí, organizan ya no solo ferias importantes, sino también corridas en provincias con toreros y ganaderías pertenecientes a sus “trust”, dejando en casa a otros que merecen mejor trato, ganado donde si tiene que ganar, en el ruedo y no en los despachos. Es la etapa donde la cabaña brava se está homogeneizando a marchas forzadas, expandiéndose como mancha de aceite el encaste preferido por los que “mandan” en el escalafón y sus mentores. Ganaderías con sangres emblemáticas e históricas, son maltratadas y exterminadas, haciendo toda una limpieza étnica en la biodiversidad de la raza de lidia. Etapa igualmente donde la fiesta pierde a marchas forzadas sus valores principales. Valores que se han cercenado de la propia lidia, erradicándose el primer tercio. Eso sí, difundiendo un espectáculo equivocado, en el que prima el “disfrute”, la “expresión” y el “sentido” en lugar de la épica y la tragedia.


Sigamos así. Sigamos vitoreando lo hueco y lo vacio. Sigamos conformándonos con lo superficial. Con los actos superficiales, en ocasiones casposos, que enmascaran la triste realidad. Miremos a la fiesta de frente. No escondamos la cabeza como los avestruces. Es la hora de decir basta y poner coto a todo aquello que está pudriendo la fiesta de los toros a marchas agigantadas. El mal de la fiesta no está fuera, está muy dentro de ella. Mirando para otro lado la fiesta terminará muriendo por muchos que de forma artificial e interesada se trate de difundir de manera equivocada.

7/16/2014

LOS RELATOS DE RAFAEL EL VAQUERO. OLIVEÑO, UN TORO DE CAPEA


Como siempre cuando llega julio el calor se hace notar. Aunque en el mes de junio las temperaturas hayan sido más bonancibles, e incluso la lluvia haya hecho su aparición, en julio llega el verano más crudo y veraz. Son las cosas de esta Córdoba milenaria. Ya lo dicen con guasa los cordobeses en muchas ocasiones. Las estaciones de Córdoba son cuatro: invierno, verano, la del AVE y la de autobuses.
Las calles están huérfanas de gente. Solo cuatro visitantes despistados y otros tantos nativos en busca del resguardo de sus hogares tras la mañana, que es cuando únicamente se puede medio andar por las calles. El sol es de justicia. Camino presuroso por la calle Pedro López arriba en busca de Capitulares. El objeto no es otro que llegar pronto a casa. Es justo al salir a la confluencia de las calles Espartería, Claudio Marcelo, Capitulares y Diario de Córdoba, cuando veo su singular e inconfundible figura. Es Rafael, nuestro amigo el vaquero.
Camina diligente Claudio Marcelo arriba. A su derecha las viejas ruinas del templo romano nos recuerdan que Córdoba fue capital de la Bética Ulterior. Rafael en ocasiones es un patricio romano emparentado con los Anneo. Dicta sus sentencias y muestra una sensatez poca lógica en estos tiempos que corren. Y si hablamos de toros, no se puede pedir más mesura y sabiduría. Miel sobre hojuelas. Rafael guarda muchas vivencias y recuerdos. Vivencias de otra época, de otro tiempo, cuando todo era mucho más natural, las prisas no existían y todo estaba rodeado por el halo de la sencillez. Apresuro tras él. Se perfectamente que se dirige a su taberna favorita. Seguro que va en busca de la espuela, que es como llamamos en Córdoba a la última copa antes del almuerzo y posterior siesta.
-          Rafael, buenas tardes. ¿No irá usted por casualidad a tomarse la “última”.
-          Hombre, amigo mío. Que perdio anda osté. Pos claro que sí, ¿adonde voy a ir?. A tomar una copita antes de almorsarme unas papa aliñas que me ha preparao hoy mi sobrina, que deben de estar que quitan el sentio.
-          Pues le invito y charlamos un rato, que hace tiempo que no hablamos.
Entramos a nuestro lugar de costumbre y pedimos dos copas de vino. Para acompañarlas, un tómate de la tierra. Fresco, con unos granos de sal y un chorreón de aceite de oliva. El tomate rosa de las huertas de Alcolea es, en esta época de calor aún más, un manjar exquisito. Son pocos los clientes los que quedan en la taberna. Todos hablan de lo mismo. El motivo de tertulia principal es la foto que ilustra todos los periódicos. Un mozo en San Fermín con el muslo partido en dos por el pitonazo de un toro de Miura que lo persigue con saña. Tomo el diario por la página de toros y pregunto a mi contertulio:
-          Rafael, ¿ha visto esta foto?
-          Por Dios, esta gente no sabe lo que hace. Correr delante de un toro sin saber el peligro que estos seres tienen. Es una temeridad. No tienen sentio de lo que un toro puede hacer.
-          Ya ve usted Rafael.
-          El caso es que lo vi por la televisión, pero en el momento no me fije que le había abierto el muslo. Lo que si me llamó la atensión fue el selo que tuvo el toro con este pobre hombre.
-          Y luego para que se dé usted cuenta ese toro fue el mejor del encierro.
-          Los misterios de este animal tan misterioso amigo. He trabajao toa mi vida entre ellos y de verdá le puedo asegurar que son impredisibles.
Rafael toma un sorbo de vino. Calla durante un momento y al rato me dice:
-          Estoy recordando un toro que tuvo muchas cosas paresias al toro este salinero de Miura.
-          Pues cuéntemelas Rafael que ya está usted tardando.
-          Fue hace ya muchos años, cuando trabajaba en la casa de don Juan Salas, se me encargo llevar dos vacas y un toro a la capea de un pueblo de La Mancha. Con las vacas, como era el responsable, no tuve mucho problema. Como tenía libertá para reseñar no dude mucho. Escogí dos “pepas” de desecho. Con años y leña en la cabeza. Habían quedao vasias y ya poco rendimiento se le podía sacar en la casa. En cuanto al toro, el mayoral y don Juan, no las tenían todas consigo. Había dos aspirantes. Un jabonero despitorrao de un pitón, y el Oliveño.
Rafael para en su relato. El propósito no es otro de que me dé cuenta de un detalle. La similitud del nombre del toro con el de Miura del encierro del día anterior. Olivito y Oliveño. Oliveño y Olivito.
-          Oliveño era un galán. Berrendo aparejao en negro mulato. Con más de seis años y una hoja de servicios en la casa llena de sustos, insidensias y sobresaltos. Ya el día del herradero le quebró la pierna al médico del pueblo que solía venir el hombre a echar un día de campo. Otra vez al cambiarlo de careo dejo seco a un cabestro. Se reseñó para una corria en Málaga y cuando se fue a embarcar estaba derrengao de los cuartos traseros pos se había calentao con los hermanos de camá. Un elemento. Así que propuse al mayoral que fuese ese toro el que terminase en una plasa de palos su ajatrea vida.
-          Rafael en aquellos tiempos al no haber guarismo se podía haber lidiado sin problema en alguna plaza.
-          La verdá es que si, pero como tenía tantas manías también le dio por enterrar los pitones en la tierra y tenía el pitón izquierdo estropeao, así que tenía todas las papeletas p’a ser el elegio. Además tampoco tenía una reata buena. Era el último hijo de una vaca vieja que llego cuando don Juan se quedo con lo de Curro Chica.
-          O sea que el final el elegido fue el Oliveño ¿no?
-          Si, se embarcó y salió camino de su destino.
La calle está desierta. El calor es inhumano. Ningún alma se ve por la calle. Dentro hace una temperatura ideal. Repetimos consumición, dos copas de dorado vino de la tierra y un tomate levemente aliñado, retomando el tema que nos ocupa.
-          Llegamos temprano al pueblo. La plasa prinsipal del pueblo se había habilitao como resinto taurino. Sobre el empedrao se había esparsio mucha arena y tablones, carros y palos hasían las veces de talanqueras. Sobre ellas el graderío que por la tarde se llenaría de paisanos dispuestos a ver la muerte de un toro por un torero que trataba de abrirse paso en el difisil mundo del toro.
-          La fiesta de los toros en la España profunda. Una fiesta que servía como distracción principal en los años cuarenta y cincuenta, antes que otras disciplinas artísticas o no, le fuesen comiéndole el terreno Rafael.
-          Entonses era de lo poco que había que celebrar en los pueblos amigo. Bueno, sigo, que me corta osté cada vez que le parese.
-          Siga, siga, ya no le interrumpo más.
-          Me resibió el arcarde en persona. Me comentó que no se iban a correr ni las vacas, ni el toro. El año anterior, según me contó, un toraso de Escudero Calvo hirió gravemente a un vesino y se desidió no correr más las reses por la calle. Me dijo que pusiéramos la camioneta en un callejón y que desde allí se daría suelta a los animales. Primero se iban a lidiar las dos vacas por una cuadrilla de vesinos y algunos maletas, para que luego un novillerete, con renombre por la comarca, estoquease el toro. Me paresió too bien, pero le dije que no era conveniente que la gente diese vuertas por la camioneta. El hombre me aseguro que estuviera tranquilo, que hablaría con el sargento de la guardia sivil para que los curiosos dejasen tranquilo al ganao en el camión.
-          ¿Y por la tarde que tal Rafael?
-          La plasa estaba hasta arriba. En el improvisado ruedo se encontraban, tras hacer su paseíllo y todo, la cuadrilla local y algunos maletillas que habían llegao. La lidia de las vacas resultó como era de esperar. Sustos, achuchones y alguna cogida fea. El novillero que luego mataría al toro hasía la funsión de director de lidia. Ya dejo ver que tenía el ofisio bien aprendió. Un toreo muy a la defensiva, pero con un empaque y una manera de andar por allí con sufisiensia y autoridad. Pensé que mataría al toro sin problema alguno, pos la verdá es que er chiquiyo andaba sobrao.
-          ¿Y qué paso con Oliveño? ¿Por qué le recordó a Olivito?
-          Pos fijese bien. Se le dio suerta. Salió enterándose donde estaba. Cuando le sitaron se arrancó como un cohete y remato en un burladero llenando de babas a toos los que se encontraban alrededor.

Rafael toma un sorbo de vino. Lo saborea y cierra los ojos como si tratara de recordar mejor su historia.
-          El muchacho se hiso presente y lo capoteo andándole mu bien al toro, sacando mucho los brasos y tratando de mandar las embestías codisiosas del animal. A pesar de ser un toraco con seis años no se pudo picar al no haber caballo ni picador. Se le pusieron cuatro pares de banderillas como Dios dio a entender y aquel muchacho tomo la muleta y el estoque. El toro estaba entero y en un resinto tan redusio pronto se hiso el amo. El chaval empesó con doblás tratando de sacar aire al toro, pero este se revorvia con gran agilidad y pronto empesó a mascarse el peligro. El chiquillo se confió y trató de empesar a cuajar la faena que habría soñao la noche anterior. Ya le he dicho que sabia por donde andaba y que tenia ofisio para aquello, pero al tratar de pasarlo al natural, al segundo muletaso, el animal se quedó debajo de la muleta, tiró un derrote seco y el torero acabó por los aires. Cuando cayó en el suelo Oliveño se sebó con saña con la victima dándole un autentico palisón. El toro no hasia caso a los capotes, solo derrotaba en el cuerpo de aquel pobre infeliz. Cuando pudo levantarse, con la calsona campera destrosada, trató de correr hacia las talanqueras, el toro, a pesar de todos los que estaban al quite, siguió a su presa y al llegar a la empalisada le tiro un sertero derrote con el pitón derecho dándole una cornada seca en la parte de atrás del muslo. La sangre no tardo en apareser de forma escandalosa. Fueron unos minutos dramáticos.
-           ¿Fue grave Rafael?
-          Lo tomaron entre unos y otros, prácticamente al igual que el otro día se lo arrancaron al toro de los mismos pitones, y lo llevaron a una improvisada enfermería. El médico, acostumbrao a la metralla de los años de la guerra, le hiso una buena cura y lo enviaron en el coche del arcarde a Toledo, donde tras unas semanas empesó a mejorar. Al menos eso es lo que me contaron cuando llame al ayuntamiento para dar las grasias por un regalo que me hisieron.
-          ¿Y qué pasó con Oliveño?
-          Pues con el jaleo la gente abandonó el graderío consentrándose donde el doctor operaba al muchacho. Algún valiente de la cuadrilla intentó sin éxito meterle la espá, sin lograrlo. Finalmente el sargento de la guardia civil, ya entrada la noche, le metió un tiro en el remolino y pasó al carnicero que había contratado las carnes de las dos vacas y el toro.
-          Vaya final.
-          Final el nuestro cuando sargamos a mitá la calle amigo, que debe de estar cayendo fuego. Así que vamos a por las papas aliñás y osté lo que su buena señora le tenga en la cosina emplatao.

Nos despedimos y quedamos para acudir a algún festejo nocturno de los que se celebren cerca de nuestra Córdoba. Me dice, con gracejo, que llame a su sobrina para que me dé la venia, y que si la dá que se viene conmigo allá donde haya toros, prometiéndome contar alguna de las muchas vivencias que tuvo mientras fue vaquero de reses de lidia.